miércoles, 12 de agosto de 2015

Pep Marí, jefe del departamento de Psicología del Deporte del Centro de Alto Rendimiento Deportivo de Sant Cugat (Barcelona) y, como él mismo se autodefine, psicólogo del rendimiento, nos cede un ensayo no publicado hasta ahora sobre la importancia de trascender. imprescindible y genial. Os lo recomendamos.
Dedico este ensayo a todas aquellas personas que sueñan con la inmortalidad
¿Qué quiere decir trascender?
Trascender es ir más allá de los hechos, hasta conseguir cierto grado de equilibrio (Les Luthiers)
Tres obreros de la construcción estaban levantando un muro en una misma obra, uno al lado del otro. Los tres estaban trabajando con las mismas herramientas, cobrando el mismo sueldo y bajo el mismo encargo: ¡levantar un muro!
Un periodista puso el micrófono en la boca del primero de los obreros y le preguntó: “Perdone, buen hombre, me podría decir qué hace aquí?” “¿Qué hago? ¡Estar puteado, eso es lo que hago! ¡Por cuatro duros que me pagan me dejo la salud en esta puñetera pared!” “¡Gracias, buen hombre!”, le respondió el periodista.
Entonces, se acercó al segundo de los tres obreros, que os recuerdo que estaba trabajando exactamente en las mismas condiciones que el primero, y le preguntó: “¿Qué hace usted aquí?”. “Ganarme la vida, ¿sabe?. Vengo, pico unas horas, pongo la mano y me cae un dinerillo. Tengo dos hijos y una mujer, no puedo quedarme de brazos cruzados…” “¡Está bien!”, concluyó el periodista.
Finalmente, nuestro periodista formuló la misma pregunta al tercero de los obreros: “Y usted, ¿qué hace usted?”, le preguntó en esta ocasión. “Ahora mismo se lo explico, ¡pero permítame confesarle que soy un privilegiado! ¡Tengo la suerte de estar levantando lo que será la catedral más grande jamás construida en toda la historia de la humanidad!”
¿A cuál de los tres obreros contrataríais para vuestra empresa? ¡Yo también!
Los perdedores se quejan y los ganadores aprenden. Al primero de los tres obreros se le escapa toda la fuerza por la boca. Con su fórmula auto-destructiva de pensar empequeñece su autoestima. Con ese enojo, le costará mucho dar lo mejor de sí mismo.
El segundo obrero tampoco rendirá en la medida de sus posibilidades, ni lo pretende. Tan sólo plantea ganarse la vida, ¡que no es poca cosa! Se la podría ganar de muchas maneras, simplemente las circunstancias han hecho que se gane la vida picando piedra…
El único que funciona con pilas alcalinas es el tercero de los obreros. ¿Por qué? ¡Porque es el único que trasciende! El único que va más allá de lo inmediato. Más allá de su propio ego (no lo hace por él, lo hace por la humanidad), más allá del aquí y ahora (su obra perdurará en el transcurso del tiempo, puede que sea inmortal), más allá de la actividad propia que realiza (él no levanta muros, él construye catedrales).
Cuando se va más allá de la propia persona, del espacio, del tiempo y de la actividad misma que se está desarrollando, convendremos que se trasciende.
En mi opinión, el mejor árbitro de fútbol del mundo, o al menos el que más me ha impresionado, es el argentino Javier Castrilli. Cuando le preguntan que por qué arbitra, él contesta, sin dudar: “¡para demostrar a mi país que la justicia es posible!”.
Con esta respuesta va más allá de su propio interés (no lo hace por él, lo hace por su país), trasciende la dimensión temporal (el efecto de su conducta no se limita a los 90’ del partido) y supera los objetivos inmediatos de la actividad a la que se dedica (no aplica el reglamento, predica con el ejemplo).
Whisy Annand, uno de los mejores jugadores de ajedrez del mundo, indio y residente en Madrid, admite que su objetivo es jugar cada día mejor al ajedrez. Todo para llegar a descubrir la esencia de ese juego, ¡todo para encontrar de qué carajo va el condenado juego! Y cuando le preguntan si le gustaría ser campeón del mundo de ajedrez, con cierta indiferencia responde que ser campeón del mundo puede que le ayudara a descubrir la esencia. De nada le sirve conseguir aquello que los mejores deportistas persiguen, ser campeón del mundo, si no le acerca a su verdadero objetivo: ¡la esencia!.
Pilar Jericó, en su libro NoMiedo, se refiere al trascender. Recomienda trascender para perder el miedo. ¿Vosotros creéis que Whisy tiene miedo de perder una partida en un mundial de ajedrez? ¡Yo creo que no! ¿Y sabéis por qué? ¡Pues porque ganarla no es su objetivo! Sólo sientes miedo cuando ves amenazado tu objetivo.
La autora de este libro aporta una prueba irrefutable de los efectos de trascender. Los prisioneros del campo de concentración de Awsvitch que más tiempo doraban vivos (no se me ocurre una manera más cruda de valorar la eficacia de trascender) no eran aquellos que estaban más sanos médicamente, ni tampoco aquellos que estaban más fuertes físicamente. ¡Eran los que trascendían! Eran los que querían seguir vivos para poder volver a ver a sus hijos, los que no querían dar un disgusto a sus parejas, los que no luchaban por ellos mismos…
Llevo 18 años (*NdT, actualmente, más de 25) preparando psicológicamente a deportistas para la alta competición. Entre quien se compromete para ser el mejor atleta blanco de todos los tiempos y el que hace deporte para poder salir de casa siempre he apostado por el primero. Puede que no consiga su objetivo, pero llega a su límite. El segundo, ¡ni se ha acercado!

¿Todos podemos trascender?
Entre los miles y miles de niños que juegan al fútbol en mi país, yo he sido el escogido (Samuel Eto’o)
Hacen falta unas condiciones. De momento, conozco tres.
1 – Una misión
En mi trabajo de psicólogo de un centro de alto rendimiento, a menudo evalúo deportistas. Valoro si están psicológicamente sanos, si están motivados, si aprenden rápido y si toleran la presión.
El más sano y motivado que me he encontrado ha sido precisamente quien me ha planteado la aventura más loca: ¡dar la vuelta al mundo navegando en solitario! Qué paradoja, ¿verdad? Se llama Albert y me ha dado permiso para incluir aquí su testimonio.
Albert explica así esta paradoja: “¡Cuanto más loca es la aventura, más centrado está el aventurero!” .
Este navegante se entrenaba para aprender a montar el motor de su barco a oscuras, aprendía a dormir cinco minutos atado al mástil (la navegación no daba para más) y se preparaba para que el miedo no le afectase en sus decisiones. En cada una de estas actividades le iba la vida, ¡sólo en alta mar! La aventura es tan alocada que estar centrado para tener posibilidades, ya no de completarla, sino simplemente de salir vivo…
¿Y para qué sacrificaba tantas cosas cada vez que zarpaba? ¿Para qué se exponía voluntariamente a tantos peligros? ¿Para qué lo hacía? ¿Por qué lo sigue haciendo ahora? Porque tiene una misión, ¡dar la vuelta al mundo en solitario!
Albert hace mucho tiempo que tiene esta misión. Hace tanto tiempo que la tiene que no recuerda cuándo comenzó a tenerla. Se plantea si incluso nació con ella. La pasión del mar y la necesidad de separarse de los suyos para valorarlos en su justa medida le han hecho creer que tiene una misión en la vida.
Tener una misión es la primera creencia necesaria para trascender. Una misión personal elegida libremente, no impuesta por nadie desde fuera, ni un encargo que toque cumplir.
Pero para trascender no hay suficiente con creer que tengo una misión. Hace falta, además, creer que dedicar la vida a conseguir dicha misión me hará feliz (conseguirla, inmortal). Es por ello que Albert lleva toda la vida persiguiendo esta misión. Hace un instante decíamos que nuestro navegante no recuerda en qué momento de su vida se formuló el propósito de dar la vuelta al mundo. Ha crecido, se ha casado, ha formado una familia y continúa haciendo lo imposible para dar la vuelta a La Tierra.
La vida no le ha puesto nada fácil llegar a conseguir su misión, ¡más bien al contrario!. Tanto, que últimamente Albert ha comenzado a mostrar los primeros síntomas de desánimo. Puede que se me haya pasado el arroz, puede que ya no lo necesite tanto como antes, puede que fuera más inteligente cambiar de misión… Esto es lo que dice, pero, ¿sabéis lo que hace?. ¿Abandonar? ¡Qué va! Ayuda a otros navegantes que tienen la misma misión que él tenía. Puede que él no consiga su misión, pero ayudará a otros a conseguirla. Viene a ser otra manera de seguir luchando por su misión. ¡Es dedicarle toda la vida!
Dedicar la vida a la misión es la segunda creencia necesaria para trascender.
Ya sé que Albert no es la única persona que tiene la misión de dar la vuelta al mundo navegando en solitario. También sé que no es la única persona capaz de hacerlo (otros aventureros ya lo han conseguido). Sólo quiero deciros que para trascender hace falta creer que tú eres de las pocas personas que puede asumir aquella misión. En otras palabras, no vale todo el mundo para afrontar esa exigencia.
Creerse una de las pocas personas capaz de asumir la misión es la tercera creencia necesaria para trascender.
Albert cree las siguientes cosas:
Tengo una misión en la vida (Dar la vuelta al mundo navegando en solitario)
Dedicar mi vida a conseguir esta misión me hará feliz
Soy una de las pocas personas que pueden conseguir esta misión
Para comprometerse con una misión hacen falta estas tres creencias, estas tres maneras de pensar.
2 – Una prioridad
Tengo un par de amigos que llevan diecisiete años conviviendo, Andreu y Eli. Cuando celebraban, como la mayoría de las parejas, tenían una prioridad, hacerse felices. La principal preocupación de uno era hacer feliz al otro, y viceversa. Por más obligaciones que tuvieran, por más ajetreados que estuvieran, cuando uno necesitaba al otro, éste lo dejaba todo y priorizaba a su pareja.
¿Queréis estar eternamente enamorados de vuestra pareja? ¿Queréis que esta pasión del principio nunca se acabe? Priorizad vuestra pareja por encima de todo y de todos y la magia se instalará eternamente en vuestra relación. Si os llama la pareja para hacer una locura, dejadlo todo para hacerla. Es el precio que habéis de pagar para sentir la magia a flor de piel: ¡priorizar!.
Andreu y Eli compraron una casa, pidieron una hipoteca y se pusieron a trabajar para pagar los gastos. No tenían demasiado tiempo, pero la prioridad seguían siendo ellos mismos. Lo más importante no era pagar la hipoteca, arreglar la casa o hacer caja. Lo más importante seguía siendo la pareja.
Con el tiempo tuvieron hijos, un niño o una niña que harían caer la baba a cualquier padre y madre. Pero lo más importante no pasaron a ser sus hijos, que los quieren con locura, lo más importante seguían siendo ellos mismos. Siempre encuentran un momento para desconectar de las obligaciones y cenar juntos. Encuentran un momento porque se lo reservan. Y se lo reservan porque hacerse felices sigue siendo lo más importante para los dos.
Saben que si la pareja no funciona, nada funciona. Saben que lo que hace tan apasionante al otro, además de cómo es el otro, es priorizarlo todo por encima de todo y de todos. ¡Este es el truco! La intensidad de las emociones que provoca una actividad es directamente proporcional al sentido que la persona decide darle a la propia actividad.
Para mantener el compromiso con una misión hace falta emprenderla con carácter prioritario. Por cierto, Andreu y Eli son una de las parejas que hacen creer en la pareja. Seguro que priorizarse por encima de todo y de todos es parte de su secreto. Puede que tengan una misión: ¡hacerse felices!
3 – Una habilidad
Una manera de obtener refuerzo durante la persecución de la misión es ser lo suficientemente hábil en la actividad como para tener éxito y acercarse así a la consecución de la misión.
Nadie cree que puede cambiar el mundo haciendo mal algo. nadie puede creerse el escogido para aquella misión tan especial sin percibirse hábil en dicha actividad. Si he de dedicar mucho tiempo a una misión, de vez en cuando necesito alguna recompensa que me mantenga implicado en la actividad. Lo debo hacer lo suficientemente bien para que la realidad me refuerce. Y esto no será posible sin una cierta habilidad.
Atendamos al caso de Alex. Él es un ex-nadador de larga distancia (de “aguas abiertas”, como dicen ellos). Lo conocí en mi trabajo. A menudo me llamaba la atención su forma de afrontar la competición. Incluso rindiendo como un verdadero deportista de élite, no le gustaba competir. Os diría más, ¡lo odiaba! Decidimos hacer un esfuerzo para mejorar su habilidad para tolerar la presión, pero nunca conseguimos que disfrutase bajo presión.
Pasó el tiempo y dejó la natación. Sus valores, por un lado, y su necesidad de sentirse útil por otro, le colocaron en diferentes causas humanitarias. Pero seguía añorando la natación…
Hasta que un buen día se nos ocurrió ligar sus dos pasiones, la natación y las causas benéficas. De aquí surgió El Mirall d’Aigua (*NdT: El Espejo de Agua), un equipo deportivo solidario. La idea es llevar a cabo retos para recaudar dinero para quien más lo necesita. Los retos consisten en unir, nadando por etapas, puntos de la geografía. Bajar ríos, rodear islas, realizar travesías, cualquier carrera que requiera esfuerzo y valor. El mismo esfuerzo y valor que miles de personas anónimas realizan diariamente alrededor del planeta para sobrevivir. Nuestro equipo pretende ser un espejo donde se reflejen todos aquellos esfuerzos anónimos. He aquí nuestro nombre.
Trascender nos hizo crear este equipo. Queremos cambiar la imagen social del deporte de alto rendimiento. El deporte de élite también se puede utilizar para conseguir cosas para otros. Cosas materiales (recursos, dinero, etc.) para que los esfuerzos no sean inútiles. Y cosas morales (el reconocimiento, el apoyo, etc) para que las personas que realizan estos esfuerzos se sientan más valoradas.
Y para conseguir todo esto, ¡no se le ocurre otra cosa a Alex que nadar! Hubiese podido cocinar, escribir, correr, qué se yo… Pero, qué casualidad, ¡se le ocurrió nadar! Una de las cosas que mejor sabe hacer (y ha demostrado, mientras estaba en activo, consiguiendo rendimientos objetivamente meritorios), una de las cosas que más le hace disfrutar (sobre todo si no debe competir contra nadie), una actividad que se llama nadar.
En resumen, para trascender se debe tener una misión, tomársela con carácter prioritario y ser hábil para desarrollarla.
Albert siempre ha querido dar la vuelta al mundo en solitario, ha dedicado la vida y nunca ha dejado de querer ser el mejor navegante. Andreu y Eli tienen una misión compartida, nunca la han perdido de vista más que hayan cambiado las cosas y aún hoy siguen regando el jardincito cada día. Alex quiere nadar para ayudar a quien más lo necesita, nunca le había visto tan apasionado.
Los tres casos son bien diferentes. Pero los tres tienen una misión, una prioridad y una habilidad. Precisamente, ¡esto les hace tan especiales!

¿De qué sirve trascender?
El verdadero viaje de descubrimiento no consiste en visitar nuevos paisajes, sino en mirarlos con unos nuevos ojos (Marcel Proust).
Sirve para funcionar con pilas alcalinas
Ya lo dijo Maslow en el año 1964, en su formulación de la pirámide de las necesidades de las personas: motivar es cubrir necesidades. ¡Lo que no dijo es que la mejor de las motivaciones es la necesidad en sí misma!
Relacionamos las necesidades psicológicas de las personas y algunas de las creencias que sirven para satisfacer estas necesidades básicas:
Creencias para trascender:
Tengo una misión
Para ser feliz he de dedicar mi vida a la misión
Soy el elegido para la misión
Necesidades implicadas:
Dar sentido a la vida
Perdurar en el tiempo
Nutrir la autoestima
Note que las tres necesidades se cubren de una sola manera, persiguiendo una misión personal.
La psicología nos enseña que cuando una necesidad se cubre de una sola manera se desarrolla dependencia hacia aquella única manera de cubrir la necesidad. Si sólo tenemos un amigo íntimo, cuando se va de vacaciones sufres. Si no quieres sufrir cuando marche, debes tener más de uno.
Lo mismo pasa cuando se trasciende. De una sola manera (persiguiendo la misión) se pretende cubrir todas las necesidades. Y justamente eso es el que genera dependencia. ¡Cómo queréis que el trascender no aumente la motivación, si engancha y todo!
Las personas que han cambiado el mundo funcionaban con pilas alcalinas. ¡Los grandes trascienden! Presentadme a alguien que haya llegado a la excelencia sin trascender, con los pies siempre en el suelo, ¡y quemaré este ensayo!
Sirve para perder el miedo
Lo comentábamos en la presentación del concepto de trascender, cuando nos referíamos al caso del jugador que tenía la misión de encontrar la esencia del ajedrez, ser campeón del mundo le podía ayudar a encontrarla.
Yo os preguntaba si tendría miedo de perder una partida y os respondía que no. Sólo se tiene miedo cuando de verdad se ve amenazado el objetivo. El objetivo no es quedar primero, no es ganar, es encontrar la esencia.
¿Recordáis la historia de Alex? No toleraba la presión cuando competía contra otros, cuando el objetivo era ganar. Ahora sí que la tolera cuando lucha contra sí mismo, cuando el objetivo es reflejar el esfuerzo de tantas personas anónimas.
Tener más que perder que ganar genera amenaza, miedo a no conseguir el objetivo. Tener más a ganar que a perder genera reto, motivación para dar lo mejor de mí mismo. Trascender, por el hecho de superar el ego (yo no me juego nada) y por el hecho de dar un sentido especial a la actividad (el tercer obrero no picaba piedra, levantaba catedrales), por estas dos razones trascender convierte la amenaza en reto. No es de extrañar entonces que quien trasciende no se sienta presionado y experimente una gran satisfacción persiguiendo su misión.
Sirve para ser feliz
Son varias las razones por las que trascender aporta felicidad. Por hacer una exposición ordenada, las agruparemos por conceptos:
Las relacionadas con la misión:
Trascender le da un sentido a la vida, alimenta la ilusión de inmortalidad (tu misión perdurará en el transcurso del tiempo) y mima la autoestima (pocas personas podemos aspirar a esa misión).
Las relacionadas con la prioridad:
Anteponer una actividad, un proyecto o una persona al resto de las actividades, proyectos y personas implica apasionarse. La persona que prioriza se liga en cuerpo y alma a la causa.
Las relacionadas con la actividad:
Recibir refuerzo, percibir que se está consiguiendo la misión y sentirse hábil en la actividad que se ha elegido contribuyen a nutrir el auto concepto de quien trasciende.
Las relacionadas con perder el miedo:
Si alguna cosa se opone al estado de bienestar psicológico es sentir miedo. Trascender al ego, hacerlo por los otros, centrarse en las posibilidades y olvidarse de las limitaciones minimizan considerablemente la percepción de miedo.
Ejercicios para aprender a trascender
Haciendo y desasiendo se enseña a la gente (Proverbio popular Ibicenco)
Busca tres pies al gato
Conveníamos en el primer capítulo que para trascender era necesario ir más allá de lo inmediato. En concreto, superar el ego, el aquí, el ahora y el sentido de la actividad misma. Buscar tres pies al gato consiste en jugar a trascender alguna de estas cuatro dimensiones en situaciones cotidianas.
Imaginemos una pareja que está cenando en un restaurante lujoso. ¿Qué están haciendo? Cenando, ¿no? ¡Parece evidente! Vamos a trascender… No están cenando, están arreglando el mundo, están cultivando la relación o están poniendo las bases de una nueva empresa familiar. Estamos trascendiendo en el sentido de la actividad que están realizando.
Ahora vamos a trascender el ego de los comensales… ¿Para qué está cenando la chica? Sin pensar responderíamos, ¡para alimentarse! Pues no, ¡está alimentando al chico! No a su estómago, sino a su autoestima, ¡le está haciendo sentir bien!
Juguemos a continuación a trascender las dimensiones espacio-temporales de la cena… ¡Esta cena no se acaba aquí! Sólo es el primer acto de una noche de pasión. La cena continuará a la habitación.
El juego puede ser más divertido si se comparte. ¡Este ejemplo es un buen ejemplo!
Formular una misión
Para responder a la pregunta de cuál sería mi misión tengo tres caminos. Hacer una lista de 10 misiones que me gustaría tener, otra lista de 10 misiones que yo, por las facilidades que me otorga mi entorno y mi estilo de vida, podría tener fácilmente (independientemente de si me gustaran) y una última lista de 10 misiones más para las que creo que tengo talento o habilidad.
Si alguna misión se encuentra en las 3 listas, ¡estáis delante de vuestra misión!
El juego puede continuar comentando las listas con personas que nos conozcan profundamente. El intercambio de puntos de vista puede enriquecer el ejercicio.
Hoy te ha tocado a ti
Cada día os podéis fijar un objetivo. El objetivo siempre será el mismo, priorizar esto por encima de aquello. Priorizar esta persona por encima de aquella otra, este proyecto por encima de aquel o esta actividad antes que esta otra.
Paralelamente se habrá de rellenar un sencillo diario donde se irán anotando todas las sensaciones que la persona va experimentando con motivo de priorizar. El recurso del diario tan solo pretende facilitar la toma de consciencia del apasionamiento derivado de priorizar.
¿Habéis visto la película “Noviembre Dulce”, protagonizada por Charlize Theron y Keanu Reeves? Relata la vida de una chica, afectare por una enfermedad terminal, que para exprimir al máximo los últimos días de su vida decide compartir cada mes con un hombre diferente. Lo prioriza por encima de todo, lo mima con exageración y vive para hacerlo feliz. ¡Este mes te ha tocado a ti!
Prepárate
Si quiero descubrir la esencia del ajedrez, habré de estudiar jugadas. Si quiero predicar con el ejemplo mientras arbitro, me habré de aprender el reglamento. Si quiero erigir catedrales habré de aprender a hacer el mortero.
Prepararse servirá para mejorar el rendimiento. Mejorar el rendimiento reforzará la alta dedicación a la misión y permitirá persistir en el esfuerzo.
Coleccionar ejemplos de trascender
Coleccionar recortes de periódico donde aparecen personajes (deportistas, políticos, cantantes, artistas, empresarios, etc.) haciendo declaraciones que constituyen ejemplos de trascender. Coleccionar fragmentos de filmaciones, de escritos y de cualquier material que pueda ilustrar la técnica de trascender.
Y tú, ¿qué coleccionas? ¡Ejemplos de trascender!
Ejemplos:
Un famoso modista, recientemente desaparecido, pequeño, bajito y con cara arrugada repetía a menudo: “El mejor vestido para una mujer son los brazos de su amante… Para aquellas parejas que no tienen, ¡estoy yo!”.
Madona dice a sus bailarines justo antes de salir al escenario: “¡Quiero que bailéis para que la gente se olvide de sus problemas, para que recuerden este concierto como una de las mejores noches de su vida, quiero que salgáis a bailar para que todos aquellos que hay allí abajo (refiriéndose al público) se sientan mejores personas cuando acabe la actuación!”.
Trascender también tiene inconvenientes
Ser libre quiere decir escoger qué o quién limitará tu libertad (Proverbio popular)
Los derivados de la dependencia
Persiguiendo la misión, lo comentábamos en el capítulo referido a las utilidades de trascender, se cubren tres necesidades vitales a la vez; a saber: a) dar sentido a la vida, b) perdurar en el tiempo y c) alimentar la autoestima. Las tres necesidades están cubiertas con un solo recurso: la misión.
Justamente esto es lo que genera dependencia psicológica en relación a la misión. Esta dependencia resta libertad a quien trasciende. Si la persona cree que cada vez se está acercando más a la consecución de la misión difícilmente cambiará de misión y más difícilmente aún abandonará la misión. En otras palabras, la dependencia hace esclavo de la misión a quien quiere trascender.
Puede ser que una persona pueda aportar más si persiguiese otra misión, puede que incluso fuera más feliz renunciando a trascender. Pero la dependencia obligará a persistir en la persecución de la actual misión, aunque esta no sea la decisión más acertada.
Puede que Javier Castrilli fuera más útil para su pueblo si se dedicara a enseñar a jugar al fútbol a niños de las barriadas marginales de su país. Con el pretexto del fútbol podría editar a los niños y ofrecerles la posibilidad de tener una vida más digna. Pero no lo hará, probablemente dedicará hasta el último de sus esfuerzos por demostrar a Argentina que la justicia no es una utopía. Puede que una escuela de fútbol aportara más a su país que predicando con el ejemplo. Puede incluso que él fuera más feliz aún, no lo sabremos nunca.
Puede que Albert se haya perdido muchas cosas por poder navegar y conseguir su misión. Momentos de educación de sus hijos que ya no se repetirán y que él se ha perdido por estar en alta mar. Cosas que habría podido compartir con su mujer, de haber sido un marido normal y corriente, y que por ser un navegante se haya habido de imaginar. Puede que cuando era joven, cuando ninguno dependía de él, soñar con una vuelta al mundo era la mejor manera de ser feliz, puede ser. Pero cuando se casó, cuando tuvo hijos, cuando le llovieron suculentas ofertas profesionales, puede que fuera el momento de renunciar a la misión. Puede que no mereciera la pena. Pero ya era tarde, Albert estaba bajo la influencia de la magia del trascender. En realidad, la dependencia de la misión no le dejaba decidir. Puede que no fuera Albert quien decidiera renunciar a todos aquellos momentos familiares, ¡puede que fuera su misión quien decidiera por él! De esto me quejo…
Los derivados de la presión social
A veces la magia de trascender no solamente seduce a quien tiene la misión. Algunas veces el encanto se contagia. A menudo las personas que forman parte del entorno más inmediato de la persona que trasciende se implican en la misión hasta el punto de hacerla suya (o como mínimo, sentirá suya…).
Es difícil que Whisy encarga su misión de descubrir la esencia del ajedrez a otras personas. Recordad que para trascender era necesario tener una facilidad. Yo nunca me implicaría en esa misión, ¡entre otras coas porque no sé cómo se mueven las piezas!.
Es difícil que Andreu y Eli contagien su misión a una tercera persona. Entre otras cosas porque su misión solo incluye a dos personas, para hacerse felices: ¡el uno al otro y el otro al uno!
En cambio, es fácil que Alex, con su proyecto del Mirall d’Aigua, arrastre a otras personas que creen en él, en un proyecto y en la causa. Yo mismo soy un ejemplo. Alex me ha hecho sentir mía su misión.
Para implicarse en la misión de Alex no hace falta formar parte de su equipo solidario deportivo. Hacer donaciones, colaborar en la organización de alguno de sus retos o ceder las instalaciones para que Alex entrene son otras formas de implicarse en el proyecto.
¿Qué pasa si Alex no consigue completar uno de sus retos? ¿Qué pasa si a falta de 10km para llegar a Ibiza una lesión le obliga a dar por terminado el reto? Nadie pedirá a Alex que le devuelva el dinero que había decidido donar voluntariamente para ayudar a aquellos niños construir una escuela, ya lo sé… Ya sé que nadie dirá que Alex no se ha esforzado lo suficiente, también lo sé… ¡No es esta la cuestión! La pregunta es, ¿se sentirá presionado cuando se ponga a nadar? Presionado no por la dureza de la travesía, presionado por lo que se espera de él…
Si la persona que persigue la misión no tiene claras las motivaciones que le llevan a trascender puede acusar la presión social que se adhiere a su causa. Alex ha de tener claro, y os garantizo que lo tiene, que no nada para no decepcionar a todas las personas que le dan su apoyo. Sus motivaciones son otras, ¡por suerte!.
Trascender en equipo
Si tú vales 3, él vale 4 y yo valgo 2, ¡juntos podemos sumar 14! (Andrés Barrientos)
Hay misiones que para ser conseguidas requieren un trabajo en equipo. En este caso, si se quiere trascender, aparece una nueva dificultad que hasta ahora no habíamos considerado. Para trascender en equipo es necesario consensuar la misión.
Si el equipo lo formasen 20 personas, todas habrían de tener la misma misión, las 20 habrán de priorizarla y las 20 habrán de ser hábiles realizando aquella actividad. En el mundo del deporte se cree que un equipo no es más fuerte que el más débil de sus miembros.
Sólo conozco dos formas efectiva de consensuar la misión de un equipo: aprovechar la credibilidad del líder o buscar aquella necesidad compartida por todos los miembros del grupo.
Los resultados son la primera fuente de credibilidad. El entrenador que tiene éxito también tiene jugadores que creen en él. A falta de resultados, la segunda fuente de credibilidad asume la filosofía con la que se dirige el equipo. La visión, los valores que esta visión promueve, el sistema de juego que se deriva y los diferentes roles que los jugadores han de desarrollar para acabar jugando de aquella manera. Si los miembros del equipo se identifican con la que el líder conduce el grupo aparecerá de nuevo la credibilidad. Pero si el líder no obtiene resultados y no dispone de una filosofía contagiosa habrá de basar su credibilidad en la coherencia. Coherencia entre lo que dice querer y lo que hace para conseguirlo.
Si el líder consigue resultados y lo hace mediante una filosofía contagios y coherente conseguirá que sus seguidores confíen ciegamente en su trabajo. Estamos delante del líder ideal, aquel que reúne en la misma persona resultados, filosofía y coherencia.
Por cierto, cuando el grupo tiene la suerte de disponer de uno de estos líderes recomendaría que fuese él mismo quien propusiese la misión al grupo. De esta manera aprovecharíamos su ascendencia sobre el colectivo y nos ahorraríamos ponernos de acuerdo. Es una opinión personal, compartida por muchos profesionales que trabajan en el deporte de élite, que en la alta competición (y me atrevería a decir que en cualquier actividad que persiga altos rendimientos) el estilo de dirección democrático no es muy efectivo. Habitualmente se consiguen mejores resultados apostando fuerte por la filosofía fuerte de un líder y llevándola hasta las últimas consecuencias.
Cuando el líder no tiene la credibilidad suficiente como para imponer su visión de las cosas, nos vemos obligados a emplear el segundo procedimiento para consensuar la misión. Este procedimiento consiste en buscar aquella necesidad que todos los miembros del grupo compartan. Aquella causa para la que todos estarían dispuestos a luchar, priorizando esta lucha por encima de otras actividades.
Vamos a poner ejemplos reales de los dos procedimientos para conseguir la misión en un equipo.
Permitidme que os hable de uno de los entrenadores de quien más he aprendido. Se trata de Phil Jackson, el entrenador de los Chicago Bulls de Michael Jordan. Cuando llegó a este equipo una larga trayectoria de éxitos le alababan. Su carisma personal ponía el resto. Fuertemente influido por la filosofía zen y claramente identificado con su manera de entender la vida de los indios dakotas había llegado a una síntesis personal de lo más sorprendente y original.
Aprovechando esta credibilidad impuso su manera diferente de entender el baloncesto a un equipo plagado de estrellas, de talentos y de egoísmo. Precisamente este exceso de ego fue la pista que utilizó este entrenador para intuir la filosofía que más necesitaba el equipo. Una filosofía basada en el altruismo, en la entrega desinteresada y en la generosidad.
Consiguió que su equipo acabase jugando de la misma manera que vivían esos indios. Consiguió que cada uno de los miembros del equipo hiciese suya esta filosofía, interiorizase su sistema de juego y dejase el egoísmo. Consiguió la etapa más brillante de la historia de ese club.
Permitidme que os transcriba a continuación unas cuantas citas, extraídas de uno de sus libros, titulado Canastas Sagradas:
La manera más efectiva para forjar un equipo ganador es apelando a la necesidad de los jugadores de conectar con algo más grande que ellos mismos. Crear un equipo exitoso es esencialmente un acto espiritual. Esto requiere que los individuos vinculados renuncien a sus intereses personales por un bien mayor y así el conjunto sume más que la suma de sus partes. (p.17)
Es bueno tener un fin al que dirigirse; pero es el viaje lo que importa, finalmente. (p.71)
La belleza del sistema es lo que permite a los jugadores experimentar una nueva y más poderosa forma de gratificación que la del ego. (p.102)
Una vez que los jugadores han llegado a dominar el sistema, emerge una poderosa inteligencia de grupo que es más grande que las ideas del entrenador y de cualquier individuo del equipo. Cuando un equipo alcanza ese estado, el entrenador se puede retirar y dejar que el deporte “por sí mismo” motive a los jugadores. (p.103)
Mi primera actuación fue formular una visión para el equipo. La visión es una fuente de liderazgo. Empecé a crear una imagen en mi mente de lo que el equipo podría llegar a ser. Tenía que tener en cuenta no sólo aquello que quería conseguir, sino cómo iba a llegar hasta allí. (P.108-109)
Para que la visión se haga realidad tiene que ser hecha suya por cada uno de los miembros del grupo. (p.110)
La “cólera justa” es el mejor modo de agitar un equipo. Digo lo que tengo que decir y entonces dejo que pase, para que los malos sentimientos no persistan en el ambiente y envenenen al equipo. (p.152)
Así es como se descubre que el baloncesto es un deporte, un viaje, una danza, no una lucha hasta la muerte. Es la vida tal cual. (p.211)
Creo que ha quedado ampliamente ilustrado lo sugerente que puede llegar a ser una filosofía de juego basada en unos principios y traducida en un sistema de juego efectivo.
Ahora toca ejemplificar el segundo de los procedimientos para conseguir una misión en equipo. ¡Sacar el mínimo común múltiple del grupo!
Este es el caso de un equipo deportivo femenino. Su entrenador me pidió que presentase al grupo el concepto de trascender y le ayudase a consensuar un misión. Si no lo conseguíamos, el cambio de punto de vista que implicaba entender el concepto de trascender ya era un aporte suficiente como para justificar la sesión.
Eso hice. Primero puse ejemplos generales de trascender y después fui llevado el tema hacia el ámbito deportivo. Llegados a este punto les hice ver la dificultad añadida de trascender en equipo. Debíamos encontrar una necesidad que implicase a todas y a partir de ahí formular una misión.
Nos pusimos a enumerar las necesidades que teníamos. Primero individualmente, después como equipo y finalmente socialmente, en calidad de representantes del colectivo femenino. ¡Fue en este momento cuando comenzamos a concretar!
A todas les molestaba mucho aquella actitud machista, ciertamente aún presente en una buena parte del deporte, consistente en menospreciar al deporte femenino y alabar el masculino. De hecho, yo, que en calidad de psicólogo deportivo frecuento diferentes campos, pistas y piscinas, estoy harto de escuchar frases como las siguientes: “¿Quién juegan? ¿Las tías? Vamos al bar hasta que jueguen los tíos…”.
Si eran capaces de hacer un juego que enamorase y, además, de ganar con este juego podrían poner la primera piedra para erradicar el machismo en su deporte. No valía ganar de cualquier manera, habían de hacerlo de manera meritoria, ¡hacer historia!. Pero se daba la circunstancia, por el hecho de tratarse de una selección, que el equipo lo constituía lo mejor de cada casa. Dicho en otras palabras, ¡si algún equipo podía asumir es misión habían de ser ellas! Esto aún las comprometía más en la misión.
Fueron suficientes dos o tres apasionadas intervenciones más, por parte de miembros destacadas del grupo, para acabar de consensuar la misión del equipo. ¡Erradicar el machismo en su deporte! Bien, poner la primera piedra para que otros, algún día no muy lejano, consiguieran borrar esa actitud machista de su deporte. Para ello se había de enamorar con el juego. Para eso se había de ganar a menudo. ¡Para eso el equipo había de disfrutar jugando! Pero todo esto eran medios, el verdadero objetivo del equipo sería la misión.
Si no jugamos bien la gente no nos verá. Si no ganamos cosas importantes la gente no nos valorará. Puede parecer que con este nuevo planteamiento estuviéramos presionando a las jugadoras. ¡No más de lo que antes les presionaba la competición! Presiona menos jugar para cambiar la imagen social de un deporte que jugar para salvar el pellejo, la beca o el estilo de vida.
Es más, esta misión da un sentido diferente a su actividad deportiva, más equilibrado como decían Les Luthiers en la cita del primer capítulo. Entrenamos y competimos para una finalidad que va más allá de la propia actividad. Le damos un sentido más profundo a todo aquello que hacemos.
Autor:
Pep Marí Cortés

Pep Marí Cortés (Girona, 1964) es un privilegiado. Vive de su pasión, la psicología, y ejerce de jefe del departamento de Psicología del Deporte del Centro de Alto Rendimiento Deportivo de Sant Cugat (Barcelona). Es licenciado en Psicología y máster en Psicología del Deporte por la Universidad Autónoma de Barcelona. Presume de trabajar solamente con deportistas y se dedica a divulgar la aportación de la psicología al rendimiento de las personas. Imparte charlas, protagoniza una sección semanal en un programa de radio y publica artículos en la prensa depor-tiva.

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