domingo, 27 de noviembre de 2011

Zurich, 1904. El joven psiquiatra Carl Jung ensaya con una paciente de 18 años el psicoanálisis, un revolucionario tratamiento que ha propuesto el doctor Sigmund Freud. La paciente, Sabina Spielrein

Zurich, 1904. El joven psiquiatra Carl Jung ensaya con una paciente de 18 años el psicoanálisis, un revolucionario tratamiento que ha propuesto el doctor Sigmund Freud. La paciente, Sabina Spielrein, atractiva y culta, presenta un cuadro de neurosis aguda. Durante la exploración se descubre que ha tenido una infancia con sufrimiento. El psicoanálisis muestra un elemento sexual en su disfunción, confirmando la teoría de Freud que relaciona los desórdenes emocionales con antecedentes en el desarrollo de la sexualidad.
Conocido por sus éxitos en el cine fantástico y de ciencia ficción, el director canadiense David Cronenberg (Toronto, 1943) lleva a la pantalla Un método peligroso. Preestrenado en los Cines LYS, el filme está protagonizado por intérpretes reconocidos internacionalmente y está inspirado en una obra dramática homónima de Christopher Hampton. La película retrata las relaciones humanas e intelectuales entre dos de los principales referentes de la psicología moderna: Sigmund Freud y Carl Gustav Jung, quienes se conocen cuando trabajan juntos en el estudio de un particular caso difícil, el de Sabina Spielrein, una joven estudiante con brotes neuróticos.
El director comenta que ha intentado «hacer una película elegante que juega con el terror emocional, pero no pierde su poder de seducción. Me estimularon los detalles inesperados e íntimos de los tres protagonistas. Pueden comunicar lo que debió significar estar atrapados por sus ataduras mentales y físicas y, al mismo tiempo, liberarse. Era un extraño ménage à trois, aunque entre Sabina y Freud no hubo ninguna relación sexual, señala Cronenberg. Había afecto en todos los vértices del triángulo, como la gran amistad que unía a Jung y Freud». Al autor del aclamado filme The Fly (1986) le atrajo la idea de relatar la relación acerca de estos tres personajes históricos. Sabina Spielrein es una figura poco conocida que llegó a influir sobre sus terapeutas. «Sabina contribuyó mucho al desarrollo de las teorías de Freud y Jung, afirma el realizador. Esto no se supo hasta que se descubrió la correspondencia que mantuvieron los tres. La pasión es palpable a través de sus palabras, teorías y pensamientos abstractos. Eran personas fascinantes y es una historia fantástica».
El guionista, Christopher Hampton, que obtuvo un Oscar en 1988 por el guión de Las amistades peligrosas, estaba muy interesado en el psicoanálisis y decidió documentarse acerca de las relaciones entre Jung, Freud y Sabina, por lo que se desplazó hasta Zúrich para estudiar el historial de Sabina en el hospital Burghölzli, prestigioso centro psiquiátrico en esa época. «Eran pioneros, el psicoanálisis era una teoría revolucionaria», comenta el guionista. «Abría muchos armarios y tiraba muchos tabúes. A finales del siglo XIX aparecieron grandes corrientes que abrieron una nueva forma de pensar en la sociedad». Hampton escribió inicialmente una obra de teatro, que se estrenó con éxito en el National Theatre de Londres, con Ralph Fiennes en el papel de Jung. Posteriormente, David Cronenberg le propuso que adaptara su obra para el cine. «Una historia de discrepancias emocionales, ensombrecida por la cercanía de la primera guerra mundial, me permitía imaginar dos relaciones intensas e inextricablemente entretejidas. El hecho de que los personajes fueran brillantes figuras reales y que el triángulo formado por Jung, Freud y Sabina tuviera mucho que ver con el nacimiento del psicoanálisis me pareció irresistible», comenta Cronenberg.
El productor de la película, Benjamin Thomas, también se sintió fascinado por este poco conocido episodio. «Siempre me han atraído las historias poco comunes que giran alrededor de un comportamiento extremo, asegura Thomas. Un método peligroso es una historia que permite ver como las personas que mejor entienden al ser humano también son las que más fácilmente pueden caer en las garras de las emociones más básicas. El amor, la pasión sexual, la ambición, el engaño, el colapso emocional, las discusiones explosivas y los sueños apocalípticos son la base para el momento fundamental en el que Jung, Freud y Sabina se unen y cambian para siempre el cariz del pensamiento moderno. Esta dinámica íntima, unida a un panorama histórico amplio, me pareció irresistible».

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