domingo, 12 de junio de 2011

Cernuda y Rosa Chacel

El exilio: Gran Bretaña (1938-1947).

Stanley Richardson, poeta inglés que colaboraba con Hora de España y con quien Cernuda tuvo un pequeño idilio (véase "Por unos tulipanes amarillos"), le organizó un ciclo de conferencias en Londres sobre el tema de la guerra civil. En realidad, fue una estrategia de Richardson para sacarlo del país. El 14 de febrero Luis Cernuda, acompañado de Bernabé Fernández-Canivell, sale de España y lo que aparentemente iba a ser una estancia de breves meses se convertirá en el inicio de su definitivo exilio. Tras dichas conferencias, para las que realmente no hubo financiación, Cernuda necesitaba conseguir un empleo, al menos para paliar las deudas contraídas en el viaje. Y consiguió un puesto de tutor de los niños vascos que llegaron a Inglaterra como refugiados en mayo de 1938. Residía con ellos en la finca-residencia de Lord Farringdon en el condado de Oxfordshire, pero cuando murió uno de los chicos refugiados Cernuda decidió volver a España.

En julio de 1938 se marchó a París con la idea de continuar viaje hacia Barcelona, y allí se encontró con Rosa Chacel, que le aconsejó que desistiera del proyecto. Permanecerá en París, en una honda confusión y penuria económica, hasta septiembre de dicho año. Gracias a la ayuda de Rafael Martínez Nadal y su familia, de paso por la capital francesa, Luis Cernuda vuelve a Londres. Stanley Richardson le conseguirá ahora un puesto de auxiliar de español en un instituto de Surrey, barrio de las afueras de la ciudad. Es el momento en que se confirma su exilio. A partir de aquí no lo vivirá jamás como un paréntesis. En Surrey permanecerá durante el semestre de otoño. Comienza su lectura sistemática de los poetas ingleses (Shakespeare, Blake, Keats, Shelley y Wordsworth, fundamentalmente) y en enero de 1939 logrará un empleo de assistant en la Universidad de Glasgow, donde le sorprenderá el comienzo de la Segunda Guerra mundial.

A pesar de la aversión que le provocó la ciudad, fue una época fructífera para su obra. Allí termina los últimos poemas de Las nubes y casi completa su siguiente libro, Como quien espera el alba; además, redactó los poemas en prosa de Ocnos, cuya primera edición publica por cuenta propia en la editorial londinense The Dolphin, de Joan Gili (1942) y prepara la edición de sus narraciones, bajo el título de Fantasías de provincia, que verá la luz con una nueva selección y título (Tres narraciones) en 1948.

En julio de 1943 se despide de Glasgow, camino de la Universidad de Cambridge, donde había conseguido un puesto de lector de español: "Rara vez me he ido tan a gusto de sitio alguno" (Prosa I). Se aloja en el Emmanuel College, y allí redacta los dos últimos poemas de Como quien espera el alba: "Río vespertino" y el espléndido "Vereda del cuco". En la primavera de 1944, Luis Cernuda vive una relación amorosa con un joven estudiante inglés, relación de la que tenemos noticia por su correspondencia con Nieves Mathews Madariaga (Martínez Nadal, 1983). Esta relación alienta sus "Cuatro poemas a una sombra", con los que Cernuda inició su siguiente colección: Vivir sin estar viviendo, título bien significativo de la existencia vicaria de nuestro poeta en tierras anglosajonas. Al terminar su contrato en Cambridge en junio de 1945, logra un empleo en el Instituto Español en Londres, "organización republicana creada por los exiliados Pablo de Azcárate, Eduardo Martínez Torner y Esteban Salazar Chapela con el fin de ofrecerles a los ingleses una imagen liberal de la cultura española" (Valender, 2002). En Londres se alojó en casa de Gregorio Prieto y por estas fechas, asesorado por el hispanista Edward Wilson, comenzó su traducción de Troilo y Crésida de Shakespeare.

En marzo de 1947 recibe una carta de su amiga Concha de Albornoz, ofreciéndole un puesto de profesor en un college de señoritas de Nueva Inglaterra, donde ella misma trabajaba desde hacía unos años: "Aunque parezca increíble, no había pensado en cómo y dónde habría de continuar mi existencia. Volver a mi tierra, ni pensaba en ello; poco a poco se consumaba la separación espiritual, después la material entre España y yo. Los Estados Unidos fueron [...] entusiasmo juvenil mío, que no llegó entonces a obtener satisfacción visitando el país" (Prosa I). Tras largas y complicadas gestiones, en un buque francés que tocaba Southampton, saldría para Nueva York el 10 de septiembre de 1947. El poema "La partida" alude a estas circunstancias: "Nada suyo guardaba aquella tierra / Donde existiera. Por el aire, / Como error, diez años de la vida / Vio en un punto borrarse [...]. / Adiós al fin, tierra como tu gente fría, / Donde un error me trajo y otro error me lleva. / Gracias por todo y nada. No volveré a pisarte" (Poesía completa). Sin embargo la evaluación de los años vividos en Gran Bretaña es otra desde Historial de un libro y Cernuda reconoce sus deudas espirituales: Inglaterra le dejó el idioma y, a través de él, una tradición fundamental para su nueva comprensión de lo poético, además de reconocer su admiración por una actitud cívica que echaría de menos en los Estados Unidos.

1.5. Nueva Inglaterra (1947-1952).

Durante su primer curso en Mount Holyoke College se muestra contento. Téngase en cuenta que por primera vez en su vida Cernuda tenía un trabajo bien remunerado. Las palabras comodidad, facilidad y agrado son, sorprendentemente, las más frecuentes de su epistolario durante aquellos meses. En carta a E. Wilson, fechada el 17 de marzo de 1948, leemos: "Le diré que estoy muy contento de hallarme aquí. Volver a vivir con las comodidades antiguas, a las que más de diez años de carecer de ellas me habían hecho olvidarlas, es gran cosa. Me gusta mucho el campo, y hasta lo que aquí llaman el 'campus', y el campo americano es maravilloso; al menos éste de la Nueva Inglaterra. Tengo calma, sosiego, y la vida se vuelve muy agradable con unas pocas comodidades y facilidades materiales" (Martínez Nadal, 1983).

En el verano de 1948, Luis Cernuda fue invitado a la "Escuela de Español" de Middlebury College, que durante la década de los años cuarenta y cincuenta se convirtió en un lugar de encuentro para el disperso exilio republicano en los EE.UU. Allí se encontrará, entre otros, a Pedro Salinas, Isabel García Lorca, Tomás Navarro Tomás, Joaquín Casalduero, Pilar de Madariaga, Emilio González López y Juan A. Marichal. Después de diez años de ausencia de España y con la perspectiva de un largo exilio, este encuentro no será un lugar para la nostalgia cernudiana, sino que se abrirá la vieja herida de la recepción de su Perfil del aire y del difícil acomodo de su obra entre los presupuestos de su generación y, al unísono, de su persona entre las actitudes y afectos de sus contemporáneos. En este sentido la auténtica apostilla de este encuentro será la lectura por parte de Cernuda en la Biblioteca de Middlebury College del artículo de Dámaso Alonso "Una generación poética (1920-1939)", que desencadenará su "Carta abierta a Dámaso Alonso" y será, a su vez, acicate del diálogo: "El crítico, el amigo y el poeta" (Teruel, 2002b).

En el verano de l949, Luis Cernuda visita por primera vez México, adonde volverá sucesivamente en los veranos del 50 y del 51 hasta instalarse definitivamente allí en noviembre de 1952. México supuso una serie de sucesivos encuentros que conmovió profundamente a nuestro poeta: el reencuentro con un reducido número de escritores y artistas con los que ya tenía amistad antigua (Concha Méndez, Manuel Altolaguirre, José Moreno Villa, Octavio Paz, Emilio Prados, José Bergamín, Juan Gil-Albert y Ramón Gaya), el encuentro con nuevas amistades que compondrán su círculo más estrecho (Salvador Moreno, Enrique Asúnsolo y M.ª Dolores Arana) y, sobre todo, el encuentro con su idioma. A partir de su verano mejicano el regreso a Mount Holyoke fue infernal y enojoso. Fracasan sus gestiones para obtener un empleo universitario en Puerto Rico y poco después se le niega también un cursillo de verano en México City College (Sánchez Rosillo, 1992). Pero fue un período de intensa actividad poética. Durante el curso 1949-50 terminará Variaciones sobre tema mexicano y la traducción de Troilo y Crésida, y en noviembre de 1950 inicia Con las horas contadas, cuyo "Nocturno yanqui" expresa perfectamente la existencia vicaria de Luis Cernuda en aquellos inviernos de Nueva Inglaterra después de su estancia en México.

Tras pedir un permiso sabático de ocho meses a las autoridades de Mount Holyoke College, volverá por tercera vez a México en junio de 1951. Y en esta ocasión conocerá a Salvador Alighieri, un joven boxeador de extracción humilde, que inspirará la serie amorosa "Poemas para un cuerpo". El propio Cernuda comenta desde Historial de un libro: "Dados los años que ya tenía yo, no dejo de comprender que mi situación de viejo enamorado conlleva algún ridículo. Pero también sabía, si necesitara excusas para conmigo, cómo hay momentos en la vida que requieren de nosotros la entrega al destino, total y sin reservas, el salto al vacío, confiando en lo imposible para no rompernos la cabeza. Creo que ninguna otra vez estuve, si no tan enamorado, tan bien enamorado, como acaso pueda entreverse en los versos antes citados, que dieron expresión a dicha experiencia tardía" (Prosa I). Esta relación durará hasta 1956.

A finales de noviembre del 51, después de su tercer viaje a México y antes de regresar a Mount Holyoke College, Cernuda hizo escala en Cuba, invitado por José Rodríguez Feo, codirector con José Lezama Lima de la revista Orígenes. Cernuda aprovechó la estancia, que duraría hasta febrero de 1952, para dar un ciclo de conferencias sobre poesía española (Litoral, Unamuno y Bécquer). Y en Cuba se reencontrará con María Zambrano. Según testimonio de José Rodríguez Feo (1987), "Cuba realmente lo deslumbró y siempre me decía que le recordaba mucho a Cádiz. Cuando recorríamos las calles de la Habana Vieja, le parecía que estaba en Andalucía por la forma de caminar y hablar de los cubanos [...]. Durante el tiempo que permaneció entre nosotros, parecía otra persona: locuaz, alegre, y menos retraído que en Mount Holyoke. Antes de partir, me confesó que nunca había extrañado tanto a España como durante su estancia en Cuba" (1987).

Después de su verano en México y de su visita a Cuba, volverá a Mount Holyoke College en febrero de 1952, donde permanecerá hasta noviembre del mismo año: "La existencia en Mount Holyoke College se me hizo imposible; los largos meses de invierno, la falta de sol, [...] la nieve, que encuentro detestable, exacerbaban mi malestar. La lectura, que siempre tuvo para mí atractivo singular, llegó a aburrirme [...]; a veces leía para sustituir la vida que no vivía" (Prosa I). A este estado de conciencia alude también el poema de Ocnos "Regreso a la sombra". Cernuda deje Mount Holyoke College en noviembre del 52, decisión que parecerá a muchos una insensatez, puesto que, al abandonar los EE.UU., dejaba atrás el único trabajo estable y bien retribuido que había tenido en toda su vida. El poeta prefirió decir adiós a la seguridad y entregarse a los riesgos del amor y de la literatura. Así, en noviembre de 1952, con quinientos dólares en el bolsillo, Cernuda se instalará en México (Sánchez Rosillo, 1992).

1.6. Últimos años: entre México y California (1952-1963).

En México estuvo viviendo al principio durante poco tiempo en un apartamento amueblado de la calle Madrid. Después se trasladó a la casa de su amiga Concha Méndez, separada de Manuel Altolaguirre desde 1944, en Cayoacán (calle Tres Cruces, 11), pueblecito entonces muy tranquilo situado a las afueras de la ciudad. Pasará también largas temporadas en Acapulco. Cernuda vivirá durante estos años de la enseñanza y de labores ensayísticas: dio clases en la Universidad Autónoma de México, desde 1954 a 1960, sobre el teatro español y francés del siglo XVII, y gracias a una mínima ayuda del Colegio de México pudo escribir entre 1954 y 1955 sus Estudios sobre poesía española contemporánea, donde pone en cuestión gran número de convenciones críticas comúnmente aceptadas por la historia de la literatura española.

El 30 de septiembre de 1958, el Fondo de Cultura Económica, bajo los cuidados del poeta, publica la tercera edición de La realidad y el deseo, que incluye en la sección XI, entonces llamada "Sin título, inacabada", los ocho poemas iniciales de Desolación de la Quimera, escritos en 1956, además de los poemas en prosa de Los placeres prohibidos, hasta entonces inéditos. Con motivo de esta edición Luis Cernuda escribirá su fundamental -y tantas veces citada- autobiografía poética Historial de un libro. En 1959 muere Altolaguirre en accidente de tráfico a las afueras de Burgos; había venido a España, tras tantos años de exilio, con su película El cantar de los cantares para participar en el Festival de Cine de San Sebastián. Al año siguiente Cernuda cuidará de la edición de las Poesías completas de su amigo en el F.C.E.

Durante junio-julio de 1960 da un cursillo de seis semanas en la Universidad de California-Los Ángeles y entabla amistad con Carlos-Peregrín Otero, quien el año anterior había defendido su tesis doctoral, La poesía de Luis Cernuda en la Universidad de Berkeley. Esta estancia actúa en su ánimo con un efecto revitalizador. La ciudad lo encantó por marina y soleada. Cernuda evoca estos momentos, ya desde México, en el poema de Ocnos "Pregón tácito". Quizá la única contrariedad que sufrió durante aquel verano fue la noticia de la muerte de su hermana, que le llegó en una carta, probablemente la última, de Aleixandre, reafirmándole en su convicción de que era destino familiar morir alrededor de los sesenta años (Otero, 1972 ). De regreso a México, escribirá, entre otoño de 1960 e invierno de 1961, el núcleo central de Desolación de la Quimera.

El 24 de agosto de 1961 vuelve nuevamente a California, en este caso a San Francisco, con un contrato universitario en el State College donde enseñará hasta junio de 1962. Vivirá muy cerca del Golden Gate Park y allí escribirá sus últimos poemas. En verano regresa a México y en septiembre de 1962, como profesor invitado en U.C.L.A., vuelve por tercera vez a California, donde vivirá hasta junio de 1963. Se acentúa en sus escritos el tono, amargo, bronco y desengañado, sus fervorosas antipatías literarias y nacionales, su disgusto ante el retraso y la indiferencia de los editores. Sin embargo, comienzan a llegarle, al final del año 1962, algunos de sus primeros reconocimientos. Así, en octubre la publicación de una antología traducida al italiano, Poesia, editada por Lerice Editori de Milán, en la importante colección "Poeti europei", y en noviembre el número homenaje de La Caña Gris: "Ha sido mi primera satisfacción entera como escritor", le escribe a Jacobo Muñoz (Ortiz, 1981).

Vuelve a México en junio de 1963, aunque en principio estaba dispuesto a regresar a Los Angeles -esta vez a la Universidad de Southern California- pero renuncia en agosto a este proyecto por negarse a cumplir el requisito de un examen médico exigido en la tramitación del visado. Luis Cernuda pasa el verano en un estado de completa laxitud física y moral con problemas en la vista. En una de sus últimas cartas dirigidas a José Ángel Valente, le comenta: "Ningunas ganas tengo de escribir, la broma duró ya bastante y se aburre uno de tenerlo todo en contra"(Ortiz, 1981). Según Concha Méndez su actuación en los últimos días fue "la de alguien que estuviera dominado por un presentimiento; no parecía el mismo; recordaba a sus familiares, nos mostraba retratos, estaba afable, comunicativo" (1964).

El 5 de noviembre muere en México repentinamente, al amanecer, en el domicilio de Concha Méndez. Lo encontraron tendido en el suelo, con la pipa y la cerilla entre las manos. Al entierro en el Panteón Jardín de la misma ciudad no asistió casi nadie. Muy poco después llegan los primeros ejemplares de Ocnos. También al morir quedaron listos para imprimir los textos de Poesía y literatura II, que se editarán al año siguiente. La edición completa de La realidad y el deseo no la verá nunca en vida.

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