miércoles, 6 de febrero de 2013

Juan José Lago Pereira: Cristinita o la Gramática del Deseo

Presentada por el Autor en Puente Areas

Esta reseña es sobre un libro que contiene sexo explícito, por lo que, si eres menor de edad, no sigas leyendo(y de leerte el libro en sí no hablemos, ya). Todos sabemos que hasta los (mínimo) veinte años, se desconocen palabras como pene o vagina y el uso que se les puede dar y, como no quiero pervertiros, mirad esto mientras los "mayores" hablan de sus cositas. (Esta última frase es bastante irónica)
ೂAutor: Juan José Lago Pereira
ೂTítulo: Cristinita O La Gramática Del Deseo
ೂEditorial: Lual
ೂGénero: Erótica
ೂPáginas: 200
ೂSinopsis: Samanta, una joven curiosa e inquieta, desea ser escritora. Tiene facultades, pero desconoce la mayoría de las nociones básicas para lograr una prosa fluida. Don Juan, un autor de éxito entrado en los cuarenta, está dispuesto a enseñarle estas nociones, pero siempre y cuando ella le compense con ciertos favores. Juntos, empiezan a dar forma a Cristinita, la obra que regula sus intercambios y en la que ponen toda la carne en el asador. Cuando todo parecía discurrir por los cauces establecidos, a don Juan le sobreviene algo completamente inesperado...
Juan Hidalgo es un escritor de éxito que odia las multitudes, pero que se ve obligado a mezclarse con una para la presentación de su segundo libro, Rh negativo. Allí conoce a Samanta, una joven de dieciocho años que despierta en él instintos de sátiro. 
Samanta quiere ser escritora y tiene varios proyectos abocetados. Quiere conocer la opinión de Juan, un escritor al que admira, pero este no se leerá sus páginas sin cobrarse una recompensa.
Él quiere sexo, ella mejorar su escritura. Ambos tendrán lo que quieren y, de regalo, algo que quizás no se esperaban.
Juan comienza siendo el prototipo ideal de viejo verde (tiene cuarenta y tres años): si consiente en prestarle atención en vez de mandar a Samanta a esparragar como suele hacer con otra gente que se le acerca, es para deleitarse observando su escote. Minutos más tarde, ante la cándida petición de ella de que se lea sus escritos y le dé un opinión, suelta a bocajarro su propuesta: si quieres que te ayude, acuéstate conmigo. A priori, ella le dice que tiene novio y declina la oferta.
Se va. Juan se pasa el día masturbándose pensando en ella. 
Pero un día vuelve, dispuesta a hacer lo que haga falta para sacar adelante su talento. Vuelve la Samanta de marinos ojos, esa Lolita crecida que a pesar de sus titubeos iniciales, acaba entregándose totalmente.
Como satélites de Juan, también conoceremos a Txema, su editor; y a Tatiana, una mujer culta y mordaz con la que el escritor se acuesta de tanto en tanto y que es, además, su mejor amiga. Tatiana tendrá varios momentos de protagonismo a lo largo de la trama, y se agradece, porque es una mujer tremendamente cautivadora. Su ágil ingenio es fascinante.
En el aspecto de los personajes hay que decir que prácticamente se salen del libro, de lo reales que son. No me habría extrañado levantar la cabeza del libro y ver a Juan sentado en un sillón, con su eterna copa de Chivas en la mano; o a Samanta tecleando en el ordenador, enfrascada en sus ejercicios.

Acostumbrada como estoy a que en la mayor parte de literatura erótica que he leído el lenguaje deje bastante que desear (en los momentos de sexo suelen ir del encantadorcómeme la polla al romántico te voy a destrozar el culo, guarra, y en los momentos de trama no destacan tampoco por su sabio manejo y conocimiento del lenguaje), Cristinita me ha sorprendido gratamente. Aunque un amigo mío considera que la palabra pene es elsúmmum de lo cursi como manera de referirse a la entrepierna masculina,  en el libro queda divinamente. Por otra parte, es que tampoco puedes imaginarte a Juan soltando perlitas propias de cine porno. No le va. Es como eso de un Cristo con dos pistolas, no encajaría. Y fuera de las escenas de cama, Juan es un personaje cultísimo, con un vocabulario muy amplio, que no empobrece para nada la narración.
Sobre eso, creo que podría afirmarse incluso que aunque no explicaran sus encuentros sexuales, el libro seguiría siendo una joya (bueno, perdería algo de morbo, pero ya está). Y es que existe una historia detrás de esos encuentros, no es únicamente follar por follar. (Esto de autocensurarme en blanco las expresiones malsonantes...Pufff. XD)
Algo muy raro que ha conseguido este libro, es que quiera leerme tres de los libros de Juan Hidalgo: El seminario de las Parabellum, Rh negativo y El romance de las pistolas. Es una trilogía que narra las correrías de un comando de ETA y, como su escritor, son productos de ficción, no existen. Pues yo quiero leerlos. Traumático. T_T Quiero conocer a Jon Joseba, a la Txano Gorritxo, a Maxi,.... Qué cruel, ya podría el autor haber mencionado libros que sí existieran, no es justo. T_Tx1000
Sobre la edición, comentar mucho más el título que le ha puesto Lual (La gramática del deseo) que el original (Libertad de cátedra), es más fiel al contenido del libro. El "Cristinita" sí que me sobra, que lo hace muy largo. Aunque como Cristinita es algo muy mencionado en el libro, su lugar en el título no es precisamente inapropiado. Y de la portada, ¿qué decir? Es mona, sí, pero para pasearla no. Por la cosa esta de que se te acabaría acercando algún tío para mirar bien de cerca esas nalgas, mayormente. Qué palo. XD
Al menos yo, me lo llevé a Rute el otro día y no tuve narices de sacarlo del bolso.-_-U Menos mal que llevaba otros..XDD
 ¿Qué si lo recomiendo? Pues sí, sin duda alguna. Es una novela exquisita con toques de erotismo, con unos personajes conseguidísimos y que ha cumplido mis expectativas con creces.
Además: si os léeis el libro, sabréis una razón por la que vosotras, chicas, no debéis llamar churri a vuestros novios (otra razón aparte de que es una cursilada, digo). A continuación os pongo un par de líneas en blanco sobre el porqué digo esto, leed sólo si queréis fastidiar el "momento muajajaja" que tendríais al leerlo en el libro y llegar a esta conclusión: C

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