jueves, 26 de mayo de 2011

Nureya Abarca: Ser Felices y Hacer El Bien

Nureya Abarca es Psicóloga de la Universidad de Chile. Master y Doctora en Psicología de la Universidad de California, San Diego.
Fue Becaria Fulbright en 1989, realizando estudios post-doctorales en la Universidad de California relativos a la Evaluación de Habilidades Sociales.
Ha ocupado el cargo de Directora de Postgrado y la Dirección de la Escuela de Psicología de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Actualmente, es Profesora de la Escuela de Administración UC y del Departamento de Ingeniería de Sistemas de la misma universidad.
Fue distinguida entre Las 100 Mujeres Líderes de Chile en su versión 2003, por Economía y Negocios de El Mercurio, quienes eligieron, por segundo año consecutivo, a las más destacadas en el ámbito de la política, artes, economía, ciencias y educación. "Hay que disfrutar con lo que se hace más allá del premio" Posee varias publicaciones científicas en revistas extranjeras, un programa de video denominado "Taller de Habilidades Sociales" y un libro "Comunicación Interpersonal: programa de entrenamiento en habilidades sociales".
Además ha publicado junto con los profesores Nicolás Majluf y Darío Rodríguez "Grandes grupos económicos en Chile", entre otros.
Nureya Abarca, chilena, psicóloga y profesora de la Escuela de Administración de la Universidad Católica de Chile, Nureya Abarca sabe bien a qué se refiere la calidad de vida de las personas en el trabajo. Y no sólo porque esta psicóloga chilena ha sido responsable de crear el nuevo curso de inteligencia emocional de la escuela de negocios. La tesis doctoral de su Ph.D. en la Universidad de California, en San Diego, incluyó el análisis y predicción de la conducta humana a través de modelos matemáticos. Esta área de estudio está despertando el interés de los economistas, especialmente después de que Vernon Smith y Daniel Kahneman obtuvieran el premio Nobel de Economía 2002 por su contribución a la economía del comportamiento y la economía experimental, respectivamente. Ambos campos de investigación están cuestionando los supuestos de la teoría económica clásica y la forma como se modela el comportamiento económico humano en distintos ámbitos sociales, como las empresas. "Cuando llegué a Chile nadie hubiera entendido ni querido entender el paper de mi tesis doctoral", dice Abarca. "¿A quién le hubiera preocupado entender que mis palomas siempre tomaban las decisiones más racionales, ya sea que estuvieran sometidas a opciones en economías cerradas o abiertas?". Pájaros y abejas, señala Abarca, se comportan siempre igual, a diferencia de los humanos que muchas veces actúan de manera irracional, pues deben construir su propio mundo, donde nada está predeterminado.

La siguiente entrevista permite entender el impacto del clima laboral y la calidad de las relaciones humanas, la calidad de vida en el trabajo y el rendimiento y la productividad laboral.

Estos aspectos también forman parte del libro Liderazgo emocional: entre lo racional y emocional, que Abarca publicará en breve.

¿Son felices las personas en su trabajo?
Según estudios que hemos hecho, por ejemplo, las dos emociones que más priman en las empresas chilenas son rabia y miedo. Y si gran parte del tiempo las personas están en su trabajo, no es muy alentador...

¿Y cuáles son las patologías más recurrentes asociadas al trabajo?
El problema más grave de las empresas chilenas es la alta tasa de depresión entre los trabajadores. Es una triste forma de reconocer que no tienen ningún control sobre sus vidas. A algunas personas también les pasa que sufren acoso moral: una continua persecución por parte de sus compañeros de trabajo, que les lleva a cambiarse de empresas.

¿Es posible vivir sin estrés?
Está más que demostrada la relación entre satisfacción laboral y productividad. A las personas que son felices en sus trabajos, se les ocurren más ideas y están dispuestas a hacer más sacrificios. La pregunta es cómo ser más productivo y competitivo si las empresas, como ocurre en Chile, están llenas de personas enojadas y asustadas. La angustia sirve hasta ciertos niveles, pero cada uno debe conocer cuál es su dosis óptima de estrés y adrenalina.

¿Y cómo el clima laboral afecta, en concreto, sobre la productividad?
El mejor ejemplo es el de los jefes arrogantes: están arremetiendo permanentemente contra sus empleados y lo único que generan es temor. En el largo plazo, esto tiene como consecuencia peores resultados. Luego, para colmo, el gerente no entiende por qué no se cumplieron las metas y culpa a sus subalternos, cuando en realidad gran parte de la responsabilidad la tiene él.

¿Y cuando no es el jefe...?
Muchas veces nos desquitamos con otras personas, al no haber cerrado un tema con otro colega. Generalmente, es porque no hemos sido capaces de decirle lo que pensábamos. Finalmente, descargamos nuestra rabia en alguien que no tiene nada que ver. Antes de hablar con la persona, entonces, debemos tener muy claro qué queremos decirle.

¿Cuál es el efecto inmediato?
Es muy difícil que seamos capaces de hacer bien alguna tarea si lo intentamos después de haber pasado un mal rato. Otra pregunta interesante es si realmente a veces uno desecha ideas sólo porque vienen de personas que nos caen mal... ¿Desecharías esa misma idea si viniese de alguien que te parece simpático o, al menos, no te desagrada?

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