lunes, 1 de agosto de 2011

Las Predicciones de los Economistas

Sección: Economía y Petróleo

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Registro 2008: Predicciones de los economistas
Rodolfo Méndez

Miércoles, 16 de enero de 2008

La economía puede mostrar un panorama, pero no es una ciencia del todo predictiva. Las interpretaciones son variadas.

El 2008 plantea grandes incógnitas en materia económica sobre las cuales los lectores buscan ávidamente alguna luz en estos primeros días del año. ¿Entrará en recesión la economía estadounidense?, ¿qué evolución seguirá el precio de la vivienda en España?, etcétera. Sin embargo, las múltiples y contradictorias perspectivas que ofrecen los economistas sobre estos temas, difícilmente sirven para aclarar el panorama, más aún cuando los propios economistas, incluyendo algunos de gran prestigio, no parecen guardar la misma fe en la capacidad predictiva de esta ciencia.

Por ejemplo, el prestigioso economista catalán Xavier Sala i Martín, se muestra en extremo pesimista respecto a la capacidad de predeción económica al señalar en su libro ‘Economía liberal para no economistas y no liberales’ que “hay dos tipos de economistas: los que no saben hacer predicciones y los que no saben que no saben hacer predicciones”. Por su parte, Alan Greenspan, el ya mítico ex presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, manifiesta en su autobiografía su optimismo respecto a las habilidades predictivas de los economistas: “Afortunadamente hay continuidad histórica en la forma en que las sociedades democráticas y las economías de mercado funcionan. Esto nos capacita para poder inferir a partir del pasado los patrones inherentemente persistentes que, aunque no tengan la misma certidumbre que atribuimos a las leyes físicas, nos ofrecen una ventana hacia el futuro que es más cierta que el resultado aleatorio del lanzamiento de una moneda”.

Sin embargo, el choque de opiniones es sólo aparente, y asimismo suelen serlo las contradicciones en las predicciones de los economistas. Para aclarar esta última afirmación basta recurrir a un simple símil: la predicción del resultado de lanzamientos consecutivos de un dado común. Si por ‘predecir’ entendemos acertar por anticipado que número mostrará la cara superior del dado después de cada lanzamiento, entonces Sala i Martin está en lo cierto al afirmar que los economistas no podremos hacerlo mejor que cualquier charlatán, ya que es una propiedad intrínseca del lanzamiento del dado al igual que de los fenómenos económicos su carácter aleatorio y, por tanto, la imposibilidad de acertar con exactitud y de manera continua sus resultados.

Sin embargo, el optimismo de Greenspan se justifica si entendemos por ‘predecir’ nuestra capacidad de asignar probabilidades a los posibles resultados de cada lanzamiento, que garanticen que de repetirse múltiples veces las mismas circunstancias los resultados a los que asignamos a priori mayor probabilidad ocurrirían un mayor número de veces; a los que asignamos una probabilidad muy cercana a cero, ocurrirán muy rara vez y a los que asignamos una probabilidad cercana a uno ocurrirán casi siempre.

En el caso del dado, la ciencia estadística nos permite afirmar que la probabilidad de que obtengamos cualquiera de los números enteros entre 1 y 5 es de 83% contra sólo un 17% de que obtengamos específicamente el número 6, pero en ningún caso nos permite saber con certeza por anticipado qué número se obtendrá en un lanzamiento en particular. Por ello, estimado lector, le sugerimos reformular sus preguntas a los economistas del siguiente modo: no pregunte si el precio del petróleo superará los 100 dólares en 2008, sino más bien, qué probabilidad debe atribuirse a dicho evento.

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