jueves, 21 de agosto de 2014

GENTE TOXICA Cómo identificar y tratar a las personas que te complican la vida Bernardo STAMATEAS

GENTE TOXICA
Cómo identificar y tratar
a las personas que te complican la vida
para relacionarte sanamente
Bernardo Stamateas
1. Mete Culpas
2.-Envidioso
3.-Descalificador
4.-Agresivo Verbal

Autor de los Best sellers Resultados Extraordinarios y
Fracasos Exitosos
VERGARA
Índice
Introducción...................................7
Capítulo 1
Los mete-culpas ...............................11
Capítulo 2
El envidioso ..................................25
Capítulo 3
El descalificador ...............................37
Capítulo 4
El agresivo verbal ..............................49
Capítulo 5
El falso......................................71
Capítulo 6
El psicópata ..................................81
Capítulo 7
El mediocre...................................89
Capítulo 8
El chismoso .................................103
Capítulo 9
El jefe autoritario..............................111
Capítulo 10
El neurótico .................................123
Capítulo 11
El manipulador...............................133Capítulo 12
El orgulloso..................................141
Capítulo 13
El quejoso...................................147
Capítulo 14
El poder de las palabras.........................157
Capítulo 15
Libres de la gente .............................171
Bibliografía ..................................189
Introducción
Todos, en algún momento de nuestras vidas, nos hemos
encontrado con personas problemáticas (jefes, amigos,
familiares, etc.). En todo grupo humano, ¿quién no se ha
enfrentado con un manipulador que quería que hicieras todo
lo que él disponía, con un psicópata que se había
predispuesto a hacerte la vida imposible, con un jefe
autoritario que pensaba que podía disponer de tu vida las 24
horas del día, con un amigo envidioso que celaba todo lo
que obtenías, con un vecino chismoso que controlaba a qué
hora salías y entrabas a tu casa y con quién?
Más allá del dolor que nos generaron estas personas, las
preguntas de quienes alguna vez tuvimos que convivir con
ellos son: ¿qué hago?, ¿cómo pongo límites sin lastimar ni
lastimarme?, ¿cómo puedo lograr que esta "gente tóxica" no
entre a mi círculo afectivo íntimo?
De todo esto trata este libro.Muchas veces permitimos entrar a nuestro círculo más

Muchas veces permitimos entrar a nuestro círculo más
íntimo a los chismosos, a los envidiosos, a gente autoritaria,
a los psicópatas, a los orgullosos, a los mediocres, en fin, a
gente tóxica, a personas equivocadas que
permanentemente evalúan qué dijiste, qué hiciste y por qué
hiciste o dijiste algo (o por qué no lo hiciste o no lo dijeste).
Se trata de personas tóxicas que potencian nuestras
debilidades, nos llenan de cargas y de frustraciones.
Ellas, por cierto, saben todo lo que pasa en el ojo ajeno,
pero se olvidan de ver qué es lo que percibe cada uno de
sus sentidos ¡No permitas que nadie tenga el control de tu
vida ni boicotee tus sueños!
Conéctate con la gente correcta, confía en ti.
 ¡Estás capacitado para hacerlo! Si tienes en claro tu propósito y tus
sueños podrás tener el control de tus emociones y de decidir
a quienes quieres elegir para que te acompañen. El
problema se suscita cuando decidimos quién nos
acompañará mucho antes de tener en claro adonde
queremos llegar. El propósito de tu vida es tuyo y sólo a ti te
pertenece diseñarlo. La solución está en ti. Desafíate cada
día a más, a mucho más.
Habrá personas que darán valor a tus sueños. Otras
menospreciarán todo lo que te propusiste. No valores
ninguna de aquellas palabras o sugerencias que provienen
de "los tóxicos."
El que no se alegra de tu avance o de tus sueños, que diga
lo que quiera, tú prosigue hacia la meta, no te amarres a
quienes no se alegran con tus éxitos. Desprecia la opinión
de la gente tóxica, sé libre de los críticos y serás libre de
cada una de sus palabras y de sus acciones.
No idealices.
No esperes nada de nadie.
Cada capítulo de este libro es independiente uno de otro;
cada uno de ellos tiene un principio y un final pero un mismo
tema que los une: "la gente tóxica". Puedes comenzar por el
puede tener el ser humano y, al mismo tiempo, una de las
maneras más utilizadas para manipular a los otros. Los
psicólogos establecen que la culpa es la diferencia entre lo
que hice y lo que debería haber hecho, entre lo que quiero y
lo que debería hacer. La culpa es una emoción que nos
paraliza, que nos impide seguir desarrollando todo el
potencial que tenemos; la culpa es venganza, bronca y
boicot contra uno mismo.
Vivir con culpa es vivir con cadena perpetua. Es condenarse
a vivir insatisfecho, victimizándose todo el tiempo por la
vida que nos ha tocado vivir.Ahora bien, la pregunta es:
¿nos tocó vivir esta clase de vida o hemos elegido
erróneamente, decidido equivocadamente?
La búsqueda central de todos los seres humanos está
orientada a encontrar la felicidad. Somos seres que fuimos
creados para gozar, crecer, desarrollarnos, cumplir nuestro
propósito, satisfacer nuestras necesidades y alcanzar la tan
anhelada alegría.
"De noventa enfermedades, cincuenta son producidas por la
culpa y las otras cuarenta por la ignorancia." Anónimo
El ser humano tiene necesidades básicas que requiere
desarrollar para poder vivir libre de culpas y así bloquear
cada obstáculo que intente detenerlo. Veamos algunas de
estas necesidades:
• La necesidad física: podemos satisfacerla cumpliendo
determinadas pautas tales como comer sano, practicar
ejercicio o realizar controles médicos periódicamente.
• La necesidad emocional: el ser humano es un "ser social"
y, como tal, debe establecer vínculos sanos con su entorno,
recordando que puede compartir con otros pero sin dejar de
ser él mismo. Aquellos que saben elegir y relacionarse con
pares que agregan valor a su vida, alcanzan un bienestar
emocional saludable que les permite sentirse plenos y aptos
para crecer y desarrollarse dentro del sistema cultural en el
cual están inmersos.
• La necesidad intelectual: ésta se satisface a medida que
vamos creciendo y nos vamos nutriendo de sabiduría,
desechando paradigmas erróneos, eligiendo mentores y
expandiendo nuestra mente con creencias verdaderas.
• La necesidad espiritual: todos los seres humanos
nacemos con un espíritu que requiere ser alimentado. Tal
vez te preguntes: ¿cómo hacerlo? Esta necesidad se
satisface sirviendo a Dios, descubriendo el propósito de
nuestra vida y desarrollando una fe sólida que nos permita
avanzar y sortear los obstáculos que puedan presentarse.

Cada uno de nosotros hemos nacido con un propósito único
y especial, con un sueño que sólo nosotros mismos
podemos cumplir.
Cuando una de las áreas de nuestras vidas no alcanza toda
su capacidad de expresión nos sentimos con culpa, nos
volvemos vulnerables a la queja, a las demandas y a la
manipulación. Si le damos permiso a la culpa que para que
crezca y ocupe cada vez más espacio dentro de nuestras
emociones, ésta se convertirá en la causante de una
depresión que sabremos dónde comienza pero no dónde
termina.
"El hombre capaz de sonreír cuando las cosas van mal, ya
ha pensado a quien le echará la culpa." Ley de Jones
2. Pecado original
Desde el comienzo de la humanidad, a partir de la misma
creación del primer hombre, Adán, la culpa y la victimización
se metieron en el ser humano. La primera culpa nació en
Adán por haberle hecho caso a Eva y haber comido del fruto
prohibido. Entonces, por culpa, Adán comenzó a tapar su
cuerpo: ya no podía mostrarse desnudo delante de su
Creador. Por culpa de Eva, dice la historia, Adán cayó.
Ahora bien: ¿a dónde quedó la capacidad de Adán para
decidir comer o no esa manzana? ¿Fue Eva la victimaría y
Adán la víctima?
Sin darnos cuenta, el hombre comenzó a llenar ese Edén
con culpables e inocentes, con víctimas y victimarios y se
predispuso a vivir y a asumir culpas ajenas, transforman una vida de libre albe-drío en una vida culpógena llena de
sacrificios, ritos y frustraciones innecesarios.
¿Qué sucede cuando una persona experimenta
sentimientos de culpa?
Sufrirá privaciones. Dirá frases tales como:
• No tengo tiempo para mí
• A mí sí me gusta lo que estoy haciendo, pero no vale la
pena• No lo puedo lograr, mi familia nunca pudo alcanzar este
sueño
• Son dichos y emociones culpógenas, culpas
Desde el momento en que un obstáculo bloquea tu sueño yafirmas que no tienes capacidad para llevarlo a cabo, vives
con culpa. La culpa es la emoción más obstaculizadora en el
camino de los anhelos y objetivos. La culpa te hará sentir
que no eres merecedor de esos beneficios, que tu deseo es
mucho para ti, y, en medio de un mundo en el cual cada ser
humano
trata de obtener ventajas y de aprovechar al máximo cada
oportunidad, te sumergirás en la culpa, dejando que otros
tomen lo que es tuyo.
3. Autoreproche
El autoreproche es un sonido interno y continuo que te
hablará y te pedirá recibo por cada palabra que pronuncies.
Se trata de una voz difícil de acallar, de una voz que detiene
tu avance y te aleja de tus objetivos, de una voz
demandante y quejosa a la que nunca podrás conformar,
hagas lo que hagas, a menos que afirmes tus
determinaciones y convicciones. Es un eco constante. Se
trata, en síntesis, de esa voz amenazante que cada
mañana, al levantarte, deposita en tu mente el primer
pensamiento negativo del día:
• ¿Cómo lo voy a hacer?
• ¿No es mucho para mí?
• ¿Por qué tomé esa decisión?
• ¿Para qué hablé?
Es una voz que intenta vivir en ti y a la que sólo tú autorizas
la permanencia. Es una voz que constantemente replica en
tu mente, te atormenta y obsesiona con un único
pensamiento uniforme: tú no puedes, nunca serás lo
suficientemente bueno para alcanzar tu meta.
4. Pensamientos rígidos
Quienes viven con culpa establecen dentro de sí pensamientos rígidos, normas inflexibles y principios
imposibles de alcanzar cuyo objetivo final es boicotear el
éxito, obligándose así a vivir en medio de un fracaso
continuo.
Se trata de pensamientos que terminan haciéndote creer
que el objetivo fundamental de tu vida es permanecer y
subsistir como puedas, distrayéndote de esta forma de lo
fundamental de la existencia: crecer, multiplicarte y cumplir
tus sueños. Esta
estructura de pensamiento se detendrá en los errores o
fracasos que por los que hayas atravesado sin recordar
ningún obstáculo ni circunstancia difícil que hayas superado
en el pasado.
Nos sucede a todos: sin darnos cuenta nos sometemos a
mandatos, voces internas y externas que nos colocan en un
lugar desde el cual la posición de víctima o de culpable es la
que mejor nos queda. Los otros se transforman en
responsables de nuestro destino y así dejamos de hacernos
cargo de nuestros propios objetivos. De esta forma
obtenemos el beneficio secundario de depositar en el otro
toda la culpabilidad de nuestros desaciertos y desdichas y
de hacer de nosotros pobres seres humanos errantes y
carentes de valor y dominio propio para decidir sobre
nuestro hoy y nuestro mañana. Nos aferramos a dichos y
voces:
• Mis padres me repitieron durante años que por haberme
tenido no pudieron estudiar
• Mis padres me decían: no dejes la comida en el plato,
piensa que hay chicos en África que se mueren de hambre
• Siento culpa por haber sido abusada sexualmente
• Me siento culpable por la separación de mis padres
• Siempre remarcaban mis errores y por eso me sentía
culpable todo el tiempo
• Tuve un padre ausente toda mi vida y debí hacerme cargo
de mis hermanos, pero no supe cómo; yo tengo la culpa de sus situaciones actuales
Todas éstas son maneras sutiles de transmitir las culpas que
nos detuvieron en el camino hacia la búsqueda de la
felicidad y del bienestar que nos merecemos.
 Son culpas ajenas generadoras de insatisfacciones continuas. Son
culpas que se alimentan de mandatos externos y sociales y
de emociones internas no resueltas que siguen teniendo poder y valor sobre nuestras
vidas. Hay personas que han sido criadas en familias que
las han hecho responsables de la separación de los padres,
de la pérdida del trabajo de la madre que en un momento
decidió quedarse en su hogar para cuidarlas o de las
frustraciones profesionales de sus tutores. Y así podríamos
seguir enunciando los mandatos que cada familia se
encargó de transmitir a tantas personas.
Se trata de creencias culturales que  jamas te  permitieron
alcanzar ni disfrutar en absoluto de nada. Son las exigencias
que demandaban que dieras más, siempre un poco más, y
claro, como no pudiste alcanzar ese parámetro de
perfección, terminaste ubicándote en el lugar de la víctima,
acarreando culpas que no te correspondían.
En este punto es necesario que nos detengamos. Lo que
decidimos escuchar y aceptar como nuestro es lo que nos
enferma y nos detiene.
Ten en cuenta que con lo que aceptamos, anulamos,
postergamos o generamos nuestro éxito.
¿Quién maneja el control remoto de tus emociones y
pensamientos?, ¿quién decide qué pensar, qué sentir?
Sólo tú. Dependerá de ti, de tu decisión de ubicarte en un
lugar de víctima o de poder sobre tu propia vida.
Las personas suelen decir:
• El día me puso mal
• Mi jefe me sacó de quicio
• Me arruinaste la jornada
• Hoy me saturaste
Si escuchas estas frases es porque colocaste el poder que
tienes sobre tus propias emociones en los demás. Así es
como son los otros quienes terminan controlando cómo te
vas a sentir o qué es lo que vas a hacer.
Aceptando este trato, cualquiera podrá decirte qu

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada