martes, 13 de septiembre de 2011

La felicidad es Estar Contento con uno Mismo

ENRIQUE ROJAS PSIQUIATRA
«La felicidad es estar contento con uno mismo, con una vida que una amor, trabajo y cultura»
El doctor Rojas, autor del 'best-seller' titulado 'Adiós, depresión', asegura que «la felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria»
LALY RAMOS
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«La felicidad es estar contento con uno mismo, con una vida que una amor, trabajo y cultura»
Para Enrique Rojas, el paisaje terapéutico de la depresión es hoy «enormemente positivo». / FOTOPRENSA
El empresario riojano César Losada organizó en la noche del viernes, en Madrid, una charla impartida por el psiquiatra Enrique Rojas, en torno a Una teoría sobre la felicidad. El doctor Rojas profundizó en las claves para encontrar la felicidad.

- Doctor, afirma que la felicidad es como un puzzle, ¿significa eso que hay que ir encajando pequeños momentos para encontrarla?

- Mi teoría de la felicidad consiste en dos cosas, tener una personalidad madura, que es el puente de entrada, y un proyecto de vida con tres grandes notas dentro, amor, trabajo y cultura.

-¿Son eficaces los libros de autoayuda?

- Creo que siempre son interesantes, piense que es un género reciente, sólo tiene 15 o 20 años de recorrido. Son libros relativamente claros, que tratan de facilitar la comunicación en una esfera concreta. Por ejemplo, en mi libro La ilusión de vivir matizo que la felicidad consiste en estar contento con uno mismo al comprobar estas cuatro cosas: cómo está mi forma de ser, mi vida afectiva, mi vida profesional y mi cultura. Es decir, la felicidad es una tetralogía, suma y compendio de la vida personal.

-¿Hay que querer ser feliz para serlo? ¿Es una actitud de vida?

-Exactamente, la felicidad es una actitud de vida. Don Quijote dice en Las bodas de Camacho que «la felicidad no está en la posada, sino en medio del camino». La felicidad no es un destino, sino una forma de vivir.

-¿Existe el eterno infeliz?

-Sí. Dice un refrán castellano: «No hay mal que cien años dure ni cuerpo que lo resista». La felicidad absoluta no existe, ni la infelicidad absoluta tampoco. Hay un célebre pensador francés, André Comte-Sponville, que dice que hay una filosofía de la zona cero, que es no aspirar a nada y no querer nada. Es decir, sería como la mística, cuando no aspiras a nada, no temes nada ni te inquietas por nada. El hombre moderno no puede con el bombardeo permanente de los estímulos que tenemos. Creo que el primer gran tema de la felicidad es tener la felicidad como proyecto, como programa de vida. Pero teniendo en cuenta que la felicidad absoluta es una quimera y que tenemos que aspirar a una felicidad razonable.

-¿Es importante plantearse y conseguir metas en la vida para alcanzar la felicidad? ¿La ambición es compatible con la felicidad?

-Sí. Unamuno decía una cosa muy buena: «Te sobra codicia y te falta ambición». La codicia es mala, porque es querer más y más, la ambición es noble, es sacar el mejor partido de uno mismo.

-En la otra cara se encuentra la tristeza, la depresión. Usted ha escrito Adiós, depresión, con 110.000 ejemplares y 37 semanas en la lista de best-seller..

-La depresión es una enfermedad del estado de ánimo presidida por la tristeza. Hoy se puede decir que se cura en el 99 por ciento de los casos. Ha cambiado el pronóstico y en este momento nos encontramos con que el paisaje terapéutico de la depresión es enormemente positivo. Existen medicamentos que ayudan a curar la depresión y unos fármacos, que se llaman estabilizadores del ánimo, que frenan la recaída en las depresiones estacionales, se les podría llamar, con cierta licencia, vacunas antidepresivas.

Amistad y felicidad

-Sin duda, los amigos también nos hacen felices, y ahora imparte esta charla en casa de uno de ellos y ante unos cuantos más. ¿Qué claves les da para que sean más felices?

-Hablo, en primer lugar, de lo que es la historia de la palabra felicidad. La felicidad ha existido siempre, está descrita ya en los presocráticos, en los grandes pensadores griegos, Sócrates, Platón y Aristóteles, y luego los pensadores helenistas definieron tres modos de felicidad. Epicuro decía que la felicidad consistía en el placer. Los estoicos, con Séneca a la cabeza, afirmaban que consistía en la virtud. Los escépticos definían la felicidad como la suspensión de todo juicio y, finalmente, los eclécticos señalaban que la felicidad era una integración, es la virtud, es el placer, es la moderación de los deseos. Para mí, la felicidad consiste en estar contento con uno mismo al comprobar que hay una buena relación entre lo que lo que yo he deseado y lo que he conseguido. Por ese vericueto entramos en el bosque de la felicidad. Hace falta la pretensión de la coherencia, es decir que haya una buena relación entre lo que yo digo, pienso y hago, es otra puerta de entrada al castillo de la felicidad. Lo digo en el prólogo de mi libro La ilusión de vivir: la felicidad consiste en tener buena salud y mala memoria.

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