Aitziber Barrutia Leonardo
Esperamos cambios, queremos mejoras personales, familiares, sociales, etc. pero a menudo nos acomodamos en el sofá del deseo, del anhelo vacío, reconfortados por el aplauso ajeno de nuestro criticar por criticar.
Es frecuente escuchar de madres y padres como “¡Normal que tire los papeles al suelo, sus amigas/os lo hacen!”, o “¿Para qué vamos a reciclar nada si nadie lo hace?”, o “¿Cómo no voy a comprarle la consola si todas/os sus amigas/os la tienen?”, o “En esta sociedad todas/os las niñas/os tienen móvil o ven no se qué programa”, o “Como todas/os sus amigas/os vienen a esta hora o van a tal sitio…”, o “Como en el colegio todas /os las niñas/os llevan ropa de marca” o “Si todas/os comen chucherías…”etc.
Criticar y excusar nuestra actitud es fácil, lo difícil es plantear soluciones, levantarnos del sofá y dar un paso más allá en busca de alternativas. Pero esto requiere implicarnos, y no siempre estamos dispuestos a despojarnos de nuestras comodidades y luchar contracorriente.
En la actualidad, no podemos negar la influencia que los medios de comunicación ejercen en nuestra sociedad, sobre nosotros y nuestros hijos y, si nos lo proponemos, es seguro que encontraremos una razón con la de justificar nuestro comportamiento. Pero, ¿no es nuestra la responsabilidad última de no ceder nuestros valores en pro de la comodidad? Probablemente, el primer paso para cambiar la sociedad sea reconocer que SOCIEDAD SOMOS ¿no es así?
lunes, 20 de febrero de 2012
domingo, 19 de febrero de 2012
Fraga le faltaba amabilidad y dulzura
Las prisas de Fraga
Siempre directo, brusco, expeditivo y a la par (o alternativamente) amable, educado y hasta sentimental
Curri
VALENZUELA
Si hay una imagen por la que recordar el carácter de Manuel Fraga es por esa de la del entonces ministro de Información y Turismo bañándose, con aquel meyba rodillero azul marino tan propio de los señores de su época, en las aguas de Palomares para demostrar al mundo que no había peligro porque bajo ellas se encontrara sepultado un B-52 norteamericano, hundido en 1966 con una carga de bombas nucleares. Aunque más llamativa aún fue su experiencia acuática de un par de años antes, relatada muchas veces por su gran amigo Pío Cabanillas, que se reía a carcajadas con el recuerdo de aquel caluroso día de verano en el que los dos políticos gallegos que viajaban por su tierra en automóvil, cuando los coches aún no disponían de aire acondicionado, decidieron hacer un alto en su camino, aparcar junto a una playa que vieron desierta, y zambullirse, a falta de trajes de baño, como dios les trajo al mundo.
Resultó que, mientras ellos nadaban, un grupo de monjitas apareció por la playa y, para desolación de los dos políticos, se asentaron en la arena, obviamente dispuestas a pasar un buen rato junto al mar. Fraga, tan precipitado como siempre, optó entonces por salir corriendo del agua, con las manos tapándole sus vergüenzas, mientras Cabanillas le gritaba: «Manolo, no, no; la cara, tápate la cara».
Con bombín y paraguas
Pío, uno de sus contemporáneos que mejor le conoció, podría haber escrito un grueso volumen de anécdotas de su amigo. Siempre directo, brusco, expeditivo y a la par (o de forma más precisa, alternativamente) amable, educado y hasta sentimental, cualquier veterana periodista política como yo tendría material para un libro interesante. En mi caso, con el añadido de que trabajé como corresponsal en Londres precisamente los tres años en que Fraga desempeñó el puesto de embajador de España en el Reino Unido. Así que aún le recuerdo paseando con bombín en la cabeza y paraguas como bastón en la mano los domingos por la mañana por Hyde Park, vestido con el uniforme de gala en la fiesta que ofreció tras acudir (en carroza) a presentar sus credenciales a la Reina Isabel II o furioso mientras despotricaba «!habrá c..s festejando este momento con champán!» la mañana en que, recibida la noticia de que Franco acababa de morir, nos citó a todos los corresponsales españoles para que fuéramos los primeros en firmar en el libro de condolencias que había instalado en el hall de la Embajada (algo que reconozco, no como alguno de mis colegas que niega haber pasado por semejante trance).
«Pare el coche aquí mismo, que esta señora se baja», ordenó al chófer, que me dejó en el arcén
Tú no te negabas por entonces a nada que Fraga decidiera que tú ibas a hacer, para qué lo vamos a negar. Y más te valía que lo hicieras rápidamente, con las prisas naturales en él. Recuerdo haberme bebido un gin tonic de un solo trago porque me sorprendió con un vaso vacío en la mano en una recepción, llamó al camarero para que me trajera otra bebida y, cuando me vio con ella exigió: «¡Bébaselo!». Una vez que comprobó que en pocos segundos no me quedaba ni una gota, dejó de prestarme atención. Y no puedo quejarme: tengo una colega, generalmente abstemia, que aún se acuerda de cómo se emborrachó por haberse sentado junto a Fraga en una de aquellas queimadas con las que cerraba sus cenas con periodistas cuando presidía Alianza Popular y verse forzada a beberse media docena de vasos de licor y también un colega que temía tener que almorzar con él porque le obligaba a comer percebes por más que le advirtiera que los percebes le sientan mal.
Algún agravio pendiente
Del Fraga colérico está la anécdota, compartida por dos docenas de periodistas que cubríamos una de sus campañas electorales, del día en que se incorporó a la caravana, precisamente en un vuelo a Canarias junto al candidato, el director de un periódico madrileño con el que el político tenía algún agravio pendiente, lo que motivó una larga escena de Fraga corriendo tras el periodista con un periódico enrollado en la mano, dando vueltas alrededor de los pasillos del Jumbo.
A mí misma me echó de su coche una vez: había consentido en que le entrevistara (pero solo tres preguntas, antes de que echara una cabezadita, me advirtió) viajando con él en su automóvil en el trayecto de Málaga a Marbella. Animada por lo amablemente que me respondía, formulé una cuarta pregunta. «Pare el coche aquí mismo, que esta señora se baja», ordenó en ese momento al chófer, que paró y me dejó en el arcén (aunque, en descarga del personaje, hay que decir que los dos sabíamos que detrás de su vehículo viajaba otro, con gente del PP, que me recogió).
Y, sin embargo, Manuel Fraga no era un ogro. La próxima vez que te lo encontrabas, se mostraba extremadamente cordial. Sobre todo si eras periodista y, además, mujer. En una de sus épocas más relajadas, cuando fue eurodiputado entre una y otra de sus dos etapas como presidente de su partido, nos citaba a cenar los jueves por la noche, cuando regresaba de Estrasburgo, a media docena de periodistas, todas mujeres, en el gran comedor de Maite Comodore, donde actuaba un pianista al que pedía que tocara cosas como la música de Casa Blanca o los fox trots de Cole Porter. Nos traía puritos para señoras para fumar de postre y bombones para acompañar al café y nos hablaba de su tierra y su familia.
No recuerdo el motivo por el que una noche comentó la vida de un personaje histórico que había protagonizado una historia de amor, pero nunca he olvidado el diálogo que se desarrolló a continuación, que tan bien refleja su manera de ser. siempre con prisas. «Estaba haciendo el amor, que como todo el mundo sabe es una cosa en que se tarda dos minutos.», dijo Fraga, antes de ser interrumpido por la protesta de una de mis colegas: «Don Manuel, en eso no se tarda dos minutos». «Mis queridas amigas: son dos minutos. Lo demás son preliminares», sentenció él. Que así era.
Siempre directo, brusco, expeditivo y a la par (o alternativamente) amable, educado y hasta sentimental
Curri
VALENZUELA
Si hay una imagen por la que recordar el carácter de Manuel Fraga es por esa de la del entonces ministro de Información y Turismo bañándose, con aquel meyba rodillero azul marino tan propio de los señores de su época, en las aguas de Palomares para demostrar al mundo que no había peligro porque bajo ellas se encontrara sepultado un B-52 norteamericano, hundido en 1966 con una carga de bombas nucleares. Aunque más llamativa aún fue su experiencia acuática de un par de años antes, relatada muchas veces por su gran amigo Pío Cabanillas, que se reía a carcajadas con el recuerdo de aquel caluroso día de verano en el que los dos políticos gallegos que viajaban por su tierra en automóvil, cuando los coches aún no disponían de aire acondicionado, decidieron hacer un alto en su camino, aparcar junto a una playa que vieron desierta, y zambullirse, a falta de trajes de baño, como dios les trajo al mundo.
Resultó que, mientras ellos nadaban, un grupo de monjitas apareció por la playa y, para desolación de los dos políticos, se asentaron en la arena, obviamente dispuestas a pasar un buen rato junto al mar. Fraga, tan precipitado como siempre, optó entonces por salir corriendo del agua, con las manos tapándole sus vergüenzas, mientras Cabanillas le gritaba: «Manolo, no, no; la cara, tápate la cara».
Con bombín y paraguas
Pío, uno de sus contemporáneos que mejor le conoció, podría haber escrito un grueso volumen de anécdotas de su amigo. Siempre directo, brusco, expeditivo y a la par (o de forma más precisa, alternativamente) amable, educado y hasta sentimental, cualquier veterana periodista política como yo tendría material para un libro interesante. En mi caso, con el añadido de que trabajé como corresponsal en Londres precisamente los tres años en que Fraga desempeñó el puesto de embajador de España en el Reino Unido. Así que aún le recuerdo paseando con bombín en la cabeza y paraguas como bastón en la mano los domingos por la mañana por Hyde Park, vestido con el uniforme de gala en la fiesta que ofreció tras acudir (en carroza) a presentar sus credenciales a la Reina Isabel II o furioso mientras despotricaba «!habrá c..s festejando este momento con champán!» la mañana en que, recibida la noticia de que Franco acababa de morir, nos citó a todos los corresponsales españoles para que fuéramos los primeros en firmar en el libro de condolencias que había instalado en el hall de la Embajada (algo que reconozco, no como alguno de mis colegas que niega haber pasado por semejante trance).
«Pare el coche aquí mismo, que esta señora se baja», ordenó al chófer, que me dejó en el arcén
Tú no te negabas por entonces a nada que Fraga decidiera que tú ibas a hacer, para qué lo vamos a negar. Y más te valía que lo hicieras rápidamente, con las prisas naturales en él. Recuerdo haberme bebido un gin tonic de un solo trago porque me sorprendió con un vaso vacío en la mano en una recepción, llamó al camarero para que me trajera otra bebida y, cuando me vio con ella exigió: «¡Bébaselo!». Una vez que comprobó que en pocos segundos no me quedaba ni una gota, dejó de prestarme atención. Y no puedo quejarme: tengo una colega, generalmente abstemia, que aún se acuerda de cómo se emborrachó por haberse sentado junto a Fraga en una de aquellas queimadas con las que cerraba sus cenas con periodistas cuando presidía Alianza Popular y verse forzada a beberse media docena de vasos de licor y también un colega que temía tener que almorzar con él porque le obligaba a comer percebes por más que le advirtiera que los percebes le sientan mal.
Algún agravio pendiente
Del Fraga colérico está la anécdota, compartida por dos docenas de periodistas que cubríamos una de sus campañas electorales, del día en que se incorporó a la caravana, precisamente en un vuelo a Canarias junto al candidato, el director de un periódico madrileño con el que el político tenía algún agravio pendiente, lo que motivó una larga escena de Fraga corriendo tras el periodista con un periódico enrollado en la mano, dando vueltas alrededor de los pasillos del Jumbo.
A mí misma me echó de su coche una vez: había consentido en que le entrevistara (pero solo tres preguntas, antes de que echara una cabezadita, me advirtió) viajando con él en su automóvil en el trayecto de Málaga a Marbella. Animada por lo amablemente que me respondía, formulé una cuarta pregunta. «Pare el coche aquí mismo, que esta señora se baja», ordenó en ese momento al chófer, que paró y me dejó en el arcén (aunque, en descarga del personaje, hay que decir que los dos sabíamos que detrás de su vehículo viajaba otro, con gente del PP, que me recogió).
Y, sin embargo, Manuel Fraga no era un ogro. La próxima vez que te lo encontrabas, se mostraba extremadamente cordial. Sobre todo si eras periodista y, además, mujer. En una de sus épocas más relajadas, cuando fue eurodiputado entre una y otra de sus dos etapas como presidente de su partido, nos citaba a cenar los jueves por la noche, cuando regresaba de Estrasburgo, a media docena de periodistas, todas mujeres, en el gran comedor de Maite Comodore, donde actuaba un pianista al que pedía que tocara cosas como la música de Casa Blanca o los fox trots de Cole Porter. Nos traía puritos para señoras para fumar de postre y bombones para acompañar al café y nos hablaba de su tierra y su familia.
No recuerdo el motivo por el que una noche comentó la vida de un personaje histórico que había protagonizado una historia de amor, pero nunca he olvidado el diálogo que se desarrolló a continuación, que tan bien refleja su manera de ser. siempre con prisas. «Estaba haciendo el amor, que como todo el mundo sabe es una cosa en que se tarda dos minutos.», dijo Fraga, antes de ser interrumpido por la protesta de una de mis colegas: «Don Manuel, en eso no se tarda dos minutos». «Mis queridas amigas: son dos minutos. Lo demás son preliminares», sentenció él. Que así era.
un libro de recuerdos sobre sus sesiones de psicoanálisis con Freud (Tributo a Freud, 1956).
Hilda Doolittle
(Hilda Doolittle, llamada H.D. Doolittle; Bethlehem, 1886-Zurich, 1961) Poetisa estadounidense. Residió la mayor parte de su vida en Gran Bretaña y fue una de las máximas figuras del imaginismo. Destacan sus colecciones poéticas Jardín al mar (1916), Hymen (1921) y Tributo a los ángeles (1945). Escribió también una novela (Palimpsesto, 1926) y un libro de recuerdos sobre sus sesiones de psicoanálisis con Freud (Tributo a Freud, 1956).
(Hilda Doolittle, llamada H.D. Doolittle; Bethlehem, 1886-Zurich, 1961) Poetisa estadounidense. Residió la mayor parte de su vida en Gran Bretaña y fue una de las máximas figuras del imaginismo. Destacan sus colecciones poéticas Jardín al mar (1916), Hymen (1921) y Tributo a los ángeles (1945). Escribió también una novela (Palimpsesto, 1926) y un libro de recuerdos sobre sus sesiones de psicoanálisis con Freud (Tributo a Freud, 1956).
Hilda DOOLITTLE POETISA AMERICANA: Exalta a Freud
"Sin duda, la apreciación más encantadora y preciosa de la personalidad de Freud de que cada vez es probable que sea por escrito. Sólo un artista creativo bien podría haber escrito .... Se va a vivir como el ornamento más encantador de toda la literatura biográfica freudiana."-Ernest Jones
Reunir a "Escribiendo en la pared", compuesto por unos diez años después de la estancia de alta definición en Viena, y el "Adviento", un diario que guardaba en el momento de su análisis que, Homenaje a Freud ofrece una rara visión de la sala de consulta de la el padre del psicoanálisis. También puede ser el más íntimo de las obras de la alta definición. Obligado por las crisis históricas, así como personal, el poeta trabajó con Freud durante 1933-34. Las calles de Viena estaban llenas de fichas cayeron como confeti sobre la ciudad, indicando que "Hitler le da trabajo". "Hitler da pan". Después de haber soportado la Primera Guerra Mundial, ahora se estaba reuniendo sus recursos para hacer frente al cataclismo segundo sabía se avecinaba. En el análisis, Hilda Doolittle exploró su infancia Pennsylvania, su relación con Ezra Pound (inventario de su seudónimo HD), Havelock Ellis, DH Lawrence, su ex-marido Richard Aldington, y posteriormente compañero de Winifred Ellerman ("Bryher"), como así como sus procesos creativos propios. Freud, en cuanto a alta definición y un estudiante, así como un paciente, tacos apenas la presencia individual que uno podría imaginar. Reveló aquí, en las palabras del poeta y en sus propias cartas, que constituyen un apéndice, es el amigo atento, el encantador de Viena caballero coleccionista de arte, amante de los perros, el ingenio y el pionero, siempre la revisión de sus ideas y poseedor de una visión que podría ser terrible en su fuerza.
Reunir a "Escribiendo en la pared", compuesto por unos diez años después de la estancia de alta definición en Viena, y el "Adviento", un diario que guardaba en el momento de su análisis que, Homenaje a Freud ofrece una rara visión de la sala de consulta de la el padre del psicoanálisis. También puede ser el más íntimo de las obras de la alta definición. Obligado por las crisis históricas, así como personal, el poeta trabajó con Freud durante 1933-34. Las calles de Viena estaban llenas de fichas cayeron como confeti sobre la ciudad, indicando que "Hitler le da trabajo". "Hitler da pan". Después de haber soportado la Primera Guerra Mundial, ahora se estaba reuniendo sus recursos para hacer frente al cataclismo segundo sabía se avecinaba. En el análisis, Hilda Doolittle exploró su infancia Pennsylvania, su relación con Ezra Pound (inventario de su seudónimo HD), Havelock Ellis, DH Lawrence, su ex-marido Richard Aldington, y posteriormente compañero de Winifred Ellerman ("Bryher"), como así como sus procesos creativos propios. Freud, en cuanto a alta definición y un estudiante, así como un paciente, tacos apenas la presencia individual que uno podría imaginar. Reveló aquí, en las palabras del poeta y en sus propias cartas, que constituyen un apéndice, es el amigo atento, el encantador de Viena caballero coleccionista de arte, amante de los perros, el ingenio y el pionero, siempre la revisión de sus ideas y poseedor de una visión que podría ser terrible en su fuerza.
Marcelo Usabiaga: Lucho por la vida
Para 1938 Marcelo Usabiaga, joven comunista irunés, ha combatido como miliciano en Guipúzcoa y desde las Milicias Vascas Antifascistas ha participado en la epopeya de la defensa de Madrid. Ha vivido toda la campaña del norte, primero como soldado del Rosa Luxemburgo, luego como gestor del periódico Pionero y, finalmente, desde la ejecutiva de la JSU (Juventud Socialista Unificada). Cuando cayó Gijón pudo escapar in extremis en un pesquero que, con grandes dificultades, arribó a Francia (1). Ya en Barcelona, Marcelo vuelve a la lucha(2): “Tras unos días en Francia Antonio Bueno y yo llegamos a Barcelona. Era octubre de 1937. Fui a ver a mi familia. A mi padre, como ferroviario, lo recolocaron en los tranvías. Mis padres, mi hermano menor y mi hermana, que trabajaba en el Ministerio de Defensa, vivían en una villa burguesa de Sarriá, en Tres Torres. Era una mansión burguesa incautada, con piscina y pista de tenis Todos los días íbamos a la sede de la JSU del Hotel Colon, en la plaza de Cataluña. La situación estaba complicada tras la caída del norte. El caso de Astigarribía, consejero comunista del Gobierno vasco, dio mucho que hablar. Fue criticado por la conferencia de Valencia y se le puso en cuarentena con Larrañaga (3). Lo cierto es que la autonomía del Partido Comunista de Euzkadi era, cuando menos, muy relativa y así siguió durante muchos años.
Se planteó publicar un semanario titulado Reconquista de Euskadi para los exiliados vascos. Me eligieron para organizarlo por mi experiencia con el Pionero, del que habíamos sacado 2 ó 3 números en Bilbao entre abril y junio, y porque había corregido artículos en el Euzkadi Roja. Busqué una imprenta y un dibujante, uno de Irún, el pintor Bienabás García. En noviembre estuvimos recorriendo colegios, residencias y hospitales de Gerona y Tarragona donde hubiese vascos para encontrar corresponsales que contasen sus experiencias y problemas. Al final no sé si el periódico salió o no, porque lo dejé. Me planteaba: ¿Qué coño hago yo aquí con los 21 años que tengo? ¡Mi papel es el de combatiente, no el de periodista! Con todos mis amigos en el frente no quería quedarme en Barcelona. Yo quería ser piloto y Antonio Bueno, que era de la ejecutiva de la JSU, me hizo la gestión para que fuese a una academia en La Barceloneta donde se hacía el curso previo para cuando realizaban la convocatoria oficial de la academia de pilotos. Pero lo de La Barceloneta no me cuadraba, no me parecía serio. Así que cuando desde la JSU me avisaron que habían llegado tanques de la Unión Soviética y necesitaban personal, intenté desplazarme a su base en Archena. Pero no pude conseguir billetes de tren y no había posibilidad de trasladarse hasta allí. Así que, como también estaba llegando material antiaéreo ruso a Cataluña, marché a la DECA (4), la Defensa contra Aeronaves, a Gerona. Esto era a principios de 1938. En un primer momento en el cuartel sólo estábamos de maniobras porque no había aún material. Luego llegaron a Rosas los cañones rusos, que recogimos en el fuerte de Figueras (5). Entonces ya empezamos el curso más en serio: estudiábamos algo de topografía, balística, tiro, identificación de los aparatos por las siluetas, formaciones aéreas... (6). Nos aclararon que la primera misión de la DECA no era derribar aviones: No se equivoquen ustedes. Su misión no es derribar aviones, es evitar que el avión enemigo alcance sus objetivos. Obligarle a volar más alto o a que se desvíe y evitar así que cumplan su misión (7). Disponíamos de piezas del 7´62, para aquel tiempo muy buenos cañones (8), similares al famoso 8 con 8 alemán. Había que calcular la altura, la velocidad y la trayectoria del enemigo y se regulaban las espoletas para que explotasen en determinado tiempo. Con cada tres cañones se formaba una batería, con tres baterías un grupo y con cada tres grupos, una agrupación antiaérea. El jefe de la batería era un militar profesional y el comisario político, un madrileño. Dependíamos entonces de Aviación porque no éramos un cuerpo diferenciado. Y ya con cierto adiestramiento y disciplina salimos al frente de Lérida y luego a Tremp. El 76,2 Mod.1931 Sovietico
Se planteó publicar un semanario titulado Reconquista de Euskadi para los exiliados vascos. Me eligieron para organizarlo por mi experiencia con el Pionero, del que habíamos sacado 2 ó 3 números en Bilbao entre abril y junio, y porque había corregido artículos en el Euzkadi Roja. Busqué una imprenta y un dibujante, uno de Irún, el pintor Bienabás García. En noviembre estuvimos recorriendo colegios, residencias y hospitales de Gerona y Tarragona donde hubiese vascos para encontrar corresponsales que contasen sus experiencias y problemas. Al final no sé si el periódico salió o no, porque lo dejé. Me planteaba: ¿Qué coño hago yo aquí con los 21 años que tengo? ¡Mi papel es el de combatiente, no el de periodista! Con todos mis amigos en el frente no quería quedarme en Barcelona. Yo quería ser piloto y Antonio Bueno, que era de la ejecutiva de la JSU, me hizo la gestión para que fuese a una academia en La Barceloneta donde se hacía el curso previo para cuando realizaban la convocatoria oficial de la academia de pilotos. Pero lo de La Barceloneta no me cuadraba, no me parecía serio. Así que cuando desde la JSU me avisaron que habían llegado tanques de la Unión Soviética y necesitaban personal, intenté desplazarme a su base en Archena. Pero no pude conseguir billetes de tren y no había posibilidad de trasladarse hasta allí. Así que, como también estaba llegando material antiaéreo ruso a Cataluña, marché a la DECA (4), la Defensa contra Aeronaves, a Gerona. Esto era a principios de 1938. En un primer momento en el cuartel sólo estábamos de maniobras porque no había aún material. Luego llegaron a Rosas los cañones rusos, que recogimos en el fuerte de Figueras (5). Entonces ya empezamos el curso más en serio: estudiábamos algo de topografía, balística, tiro, identificación de los aparatos por las siluetas, formaciones aéreas... (6). Nos aclararon que la primera misión de la DECA no era derribar aviones: No se equivoquen ustedes. Su misión no es derribar aviones, es evitar que el avión enemigo alcance sus objetivos. Obligarle a volar más alto o a que se desvíe y evitar así que cumplan su misión (7). Disponíamos de piezas del 7´62, para aquel tiempo muy buenos cañones (8), similares al famoso 8 con 8 alemán. Había que calcular la altura, la velocidad y la trayectoria del enemigo y se regulaban las espoletas para que explotasen en determinado tiempo. Con cada tres cañones se formaba una batería, con tres baterías un grupo y con cada tres grupos, una agrupación antiaérea. El jefe de la batería era un militar profesional y el comisario político, un madrileño. Dependíamos entonces de Aviación porque no éramos un cuerpo diferenciado. Y ya con cierto adiestramiento y disciplina salimos al frente de Lérida y luego a Tremp. El 76,2 Mod.1931 Sovietico
Hilda DOOLITTLE: POETISA AMERICANA
HD (nacido Hilda Doolittle ) (10 septiembre 1886 a 27 septiembre 1961) fue un poeta, novelista y memorialista conocida por su asociación con el principios del siglo 20 la vanguardia imaginista grupo de poetas como Ezra Pound y Richard Aldington . El modelo imaginista se basó en el idiomas , ritmos y la claridad del habla común, y la libertad de elegir la materia como el escritor vio en forma. HD es más tarde de escritura desarrollado en esta estética para incorporar una versión más femenina-céntrica de la modernidad .
HD nació en Pennsylvania en 1886, y se trasladó a Londres en 1911, donde sus publicaciones le valió un papel central dentro del movimiento imaginismo entonces emergente. Una figura carismática, que fue defendida por el poeta modernista Ezra Pound, quien fue fundamental en la construcción y promoción de su carrera. Desde 1916 hasta 1917, actuó como editor literario de la Egoist diario, mientras que su poesía apareció en la revisión Inglés y el Transatlantic Review . Durante la Primera Guerra Mundial , HD sufrido la muerte de su hermano y la ruptura de su matrimonio con el poeta Richard Aldington , [ 1 ] y estos eventos pesado mucho en su poesía posterior. Ella tenía un profundo interés en la literatura griega antigua , y su poesía a menudo tomada de la mitología griega y los poetas clásicos. Su trabajo se caracteriza por su incorporación de escenarios naturales y objetos que se utilizan a menudo para mostrar una emoción particular, una sensación o estado de ánimo.
Ella se hizo amigo de Sigmund Freud en la década de 1930, y se convirtió en su paciente con el fin de comprender y expresar su bisexualidad . [ 2 ] HD casado una vez, y llevó a cabo un número de heterosexuales y lesbianas relaciones. Ella no se disculpó acerca de su sexualidad, y por lo tanto se convirtió en un icono tanto para los derechos de los homosexuales y los movimientos feministas en sus poemas, obras de teatro, cartas y ensayos fueron redescubiertos durante los años 1970 y 1980. Este período fue testigo de una ola de feminismo literatura sobre el género de la modernidad y la psicoanalítica misoginia, por una generación de escritores que la veían como un icono de principios del movimiento feminista. [ 3 ] [ 4 ]
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Una carrera
1.1 Primeros años
1,2 H.D. Imagiste
1.3 Primera Guerra Mundial y después de
1.4 Novelas, películas y el psicoanálisis
1,5 la Segunda Guerra Mundial y después de
1,6 tarde la vida y la muerte
2 Legado
3 Las obras seleccionadas
3.1 Poemas
3.2 colecciones de poesía
3.3 Prosa
4 Notas
5 Bibliografía
6 Enlaces externos
[ editar ] Carrera
[ editar ] Primeros años
Hilda Doolittle nació en el seno de la comunidad de Moravia, en Belén , en Pennsylvania 's del valle de Lehigh . [ 5 ] Su padre, Charles Doolittle, fue profesor de astronomía en la Universidad de Lehigh [ 6 ] y su madre, Helen (Wolle), fue uno de Moravia con una fuerte interés en la música. En 1896, Charles Doolittle fue nombrado profesor de Astronomía de la flor de la Universidad de Pensilvania , y la familia se mudó a una casa en Upper Darby , un suburbio de Filadelfia. Ella asistió a Filadelfia Amigos Central High School, en las calles XV y Carrera, donde se graduó en 1905. En 1901, conoció y trabó amistad con Ezra Pound, que iba a desempeñar un papel importante tanto en su vida privada y su aparición como escritor. En 1905, Pound le entregó un fajo de poemas de amor bajo el título colectivo libro de Hilda . [ 7 ]
Ese año, Doolittle asistieron el Bryn Mawr College [ 8 ] para estudiar la literatura griega , pero se fue después de sólo tres términos, debido a sus malas notas y la excusa de la mala salud. Mientras que en la universidad, conoció a los poetas Marianne Moore y William Carlos Williams . Sus primeros escritos publicados, algunos cuentos para niños, se publicaron en El camarada , un documento de la Iglesia Presbiteriana de Filadelfia, entre 1909 y 1913, en su mayoría bajo el nombre de Edith Gray. En 1907, ella se comprometió con Libra. Su padre desaprobó la libra, [ 9 ] y por el momento su padre se fue a Europa en 1908, la participación había sido cancelada. Alrededor de este tiempo, HD comenzó una relación con un joven estudiante de arte femenino en la Pennsylvania Academy of Fine Arts, Frances Josepha Gregg. [ 10 ] Después de pasar parte de 1910 viviendo en Greenwich Village , ella navegó a Europa con la madre de Gregg y de Gregg en 1911 . En Europa, comenzó una carrera de alta definición más serio como escritor. Su relación con Gregg se enfrió, y se encontró con un entusiasta de la escritura llamada Brigit Patmore, con quien se involucró en una aventura. Patmore introducido HD a otro poeta, Richard Aldington .
[ editar ] HD Imagiste
Poco después de llegar a Inglaterra, Libra HD mostró algunos poemas que había escrito. Pound ya había comenzado a reunirse con otros poetas en el restaurante de la Torre Eiffel en el Soho . Quedó impresionado por la cercanía de HD poemas a las ideas y principios que él había estado discutiendo con Aldington, con quien había compartido los planes de reforma de la poesía contemporánea a través de verso libre , la tanka y la opresión y la concisión del haiku , y la eliminación de toda palabrería innecesaria. En el verano de 1912, los tres poetas se declararon los "tres imaginistas originales", y establece sus principios como:
El tratamiento directo de la "cosa" ya sea objetivo o subjetivo.
Para utilizar ninguna palabra que no contribuye a la presentación.
En relación con el ritmo: a componer en la secuencia de la frase musical, no en la secuencia de un metrónomo. [ 11 ] [ 12 ]
Durante una reunión con HD en un salón de té cerca del Museo Británico de ese año, la libra añade la firma HD Imagiste a su poesía, la creación de una etiqueta que era pegarse al poeta durante la mayor parte de su vida por escrito. [ 13 ] Sin embargo, dijo HD diferentes versiones de esta historia en varias ocasiones, y durante su carrera publicada bajo una variedad de seudónimos. [ 14 ] Ese mismo año, Harriet Monroe comenzó su poesía y pidió a la revista Libra para actuar como editor de noticias internacionales. En octubre, presentó tres poemas cada uno por el HD y Aldington bajo la rúbrica Imagiste . Aldington poemas eran en la edición de noviembre de poesía y sus poemas "Hermes de los Caminos", "Huerta" y "Epigrama", en el tema 01 1913. Imaginismo como movimiento se inició con HD como su máximo exponente.
Los primeros modelos para el grupo imaginista eran de Japón, y el H con frecuencia visitó la sala de impresión exclusiva en el Museo Británico, en compañía de Richard Aldington y curador y poeta Laurence Binyon el fin de examinar Nishiki-e impresiones que incorpora el verso tradicional japonesa . [ 15 ] [ 16 ] Sin embargo, ella también se derivan de su forma de hacer poemas de su lectura de griego clásico la literatura y especialmente de Safo , [ 17 ] un interés que compartía con Aldington y la libra esterlina, cada uno de los cuales produjo las versiones de la obra del poeta griego . En 1915, HD y Aldington lanzó la serie de los Poetas traducción, folletos de las traducciones de clásicos griegos y latinos. HD trabajó en las obras de Eurípides , publicando en 1916 una traducción de los coros de Ifigenia en Áulide , en 1919 una traducción de los coros de Ifigenia en Áulide y Hipólito , una adaptación de Hipólito llama contemporiza Hipólito (1927), una traducción de los coros de La Bacantes y Hécuba (1931), y Ion de Eurípides (1937) una traducción libre de iones . [ 18 ]
Ella continuó su asociación con el grupo hasta que el último número de la imaginista Algunos poetas antología en 1917. Ella y Aldington hizo la mayor parte de la labor editorial en la antología de 1915. Su trabajo también apareció en Aldington imaginista 1930 antología . Toda su poesía hasta el final de la década de 1930 fue escrito en un modo de imaginista, utilizando el uso libre de la lengua, [ 19 ] y una pureza clásica y austera. [ 20 ] Este estilo de escritura no estuvo exenta de críticas. En una edición especial de imaginista El Egoísta revista en mayo de 1915, el poeta y crítico Harold Monro llamó temprano HD trabajo "poesía menor", que denota ", ya sea la pobreza de la imaginación o la restricción innecesariamente excesivo". [ 21 ]
Oread , uno de sus poemas más antiguos y mejor conocidos, que fue publicado por primera vez en la antología de 1915, ilustra este estilo de principios:
Girar hacia arriba, el mar-
Whirl sus pinos puntiagudos.
Splash sus grandes pinos
En nuestras rocas.
Lanza su verde sobre nosotros,
nos cubra con sus piscinas de abeto. [ 22 ]
[ editar ] Primera Guerra Mundial y después de
44 Mecklenburgh Square
Antes de la Primera Guerra Mundial , se casó con HD Aldington en 1913, sin embargo, su primer y único hijo, una hija, nació muerto en 1915. Aldington alistó en el ejército. La pareja se alejó y Aldington habrían tenido una amante en 1917. HD se involucró en una relación cercana pero platónica con DH Lawrence . En 1916, su primer libro, Sea Garden , se publicó y fue nombrado subdirector de El egoísta , en sustitución de su marido. En 1918, su hermano Gilbert fue muerto en acción, y que de marzo se mudó a una casa de vacaciones en Cornwall con el compositor Cecil Gray , amigo de Lawrence. Se quedó embarazada con un niño de Gray, [ 23 ] Sin embargo, en el momento en que ella se dio cuenta de que estaba esperando, la relación se había enfriado y Gray habían regresado a vivir a Londres. [ 24 ] Cuando Aldington regresó del servicio activo fue traumatizada notablemente, y y HD más tarde se separaron.
Cerca del final de la guerra, se reunió con el HD ricos novelista Inglés Bryher (Annie Winifred Ellerman). Vivieron juntos hasta 1946, y aunque ambos tomaron muchos otros asociados, Bryher mantuvo su amante por el resto de la vida de HD. En 1919, HD estuvo a punto de morir cuando dio a luz a su hija Frances Perdita Aldington, aunque el padre no era Aldington, pero Gray-, mientras que el sufrimiento de la guerra de la gripe . [ 25 ] Durante este tiempo, su padre, que nunca se había recuperado de la muerte de Gilbert, falleció. En 1919, HD, escribió una de sus pocas declaraciones conocidas en la poética, [ 26 ] Notas sobre el pensamiento y visión , que era inédito hasta Luces de la ciudad impreso en 1982. [ 27 ] En este sentido, se habla de los poetas (incluida ella misma) como pertenecientes a una especie de grupo de elite de visionarios con el poder de "cambiar el rumbo del pensamiento humano".
HD y Aldington trató de salvar su relación durante este tiempo, pero él estaba sufriendo de los efectos de su participación en la guerra, posiblemente, el trastorno de estrés postraumático , y se alejó, que viven vidas completamente separadas, pero no se divorcia hasta 1938. Permanecieron amigos, sin embargo, para el resto de sus vidas. Desde 1920, su relación con Bryher se hizo más estrecha y la pareja viajó por Egipto, Grecia y los Estados Unidos antes de finalmente establecerse en Suiza. Bryher entró en un matrimonio de conveniencia en 1921 con Robert McAlmon , lo que le permitió financiar sus emprendimientos editoriales en París mediante la utilización de parte de su fortuna personal para su Contacto de prensa. [ 28 ] Tanto Bryher y HD se acostó con McAlmon durante este tiempo. Bryher y McAlmon se divorció en 1927. [ 29 ]
[ editar ] Las novelas, películas y el psicoanálisis
En la década de 1920, HD comenzó a escribir tres ciclos de proyecciones de las novelas. [ 30 ] El primero de ellos, Magna Graeca , consiste en Palimpsesto (1921) y Hedylus (1928). Las novelas Magna graeca usar sus ajustes clásicos para explorar la vocación poética, en particular en lo que se aplica a las mujeres en una cultura literaria patriarcal. El Madrigal ciclo consta de Hermione , manda que yo para vivir , Paint It Hoy en día , y Asphodel , y es en gran parte autobiográfica, que trata del desarrollo de la artista femenina y el conflicto entre el deseo heterosexual y las lesbianas. Kora y Ka y La Estrella habitual , dos novelas desde el límite del ciclo, se publicaron en 1933. En este período, también escribió la esposa de Pilato , Mira-Mare , y noches .
Durante este período, su madre había muerto y Bryher había divorciado de su marido, sólo para casarse con nuevo amante de alta definición, Kenneth Macpherson. HD, Bryher, y Macpherson vivían juntos y viajó por Europa como lo que el poeta y crítico Invitado Barbara denomina en su biografía de alta definición como un "zoológico de tres". [ 31 ] Bryher y Macpherson hija adoptiva HD, Perdita. [ 5 ] En 1928, HD se quedó embarazada, pero decidió abortar el embarazo en noviembre. Bryher y Macpherson creó la revista Close Up (a la que contribuyeron regularmente HD) como un medio para la discusión intelectual del cine. En 1927, la pequeña película independiente PISCINA grupo de cine o Grupo de piscina se estableció (en gran parte financiado con la herencia Bryher) y fue administrado por los tres. [ 32 ] Sólo una película PISCINA sobrevive en su totalidad, Borderline (1930), que contó con HD y Paul Robeson en los papeles principales. Al igual que los borderline novelas, la película explora extremos estados anímicos y su relación con la realidad de la superficie. Además de actuar en esta película, HD escribió un folleto explicativo para acompañarlo, una pieza más tarde publicado en Close Up . [ 33 ]
En 1933, HD viajó a Viena para someterse a análisis con Sigmund Freud . [ 34 ] Ella tenía un interés en las teorías de Freud ya en 1909, cuando leyó algunos de sus trabajos en el original alemán. [ 35 ] HD fue remitido por Bryher de psicoanalista, debido a su paranoia cada vez mayor por la subida de Adolf Hitler, lo que indica una nueva guerra mundial, una idea que HD encontrado intolerable. La Gran Guerra (Primera Guerra Mundial) había dejado a su sentimiento destrozado. Había perdido a su hermano en la acción, mientras que su marido sufrió los efectos de las experiencias de combate, y creía que el ataque de la guerra indirecta, causó la muerte de su hijo con Aldington: ella creía que era su sorpresa al escuchar las noticias sobre el RMS Lusitania que directamente le causó aborto involuntario. [ 36 ] Escribiendo en la pared, sus memorias sobre este psicoanálisis, fue escrito conjuntamente con Trilogy y publicado en 1944, y en 1956 fue reeditado con el Adviento, un diario del análisis, bajo el título Homenaje a Freud . [ 37 ]
[ editar ] Segunda Guerra Mundial y después de
HD y Bryher pasó el período de la Segunda Guerra Mundial en Londres. Durante este tiempo, HD escribió el regalo , un libro de memorias de su infancia y vida familiar en Bethlehem, Pennsylvania, que se refleja en las personas y los acontecimientos en su contexto en el que ayudó a dar forma a ella como escritora. [ 38 ] El regalo fue finalmente publicado en 1960 y 1982. [ 39 ] Ella también escribió trilogía , publicada como las paredes no se caigan (1944), Homenaje a los Ángeles (1945) y El florecimiento de la Vara (1946). Las primeras líneas de las paredes no se caigan clara e inmediata señal de interrupción de alta definición con su trabajo anterior:
Un incidente aquí y allá,
y los carriles ido (de armas)
de su (y mi) plaza del casco antiguo. [ 40 ]
Después de la guerra, HD y Bryher ya no vivían juntos, pero se mantuvo en contacto. HD se trasladó a Suiza, donde, en la primavera de 1946, sufrió una crisis mental grave que resultó en su estancia en una clínica hasta el otoño de ese año. Aparte de una serie de viajes a los Estados, HD pasó el resto de su vida en Suiza. A finales de 1950, se sometió a un tratamiento más, esta vez con el psicoanalista Erich Heydt. [ 41 ] En Heydt de preguntar, ella escribió Fin de Tormento , un libro de memorias de su relación con Pound, que permitió a los poemas de Libro de Hilda que se incluirán, cuando el libro fue publicado. Doolittle fue una de las principales figuras de la cultura bohemia de Londres en las primeras décadas del siglo. Su poesía posterior explora temas tradicionales épicas, como la violencia y la guerra, desde una perspectiva feminista. HD fue la primera mujer que se le conceda la Academia Americana de las Artes y las Letras de medallas. [ 8 ] [ 8 ]
[ editar ] Más tarde, la vida y la muerte
Durante la década de 1950, HD, escribió una cantidad considerable de la poesía, sobre todo en Egipto, Helen (escrito entre 1952-1954), un examen desde el punto de vista feminista de un hombre centrado en la poesía épica . HD utiliza Eurípides 's juego de Helen como punto de partida para una reinterpretación de la base de la guerra de Troya y, por extensión, de la guerra misma. [ 42 ] Este trabajo ha sido visto por algunos críticos, entre ellos Jeffrey Twitchell-Waas, como HD respuesta a Pound Cantos , un trabajo que ella admiraba mucho. Otros poemas de este período incluyen Sagesse , Amor de invierno y la definición hermética . Estos tres fueron publicados póstumamente con el título colectivo Definición Hermética (1972). El poema Definición hermética toma como punto de partida de su amor por un hombre de 30 años menor que ella y la línea 'tan lenta es la rosa para abrir "de Pound Canto 106 . Sagesse , escrita en la cama después de HD se había roto la cadera en una caída, sirve como una especie de coda a la trilogía , está escrito en parte en la voz de un sobreviviente Blitz mujer joven que se encuentra a sí misma viviendo con el temor de la bomba atómica . Amor de Invierno fue escrito junto con Final para atormentar y utiliza como narrador homérico figura de Penélope para reafirmar el material de la memoria en forma poética. Hubo un tiempo en HD considera añadir este poema como una coda a Helena en Egipto . [ 43 ]
HD visitó los Estados Unidos en 1960 para recoger la Academia Americana de las Artes y la medalla de las Letras. [ 44 ] Volviendo a Suiza, que sufrió un derrame cerebral en julio de 1961 y murió un par de meses más tarde en el Hirslanden Klinik de Zurich . [ 45 ] Su cenizas fueron devueltas a Belén, y fueron enterrados en el panteón familiar en el cementerio de la colina Nisky el 28 de octubre de 1961. Su epitafio se compone de las siguientes líneas de su poema temprano "Vamos a Zeus Record":
Así que usted puede decir,
griego, flores, éxtasis griega
reclama siempre
que murió
tras canción complicada de
medida perdió. [ 46 ]
[ editar ] Legado
El redescubrimiento de alta definición se inició en la década de 1970, y coincidió con el surgimiento de una feminista de la crítica que se encuentra mucho que admirar en el cuestionamiento de los roles de género típicas de sus escritos. [ 47 ] [ 4 ] En concreto, los críticos que desafiaban la vista estándar del Inglés-idioma de la modernidad literaria basada en la obra de estos escritores masculinos como Pound, Eliot y James Joyce , fueron capaces de restaurar HD a una posición más importante en la historia de ese movimiento. Sus escritos han servido como modelo para una serie de mujeres poetas más recientes que trabajan en la tradición modernista, incluyendo la Escuela de Nueva York el poeta Barbara Guest, la anglo-americano poeta Denise Levertov , el Negro Mountain poeta Hilda Morley y el idioma poeta , Susan Howe . [ 48 ] Su influencia no se limita a las mujeres poetas, y muchos escritores de sexo masculino, entre ellos Robert Duncan [ 49 ] y Robert Creeley , [ 50 ] han reconocido su deuda.
[ editar ] Las obras seleccionadas
[ editar ] Poemas
"Eurídice"
"Sea Rose"
"Jardín"
"Medio día"
"Hermes de los Caminos"
"El Timonel"
"Helen"
"Oread"
"Heat"
[ editar ] La poesía colecciones
Sea Garden (1916)
El Dios (1917)
Traducciones (1920)
Himen (1921)
Heliodora y otros poemas (1924)
Hipólito contemporiza (1927)
Rosas Rojas para el bronce (1932)
Las paredes no Fall (1944)
Homenaje a los Ángeles (1945)
Trilogy (1946)
Floración de la Caña (1946)
Al río Avon (1949)
Helena en Egipto , New Directions (1961)
Definición hermética , New Directions (1972)
[ editar ] Prosa
Notas sobre el pensamiento y la visión (1919)
La pintura es de hoy (escrito de 1921, publicado en 1992)
Asphodel (escrito 1921-22, publicado en 1992)
Palimpsesto (1926)
Kora y Ka (1930)
Noches (1935)
El erizo (1936)
Homenaje a Freud (1956)
Manda que yo para vivir (1960)
Fin al tormento: Una memoria de Ezra Pound , New Directions (1979)
Hermione , New Directions (1981)
El regalo , New Directions (1982)
Anillo Majic (escrito 1943-44, publicado 2009)
La espada hizo a la mar (escrito 1946-47, publicado 2007)
Rosa Blanca y la Cruz Roja (escrito de 1948, publicada 2009)
El misterio (escrito 1948-51, publicado 2009)
HD nació en Pennsylvania en 1886, y se trasladó a Londres en 1911, donde sus publicaciones le valió un papel central dentro del movimiento imaginismo entonces emergente. Una figura carismática, que fue defendida por el poeta modernista Ezra Pound, quien fue fundamental en la construcción y promoción de su carrera. Desde 1916 hasta 1917, actuó como editor literario de la Egoist diario, mientras que su poesía apareció en la revisión Inglés y el Transatlantic Review . Durante la Primera Guerra Mundial , HD sufrido la muerte de su hermano y la ruptura de su matrimonio con el poeta Richard Aldington , [ 1 ] y estos eventos pesado mucho en su poesía posterior. Ella tenía un profundo interés en la literatura griega antigua , y su poesía a menudo tomada de la mitología griega y los poetas clásicos. Su trabajo se caracteriza por su incorporación de escenarios naturales y objetos que se utilizan a menudo para mostrar una emoción particular, una sensación o estado de ánimo.
Ella se hizo amigo de Sigmund Freud en la década de 1930, y se convirtió en su paciente con el fin de comprender y expresar su bisexualidad . [ 2 ] HD casado una vez, y llevó a cabo un número de heterosexuales y lesbianas relaciones. Ella no se disculpó acerca de su sexualidad, y por lo tanto se convirtió en un icono tanto para los derechos de los homosexuales y los movimientos feministas en sus poemas, obras de teatro, cartas y ensayos fueron redescubiertos durante los años 1970 y 1980. Este período fue testigo de una ola de feminismo literatura sobre el género de la modernidad y la psicoanalítica misoginia, por una generación de escritores que la veían como un icono de principios del movimiento feminista. [ 3 ] [ 4 ]
Contenido [ ocultar ]
Una carrera
1.1 Primeros años
1,2 H.D. Imagiste
1.3 Primera Guerra Mundial y después de
1.4 Novelas, películas y el psicoanálisis
1,5 la Segunda Guerra Mundial y después de
1,6 tarde la vida y la muerte
2 Legado
3 Las obras seleccionadas
3.1 Poemas
3.2 colecciones de poesía
3.3 Prosa
4 Notas
5 Bibliografía
6 Enlaces externos
[ editar ] Carrera
[ editar ] Primeros años
Hilda Doolittle nació en el seno de la comunidad de Moravia, en Belén , en Pennsylvania 's del valle de Lehigh . [ 5 ] Su padre, Charles Doolittle, fue profesor de astronomía en la Universidad de Lehigh [ 6 ] y su madre, Helen (Wolle), fue uno de Moravia con una fuerte interés en la música. En 1896, Charles Doolittle fue nombrado profesor de Astronomía de la flor de la Universidad de Pensilvania , y la familia se mudó a una casa en Upper Darby , un suburbio de Filadelfia. Ella asistió a Filadelfia Amigos Central High School, en las calles XV y Carrera, donde se graduó en 1905. En 1901, conoció y trabó amistad con Ezra Pound, que iba a desempeñar un papel importante tanto en su vida privada y su aparición como escritor. En 1905, Pound le entregó un fajo de poemas de amor bajo el título colectivo libro de Hilda . [ 7 ]
Ese año, Doolittle asistieron el Bryn Mawr College [ 8 ] para estudiar la literatura griega , pero se fue después de sólo tres términos, debido a sus malas notas y la excusa de la mala salud. Mientras que en la universidad, conoció a los poetas Marianne Moore y William Carlos Williams . Sus primeros escritos publicados, algunos cuentos para niños, se publicaron en El camarada , un documento de la Iglesia Presbiteriana de Filadelfia, entre 1909 y 1913, en su mayoría bajo el nombre de Edith Gray. En 1907, ella se comprometió con Libra. Su padre desaprobó la libra, [ 9 ] y por el momento su padre se fue a Europa en 1908, la participación había sido cancelada. Alrededor de este tiempo, HD comenzó una relación con un joven estudiante de arte femenino en la Pennsylvania Academy of Fine Arts, Frances Josepha Gregg. [ 10 ] Después de pasar parte de 1910 viviendo en Greenwich Village , ella navegó a Europa con la madre de Gregg y de Gregg en 1911 . En Europa, comenzó una carrera de alta definición más serio como escritor. Su relación con Gregg se enfrió, y se encontró con un entusiasta de la escritura llamada Brigit Patmore, con quien se involucró en una aventura. Patmore introducido HD a otro poeta, Richard Aldington .
[ editar ] HD Imagiste
Poco después de llegar a Inglaterra, Libra HD mostró algunos poemas que había escrito. Pound ya había comenzado a reunirse con otros poetas en el restaurante de la Torre Eiffel en el Soho . Quedó impresionado por la cercanía de HD poemas a las ideas y principios que él había estado discutiendo con Aldington, con quien había compartido los planes de reforma de la poesía contemporánea a través de verso libre , la tanka y la opresión y la concisión del haiku , y la eliminación de toda palabrería innecesaria. En el verano de 1912, los tres poetas se declararon los "tres imaginistas originales", y establece sus principios como:
El tratamiento directo de la "cosa" ya sea objetivo o subjetivo.
Para utilizar ninguna palabra que no contribuye a la presentación.
En relación con el ritmo: a componer en la secuencia de la frase musical, no en la secuencia de un metrónomo. [ 11 ] [ 12 ]
Durante una reunión con HD en un salón de té cerca del Museo Británico de ese año, la libra añade la firma HD Imagiste a su poesía, la creación de una etiqueta que era pegarse al poeta durante la mayor parte de su vida por escrito. [ 13 ] Sin embargo, dijo HD diferentes versiones de esta historia en varias ocasiones, y durante su carrera publicada bajo una variedad de seudónimos. [ 14 ] Ese mismo año, Harriet Monroe comenzó su poesía y pidió a la revista Libra para actuar como editor de noticias internacionales. En octubre, presentó tres poemas cada uno por el HD y Aldington bajo la rúbrica Imagiste . Aldington poemas eran en la edición de noviembre de poesía y sus poemas "Hermes de los Caminos", "Huerta" y "Epigrama", en el tema 01 1913. Imaginismo como movimiento se inició con HD como su máximo exponente.
Los primeros modelos para el grupo imaginista eran de Japón, y el H con frecuencia visitó la sala de impresión exclusiva en el Museo Británico, en compañía de Richard Aldington y curador y poeta Laurence Binyon el fin de examinar Nishiki-e impresiones que incorpora el verso tradicional japonesa . [ 15 ] [ 16 ] Sin embargo, ella también se derivan de su forma de hacer poemas de su lectura de griego clásico la literatura y especialmente de Safo , [ 17 ] un interés que compartía con Aldington y la libra esterlina, cada uno de los cuales produjo las versiones de la obra del poeta griego . En 1915, HD y Aldington lanzó la serie de los Poetas traducción, folletos de las traducciones de clásicos griegos y latinos. HD trabajó en las obras de Eurípides , publicando en 1916 una traducción de los coros de Ifigenia en Áulide , en 1919 una traducción de los coros de Ifigenia en Áulide y Hipólito , una adaptación de Hipólito llama contemporiza Hipólito (1927), una traducción de los coros de La Bacantes y Hécuba (1931), y Ion de Eurípides (1937) una traducción libre de iones . [ 18 ]
Ella continuó su asociación con el grupo hasta que el último número de la imaginista Algunos poetas antología en 1917. Ella y Aldington hizo la mayor parte de la labor editorial en la antología de 1915. Su trabajo también apareció en Aldington imaginista 1930 antología . Toda su poesía hasta el final de la década de 1930 fue escrito en un modo de imaginista, utilizando el uso libre de la lengua, [ 19 ] y una pureza clásica y austera. [ 20 ] Este estilo de escritura no estuvo exenta de críticas. En una edición especial de imaginista El Egoísta revista en mayo de 1915, el poeta y crítico Harold Monro llamó temprano HD trabajo "poesía menor", que denota ", ya sea la pobreza de la imaginación o la restricción innecesariamente excesivo". [ 21 ]
Oread , uno de sus poemas más antiguos y mejor conocidos, que fue publicado por primera vez en la antología de 1915, ilustra este estilo de principios:
Girar hacia arriba, el mar-
Whirl sus pinos puntiagudos.
Splash sus grandes pinos
En nuestras rocas.
Lanza su verde sobre nosotros,
nos cubra con sus piscinas de abeto. [ 22 ]
[ editar ] Primera Guerra Mundial y después de
44 Mecklenburgh Square
Antes de la Primera Guerra Mundial , se casó con HD Aldington en 1913, sin embargo, su primer y único hijo, una hija, nació muerto en 1915. Aldington alistó en el ejército. La pareja se alejó y Aldington habrían tenido una amante en 1917. HD se involucró en una relación cercana pero platónica con DH Lawrence . En 1916, su primer libro, Sea Garden , se publicó y fue nombrado subdirector de El egoísta , en sustitución de su marido. En 1918, su hermano Gilbert fue muerto en acción, y que de marzo se mudó a una casa de vacaciones en Cornwall con el compositor Cecil Gray , amigo de Lawrence. Se quedó embarazada con un niño de Gray, [ 23 ] Sin embargo, en el momento en que ella se dio cuenta de que estaba esperando, la relación se había enfriado y Gray habían regresado a vivir a Londres. [ 24 ] Cuando Aldington regresó del servicio activo fue traumatizada notablemente, y y HD más tarde se separaron.
Cerca del final de la guerra, se reunió con el HD ricos novelista Inglés Bryher (Annie Winifred Ellerman). Vivieron juntos hasta 1946, y aunque ambos tomaron muchos otros asociados, Bryher mantuvo su amante por el resto de la vida de HD. En 1919, HD estuvo a punto de morir cuando dio a luz a su hija Frances Perdita Aldington, aunque el padre no era Aldington, pero Gray-, mientras que el sufrimiento de la guerra de la gripe . [ 25 ] Durante este tiempo, su padre, que nunca se había recuperado de la muerte de Gilbert, falleció. En 1919, HD, escribió una de sus pocas declaraciones conocidas en la poética, [ 26 ] Notas sobre el pensamiento y visión , que era inédito hasta Luces de la ciudad impreso en 1982. [ 27 ] En este sentido, se habla de los poetas (incluida ella misma) como pertenecientes a una especie de grupo de elite de visionarios con el poder de "cambiar el rumbo del pensamiento humano".
HD y Aldington trató de salvar su relación durante este tiempo, pero él estaba sufriendo de los efectos de su participación en la guerra, posiblemente, el trastorno de estrés postraumático , y se alejó, que viven vidas completamente separadas, pero no se divorcia hasta 1938. Permanecieron amigos, sin embargo, para el resto de sus vidas. Desde 1920, su relación con Bryher se hizo más estrecha y la pareja viajó por Egipto, Grecia y los Estados Unidos antes de finalmente establecerse en Suiza. Bryher entró en un matrimonio de conveniencia en 1921 con Robert McAlmon , lo que le permitió financiar sus emprendimientos editoriales en París mediante la utilización de parte de su fortuna personal para su Contacto de prensa. [ 28 ] Tanto Bryher y HD se acostó con McAlmon durante este tiempo. Bryher y McAlmon se divorció en 1927. [ 29 ]
[ editar ] Las novelas, películas y el psicoanálisis
En la década de 1920, HD comenzó a escribir tres ciclos de proyecciones de las novelas. [ 30 ] El primero de ellos, Magna Graeca , consiste en Palimpsesto (1921) y Hedylus (1928). Las novelas Magna graeca usar sus ajustes clásicos para explorar la vocación poética, en particular en lo que se aplica a las mujeres en una cultura literaria patriarcal. El Madrigal ciclo consta de Hermione , manda que yo para vivir , Paint It Hoy en día , y Asphodel , y es en gran parte autobiográfica, que trata del desarrollo de la artista femenina y el conflicto entre el deseo heterosexual y las lesbianas. Kora y Ka y La Estrella habitual , dos novelas desde el límite del ciclo, se publicaron en 1933. En este período, también escribió la esposa de Pilato , Mira-Mare , y noches .
Durante este período, su madre había muerto y Bryher había divorciado de su marido, sólo para casarse con nuevo amante de alta definición, Kenneth Macpherson. HD, Bryher, y Macpherson vivían juntos y viajó por Europa como lo que el poeta y crítico Invitado Barbara denomina en su biografía de alta definición como un "zoológico de tres". [ 31 ] Bryher y Macpherson hija adoptiva HD, Perdita. [ 5 ] En 1928, HD se quedó embarazada, pero decidió abortar el embarazo en noviembre. Bryher y Macpherson creó la revista Close Up (a la que contribuyeron regularmente HD) como un medio para la discusión intelectual del cine. En 1927, la pequeña película independiente PISCINA grupo de cine o Grupo de piscina se estableció (en gran parte financiado con la herencia Bryher) y fue administrado por los tres. [ 32 ] Sólo una película PISCINA sobrevive en su totalidad, Borderline (1930), que contó con HD y Paul Robeson en los papeles principales. Al igual que los borderline novelas, la película explora extremos estados anímicos y su relación con la realidad de la superficie. Además de actuar en esta película, HD escribió un folleto explicativo para acompañarlo, una pieza más tarde publicado en Close Up . [ 33 ]
En 1933, HD viajó a Viena para someterse a análisis con Sigmund Freud . [ 34 ] Ella tenía un interés en las teorías de Freud ya en 1909, cuando leyó algunos de sus trabajos en el original alemán. [ 35 ] HD fue remitido por Bryher de psicoanalista, debido a su paranoia cada vez mayor por la subida de Adolf Hitler, lo que indica una nueva guerra mundial, una idea que HD encontrado intolerable. La Gran Guerra (Primera Guerra Mundial) había dejado a su sentimiento destrozado. Había perdido a su hermano en la acción, mientras que su marido sufrió los efectos de las experiencias de combate, y creía que el ataque de la guerra indirecta, causó la muerte de su hijo con Aldington: ella creía que era su sorpresa al escuchar las noticias sobre el RMS Lusitania que directamente le causó aborto involuntario. [ 36 ] Escribiendo en la pared, sus memorias sobre este psicoanálisis, fue escrito conjuntamente con Trilogy y publicado en 1944, y en 1956 fue reeditado con el Adviento, un diario del análisis, bajo el título Homenaje a Freud . [ 37 ]
[ editar ] Segunda Guerra Mundial y después de
HD y Bryher pasó el período de la Segunda Guerra Mundial en Londres. Durante este tiempo, HD escribió el regalo , un libro de memorias de su infancia y vida familiar en Bethlehem, Pennsylvania, que se refleja en las personas y los acontecimientos en su contexto en el que ayudó a dar forma a ella como escritora. [ 38 ] El regalo fue finalmente publicado en 1960 y 1982. [ 39 ] Ella también escribió trilogía , publicada como las paredes no se caigan (1944), Homenaje a los Ángeles (1945) y El florecimiento de la Vara (1946). Las primeras líneas de las paredes no se caigan clara e inmediata señal de interrupción de alta definición con su trabajo anterior:
Un incidente aquí y allá,
y los carriles ido (de armas)
de su (y mi) plaza del casco antiguo. [ 40 ]
Después de la guerra, HD y Bryher ya no vivían juntos, pero se mantuvo en contacto. HD se trasladó a Suiza, donde, en la primavera de 1946, sufrió una crisis mental grave que resultó en su estancia en una clínica hasta el otoño de ese año. Aparte de una serie de viajes a los Estados, HD pasó el resto de su vida en Suiza. A finales de 1950, se sometió a un tratamiento más, esta vez con el psicoanalista Erich Heydt. [ 41 ] En Heydt de preguntar, ella escribió Fin de Tormento , un libro de memorias de su relación con Pound, que permitió a los poemas de Libro de Hilda que se incluirán, cuando el libro fue publicado. Doolittle fue una de las principales figuras de la cultura bohemia de Londres en las primeras décadas del siglo. Su poesía posterior explora temas tradicionales épicas, como la violencia y la guerra, desde una perspectiva feminista. HD fue la primera mujer que se le conceda la Academia Americana de las Artes y las Letras de medallas. [ 8 ] [ 8 ]
[ editar ] Más tarde, la vida y la muerte
Durante la década de 1950, HD, escribió una cantidad considerable de la poesía, sobre todo en Egipto, Helen (escrito entre 1952-1954), un examen desde el punto de vista feminista de un hombre centrado en la poesía épica . HD utiliza Eurípides 's juego de Helen como punto de partida para una reinterpretación de la base de la guerra de Troya y, por extensión, de la guerra misma. [ 42 ] Este trabajo ha sido visto por algunos críticos, entre ellos Jeffrey Twitchell-Waas, como HD respuesta a Pound Cantos , un trabajo que ella admiraba mucho. Otros poemas de este período incluyen Sagesse , Amor de invierno y la definición hermética . Estos tres fueron publicados póstumamente con el título colectivo Definición Hermética (1972). El poema Definición hermética toma como punto de partida de su amor por un hombre de 30 años menor que ella y la línea 'tan lenta es la rosa para abrir "de Pound Canto 106 . Sagesse , escrita en la cama después de HD se había roto la cadera en una caída, sirve como una especie de coda a la trilogía , está escrito en parte en la voz de un sobreviviente Blitz mujer joven que se encuentra a sí misma viviendo con el temor de la bomba atómica . Amor de Invierno fue escrito junto con Final para atormentar y utiliza como narrador homérico figura de Penélope para reafirmar el material de la memoria en forma poética. Hubo un tiempo en HD considera añadir este poema como una coda a Helena en Egipto . [ 43 ]
HD visitó los Estados Unidos en 1960 para recoger la Academia Americana de las Artes y la medalla de las Letras. [ 44 ] Volviendo a Suiza, que sufrió un derrame cerebral en julio de 1961 y murió un par de meses más tarde en el Hirslanden Klinik de Zurich . [ 45 ] Su cenizas fueron devueltas a Belén, y fueron enterrados en el panteón familiar en el cementerio de la colina Nisky el 28 de octubre de 1961. Su epitafio se compone de las siguientes líneas de su poema temprano "Vamos a Zeus Record":
Así que usted puede decir,
griego, flores, éxtasis griega
reclama siempre
que murió
tras canción complicada de
medida perdió. [ 46 ]
[ editar ] Legado
El redescubrimiento de alta definición se inició en la década de 1970, y coincidió con el surgimiento de una feminista de la crítica que se encuentra mucho que admirar en el cuestionamiento de los roles de género típicas de sus escritos. [ 47 ] [ 4 ] En concreto, los críticos que desafiaban la vista estándar del Inglés-idioma de la modernidad literaria basada en la obra de estos escritores masculinos como Pound, Eliot y James Joyce , fueron capaces de restaurar HD a una posición más importante en la historia de ese movimiento. Sus escritos han servido como modelo para una serie de mujeres poetas más recientes que trabajan en la tradición modernista, incluyendo la Escuela de Nueva York el poeta Barbara Guest, la anglo-americano poeta Denise Levertov , el Negro Mountain poeta Hilda Morley y el idioma poeta , Susan Howe . [ 48 ] Su influencia no se limita a las mujeres poetas, y muchos escritores de sexo masculino, entre ellos Robert Duncan [ 49 ] y Robert Creeley , [ 50 ] han reconocido su deuda.
[ editar ] Las obras seleccionadas
[ editar ] Poemas
"Eurídice"
"Sea Rose"
"Jardín"
"Medio día"
"Hermes de los Caminos"
"El Timonel"
"Helen"
"Oread"
"Heat"
[ editar ] La poesía colecciones
Sea Garden (1916)
El Dios (1917)
Traducciones (1920)
Himen (1921)
Heliodora y otros poemas (1924)
Hipólito contemporiza (1927)
Rosas Rojas para el bronce (1932)
Las paredes no Fall (1944)
Homenaje a los Ángeles (1945)
Trilogy (1946)
Floración de la Caña (1946)
Al río Avon (1949)
Helena en Egipto , New Directions (1961)
Definición hermética , New Directions (1972)
[ editar ] Prosa
Notas sobre el pensamiento y la visión (1919)
La pintura es de hoy (escrito de 1921, publicado en 1992)
Asphodel (escrito 1921-22, publicado en 1992)
Palimpsesto (1926)
Kora y Ka (1930)
Noches (1935)
El erizo (1936)
Homenaje a Freud (1956)
Manda que yo para vivir (1960)
Fin al tormento: Una memoria de Ezra Pound , New Directions (1979)
Hermione , New Directions (1981)
El regalo , New Directions (1982)
Anillo Majic (escrito 1943-44, publicado 2009)
La espada hizo a la mar (escrito 1946-47, publicado 2007)
Rosa Blanca y la Cruz Roja (escrito de 1948, publicada 2009)
El misterio (escrito 1948-51, publicado 2009)
DOOLITLE
Freud le decía, también en El Malestar en la Cultura a Romand Rolland, que el psiquismo era como un viaje por la Roma, que podía conservar, en el que nada se perdía, todos los niveles, todas las experiencias, todo lo que había, estaba ahí, se podía rastrear ahí, solo que en hueco. O sea, está en las excavaciones, está en los lugares, están las marcas donde estuvieron las cosas.
Así, los objetos del consultorio de Freud, ocupan ese espacio, son el sostén material de esa idea.
Un sostén material interesante porque tiene algo fetichizado, está ahí en concreto.
Entonces, mi hipótesis de lectura era esta. En este encuentro que a mí me importaba indagar, en este encuentro en el que a mí me interesa construir por donde, como se armó la transferencia, esta es mi pregunta, ¿se habrá construido un espacio, que quitó solidez, que quitó compacidad, que quitó consistencia, que quitó peso de objeto concreto, tanto a los objetos de colección para Freud, como las experiencias de Doolitle para Doolitle?
Freud contaba con esos objetos que eran para él casi la prueba de la vacilación en una confianza, en que el psiquismo, estratos o no estratos se muestra produciendo, se muestra en lo que viene después. En cambio ahí estaban los estratos casi personificados.
Hilda Doolitle era poeta, también sabía que la poesía se hace haciéndola y sin embargo guardaba esas experiencias del mismo modo en que Freud guardaba esos objetos, los atesoraba, había hecho de ellas sus objetos.
Mi pregunta es, si en ese lugar, donde se encontraron estos dos, en ese espacio raro que creo que en La Dinámica de la Transferencia Freud llama el espacio donde se encuentran el oso polar y la ballena, diciendo que ahí se encuentra lo inencontrable, ahí el conflicto puede plantearse porque la transferencia es el espacio donde todo puede adjuntarse, derivar y pasar a otra, mi pregunta era si el espacio de ese análisis había funcionado así, un espacio que había sido capaz de producir una transformación, en esos objetos preciados, tanto de Freud como de Doolitle, en la apreciación de esos objetos preciados.
Si esos objetos preciados se habrán podido sacudir de consistencia, si han podido dejar más abierto el hueco para que allí la experiencia transformara eso en otra cosa. Esta es la pregunta que en realidad organiza mi trabajo.
Había terminado leyéndoles esta primera experiencia de Doolitle con Freud, de este encuentro.
De los objetos propios que llevó a este encuentro, de los de Freud, Hilda Doolitle habla en la página 140 del recuerdo. Pesquisar con qué fue ella, con qué lo supone a él, esto lo encontramos, con qué fue ella, lo dice así.
Ésta es la colección Doolitle. También la presenta, porque este es el recuerdo hecho a tiempo, y a mí me gusta como ella presenta lo que le va pasando. Empieza así el capítulo:
Las palabras vuelven con singular frescura e intensidad, ahora que, luego de esta larga espera, puedo recordar aquellas sesiones de Viena, sin un terror insoportable y sin un desfallecimiento aterrador. La guerra se cernía sobre nosotros, antes de que yo tuviera tiempo – miren como son objetos clasificables - de clasificar, de revivir, y de reunir, la serie singular de acontecimientos y de sueños que pertenecían según el tiempo histórico al período de 1914/1919.
Ella ha llevado ahí, cosas para ordenar, para clasificar. En realidad creo que ha llevado cosas que quiere desprender, que quiere soltar. Y el análisis funciona como el espacio donde eso puede ser soltado.
Este primer encuentro es decisivo. A partir de allí se verá, si puedo mostrarlo, cómo Freud se instala, casi brutalmente, en la dimensión amorosa que abre la transferencia, y como se dibuja y se realiza un espacio, dado simultáneamente por el juego de palabras, ella lo cuenta lindo, dice: jugamos a las esquinitas, cambiamos las palabras de lugar, las dimos vuelta, sustituimos unas palabras por otras, nos dejamos llevar por las palabras. Pero junto con esto, está permanentemente la presencia de estos objetos. Para mí es tan importante un jugar como el otro, en esta cura.
Se verá entonces cómo Freud instala casi brutalmente la dimensión amorosa que abre la transferencia, simultáneamente habitado ese espacio por el juego de las palabras y por los restos.
Los objetos, van a ver por qué, empiezan a funcionar como restos.
Los objetos que rodean este encuentro, comienzan a transformarse por acción de Freud en restos diurnos, que permiten, ojalá que esto pueda ser claro, el anclaje transferencial de la densa mitología con la que esta mujer se ha presentado, sus experiencias en bloque, su temor mitológico en bloque, empieza a utilizar los pequeños objetos, Freud, para que funcionen como restos diurnos que atraen esto al espacio del análisis.
De la iniciación del tratamiento dice un tramo del análisis en la página 162, esto es, cómo Freud instala lo que yo creo es ya la iniciación del tratamiento. Se arma así.
Está Hilda Doolitle recostada en el diván recordando eso, y dice:
"No sabía qué lo había enojado súbitamente, me volví y salí del diván, los pies en el suelo, no sé exactamente qué pude haber dicho."
Y entonces, cuenta qué pasa con Freud, por qué reacciona así o qué es lo que le parece:
"Golpea mi diván, da unos golpes que me hacen saltar de él y dice, el problema es que yo soy un hombre viejo, que usted no cree que valga la pena amarme. Así comienza. El impacto de estas palabras fue terrible, simplemente no sentí nada, nada. Qué esperaba él que yo dijera, era exactamente como si el ser supremo hubiera golpeado con el puño sobre el respaldo del diván donde yo yacía. Por qué hizo esto, debía saberlo todo o no sabía nada, debía saber lo que yo sentía, tal vez lo sabía, quizás se trataba de eso".
Me parece que este movimiento de Freud rompe en algo la compacidad alucinatoria que rodea a esta mujer, en estos objetos. Me parece que ahí se abren otros espacios.
Y Freud lo nombra con todas las letras, dice, se trata del amor y parece como si yo fuera viejo, y pone la temporalidad ahí a cuenta de su vejez, que no es la buena manera en que la temporalidad habita, pero la introduce así, parece que él dice, usted no me ama porque yo soy viejo.
En realidad lo que le está diciendo a Doolitle, tiene un alcance que si se lee el libro se descubre, usted no me ama porque tiene miedo de que las cosas perezcan, usted no se mete con las cosas, porque tiene miedo, por su carácter temporal, usted juega al gran tiempo, al tiempo donde las cosas no se consumen, al tiempo del mito, al tiempo de los objetos, al tiempo de las experiencias tipo sentimiento oceánico, pero a esto, de instalar el amor en este espacio, usted no puede, es, porque dice Freud, porque yo soy viejo. Vamos a ver qué deriva tiene esto después.
Pero me parece que lo que arma Freud acá es el espacio, se trata del amor, se trata del tiempo y hace otra intervención muy linda, que no sé si está registrada, por ahí aparece después, que tiene que ver con la temporalidad de las sesiones.
Le dice, Hilda Doolitle era una de esas que miran el reloj a cada rato, le dice, usted no puede hacer eso, el tiempo acá lo dirijo yo. Es importante, el tiempo lo decido yo.
Creo que libera a esta mujer de algo con relación al tiempo, y que ha podido armar un espacio del amor ahí, y de una temporalidad ahí. Ahora, lo que venga, tendrá que ser transferencial o no será, sea lo que sea que venga.
Cuando se inicia el análisis, el relato muestra que se van perfilando como en simultáneas dos modalidades de trabajo.
Una que Doolitle cuenta en términos de jugar a las palabras: anudamientos, desanudamientos, sustituciones. Para los dos, estaban como sometidas a un tratamiento diferente pero funcionaron como lugar de encuentro.
Junto al registro del juego con las palabras, superpuesto con él, y aquí distinguible en el tratamiento hasta que se produce la separación, otro terreno se recorta más allá de las puertas dobles donde Freud guarda sus tesoros, los objetos de colección. Allí está el cofre de los restos diurnos. Con ellos se va a organizar el pasaje del mundo fantástico, el mundo de las experiencias en bloque que trae Doolitle a la cura, el enjambre de experiencias, alucinaciones, fantasías que dice haber trabajado con él, acá se va a poner todo eso como si se transformara en la puesta en acto de una novela como si algo del espacio de la apropiación, de ese mazacote simbólico que presenta se hubiera ido dibujando en la cura.
Al punto que yo creo que este tratamiento podría contarse de manera que alguien llegó con la mitología y se fue con su mitito individual, se fue con su novela, se fue con su plateo de sí. Pudo encontrar en ese mundo tan compacto un lugar, ubicarse en un lugar, hablar desde ese lugar y armar su historia desde ese lugar. Ese es el movimiento que me parece que se hizo.
Bueno ahora lo que yo quiero contarles, yo creo que resulta medio tirado de los pelos que les cuente esto que yo leí un mes, no, un poco más. Porque cuando yo me encontré con María y me sugirió venir acá, yo estaba leyendo esto. Después dejé de leer esto y cuando se empezó a acercar la fecha lo empecé a andar de adelante para atrás, de manera que para mí esto es casi familiar, y para ustedes parece nuevo.
O sea que resulta violento que yo les cuente con tanta naturalidad cosas que para ustedes todavía no están ni dichas ahí. Pero realmente, invito a leer el libro e invito a que tengamos algún encuentro en otro momento con ustedes, el libro leído y con algunas cosas para conversar y discutir. Porque me importaría bastante que pudiéramos en algún momento dialogar.
El tratamiento de las alucinaciones y las experiencias.
Los relámpagos de visión de Hilda Doolitle, las alucinaciones que va a contar, las experiencias sobre las que interroga Freud, son casi transformados en situables en la cura, por Freud.
Parece haber descubierto en esos objetos que fascinaron a Doolitle cuando entró, en la primera visita, la chance de instalar estas experiencias visionarias en el terreno transferencial.
Se ve a Freud, arrimando el resto diurno cada vez. Encuentro un ejemplo en la página 214, a ver si sirve, después les voy a contar bien qué es pero uno de los "objetos" fantasmáticos que esta mujer le presenta a Freud, le dice, qué es esto, por qué me pasa esto, por qué padezco esto, es una historia de amor. Después les cuento como es esta historia de amor, es interesante por como se dibuja.
Pero el personaje, el protagonista de esta historia de amor, es un tipo que no se sabe si alguna vez existió, se le aparecía. Y ella cuenta encuentros con él que uno no sabe si son reales, si son soñados, si son alucinatorios. Y Freud no se preocupa por el carácter de esas experiencias, si fue un sueño, si aconteció realmente eso, no le importa eso, trabaja eso como algo que vino acá. Pero, ¿cómo lo trabaja en este caso?
El hombre este se llamaba Van Eck, de apellido, así lo nombra Doolitle. Entonces, cuando está trabajando esta historieta que después les voy a presentar, en una sesión, este es el diario, Hilda Doolitle dice:
"Me interrogó acerca de Van Eck; ¿era un hombre austríaco? Dijo. "Tengo una idea" . Salió apresuradamente y volvió con una cartera de cuero, y me mostró el nombre estampado del lado de adentro. Era Vaneck".
Yo quisiera, ustedes conocen situaciones en las que alguien fue al libro a leer lo que el paciente leyó, y decirle no, usted no plagia. Yo quisiera decirles que ese señor que fue a buscar un objeto al otro cuarto, se lo trajo y le dijo, mire, el nombre que está acá es ese nombre que usted tiene para ese personaje del que usted me habla.
No creo que se trate de constatar nada. Creo que lo que está diciendo Freud con este movimiento es, el resto diurno está en Viena, está en Austria, puede estar en una carterita vienesa, trabajemos esto desde ahí, no hace falta su experiencia en bloque. Pongamos su experiencia a tramitarse como si fuera un sueño y usted dispone de los restos diurnos, que por eso está tan loca, que por eso son así, yo puedo arrimar algo que funcione como resto diurno.
Me parece que este es el movimiento y el uso que Freud hace de todos los elementos del consultorio.
Me parece, en otro registro, que esto es lo que hace un analista cuando arma su consultorio, cuando dispone con qué, está su consultorio armado, está armando una batería de objetos, que se llamarán encuadre, diván, se llamarán horarios, se llamará contrato.
Me parece que este es el valor que tienen, estas cosas que arman el dispositivo analítico. Tienen una concreción, porque son reales, son materiales pero funcionan porque en ellos hay algo que permite un cavado, a partir de lo material.
Se ve a Freud entonces, arrimando restos diurnos cada vez, haciendo enlace del que Hilda Doolitle no dispone y en cada una de las interpretaciones se descubre el movimiento de Freud, apuntando siempre a descomprimir de dramaticidad, de opacidad, las impactantes escenas que Doolitle trae al análisis.
Una marca en el orillo, un vaso griego de la colección, pasan a ser un objeto provisorio e insignificante, un restito que parece ser el elegido para transformar la escena fetichizada en la posibilidad de soñar en transferencia, de armar los sueños allí.
En Escrito en la Pared, Doolitle, introduce los objetos que le lleva Freud de esta manera:
"Habían ocurrido cosas en mi vida, imágenes, sueños verdaderos, experiencias psíquicas y ocultas que se situaban, al menos superficialmente, fuera del terreno del psicoanálisis establecido".
El monto de cosa mística que hay, en las experiencias de esta mujer, se acerca muchisimo a los postulados de muchos personajes de la historia de Freud.
A esta mujer Jung la hubiera curado hablándole de los arquetipos o hubiera intentado curarla hablándole de los arquetipos.
A esta mujer Ferenczi la hubiera intentado curar leyéndole la transferencia recíproca o proponiéndole esta especie de entrega absoluta al psicoanalista.
Freud cuando encara a esta mujer de esta manera está hablando con Jung, está hablando con Ferenczi, este es un espacio transferencial en serio, no es que la transferencia afecta solo a un polo.
La transferencia arma un espacio donde se juega otra historia, y es el espacio de otra historia el que se ve dibujándose acá para Doolitle como para Freud.
Doolitle dice entonces:
"Habían ocurrido cosas en mi vida, imágenes, sueños verdaderos, experiencias psíquicas y ocultas que se situaron al menos superficialmente fuera del terreno del psicoanálisis establecido, pero ahora estoy trabajando con Freud y quiero su opinión sobre esta serie de acontecimientos. – ella dice serie de acontecimientos, ya la transferencia algo produjo, está como ordenando- Antes de encontrarme con él había pedido ayuda a dos o tres personas extremadamente sabias y no me había servido de nada, no habían sido capaces de enterrar –esto lo dice ella- por decir así, el fantasma. Si el profesor no podía hacerlo, pensé, nadie podría. Escribir acerca de las experiencias no había sido un buen modo para librarme de ellas, lo había intentado, y era inútil contar la historia en el aire repetidamente."
Yo elegí, entre los dos textos que arman este librito, tres de esas experiencias alucinatorias, tres de esos sueños verdaderos.
Traté de pesquisar como estaban organizadas en el relato, pude ubicar su aparición, en el momento transferencial que se podía construir ahí.
Traté de pensar qué función podían tener y traté de pesquisar la respuesta de Freud ante la emergencia de esas experiencias en cada caso.
Junto con el rastreo de esta especie de encaminamiento permanente de Freud, que hace concluir esas experiencias siempre en el ámbito de la cura, valiéndose de algún resto, el movimiento es siempre el mismo, pero aún así estas experiencias son recortables en sí misma.
Me interesa tomar tres anudamientos fallidos, que está entre lo fantástico de esta mujer y lo histórico.
Me interesa pesquisar la forma en que Freud los transforma en transferenciales.
Con cada uno de esos restos visuales en bruto es posible conectar algo que se presenta como inconexo, de modo que Hilda Doolitle parece vivir en la brecha que se crea entre dos niveles de realidad igualmente consistentes, entre un mundo fantástico y mitológico por un lado, inflado, mágico, aterrorizador, y por otro, el relato de situaciones cotidianas igualmente abrumadoras. Había tenido momentos vitales muy duros antes de que estas experiencias fueran, había pasado por experiencias muy densas.
Lo interesante es que no están conectadas por ella, las experiencias con estas escenas, las experiencias vitales con estas experiencias visionarias. Hay un puente entre ambas, puede contar muy huérfana, su historia de vida, puede contar como muy fascinada, como objetos preciosos, estas experiencias. No hay lazo que permita ligarlas, ponerlas en relación, esto se hace en el análisis.
De la vida de ella pocas cosas, pero estas, una vez que se va con Pound. Fue siempre una mujer que tuvo fácil acceso a los hombres por la vía de la cultura. Pound fue un amor y además alguien que la respetaba y hay un escritor que escribió La serpiente emplumada, D H Lawrence, que es maravilloso, que también habría que leer, que tiene con ella una historia muy especial y que transferencialmente fue importantísimo Freud, para poder armar la historia Lawrence.
Me gusta de Lawrence algunas cosas, por ejemplo, se llama D H y ella se llama H D. Este juego que se le arma con Lawrence es casi desarmable si uno lee el relato del análisis. Pero, ¿por qué venía esto? Porque yo decía, esta mujer conoce a Pound, conoce a Lowrence, entra en el apogeo de su productividad poética, es respetada, es conocida, y en determinado momento algo se quiebra.
Llega la Primera Guerra Mundial, y en la Primera Guerra Mundial muere su hermano, un hermano menor, aviador. El padre de ella, después de la muerte de su hermano se suicida, se suicida o se muere, creo que se suicida, esto sería importante y no lo tengo fresco ahora. Ella misma pierde, en ese mismo momento un primer embarazo, nace un hijo muerto en realidad, o sea, montones de experiencias bastante terribles se juntan en el antes de la aparición de estas experiencias fantásticas.
Lo que falta allí, me parece todo el tiempo, es la conexión. El trabajo de Freud es siempre el mismo. La interpretación tuvo siempre como amarre transferencial, para las palabras, esta dimensión creada a partir de la fascinación por los objetos presentes.
Se lo ve después de iniciar el tratamiento, acompañar el recorrido de este juego de presentación de los recuerdos, de imágenes, con restos nimios, con objetos ridículos. Como dice H D en Escrito en la Pared , dice, después de todo, lo que él me arrimaba eran ridiculeces, era basura, para ella, eran pequeñeces. Mirado desde acá el petróleo que decía descubrir, no era tal.
Es muy lindo esta posibilidad que ella tiene de decir, eso que fue tan valioso en su momento, visto desde acá, se transforma en algo que en sí mismo no consistía, que en sí mismo no tenía valor.
Les cuento como trabaja Freud una de las experiencias. Tiene que ver con Van Eck, se acuerdan el que ella había inventado y Freud le dice, mire, acá esta la cartera que da la prueba.
Yo lo leí así, esto de Van Eck, me gustó leerlo así, no sé si lo voy a poder transmitir bien.
Hilda Doolitle comenzó el Escrito en la Pared, yo les había comentado, un tiempo después y sin apoyo de las notas, que habían quedado en Suiza. No dice por qué ha vuelto al análisis con Freud, hasta bastante más adelante. Pero en realidad, Escrito en la Pared, tiene con relación a Advenimiento que es el diario, una cosa más, un aditamento, que es que ahí cuenta su segundo análisis con Freud, no solo el primero.
Lo que me interesa no es su segundo análisis con Freud, que me parece que tuvo que ver con regresar para ver si Freud había sobrevivido, ahora les cuento.
Lo que me interesa de esto, es que con ocasión del segundo análisis, ella cuenta como si siempre hubiera estado ahí, como si el diario lo hubiera tenido presente, y dando cuenta de por qué volvió, cuenta de algo que ocurría, en el lapso de sus sesiones, de las que iba registrando, que ocurría todos los días, ahí había un personaje cotidiano, el paciente de la hora anterior, que se llamaba van der Leew.
De van der Leew, H D en el diario no dice ni una palabra, no menciona nunca nada.
Cuando uno lee la reconstrucción después de muchos años, descubre que van der Leew y Doolitle, habían tenido una relación bastante fluida, se encontraban, alguna vez tuvieron que combinar un cambio de horario. Ella estaba bastante celosa de este personaje que casi le funciona como un hermano con relación a Freud.
Van der Leew es una presencia muy grata, yo trato de leerles como anoté las cosas.
Cuando Hilda Doolitle cuenta por qué volvió, lo hizo después de haber leído en los diarios, la muerte de van der Leew, el paciente de la hora anterior.
Es ventajoso contar con las dos versiones de la experiencia, porque el hecho de que el diario no mencione nunca la existencia de un personaje tan cotidiano entonces, le da a van der Leew el estatuto de un personaje clave, acá hay algo que faltó o que no está.
Van der Leew no aparece en el diario, aunque el diario está densamente poblado por experiencias oniroides y ningún personaje masculino, de existencia nunca comprobada, con el que Hilda Doolitle dice haber tenido mágicos encuentros amorosos, frecuentes, pero incorroborables.
El valor de Van Eck, el personaje oniroide, es localizable y pesquizable gracias a que están estas dos versiones. Es notable el contraste entre la frecuencia arborizante en las que aparecen las experiencias con este personaje y la consecuente ausencia de toda mención en el diario de este personaje tan real, tan cotidiano, que fue van der Leew, el paciente de la hora anterior, de cuya asidua concurrencia a Berggasse, de cuyos intercambios a propósito de los cambios de horario, el lector solo se va a enterar al leer Escrito en la Pared, a pesar de que este hombre real y de presencia cotidiana en el consultorio de Freud, estuvo siempre allí durante las sesiones del ‘33.
En el ‘34, antes de volver a su segundo análisis, Hilda Doolitle lee los diarios, descubre que este hombre ha muerto en un vuelo y viaja a Viena, y le explica a Freud por qué. Le dice, usted tiene 77 años, tenía 77años cuando yo lo conocí, yo tenía entonces 47, van der Leew era más joven que nosotros dos.
Ustedes sabían de van der Leew, lo conocían como el holandés errante, era verdad, van der leu era un teósofo muy inteligente, y formaba parte de pacientes a los que Freud llamaba, según ella me hace saber, entre pacientes y discípulos. Van der Leew iba a practicar el psicoanálisis y a aprender el psicoanálisis con Freud.
Y, según el mito que se construye Hilda Doolitle, era alguien que con su avioncito, viajaba para llevar el psicoanálisis de Freud a distintos lugares del mundo.
La ausencia de van der Leew en el diario de análisis es curiosa, contrasta con el exceso de presencia de ese Van Eck fantástico del que le habla a Freud con abundancia describiendo sus encuentros amorosos y románticos, como un austríaco misterioso y seductor que conoció en Grecia.
El diario en cambio, muestra bien la posición de Freud ante esta cuestión. Una de las sesiones está contada así, y acá cuenta Doolitle lo que yo les dije: su Van Eck está hecho con la marca de la cartera austríaca, su Van Eck tiene que tener su arraigo acá.
Y efectivamente creo que cuando uno lee a van der Leew, como habiendo estado siempre, puede armar esto legítimamente, puede leer esto que Freud dice, no importa qué pasaba con el Van Eck anterior, importa esta posibilidad de enlace, este trabajo que se hizo ahí.
Otra experiencia, yo doy esta por terminada, creo que no fue muy clara, pero más o menos expuesta, paso a otra, lo que se arma ahí es el puente, y el puente tuvo que ver con arrimar ahí un objeto, un objeto consistente pero un objeto nada, que de última es una ridiculez.
Otra experiencia, visión cuidadosamente conservada y contada a Freud por Doolitle, es la de Corfú. Acá a mí me gusta esto, me gusta personalmente. ¿Ustedes se acuerdan de un recuerdo, Un trastorno de la memoria en la Acrópolis? ¿Ese texto que Freud le regala a Romand Rolland, y le cuenta que habiendo querido ir con su hermano a Corfú, no pudo ir a Corfú y se fue a Atenas, y en Atenas, ahí mismo en la acrópolis, tiene una experiencia, Freud, de irrealidad, en el sentido de que esto que está acá no puede ser real?
Que parece bastante el tono de las experiencias que le ha traído Doolitle, tiene algo de ese sentimiento de lo extraño.
Freud, había querido ir a Corfú y había terminado en Atenas. Hilda Doolitle había querido ir a Atenas, y resulta que termina en Corfú. En otro tiempo, en otro lugar, pero ahí se produce un cruce, en los dichos nada más.
Hacia 1918 llevaron a Hilda Doolitle, junto a la noticia de la muerte de su padre y a la muerte de su hermano menor en Francia. Ella embarazada, padecía entonces una neumonía que ponía en riesgo la vida de su segundo hijo, era el segundo intento, después del hijo que había nacido muerto años antes.
Para reponerse, viaja con una amiga que se hace cargo de ella y de la criatura a Grecia. Desde Atenas intentan llegar a Delfos, pero son detenidas en Corfú. Allí Hilda Doolitle tiene una experiencia extraña, según cuenta en el escrito, que fue la que más le preocupó a Freud. Freud le da a esta experiencia el carácter de una señal de peligro, el carácter de un síntoma peligroso, de una tendencia peligrosa.
Como hay poco tiempo, lo que voy a proponerles es lo siguiente: yo dejo este escrito, y si quieren, jugando a la misma cuestión del soporte en los objetos, dejo el libro.
Mi propuesta es, hagan con esto lo que puedan, mi idea es, con relación a lo que les vine a contar, que para esta mujer y para Freud, en este espacio, se creo otro espacio, que sirvió para que Freud se pudiera meter a escribir Moisés y el monoteísmo, que es una especie de novela histórica que cuenta cómo puede lo olvidado ser transmitido sin tomar apoyo en ninguna cosa.
Freud inventa una novela histórica ahí, y arma un Moisés a partir de casi nada, a partir de la creación.
Me parece que la persistencia de los objetos de colección, que Freud juntaba, se transforma en otra cosa cuando Freud escribe el Moisés, se transforma en algo de otro orden.
La poesía de Doolitle, de verdad, esto es fácilmente rastreable, se transforma en otra cosa. Doolitle empieza a escribir cuentos infantiles, novelas, poemas de otro calibre, de otra densidad en los que ella está presente. Me gustaría poder leer, aunque sean unos párrafos de la poesía, El Maestro, digo, el encuentro transferencial pasó por ahí y los objetos tuvieron su razón de ser.
Lo que hizo Freud es permitir que el empalme entre lo primario, eso que da cuenta de la presentación de alucinaciones, y lo secundario, eso que se crea en el recuerdo, que nos aparece después, se produjera bien, se produjera con puentes. Los objetos tuvieron que ver con este puenteo, no por su consistencia, no por lo que fueron, por el espacio que permitieron cavar.
En determinado momento, el objeto fue Freud mismo. Hilda Doolitle pone a Freud ahí como si fuera un resto diurno más y Freud dice no, esto es el análisis, no soy yo.
Lo pone ahí para armar, lo que yo les diría que es como la escena primaria, ella dice, Freud, madre - padre y Freud le dice no, el análisis madre – padre, de acá usted podrá salir con madre y padre, o con madre y menos padre, pero lo que hace es esta cosa, también él correrse, también él, dejara vacío el lugar.
Es más o menos esto, es lindísimo de leer, no creí que el tiempo fuera tan poco. En realidad, vine pensando que era muchisimo tiempo y que no iba a tener qué decir, la experiencia fue que el tiempo no me alcanzó. Entonces, voy a pasarles el escrito y voy a dejarles el libro, como para que la experiencia sea consecuente con la lectura, muchas gracias.
Así, los objetos del consultorio de Freud, ocupan ese espacio, son el sostén material de esa idea.
Un sostén material interesante porque tiene algo fetichizado, está ahí en concreto.
Entonces, mi hipótesis de lectura era esta. En este encuentro que a mí me importaba indagar, en este encuentro en el que a mí me interesa construir por donde, como se armó la transferencia, esta es mi pregunta, ¿se habrá construido un espacio, que quitó solidez, que quitó compacidad, que quitó consistencia, que quitó peso de objeto concreto, tanto a los objetos de colección para Freud, como las experiencias de Doolitle para Doolitle?
Freud contaba con esos objetos que eran para él casi la prueba de la vacilación en una confianza, en que el psiquismo, estratos o no estratos se muestra produciendo, se muestra en lo que viene después. En cambio ahí estaban los estratos casi personificados.
Hilda Doolitle era poeta, también sabía que la poesía se hace haciéndola y sin embargo guardaba esas experiencias del mismo modo en que Freud guardaba esos objetos, los atesoraba, había hecho de ellas sus objetos.
Mi pregunta es, si en ese lugar, donde se encontraron estos dos, en ese espacio raro que creo que en La Dinámica de la Transferencia Freud llama el espacio donde se encuentran el oso polar y la ballena, diciendo que ahí se encuentra lo inencontrable, ahí el conflicto puede plantearse porque la transferencia es el espacio donde todo puede adjuntarse, derivar y pasar a otra, mi pregunta era si el espacio de ese análisis había funcionado así, un espacio que había sido capaz de producir una transformación, en esos objetos preciados, tanto de Freud como de Doolitle, en la apreciación de esos objetos preciados.
Si esos objetos preciados se habrán podido sacudir de consistencia, si han podido dejar más abierto el hueco para que allí la experiencia transformara eso en otra cosa. Esta es la pregunta que en realidad organiza mi trabajo.
Había terminado leyéndoles esta primera experiencia de Doolitle con Freud, de este encuentro.
De los objetos propios que llevó a este encuentro, de los de Freud, Hilda Doolitle habla en la página 140 del recuerdo. Pesquisar con qué fue ella, con qué lo supone a él, esto lo encontramos, con qué fue ella, lo dice así.
Ésta es la colección Doolitle. También la presenta, porque este es el recuerdo hecho a tiempo, y a mí me gusta como ella presenta lo que le va pasando. Empieza así el capítulo:
Las palabras vuelven con singular frescura e intensidad, ahora que, luego de esta larga espera, puedo recordar aquellas sesiones de Viena, sin un terror insoportable y sin un desfallecimiento aterrador. La guerra se cernía sobre nosotros, antes de que yo tuviera tiempo – miren como son objetos clasificables - de clasificar, de revivir, y de reunir, la serie singular de acontecimientos y de sueños que pertenecían según el tiempo histórico al período de 1914/1919.
Ella ha llevado ahí, cosas para ordenar, para clasificar. En realidad creo que ha llevado cosas que quiere desprender, que quiere soltar. Y el análisis funciona como el espacio donde eso puede ser soltado.
Este primer encuentro es decisivo. A partir de allí se verá, si puedo mostrarlo, cómo Freud se instala, casi brutalmente, en la dimensión amorosa que abre la transferencia, y como se dibuja y se realiza un espacio, dado simultáneamente por el juego de palabras, ella lo cuenta lindo, dice: jugamos a las esquinitas, cambiamos las palabras de lugar, las dimos vuelta, sustituimos unas palabras por otras, nos dejamos llevar por las palabras. Pero junto con esto, está permanentemente la presencia de estos objetos. Para mí es tan importante un jugar como el otro, en esta cura.
Se verá entonces cómo Freud instala casi brutalmente la dimensión amorosa que abre la transferencia, simultáneamente habitado ese espacio por el juego de las palabras y por los restos.
Los objetos, van a ver por qué, empiezan a funcionar como restos.
Los objetos que rodean este encuentro, comienzan a transformarse por acción de Freud en restos diurnos, que permiten, ojalá que esto pueda ser claro, el anclaje transferencial de la densa mitología con la que esta mujer se ha presentado, sus experiencias en bloque, su temor mitológico en bloque, empieza a utilizar los pequeños objetos, Freud, para que funcionen como restos diurnos que atraen esto al espacio del análisis.
De la iniciación del tratamiento dice un tramo del análisis en la página 162, esto es, cómo Freud instala lo que yo creo es ya la iniciación del tratamiento. Se arma así.
Está Hilda Doolitle recostada en el diván recordando eso, y dice:
"No sabía qué lo había enojado súbitamente, me volví y salí del diván, los pies en el suelo, no sé exactamente qué pude haber dicho."
Y entonces, cuenta qué pasa con Freud, por qué reacciona así o qué es lo que le parece:
"Golpea mi diván, da unos golpes que me hacen saltar de él y dice, el problema es que yo soy un hombre viejo, que usted no cree que valga la pena amarme. Así comienza. El impacto de estas palabras fue terrible, simplemente no sentí nada, nada. Qué esperaba él que yo dijera, era exactamente como si el ser supremo hubiera golpeado con el puño sobre el respaldo del diván donde yo yacía. Por qué hizo esto, debía saberlo todo o no sabía nada, debía saber lo que yo sentía, tal vez lo sabía, quizás se trataba de eso".
Me parece que este movimiento de Freud rompe en algo la compacidad alucinatoria que rodea a esta mujer, en estos objetos. Me parece que ahí se abren otros espacios.
Y Freud lo nombra con todas las letras, dice, se trata del amor y parece como si yo fuera viejo, y pone la temporalidad ahí a cuenta de su vejez, que no es la buena manera en que la temporalidad habita, pero la introduce así, parece que él dice, usted no me ama porque yo soy viejo.
En realidad lo que le está diciendo a Doolitle, tiene un alcance que si se lee el libro se descubre, usted no me ama porque tiene miedo de que las cosas perezcan, usted no se mete con las cosas, porque tiene miedo, por su carácter temporal, usted juega al gran tiempo, al tiempo donde las cosas no se consumen, al tiempo del mito, al tiempo de los objetos, al tiempo de las experiencias tipo sentimiento oceánico, pero a esto, de instalar el amor en este espacio, usted no puede, es, porque dice Freud, porque yo soy viejo. Vamos a ver qué deriva tiene esto después.
Pero me parece que lo que arma Freud acá es el espacio, se trata del amor, se trata del tiempo y hace otra intervención muy linda, que no sé si está registrada, por ahí aparece después, que tiene que ver con la temporalidad de las sesiones.
Le dice, Hilda Doolitle era una de esas que miran el reloj a cada rato, le dice, usted no puede hacer eso, el tiempo acá lo dirijo yo. Es importante, el tiempo lo decido yo.
Creo que libera a esta mujer de algo con relación al tiempo, y que ha podido armar un espacio del amor ahí, y de una temporalidad ahí. Ahora, lo que venga, tendrá que ser transferencial o no será, sea lo que sea que venga.
Cuando se inicia el análisis, el relato muestra que se van perfilando como en simultáneas dos modalidades de trabajo.
Una que Doolitle cuenta en términos de jugar a las palabras: anudamientos, desanudamientos, sustituciones. Para los dos, estaban como sometidas a un tratamiento diferente pero funcionaron como lugar de encuentro.
Junto al registro del juego con las palabras, superpuesto con él, y aquí distinguible en el tratamiento hasta que se produce la separación, otro terreno se recorta más allá de las puertas dobles donde Freud guarda sus tesoros, los objetos de colección. Allí está el cofre de los restos diurnos. Con ellos se va a organizar el pasaje del mundo fantástico, el mundo de las experiencias en bloque que trae Doolitle a la cura, el enjambre de experiencias, alucinaciones, fantasías que dice haber trabajado con él, acá se va a poner todo eso como si se transformara en la puesta en acto de una novela como si algo del espacio de la apropiación, de ese mazacote simbólico que presenta se hubiera ido dibujando en la cura.
Al punto que yo creo que este tratamiento podría contarse de manera que alguien llegó con la mitología y se fue con su mitito individual, se fue con su novela, se fue con su plateo de sí. Pudo encontrar en ese mundo tan compacto un lugar, ubicarse en un lugar, hablar desde ese lugar y armar su historia desde ese lugar. Ese es el movimiento que me parece que se hizo.
Bueno ahora lo que yo quiero contarles, yo creo que resulta medio tirado de los pelos que les cuente esto que yo leí un mes, no, un poco más. Porque cuando yo me encontré con María y me sugirió venir acá, yo estaba leyendo esto. Después dejé de leer esto y cuando se empezó a acercar la fecha lo empecé a andar de adelante para atrás, de manera que para mí esto es casi familiar, y para ustedes parece nuevo.
O sea que resulta violento que yo les cuente con tanta naturalidad cosas que para ustedes todavía no están ni dichas ahí. Pero realmente, invito a leer el libro e invito a que tengamos algún encuentro en otro momento con ustedes, el libro leído y con algunas cosas para conversar y discutir. Porque me importaría bastante que pudiéramos en algún momento dialogar.
El tratamiento de las alucinaciones y las experiencias.
Los relámpagos de visión de Hilda Doolitle, las alucinaciones que va a contar, las experiencias sobre las que interroga Freud, son casi transformados en situables en la cura, por Freud.
Parece haber descubierto en esos objetos que fascinaron a Doolitle cuando entró, en la primera visita, la chance de instalar estas experiencias visionarias en el terreno transferencial.
Se ve a Freud, arrimando el resto diurno cada vez. Encuentro un ejemplo en la página 214, a ver si sirve, después les voy a contar bien qué es pero uno de los "objetos" fantasmáticos que esta mujer le presenta a Freud, le dice, qué es esto, por qué me pasa esto, por qué padezco esto, es una historia de amor. Después les cuento como es esta historia de amor, es interesante por como se dibuja.
Pero el personaje, el protagonista de esta historia de amor, es un tipo que no se sabe si alguna vez existió, se le aparecía. Y ella cuenta encuentros con él que uno no sabe si son reales, si son soñados, si son alucinatorios. Y Freud no se preocupa por el carácter de esas experiencias, si fue un sueño, si aconteció realmente eso, no le importa eso, trabaja eso como algo que vino acá. Pero, ¿cómo lo trabaja en este caso?
El hombre este se llamaba Van Eck, de apellido, así lo nombra Doolitle. Entonces, cuando está trabajando esta historieta que después les voy a presentar, en una sesión, este es el diario, Hilda Doolitle dice:
"Me interrogó acerca de Van Eck; ¿era un hombre austríaco? Dijo. "Tengo una idea" . Salió apresuradamente y volvió con una cartera de cuero, y me mostró el nombre estampado del lado de adentro. Era Vaneck".
Yo quisiera, ustedes conocen situaciones en las que alguien fue al libro a leer lo que el paciente leyó, y decirle no, usted no plagia. Yo quisiera decirles que ese señor que fue a buscar un objeto al otro cuarto, se lo trajo y le dijo, mire, el nombre que está acá es ese nombre que usted tiene para ese personaje del que usted me habla.
No creo que se trate de constatar nada. Creo que lo que está diciendo Freud con este movimiento es, el resto diurno está en Viena, está en Austria, puede estar en una carterita vienesa, trabajemos esto desde ahí, no hace falta su experiencia en bloque. Pongamos su experiencia a tramitarse como si fuera un sueño y usted dispone de los restos diurnos, que por eso está tan loca, que por eso son así, yo puedo arrimar algo que funcione como resto diurno.
Me parece que este es el movimiento y el uso que Freud hace de todos los elementos del consultorio.
Me parece, en otro registro, que esto es lo que hace un analista cuando arma su consultorio, cuando dispone con qué, está su consultorio armado, está armando una batería de objetos, que se llamarán encuadre, diván, se llamarán horarios, se llamará contrato.
Me parece que este es el valor que tienen, estas cosas que arman el dispositivo analítico. Tienen una concreción, porque son reales, son materiales pero funcionan porque en ellos hay algo que permite un cavado, a partir de lo material.
Se ve a Freud entonces, arrimando restos diurnos cada vez, haciendo enlace del que Hilda Doolitle no dispone y en cada una de las interpretaciones se descubre el movimiento de Freud, apuntando siempre a descomprimir de dramaticidad, de opacidad, las impactantes escenas que Doolitle trae al análisis.
Una marca en el orillo, un vaso griego de la colección, pasan a ser un objeto provisorio e insignificante, un restito que parece ser el elegido para transformar la escena fetichizada en la posibilidad de soñar en transferencia, de armar los sueños allí.
En Escrito en la Pared, Doolitle, introduce los objetos que le lleva Freud de esta manera:
"Habían ocurrido cosas en mi vida, imágenes, sueños verdaderos, experiencias psíquicas y ocultas que se situaban, al menos superficialmente, fuera del terreno del psicoanálisis establecido".
El monto de cosa mística que hay, en las experiencias de esta mujer, se acerca muchisimo a los postulados de muchos personajes de la historia de Freud.
A esta mujer Jung la hubiera curado hablándole de los arquetipos o hubiera intentado curarla hablándole de los arquetipos.
A esta mujer Ferenczi la hubiera intentado curar leyéndole la transferencia recíproca o proponiéndole esta especie de entrega absoluta al psicoanalista.
Freud cuando encara a esta mujer de esta manera está hablando con Jung, está hablando con Ferenczi, este es un espacio transferencial en serio, no es que la transferencia afecta solo a un polo.
La transferencia arma un espacio donde se juega otra historia, y es el espacio de otra historia el que se ve dibujándose acá para Doolitle como para Freud.
Doolitle dice entonces:
"Habían ocurrido cosas en mi vida, imágenes, sueños verdaderos, experiencias psíquicas y ocultas que se situaron al menos superficialmente fuera del terreno del psicoanálisis establecido, pero ahora estoy trabajando con Freud y quiero su opinión sobre esta serie de acontecimientos. – ella dice serie de acontecimientos, ya la transferencia algo produjo, está como ordenando- Antes de encontrarme con él había pedido ayuda a dos o tres personas extremadamente sabias y no me había servido de nada, no habían sido capaces de enterrar –esto lo dice ella- por decir así, el fantasma. Si el profesor no podía hacerlo, pensé, nadie podría. Escribir acerca de las experiencias no había sido un buen modo para librarme de ellas, lo había intentado, y era inútil contar la historia en el aire repetidamente."
Yo elegí, entre los dos textos que arman este librito, tres de esas experiencias alucinatorias, tres de esos sueños verdaderos.
Traté de pesquisar como estaban organizadas en el relato, pude ubicar su aparición, en el momento transferencial que se podía construir ahí.
Traté de pensar qué función podían tener y traté de pesquisar la respuesta de Freud ante la emergencia de esas experiencias en cada caso.
Junto con el rastreo de esta especie de encaminamiento permanente de Freud, que hace concluir esas experiencias siempre en el ámbito de la cura, valiéndose de algún resto, el movimiento es siempre el mismo, pero aún así estas experiencias son recortables en sí misma.
Me interesa tomar tres anudamientos fallidos, que está entre lo fantástico de esta mujer y lo histórico.
Me interesa pesquisar la forma en que Freud los transforma en transferenciales.
Con cada uno de esos restos visuales en bruto es posible conectar algo que se presenta como inconexo, de modo que Hilda Doolitle parece vivir en la brecha que se crea entre dos niveles de realidad igualmente consistentes, entre un mundo fantástico y mitológico por un lado, inflado, mágico, aterrorizador, y por otro, el relato de situaciones cotidianas igualmente abrumadoras. Había tenido momentos vitales muy duros antes de que estas experiencias fueran, había pasado por experiencias muy densas.
Lo interesante es que no están conectadas por ella, las experiencias con estas escenas, las experiencias vitales con estas experiencias visionarias. Hay un puente entre ambas, puede contar muy huérfana, su historia de vida, puede contar como muy fascinada, como objetos preciosos, estas experiencias. No hay lazo que permita ligarlas, ponerlas en relación, esto se hace en el análisis.
De la vida de ella pocas cosas, pero estas, una vez que se va con Pound. Fue siempre una mujer que tuvo fácil acceso a los hombres por la vía de la cultura. Pound fue un amor y además alguien que la respetaba y hay un escritor que escribió La serpiente emplumada, D H Lawrence, que es maravilloso, que también habría que leer, que tiene con ella una historia muy especial y que transferencialmente fue importantísimo Freud, para poder armar la historia Lawrence.
Me gusta de Lawrence algunas cosas, por ejemplo, se llama D H y ella se llama H D. Este juego que se le arma con Lawrence es casi desarmable si uno lee el relato del análisis. Pero, ¿por qué venía esto? Porque yo decía, esta mujer conoce a Pound, conoce a Lowrence, entra en el apogeo de su productividad poética, es respetada, es conocida, y en determinado momento algo se quiebra.
Llega la Primera Guerra Mundial, y en la Primera Guerra Mundial muere su hermano, un hermano menor, aviador. El padre de ella, después de la muerte de su hermano se suicida, se suicida o se muere, creo que se suicida, esto sería importante y no lo tengo fresco ahora. Ella misma pierde, en ese mismo momento un primer embarazo, nace un hijo muerto en realidad, o sea, montones de experiencias bastante terribles se juntan en el antes de la aparición de estas experiencias fantásticas.
Lo que falta allí, me parece todo el tiempo, es la conexión. El trabajo de Freud es siempre el mismo. La interpretación tuvo siempre como amarre transferencial, para las palabras, esta dimensión creada a partir de la fascinación por los objetos presentes.
Se lo ve después de iniciar el tratamiento, acompañar el recorrido de este juego de presentación de los recuerdos, de imágenes, con restos nimios, con objetos ridículos. Como dice H D en Escrito en la Pared , dice, después de todo, lo que él me arrimaba eran ridiculeces, era basura, para ella, eran pequeñeces. Mirado desde acá el petróleo que decía descubrir, no era tal.
Es muy lindo esta posibilidad que ella tiene de decir, eso que fue tan valioso en su momento, visto desde acá, se transforma en algo que en sí mismo no consistía, que en sí mismo no tenía valor.
Les cuento como trabaja Freud una de las experiencias. Tiene que ver con Van Eck, se acuerdan el que ella había inventado y Freud le dice, mire, acá esta la cartera que da la prueba.
Yo lo leí así, esto de Van Eck, me gustó leerlo así, no sé si lo voy a poder transmitir bien.
Hilda Doolitle comenzó el Escrito en la Pared, yo les había comentado, un tiempo después y sin apoyo de las notas, que habían quedado en Suiza. No dice por qué ha vuelto al análisis con Freud, hasta bastante más adelante. Pero en realidad, Escrito en la Pared, tiene con relación a Advenimiento que es el diario, una cosa más, un aditamento, que es que ahí cuenta su segundo análisis con Freud, no solo el primero.
Lo que me interesa no es su segundo análisis con Freud, que me parece que tuvo que ver con regresar para ver si Freud había sobrevivido, ahora les cuento.
Lo que me interesa de esto, es que con ocasión del segundo análisis, ella cuenta como si siempre hubiera estado ahí, como si el diario lo hubiera tenido presente, y dando cuenta de por qué volvió, cuenta de algo que ocurría, en el lapso de sus sesiones, de las que iba registrando, que ocurría todos los días, ahí había un personaje cotidiano, el paciente de la hora anterior, que se llamaba van der Leew.
De van der Leew, H D en el diario no dice ni una palabra, no menciona nunca nada.
Cuando uno lee la reconstrucción después de muchos años, descubre que van der Leew y Doolitle, habían tenido una relación bastante fluida, se encontraban, alguna vez tuvieron que combinar un cambio de horario. Ella estaba bastante celosa de este personaje que casi le funciona como un hermano con relación a Freud.
Van der Leew es una presencia muy grata, yo trato de leerles como anoté las cosas.
Cuando Hilda Doolitle cuenta por qué volvió, lo hizo después de haber leído en los diarios, la muerte de van der Leew, el paciente de la hora anterior.
Es ventajoso contar con las dos versiones de la experiencia, porque el hecho de que el diario no mencione nunca la existencia de un personaje tan cotidiano entonces, le da a van der Leew el estatuto de un personaje clave, acá hay algo que faltó o que no está.
Van der Leew no aparece en el diario, aunque el diario está densamente poblado por experiencias oniroides y ningún personaje masculino, de existencia nunca comprobada, con el que Hilda Doolitle dice haber tenido mágicos encuentros amorosos, frecuentes, pero incorroborables.
El valor de Van Eck, el personaje oniroide, es localizable y pesquizable gracias a que están estas dos versiones. Es notable el contraste entre la frecuencia arborizante en las que aparecen las experiencias con este personaje y la consecuente ausencia de toda mención en el diario de este personaje tan real, tan cotidiano, que fue van der Leew, el paciente de la hora anterior, de cuya asidua concurrencia a Berggasse, de cuyos intercambios a propósito de los cambios de horario, el lector solo se va a enterar al leer Escrito en la Pared, a pesar de que este hombre real y de presencia cotidiana en el consultorio de Freud, estuvo siempre allí durante las sesiones del ‘33.
En el ‘34, antes de volver a su segundo análisis, Hilda Doolitle lee los diarios, descubre que este hombre ha muerto en un vuelo y viaja a Viena, y le explica a Freud por qué. Le dice, usted tiene 77 años, tenía 77años cuando yo lo conocí, yo tenía entonces 47, van der Leew era más joven que nosotros dos.
Ustedes sabían de van der Leew, lo conocían como el holandés errante, era verdad, van der leu era un teósofo muy inteligente, y formaba parte de pacientes a los que Freud llamaba, según ella me hace saber, entre pacientes y discípulos. Van der Leew iba a practicar el psicoanálisis y a aprender el psicoanálisis con Freud.
Y, según el mito que se construye Hilda Doolitle, era alguien que con su avioncito, viajaba para llevar el psicoanálisis de Freud a distintos lugares del mundo.
La ausencia de van der Leew en el diario de análisis es curiosa, contrasta con el exceso de presencia de ese Van Eck fantástico del que le habla a Freud con abundancia describiendo sus encuentros amorosos y románticos, como un austríaco misterioso y seductor que conoció en Grecia.
El diario en cambio, muestra bien la posición de Freud ante esta cuestión. Una de las sesiones está contada así, y acá cuenta Doolitle lo que yo les dije: su Van Eck está hecho con la marca de la cartera austríaca, su Van Eck tiene que tener su arraigo acá.
Y efectivamente creo que cuando uno lee a van der Leew, como habiendo estado siempre, puede armar esto legítimamente, puede leer esto que Freud dice, no importa qué pasaba con el Van Eck anterior, importa esta posibilidad de enlace, este trabajo que se hizo ahí.
Otra experiencia, yo doy esta por terminada, creo que no fue muy clara, pero más o menos expuesta, paso a otra, lo que se arma ahí es el puente, y el puente tuvo que ver con arrimar ahí un objeto, un objeto consistente pero un objeto nada, que de última es una ridiculez.
Otra experiencia, visión cuidadosamente conservada y contada a Freud por Doolitle, es la de Corfú. Acá a mí me gusta esto, me gusta personalmente. ¿Ustedes se acuerdan de un recuerdo, Un trastorno de la memoria en la Acrópolis? ¿Ese texto que Freud le regala a Romand Rolland, y le cuenta que habiendo querido ir con su hermano a Corfú, no pudo ir a Corfú y se fue a Atenas, y en Atenas, ahí mismo en la acrópolis, tiene una experiencia, Freud, de irrealidad, en el sentido de que esto que está acá no puede ser real?
Que parece bastante el tono de las experiencias que le ha traído Doolitle, tiene algo de ese sentimiento de lo extraño.
Freud, había querido ir a Corfú y había terminado en Atenas. Hilda Doolitle había querido ir a Atenas, y resulta que termina en Corfú. En otro tiempo, en otro lugar, pero ahí se produce un cruce, en los dichos nada más.
Hacia 1918 llevaron a Hilda Doolitle, junto a la noticia de la muerte de su padre y a la muerte de su hermano menor en Francia. Ella embarazada, padecía entonces una neumonía que ponía en riesgo la vida de su segundo hijo, era el segundo intento, después del hijo que había nacido muerto años antes.
Para reponerse, viaja con una amiga que se hace cargo de ella y de la criatura a Grecia. Desde Atenas intentan llegar a Delfos, pero son detenidas en Corfú. Allí Hilda Doolitle tiene una experiencia extraña, según cuenta en el escrito, que fue la que más le preocupó a Freud. Freud le da a esta experiencia el carácter de una señal de peligro, el carácter de un síntoma peligroso, de una tendencia peligrosa.
Como hay poco tiempo, lo que voy a proponerles es lo siguiente: yo dejo este escrito, y si quieren, jugando a la misma cuestión del soporte en los objetos, dejo el libro.
Mi propuesta es, hagan con esto lo que puedan, mi idea es, con relación a lo que les vine a contar, que para esta mujer y para Freud, en este espacio, se creo otro espacio, que sirvió para que Freud se pudiera meter a escribir Moisés y el monoteísmo, que es una especie de novela histórica que cuenta cómo puede lo olvidado ser transmitido sin tomar apoyo en ninguna cosa.
Freud inventa una novela histórica ahí, y arma un Moisés a partir de casi nada, a partir de la creación.
Me parece que la persistencia de los objetos de colección, que Freud juntaba, se transforma en otra cosa cuando Freud escribe el Moisés, se transforma en algo de otro orden.
La poesía de Doolitle, de verdad, esto es fácilmente rastreable, se transforma en otra cosa. Doolitle empieza a escribir cuentos infantiles, novelas, poemas de otro calibre, de otra densidad en los que ella está presente. Me gustaría poder leer, aunque sean unos párrafos de la poesía, El Maestro, digo, el encuentro transferencial pasó por ahí y los objetos tuvieron su razón de ser.
Lo que hizo Freud es permitir que el empalme entre lo primario, eso que da cuenta de la presentación de alucinaciones, y lo secundario, eso que se crea en el recuerdo, que nos aparece después, se produjera bien, se produjera con puentes. Los objetos tuvieron que ver con este puenteo, no por su consistencia, no por lo que fueron, por el espacio que permitieron cavar.
En determinado momento, el objeto fue Freud mismo. Hilda Doolitle pone a Freud ahí como si fuera un resto diurno más y Freud dice no, esto es el análisis, no soy yo.
Lo pone ahí para armar, lo que yo les diría que es como la escena primaria, ella dice, Freud, madre - padre y Freud le dice no, el análisis madre – padre, de acá usted podrá salir con madre y padre, o con madre y menos padre, pero lo que hace es esta cosa, también él correrse, también él, dejara vacío el lugar.
Es más o menos esto, es lindísimo de leer, no creí que el tiempo fuera tan poco. En realidad, vine pensando que era muchisimo tiempo y que no iba a tener qué decir, la experiencia fue que el tiempo no me alcanzó. Entonces, voy a pasarles el escrito y voy a dejarles el libro, como para que la experiencia sea consecuente con la lectura, muchas gracias.
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