domingo, 26 de junio de 2011

john Maxwell: Ser Fructifero es Divertido: Suma Infinito

¡Ser fructífero es divertido!
En Juan 15, Jesús dice que ser fructífero es divertido. En realidad, el tema de Juan 15 es que Jesús desea que tengamos
vidas fructíferas. Observe el versículo 16: “No me escogieron ustedes a mí, sino que yo los escogí a ustedes y los comisioné
para que vayan y den fruto, un fruto que perdure. Así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre”.
Permítame compartir con usted lo que yo considero que significa ser fructífero, según la Biblia. Cuando Dios habla en su
Palabra de una vida fructífera, habla de actitudes positivas, activas. El pasaje de la Biblia que habla del fruto del Espíritu,
Gálatas 5:22-23, es el principal texto sobre la vida fructífera: “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz,
paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio”. Fructificar es mostrar actitudes activas y positivas
diariamente en nuestra vida. Cuando eso sucede, comenzamos a sentir un gozo real y a ver que suceden cosas positivas.
Cuando unimos estas actitudes, aparecen cinco “RP”.
Primero, hay resultados positivos. Cuando comenzamos a inyectar estas actitudes en nuestra sociedad, veremos resultados
constructivos.
Tendremos relaciones positivas. Comenzaremos a desarrollar relaciones fructíferas con los demás.
Veremos reacciones positivas, especialmente en áreas que anteriormente eran problemáticas para nosotros. Veremos que
recibimos reacciones positivas cuando comencemos a tener actitudes activas y positivas.
Recibiremos reafirmaciones positivas. La vida es como un espejo: lo que vemos es lo que mostramos; lo que sacamos es lo
que hemos puesto. Cuando alentemos a los demás, descubriremos que ellos nos alentarán a nosotros. Las actitudes son
contagiosas.
Finalmente, tendremos un regocijo positivo. Eso es lo que Jesús dice en Juan 15:11: “Les he dicho esto para que tengan mi
alegría y así su alegría sea completa”. Muchas veces las personas me dicen que no son felices, que no se sienten realizadas.
Hablan de que no tienen gozo en sus vidas. Tengo la impresión de que la búsqueda del gozo se ha convertido en el propósito de
sus vidas; pero el gozo (o la felicidad, o la realización personal) no viene a nosotros cuando lo buscamos, sino cuando ponemos
en práctica los principios correctos. Es una consecuencia natural de hacer lo correcto.
Cuando vivimos según los principios correctos, comenzamos a amar los principios correctos. La mayoría de las veces
queremos “amarlos” primero. Queremos enamorarnos de lo que es correcto y que luego nos suceda. Pero esto funciona al
revés. Cuando aprendemos lo que es correcto y vivimos de acuerdo con eso, entonces comenzamos aquerer hacerlo, entonces
experimentamos la consecuencia, que es el gozo. Probablemente usted haya visto algún autoadhesivo que decía: “¿Y” ¿Nos
estamos divirtiendo?” Cada vez que veo ese autoadhesivo pegado en un auto, quisiera escribir otro que dijera: “¿Estamos
haciendo las cosas bien?” si hacemos lo correcto, nos divertiremos.
LA FUENTE
En Juan 15:1-10, Jesús nos da los principios para una vida fructífera. Estudiémoslos juntos. Primeros, nuestro potencial
para una vida fructífera es ilimitado, debido al lugar de donde proviene. Jesús comienza diciendo: “Yo soy la vida verdadera”
(v. 1) Jesús es la fuente. Cuando comprendemos esto, comprendemos por qué Pablo podía decir: “Todo lo puedo en Cristo que
me fortalece” (Filipenses 4:13). Damos fruto cuando tomamos de la fuente correcta.
Un amigo mío comentaba el significado del pasaje de Miqueas 6:8 con su nieto de siete años: “¿Y qué es lo que demanda
el SEÑOR de ti, sino sólo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios?” (Biblia de las
Américas). El niño, que estaba memorizando el versículo, dijo: “Abuelo, es difícil ser humilde si uno realmente anda con
Dios”. ¡Qué gran declaración teológica, dada por un niño de siete años! Cuando comencemos a captar siquiera un atisbo de los
ilimitados recursos que están a nuestra disposición⎯ el poder de dios mismo⎯ , entonces, y solo entonces, sentiremos la
seguridad de que estamos plenamente equipados para hacer todo lo que dios nos llame a hacer.
Entonces nos sentiremos como ese ratón que cruzó un puente extendido sobre un profundo barranco, junto con un elefante.
Mientras ambos cruzaban, el puente se sacudía mucho. Cuando llegaron al otro lado, el ratón miró a su enorme compañero y le
dijo: “Vaya, ¡cómo hicimos temblar ese puente!, ¿no?”
Hudson Taylor, el gran misionero a la China, dijo: “Muchos cristianos evalúan las dificultades a la luz de sus propios
recursos, y por lo tanto, se atreven a muy poco, y siempre fallan. Todos los gigantes han sido hombres débiles que hicieron
grandes cosas para Dios porque confiaron en que su poder y su presencia estarían con ellos”.
Como David, que dijo: “La batalla es del SEÑOR” (1º Samuel 17:47), también nosotros debemos comprender que Jesús es
la fuente donde se origina nuestro poder, y que podemos estar conectados directamente a Él

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