domingo, 12 de junio de 2011

Cernuda enamorado de Mexico

Cernuda "quemó sus naves" en México por el idioma español y por amor
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Efe Actualizado 14/02/2010 19:37
El investigador Antonio Rivero Taravillo ultima la segunda parte de la biografía del poeta sevillano

El poeta Luis Cernuda (1902-1963) decidió pasar los últimos años de su vida en México por un deseo de recuperar el idioma español tras varios años de exilio en el mundo anglosajón y por amor, según su biógrafo Antonio Rivero.

"Sin tener nada de trabajo, una seguridad ni nada que se le parezca, dice 'me voy a México', y se establece en el país hasta el final de sus días, salvo algunos cursos que da en Estados Unidos", dijo a Efe el filólogo Antonio Rivero Taravillo (Melilla, 1963).

El autor de Luis Cernuda. Años españoles (1902-1938) (Tusquets, 2008) se encuentra estos días en la capital mexicana ultimando la segunda parte de la biografía de Cernuda pero sobre todo, "para percibir la atmósfera de México, andar por las calles que recorrió Cernuda, estar en la casa en la que vivió", y de alguna forma meterse "mucho más en el personaje".

Por ello eligió hospedarse precisamente en el hotel Geneva de la calle Londres, el mismo donde por primera vez recaló el poeta en 1949 y donde lo haría en varias ocasiones más hasta abandonar el Mount Holyoke College de Massachusetts, donde enseñaba, e instalarse en México en 1952.

Rivero Taravillo, quien recibiera el XX Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias por su primera parte de la biografía de Cernuda en septiembre de 2007, está convencido de que Cernuda vino a México "por un doble amor": al joven Salvador Alighieri y al "idioma y forma de vida" que no había en el mundo anglosajón.

Compara esa llegada con la decisión de Cortés de inutilizar sus barcos en 1519 para cortar la retirada de cualquiera que quisiera abandonarle en el momento de las luchas decisivas de la Conquista.

"Tenía un puesto académico bien retribuido en EE.UU., buena consideración pero viene a México, recupera la lengua, se enamora también de una persona (el fisioculturista Alighieri), eso es importante, que hace que ya quiera vivir aquí, y renuncia a la vida acomodada que tenía", indicó.

El país, en el que conocía a algunos exiliados y al mexicano Octavio Paz, le fascinaba. Desde 1949, en su primera visita, le "deslumbró" y antes de establecerse en él escribió "un libro hermosísimo", Variaciones sobre tema mexicano (1952)", obra en prosa poética que contiene sus impresiones por el "descubrimiento" de México.

A Alighieri, un hombre "mucho más joven que él", le conoció en 1950 durante una de sus estancias cortas en un gimnasio de la calle Tacuba.

"Era alguien que no procedía para nada del mundo de la cultura, de la literatura, un chico normal" en quien se inspiró al escribir "Poemas para un cuerpo", asegura Rivero.

"La relación era un tanto desigual. Cernuda era mayor, tenía dinero. Frente a lo que podía ganarse aquí en México había una diferencia (...) pero Cernuda, que era un platónico irredento, siempre se enamoraba de hombres más jóvenes que él", señala.

Fueron pareja varios años en una relación que hoy correspondería más bien a una de noviazgo más que a una convivencia estable.

A partir de 1953 el poeta se irá a vivir a la casa de sus amigos Manuel Altolaguirre y Concha Méndez, en la calle Tres Cruces del barrio de Coyoacán, donde moriría diez años más tarde, después incluso de haber rechazado una última oferta de una universidad de Los Ángeles para volver a EE.UU.

Para Rivero Taravillo el escritor andaluz, enterrado en la sección española del Panteón Jardín de Ciudad de México, fue ante todo un poeta paradigmático, "un ser que no tiene acomodo en la sociedad, ni en la natal ni en ninguna otra".

"Cernuda era un exiliado, independientemente de que hubo una guerra, como tantísimos otros poetas en un mundo en el cual no conseguía encajar. Esto se ve muy bien en su obra", asegura.

"Con España siempre tuvo una relación amor-odio. Pero en el último poema que escribe, con el que cierra 'Desolación de la quimera', su último poemario, ajusta cuentas con su país", asegura.

El biógrafo desea poner punto y final a su trabajo estos días que ha pasado en México y aunque aún no tiene un título decidido sabe que en el mismo estará la palabra "exilio".

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