jueves, 6 de octubre de 2011

La Clave de Todo es la Confianza

Lo único que cambia todo es la Confianza

Hay una cosa en común a todas las personas, relaciones interpersonales, equipos, familias, organizaciones, naciones, economías y a la civilización en todo el mundo - una cosa que, si se remueve puede destruir al gobierno más poderoso, al negocio más exitoso, a la economía más próspera, a los dirigentes más influyentes, a la mayor amistad, al amor más profundo. Pero si se desarrolla tiene el potencial de crear éxito y prosperidad en todos los aspectos de la vida. Eso se llama: confianza.

Nada es más rápido que la velocidad de la Confianza

En pocas palabras, la confianza significa certidumbre y la desconfianza, sospecha. La diferencia entre una relación con alto y bajo nivel de confianza es palpable. Tomemos por ejemplo la comunicación. En una relación de alta confianza, se puede decir algo equivocado y la gente entenderá su significado. En una relación de baja confianza, puede ser muy medido, y hasta preciso, y aún así nos malinterpretarán.

Como sociedad global tenemos una crisis de confianza que nos afecta a todos los niveles - social, institucional, organizacional, en nuestras relaciones y en forma personal. A nivel institucional, la confianza en las empresas ha disminuido. Pero las relaciones de todo tipo se construyen y sustentan en la confianza, y también se pueden caer y destruir con su ausencia.
Sin embargo, la dimensión más poderosa es la de la autoconfianza. Si no podemos confiar en nosotros mismos, tendremos dificultades para confiar en otros. La incongruencia personal es a menudo la fuente de nuestras sospechas en los demás.

Economía de la Confianza

La confianza siempre afecta a dos resultados: la velocidad y el costo. Cuando la confianza se cae, disminuye la velocidad y el costo sube. Considere el tiempo y costo que ha implicado la seguridad en los aeropuertos después del 9/11, o los costos legales en respuesta a Enron, WorldCom y otros escándalos empresariales.

Los graves efectos prácticos de la economía de la confianza es que estamos pagando un impuesto oculto por baja confianza ¡y ni siquiera lo sabemos!
Sin duda, hemos visto este impuesto en acción muchas veces - tal vez en una conversación donde se puede decir que alguien automáticamente está descontando de todo lo que digamos un 20 por ciento, 30 por ciento o incluso más. En algunas situaciones, puede ser que hayamos pagado un "impuesto a la herencia" cuando hayamos desempeñado un cargo que fue ocupado por alguien que creó desconfianza.

Tal como el impuesto por una baja confianza es real, mensurable y muy alto, los dividendos de la alta confianza también son reales, cuantificables e increíblemente altos. Ya sea alta o baja, la confianza es la "variable oculta" en la fórmula para el éxito de las organizaciones. La fórmula tradicional de los negocios es la siguiente:

(Estrategia X Ejecución = Resultados).

Pero hay una variable oculta:

(Estrategia X Ejecución) X Confianza = Resultados.

Una empresa puede tener una excelente estrategia y una fuerte capacidad de ejecución, pero el resultado neto puede ser arruinado por un impuesto de bajo nivel de confianza o multiplicado por un dividendo de alto nivel de confianza. Esto hace de la confianza un poderoso argumento comercial, asegurando que no es una cualidad blanda, algo "bonito de tener".

Una de las razones por las que esta variable oculta es tan importante en el mundo de hoy, es que hemos entrado a una economía global del conocimiento, que gira en torno a asociaciones y relaciones. La habilidad para establecer, desarrollar, ampliar y restaurar la confianza con todos los interesados - clientes, proveedores y compañeros de trabajo - es la competencia clave del liderazgo de la nueva economía mundial.

Mitos y Realidades sobre la Confianza

Mito: La confianza es blanda.
Realidad: La confianza es dura, real y sus resultados afectan tanto a velocidad como a costo.
Mito: La confianza es lenta.
Realidad: Nada es tan rápido como la velocidad de confianza.
Mito: La confianza es construida exclusivamente bajo la integridad.
Realidad: La confianza es función tanto de carácter como de competencia.
Mito: Se tiene confianza o no.
Realidad: La confianza puede ser creada y destruida.
Mito: Una vez perdida la confianza no puede recuperarse.
Realidad: Aunque difícil, en la mayoría de los casos la confianza se puede restaurar.
Mito: No se puede enseñar la confianza.
Realidad: La confianza puede ser eficazmente enseñada y aprendida, y puede convertirse en una creciente ventaja estratégica.
Mito: Confiar en la gente es demasiado arriesgado.
Realidad: No confiar en las personas es un riesgo aún mayor.
Mito: La confianza se establece de una persona a la vez.
Realidad: Establecer la confianza de uno establece la confianza de muchos.

¡Nosotros podemos hacer algo al respecto!

¿En quién confiamos? ¿En un amigo? ¿En un compañero de trabajo? ¿En nuestro jefe? ¿En nuestra pareja? ¿Por qué confíamos en esta persona? ¿Qué es lo que inspira confianza de esta relación?

Ahora consideremos una pregunta aún más provocativa:

¿Quién confía en nosotros?
Con el creciente enfoque en la ética, el elemento de carácter de la confianza (que incluye la integridad), se está convirtiendo rápidamente en el precio de entrada para la nueva economía mundial. Sin embargo, el elemento diferenciador, y a menudo ignorado – las competencias - es igualmente esencial.

Conscientes de que tanto el carácter (Integridad + Intención) como las competencias (Capacidades + Resultados) son vitales para la confianza, se puede ver cómo la combinación de estas dos dimensiones se refleja en el enfoque de personas efectivas de todo el mundo. La gente podría usar diferentes palabras para expresar la idea, pero si se reducen las palabras a su esencia, lo que emerge es un balance entre carácter y competencias.

Las cinco olas de confianza

Nuestro jefe, el líder de división, el director general, el consejo de administración, nuestro cónyuge, hijos, amigos y socios pueden tener problemas con nosotros en lo que respecta a la confianza.
¡Pero eso no quiere decir que nosotros seamos impotente! De hecho, probablemente no tenemos idea de que tan poderoso podamos ser para cambiar el nivel de confianza en cualquier relación, si sabemos cómo trabajar "desde adentro hacia afuera", Como la imagen de la gota y sus olas.

La clave está en comprender y aprender a navegar entre "Las Cinco Olas de la Confianza". Este modelo se deriva de la metáfora del "efecto multiplicador" que ilustra gráficamente la naturaleza interdependiente de la confianza y la manera en que fluye de adentro hacia afuera.
En él se definen los cinco niveles, o contextos, en el que establecemos la confianza. También forma la estructura para la comprensión de la confianza y la toma de acciones concretas.

Primera Ola: La Autoconfianza. El principio fundamental subyacente a esta ola es la credibilidad.
Segunda Ola: Confianza en las Relaciones. El principio fundamental subyacente a esta ola es el comportamiento congruente.
Tercera ola: La Confianza Organizacional. El principio fundamental subyacente a esta ola, la alineación, la creación de estructuras, sistemas y símbolos de la confianza organizacional.
Cuarta Ola: La Confianza del Mercado. El principio subyacente detrás de esta ola es la reputación.
Quinta Ola: La Confianza Social. El principio subyacente a esta ola es la contribución.

La Autoconfianza

La buena noticia es que podemos aumentar nuestra credibilidad, y lo podemos hacer con rapidez, particularmente si entendemos los cuatro elementos fundamentales, o cuatro "principios" que son fundamentales. Dos de estos principios tienen que ver con el carácter y los otros dos con las competencias.

Los 4 Principios de la Credibilidad

Principio 1: Integridad

Para usar la metáfora del árbol, la integridad es la raíz. A pesar de que esta bajo la tierra y la mayor parte del tiempo ni siquiera es visible, es absolutamente vital para la alimentación, fuerza, estabilidad y crecimiento de todo el árbol.
Todos hemos visto a la gente con enormes capacidades, excelentes resultados, incluso a veces con buenas intenciones que, lamentablemente, lo que están haciendo es deshonesto o carente de principios. Es la mentalidad de: "el fin justifica los medios".

Por otra parte, sólo tener integridad – sin los otros tres principios - es ser un "buen tipo", tal vez incluso una persona profundamente honesta, pero básicamente inútil.

Para la mayoría de las personas, integridad significa honestidad – decir la verdad y dejar la impresión correcta. Pero la integridad incluye al menos otras tres cualidades: congruencia, valentía y humildad.

El problema en las organizaciones es que muchas soluciones de ética se limitan al seguimiento de procedimientos. La definición devaluada entonces es: “sigue las reglas”. Como resultado, las organizaciones tienen grandes y complejos manuales de políticas. las personas pueden caer en tratos denigrantes, sin embargo, si no son sorprendidos violando las políticas no pasa nada.

Así que ¿Cómo podemos aumentar nuestra integridad?

1. Realicemos y cumplamos compromisos con nosotros mismos.
2. Tengamos un para qué, busquemos la trascendencia.
3. Seamos abierto.

Principio 2: Intención

Es el tronco del árbol. En el diccionario, la intención se define como "plan" o "propósito." Ninguna definición de intención estaría completa sin tres cosas: motivo, agenda y comportamiento.

Motivo. Es la razón para hacer algo, e inspira la mayor confianza cuando se muestra una verdadera preocupación por las personas, sus designios y la sociedad en su conjunto.
Agenda. Surge del motivo. Es lo que se quiere hacer o promover a causa del motivo. La intención que inspira la mayor confianza es la búsqueda de beneficio mutuo, darse cuenta de que la vida es interdependencia y buscar soluciones que fomenten la confianza y el beneficio para todos.
Comportamiento. Típicamente, el comportamiento es la manifestación del motivo y la agenda. El comportamiento que mejor crea credibilidad e inspira confianza es actuar en el mejor interés de los demás. Aquí es donde el cuero se hace correa. Es fácil decir "me importan", y "quiero que ganes," pero es nuestro comportamiento el que demuestra si lo decimos en serio.

Principio 3: Capacidades

Volviendo a la metáfora del árbol, las capacidades son las ramas que producen los frutos o resultados. Las capacidades son particularmente importantes en la actual economía cambiante, donde la tecnología y la globalización caducan las capacidades a mayor velocidad que nunca, volviéndolas irrelevantes.

Una forma agrupar las diversas dimensiones de las capacidades es utilizar el acrónimo inglés TASKS (Talentos, Actitudes, habilidades (Skills), conocimiento (Knowledge), estilo (Style)), que habilitan el desempeño con excelencia.

Los talentos son nuestros puntos fuertes y dones naturales. Las actitudes representan nuestros paradigmas - nuestras formas de ver las situaciones-, así como nuestra forma de ser. Las habilidades son las cosas que podemos hacer bien. El conocimiento representa nuestro aprendizaje, juicio, comprensión e intuición. El estilo representa nuestro enfoque único y nuestra personalidad.

El objetivo aquí es el desarrollo de nuestros TASKS para crear la mejor alineación posible entre nuestros dones naturales, nuestras pasiones, nuestras habilidades, el conocimiento y el estilo y la oportunidad de ganar, para contribuir, para hacer una diferencia.

Principio 4: Resultados

¡Los resultados importan! Importan a nuestra credibilidad. En palabras de Jack Welch, tener resultados es como tener "semillas de rendimiento " sobre la mesa. Ellos nos dan validez.
Los resultados son los frutos - lo tangible, medible, el objetivo final y son el producto de las raíces, del tronco y de las ramas.

Existen tres indicadores claves por los cuales las personas evalúan los resultados: el desempeño anterior, el rendimiento actual y principalmente la percepción que se tenga de que lograrermos resultados futuros.
Dada la importancia de los resultados en el establecimiento de la credibilidad y de la confianza, tanto con nosotros mismos como con los demás, la pregunta es: ¿Cómo podemos mejorar nuestros resultados?

Asumir la responsabilidad por los resultados.
Esperemos ganar.
Finalicemos duro (camine un kilómetro adicional).

Inspirar confianza

La confianza es una elección para toda la vida, y hasta que no nos sitúemos en una posición de liderazgo o elección, no podremos ver todo el potencial de los Principios y Comportamientos en velocidad, costo y confianza. Cuando lo hagamos, busquemos inmediatamente la forma para aplicarlos y encontremos oportunidades para enseñárselos a otros.
Veremos cómo la velocidad de confianza; los beneficios de la economía de la confianza; la relevancia del impacto de la confianza; y los dividendos derivados de generar confianza pueden mejorar significativamente la calidad de cada relación en todos los niveles de nuestra vida.

La Confianza Rota – Un Inicio

Si hemos roto la confianza de alguien más, es una oportunidad para actuar, para mejorar nuestro carácter y competencias, para empezar a comportarse de una forma que inspire confianza. Esperemos que esto influirá en la parte ofendida para restablecer la confianza en usted, de lo contrario, de todas formas nos habremos convertido a nosotros mismos en una persona más confiable.

Si alguien ha roto nuestra confianza, es una oportunidad para que crezcamos en nuestra capacidad de perdón, para aprender a extender la Confianza Prudente, y para aumentar al máximo los dividendos posibles de la relación.
www.franklincoveycuyo.com.ar

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