sábado, 1 de octubre de 2011

Jonathan Franzen: «Escribo, no intento salvar el mundo»

Jonathan Franzen: «Escribo, no intento salvar el mundo»
Las correcciones (2001) hizo de él una voz imprescindible de la literatura de EEUU,y ahí le asienta Libertad, (Salamandra / Columna), una historia de familia, política, medioambiente y, sobre todo, de una mujer que no puede escapar de quién es.

–¿De dónde Libertad y una protagonista como Patty?
–Quise volver a mi segundo libro, Movimiento fuerte , que escribí en medio de un matrimonio ahora acabado, y contar la historia más honestamente. Respecto a Patty, en los últimos años he reevaluado mi relación con mis padres. Cuando escribí mis memorias tenía quejas, pero me he dado cuenta de que eran bobas. Mi madre encontró la manera de tener una vida satisfactoria, aunque pienso que habría sido capaz de mucho más. Tuve una relación complicada con ella: pedía mucho de mí, se frustraba y yo le escuchaba. No tuve más opción que entender cómo sentía estar casada, tener hijos... De algún modo he hablado de ella, por ella.

–¿Va en paralelo esa evolución con la de su sensación de enfado general?
–En algún momento en los últimos años no pude entender con qué estaba tan enfadado. No es que la situación mundial haya mejorado, y sigo enfadado con lo que se hace al medio ambiente, con la gente con la que estoy políticamente en desacuerdo. Pero eso no me deja la noche en vela. Y me parece un mejor lugar como escritor de ficción, aunque solo sea porque es importante reconocer que quizá yo no tenga razón.

–En el libro cita «la íntima conexión entre rabia y depresión». ¿Tiene ahora todo bajo más control?
–Nunca está todo bajo control. Yo camino sintiendo estar rodeado por la muerte. Aún tengo conflictos sin resolver y la depresión es una respuesta. La ficción es otra: das nombre y cara a las varias partes conflictivas de ti mismo y les das una historia.

–¿Siempre piensa en la muerte?
–No pensaba tanto en la muerte cuando escribía Las correcciones : tenía trabajo que hacer. Sentía que no había sido apreciado y cuando logré atención por un libro que demostraba de qué era capaz, me sentí afortunado. Inmediatamente empecé a ser consciente de que me lo arrebatarían pronto. Quizá porque realmente me importa la ficción desconfío del éxito. Creo que la fic

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