Hola! Mi nombre es María. He dedicado y dedico gran parte de mi vida a bucear dentro de mí, recordar quién soy en esencia y “despertar” mi potencial como ser humano.
Estudié Dirección y administración de empresas y un máster en Comercio internacional, pero tuve la suerte de escuchar mi intuición cuando me guió a cambiar de rumbo y comenzar a coordinar proyectos de cooperación al desarrollo en distintos países de América Latina y África.
También he dirigido y producido proyectos fotográficos y audiovisuales sobre derechos humanos, derechos de la infancia y la situación de la mujer en el mundo… pero nada de todo lo anterior satisfacía mi anhelo profundo de encontrar sentido a la vida y poder disfrutarla plenamente.
En el año 2002 emprendí un intenso camino de autodescubrimiento y transformación personal, entonces aprendí que yo era la creadora de mi realidad y que necesitaba liberar el pensamiento negativo, las emociones hasta entonces reprimidas y abrazar la parte de mí que deseaba vivir en armonía y en paz, que anhelaba crecer y evolucionar.
La necesidad de saber quién soy y como puedo contribuir al mundo desde “adentro” me ha conducido a formarme como Life Coach, así es como se despertó mi vocación de escritora y comunicadora y como comencé a recordar la voz de mi alma y el propósito de mi vida.
Ahora se con total certeza que estoy aquí para vivir desde el ser. Esa es mi motivación para escribir y acompañar a las personas desde el alma, y mi manera de animarlas a que vivan desde su grandeza, recuerden quiénes son y despierten su plenitud. Este es el propósito de Almacoaching: acompañar a personas que desean liberar su potencial, escuchar la voz de su ser y llevar a cabo su propósito de vida.
Realizo sesiones individuales en la naturaleza siempre que es posible y utilizo técnicas de relajación, visualización, expresión corporal, creatividad, respiración consciente y pensamiento creativo.
Comunico mi mensaje a través de libros y artículos, conferencias, talleres y cursos vivenciales. Mi primer libro “El despertar del sol” es una invitación práctica para destapar lo que nos limita y recordar quienes hemos venido a ser.
Sigo escribiendo, creciendo y aprendiendo cada día, maravillada de todo lo que la vida me proporciona cuando estoy dispuesta a hacer consciente lo inconsciente y a vivir desde el ser.
viernes, 9 de marzo de 2012
El Despertar del Sol de Maria Garcia
¿Quién eres? ¿Para qué estás aquí? ¿Qué tienes para ofrecer al mundo? ¿Sabes ya cuáles son tus dones? ¿Tus talentos? ¿Qué te apasiona en la vida? ¿Cuál es el motor que impulsa tu bienestar?… ¿Y las creencias y emociones que te limitan y te impiden ir más allá?
Este libro es una herramienta práctica y definitiva para motivar el despertar de la plenitud en tu vida, poner en marcha tus motivaciones vitales y dejar atrás tus saboteadores.
Dentro de ti se produce el verdadero crecimiento y germina el cambio. En tu interior se encuentran todas las respuestas y recursos que necesitas para crear la vida que deseas. Es el momento de dejar atrás todo lo que ya no te sirve, de explorar todo tu potencial para que vivas desde tu grandeza, y seas quién estás llamado a ser.
La humanidad está viviendo un nuevo amanecer. Todos estamos siendo invitados a brillar, a ser, a sentir. Hay una estrella en tu interior, sólo tú puedes abrir el corazón y dejar que esa luz se libere y se expanda al resto del mundo. Sólo tú puedes tomar la decisión de despertar tu propia luz.
“Al escuchar la voz de tu intuición, tu guía interior, te das cuenta de que todas las respuestas están en ti. Este libro es una invitación para realizar este recorrido
que te lleva a tu corazón. Atrévete a caminar por esa senda y tu alma despertará brillando como el sol. Gracias Maria por este regalo.”
Miriam Subirana
Escritora, coach y directora del espacio YesOuiSi
Este libro es una herramienta práctica y definitiva para motivar el despertar de la plenitud en tu vida, poner en marcha tus motivaciones vitales y dejar atrás tus saboteadores.
Dentro de ti se produce el verdadero crecimiento y germina el cambio. En tu interior se encuentran todas las respuestas y recursos que necesitas para crear la vida que deseas. Es el momento de dejar atrás todo lo que ya no te sirve, de explorar todo tu potencial para que vivas desde tu grandeza, y seas quién estás llamado a ser.
La humanidad está viviendo un nuevo amanecer. Todos estamos siendo invitados a brillar, a ser, a sentir. Hay una estrella en tu interior, sólo tú puedes abrir el corazón y dejar que esa luz se libere y se expanda al resto del mundo. Sólo tú puedes tomar la decisión de despertar tu propia luz.
“Al escuchar la voz de tu intuición, tu guía interior, te das cuenta de que todas las respuestas están en ti. Este libro es una invitación para realizar este recorrido
que te lleva a tu corazón. Atrévete a caminar por esa senda y tu alma despertará brillando como el sol. Gracias Maria por este regalo.”
Miriam Subirana
Escritora, coach y directora del espacio YesOuiSi
jueves, 8 de marzo de 2012
Patience Darton, una enfermera británica
Para nosotros era el cielo (Ediciones San Juan de Dios) nos traslada la experiencia de Patience Darton, una enfermera británica que decidió un día de la década de los treinta irse de su cómoda Inglaterra y trabajar con las brigadas internacionales en plena guerra civil española. Allí cuidaría de los soldados heridos en primera línea, descubriría el amor –Robert, un joven alemán comprometido con el Partido Comunista que morirá en el frente– pero también la desdicha. El dolor anímico de los refugiados, las amputaciones sin anestesia, las plagas de piojos, el hambre. Expulsada al disolverse las brigadas, llegados los años cincuenta sus ideales la llevan a trabajar en la China de Mao y, décadas más tarde, a morir en tierra española. Prologado por el historiador Paul Preston, el libro ha sido escrito por Angela Jackson, doctora en Historia y autora de Las mujeres británicas y La Guerra Civil española, que vive en Catalunya desde el año 2001. Además de encargarse de recopilar correspondencia, material biográfico y fotográfico de Patience Darton, Jackson grabó múltiples horas de entrevista con esta mujer a la que le unió también la amistad. Su testimonio constituye una contribución importante a la historia de las brigadas y los servicios médicos republicanos.
Patience llegó a trabajar –siempre los elogió– con los equipos de cirujanos catalanes como Moisès Broggi (que recientemente recordó su amistad), doctor Massons o Josep Trueta, "que idearon en el frente métodos pioneros de transfusiones y métodos con resultados excelentes", escribió la enfermera que un día conocería a Ernest Hemingway y a George Orwell.
"En 1911 el mundo en que nací era rico y satisfecho de sí mismo", dice. Fue una mujer moderna en sus convicciones, que transgredió y quebró todo lo que en su hogar, de rigurosa moral anglicana, esperaban de ella. Su familia llevaba una vida de privilegios en Orpington, así que sus padres nunca entendieron que ella se fuera a luchar por un ideal. "Murieron pensando que lo peor que le podía pasar a uno era ser socialista".
Formada en el Hospital Universitario, conoció en la iglesia de Saint George al hombre que le marcaría su primer destino: el padre Robert, párroco tan poco convencional que llegó a apoyar la campaña de sufragistas y a considerar la idea de ordenar mujeres.
"Cuando conocí a Patience Edney era una octogenaria que llamaba la atención por su majestuoso porte y la tendencia a dar órdenes imperiosas sobre cuestiones prácticas, rasgo éste frecuente en las enfermeras". Así despega la semblanza de Angela Jackson.
Llega en marzo de 1937 a España y se queda hasta octubre de 1938. Durante las primeras semanas de la contienda, las españolas habían tomado las armas pero cuando se intensificaron los combates las mujeres fueron apartadas del frente y derivadas a intendencia. "Sólo se tiene constancia de una británica en el combate. Felicia Browne, escultora afincada en Barcelona. Murió poco después intentando rescatar a un compañero".
Como la mayoría de voluntarias, Patience fue destinada a las unidades médicas de la República. Primero a un hospital de enfermedades infecciosas, más tarde al de Poleñino, en el frente de Aragón y vinculado al PSUC, y finalmente la Casa de reposo en Valls. Allí conocería a Robert Aaquist, un joven paciente brigadista. Llegan a casarse (esos matrimonios fueron anulados cuando Franco toma el poder), pero su historia se ve truncada con la muerte del joven, el 27 de julio de 1938, al pisar una mina.
"En España el 90% de la población es analfabeta pero sus gentes son maravillosas, generosas", escribe Patience. "Tenemos la Quinta Sinfonía de Beethoven, un movimiento de la Inconclusa de Schubert y uno de Haydn. Los oímos una y otra vez. Nos ponemos también jerséis extra para irnos a la cama porque le hemos dado nuestras mantas a los pacientes".
Tras la muerte de Robert se dirige a Barcelona, "empezamos a organizar la partida de médicos a China. Queríamos seguir luchando". Patience va con ellos. No volverá a pisar España durante casi sesenta años. En China permanecerá varios años, se casará con Eric Edney –un matrimonio que dura 18 años y se rompe por la bisexualidad de él, que la deja por otro compañero– y tendrá a su único hijo a los 44 años: Bobby.
Al final de su vida volvió a España, en 1996, invitada a formar parte de un homenaje a los brigadistas. "La hicieron subir al escenario, la aplaudieron, fue hermosísimo", rezan las crónicas. Aquella noche Patience se fue a dormir para no recobrar la consciencia nunca más. Quien retuvo su mano entre las suyas esa noche fue Angela Jackson, autora hoy de este libro testimonio. Devolvieron su cuerpo a Inglaterra pero, finalmente, retornó a España después de que sus familiares respetaran su última voluntad: que a su muerte envolvieran su cuerpo con el abrigo ensangrentado de Robert, su joven amor brigadista. Tenía 85 años. La incineraron y esparcieron sus cenizas cerca del de la cueva hospital donde prestó sus servicios durante la batalla del Ebro.
Patience llegó a trabajar –siempre los elogió– con los equipos de cirujanos catalanes como Moisès Broggi (que recientemente recordó su amistad), doctor Massons o Josep Trueta, "que idearon en el frente métodos pioneros de transfusiones y métodos con resultados excelentes", escribió la enfermera que un día conocería a Ernest Hemingway y a George Orwell.
"En 1911 el mundo en que nací era rico y satisfecho de sí mismo", dice. Fue una mujer moderna en sus convicciones, que transgredió y quebró todo lo que en su hogar, de rigurosa moral anglicana, esperaban de ella. Su familia llevaba una vida de privilegios en Orpington, así que sus padres nunca entendieron que ella se fuera a luchar por un ideal. "Murieron pensando que lo peor que le podía pasar a uno era ser socialista".
Formada en el Hospital Universitario, conoció en la iglesia de Saint George al hombre que le marcaría su primer destino: el padre Robert, párroco tan poco convencional que llegó a apoyar la campaña de sufragistas y a considerar la idea de ordenar mujeres.
"Cuando conocí a Patience Edney era una octogenaria que llamaba la atención por su majestuoso porte y la tendencia a dar órdenes imperiosas sobre cuestiones prácticas, rasgo éste frecuente en las enfermeras". Así despega la semblanza de Angela Jackson.
Llega en marzo de 1937 a España y se queda hasta octubre de 1938. Durante las primeras semanas de la contienda, las españolas habían tomado las armas pero cuando se intensificaron los combates las mujeres fueron apartadas del frente y derivadas a intendencia. "Sólo se tiene constancia de una británica en el combate. Felicia Browne, escultora afincada en Barcelona. Murió poco después intentando rescatar a un compañero".
Como la mayoría de voluntarias, Patience fue destinada a las unidades médicas de la República. Primero a un hospital de enfermedades infecciosas, más tarde al de Poleñino, en el frente de Aragón y vinculado al PSUC, y finalmente la Casa de reposo en Valls. Allí conocería a Robert Aaquist, un joven paciente brigadista. Llegan a casarse (esos matrimonios fueron anulados cuando Franco toma el poder), pero su historia se ve truncada con la muerte del joven, el 27 de julio de 1938, al pisar una mina.
"En España el 90% de la población es analfabeta pero sus gentes son maravillosas, generosas", escribe Patience. "Tenemos la Quinta Sinfonía de Beethoven, un movimiento de la Inconclusa de Schubert y uno de Haydn. Los oímos una y otra vez. Nos ponemos también jerséis extra para irnos a la cama porque le hemos dado nuestras mantas a los pacientes".
Tras la muerte de Robert se dirige a Barcelona, "empezamos a organizar la partida de médicos a China. Queríamos seguir luchando". Patience va con ellos. No volverá a pisar España durante casi sesenta años. En China permanecerá varios años, se casará con Eric Edney –un matrimonio que dura 18 años y se rompe por la bisexualidad de él, que la deja por otro compañero– y tendrá a su único hijo a los 44 años: Bobby.
Al final de su vida volvió a España, en 1996, invitada a formar parte de un homenaje a los brigadistas. "La hicieron subir al escenario, la aplaudieron, fue hermosísimo", rezan las crónicas. Aquella noche Patience se fue a dormir para no recobrar la consciencia nunca más. Quien retuvo su mano entre las suyas esa noche fue Angela Jackson, autora hoy de este libro testimonio. Devolvieron su cuerpo a Inglaterra pero, finalmente, retornó a España después de que sus familiares respetaran su última voluntad: que a su muerte envolvieran su cuerpo con el abrigo ensangrentado de Robert, su joven amor brigadista. Tenía 85 años. La incineraron y esparcieron sus cenizas cerca del de la cueva hospital donde prestó sus servicios durante la batalla del Ebro.
Orison Sweet Marden: 1850-1924
Orison Swett Marden
1850-1924. Escritor de libros de autoayuda. Fundador de la revista "Success Magazine".
Libros de Orison Swett Marden
Prefiero saber apreciar lo que no puedo tener, que tener lo que no soy capaz de apreciar.
Más frases sobre: Apreciar
La suerte no es más que la habilidad de aprovechar las ocasiones favorables.
Más frases sobre: Suerte
No se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos.
Más frases sobre: Fracasos
La economía consiste en saber gastar y el ahorro en saber guardar.
Más frases sobre: Economía
La sonrisa es una verdadera fuerza vital, la única capaz de mover lo inconmovible.
Más frases sobre: Sonrisa
Vale más un céntimo bien empleado que un céntimo ahorrado.
Más frases sobre: Dinero
Un guijarro en el lecho de un pobre arroyuelo puede mudar el curso de un río.
Más frases sobre: Miscelánea
La verdadera ciencia está muy por encima de los apasionamientos políticos, de las diferencias de raza e idioma y de los sectarismos religiosos.
1850-1924. Escritor de libros de autoayuda. Fundador de la revista "Success Magazine".
Libros de Orison Swett Marden
Prefiero saber apreciar lo que no puedo tener, que tener lo que no soy capaz de apreciar.
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La suerte no es más que la habilidad de aprovechar las ocasiones favorables.
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No se sale adelante celebrando éxitos sino superando fracasos.
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La economía consiste en saber gastar y el ahorro en saber guardar.
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La sonrisa es una verdadera fuerza vital, la única capaz de mover lo inconmovible.
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Vale más un céntimo bien empleado que un céntimo ahorrado.
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Un guijarro en el lecho de un pobre arroyuelo puede mudar el curso de un río.
Más frases sobre: Miscelánea
La verdadera ciencia está muy por encima de los apasionamientos políticos, de las diferencias de raza e idioma y de los sectarismos religiosos.
martes, 6 de marzo de 2012
Jaume Cabré: Se vuelca
'Jo confesso'
Jaume Cabré es hoy el novelista por excelencia de la literatura catalana, por distinciones, número de lectores y proyección internacional. Me recibe en el despacho en el que escribe, en un plácido y soleado adosado ante un monte boscoso, para conversar de esto y de lo otro. Cabré ha alcanzado su sueño: vivir de sus fan-tasías, de lo que escribe. Autor de guiones televisivos y cinematográficos y de novelas como Les veus del Pamano, Senyoria, L'ombra de l'eunuc, Fra Junoy o l'agonia dels sons, está ahora en la primera fila literaria con Jo confesso (Proa) / Yo confieso (Destino), gran aventura con todo lo que deben tener las buenas historias y con la cultura europea de fondo.
Por qué escribe?
Hubiese querido ser músico: toco el violín, pero no domino lo bastante el instrumento...
¿Y por qué músico?
En casa, de niño, había un piano que mis padres tocaban a cuatro manos... También quise ser bombero, Papa...
¿Papa de Roma?
Un señor disfrazado y llevado en andas... ¡Me deslumbraba!
Luego ha escrito sobre el papa Luna...
Que hubiese varios papas y que cada uno considerase herejes a los otros me fascina. El que gana convierte a los otros en antipapas: ¡escribe la historia! ¿Qué es la verdad?
Total, escribe porque no toca el violín.
El arte encubre alguna frustración, carencia que alivias tañendo el laúd, escribiendo...
La pulsión artística como terapia.
Si sientes que no puedes vivir sin atender esa pulsión, ¡debes seguirla!
"Si te ves capaz de vivir sin escribir, no escribas", aconsejó a Borges su padre.
¡Yo no he sido capaz de vivir sin escribir! Durante años fui profesor de secundaria, llegaba a casa, corregía exámenes, atendía a mis hijos... y, de madrugada, ¡a escribir! Era duro, pero más dura era la enseñanza: ganarse a los alumnos, implicarlos, ilusionarlos...
¿Qué haría para mejorar la educación?
Los padres se desentienden, delegan todo en la escuela. Si un padre se queja de que su hijo no lee, pregúntale: "Y tú, ¿lees?".
Amplía usted responsabilidades, veo.
Vivimos en una sociedad que prioriza un programa de tele sobre si un futbolista se depila a otro sobre historia de Europa.
¿Le preocupa?
Me desanima la superficialidad, que se nota en la incapacidad para estar a solas con nosotros mismos. ¡Educar consiste en enseñar al joven a estar a solas consigo mismo!
Socializar la cultura quizá la banaliza.
Yo creo posible extender y democratizar la cultura sin por ello degradarla ni bajar el listón. Sí me preocupa mucho el desprecio por los estudios de Humanidades...
¿Por qué?
Llevados por el utilitarismo extremo, dejaremos de estudiar griego y latín, luego geografía, y luego filosofía, luego historia... ¡Todo lo que nos hace cultos y con criterio, personas estructuradas! Justamente lo que todos deberían estudiar..., y luego que cada uno ahondase en la parcela que le apeteciera.
¡Firmo!
Se empieza por ser maleducado.., y luego maltratas a tu pareja.., y luego propinas un puñetazo, y así llegamos hasta Auschwitz.
¿No dramatiza un poquito?
No: el drama es que el mal reside en ti. El infierno consiste en que el diablo no existe.
¿Cuál es su idea del mal?
Pretender hacer el bien me parece tan pretencioso... Intentar no hacer daño ¡es ya mucho! Fíjese en la huella ecológica...
¿Qué le pasa?
Incluso la persona que no quiere contaminar nada acaba por contaminar un poco. ¡No somos ángeles! Y un grano de arena acaba deteniendo una gran maquinaria: se empieza por un mal gesto y...
Un ejemplo.
Llamar polaco a un catalán es un comienzo, como los nazis llamaban rata al judío.
¿Nos falta adiestrarnos en pluralismo?
Comprendamos que la lengua común de Europa no es el inglés: ¡es la traducción! Lo dice Umberto Eco. La realidad europea es plurilingüe, ¡y eso es una riqueza!
Usted escribe en catalán.
No habitamos un país: habitamos una lengua. Yo habito la lengua catalana. Una lengua que estuvo prohibida: esto es algo que asombra mucho cuando lo explicas por el mundo...
¿A cuántas lenguas han traducido ya sus obras?
A veintitantas lenguas, ¡también al español!, de lo que estoy muy satisfecho, dadas las reticencias de los lectores españoles hacia los autores que escribimos en catalán.
¿Por qué será?
Los catalanes sí leen a autores que escriben en castellano, pero al revés... ¡no! Y me sabe mal. Yo he oído en un restaurante por España a un grupo de comensales rechazar los vinos catalanes por serlo... ¡Y sabe mal!
Su última novela será superventas. ¿Y después, qué escribirá?
He tardado ocho años en escribir Jo confesso. Ahora... me toca esperar.
¿A qué?
A que me domine de nuevo la necesidad de escribir alguna otra cosa.
¿Y qué tal, por ahora?
Por ahora, no se da todavía el caso. Pero sospecho que algo llegará, algo llegará...
Ha escrito también culebrones y series televisivas.
El primer serial que se hizo en España, La granja, con Puyal... La cosa fue muy bien, gané dinero.
¿Qué consejo daría a quien quiera escribir para televisión?
Visualiza todo lo que escribas, describe gestos y miradas, y escribe cosas que te sorprendan a ti mismo.
¿Cuál es el secreto de sus novelas?
¡Ni idea! Sólo sé que dedico la vida, que me vuelco. Y que los críticos alemanes dicen: "Nunca habíamos visto escribir así".
Allí le leen mucho, tengo entendido.
Sí, hay muchos clubs de lectura, se lee en las escuelas, reciben a escritores. Creo que si todo el mundo leyese un libro al año, ¡cambiaría el mundo!
Jaume Cabré es hoy el novelista por excelencia de la literatura catalana, por distinciones, número de lectores y proyección internacional. Me recibe en el despacho en el que escribe, en un plácido y soleado adosado ante un monte boscoso, para conversar de esto y de lo otro. Cabré ha alcanzado su sueño: vivir de sus fan-tasías, de lo que escribe. Autor de guiones televisivos y cinematográficos y de novelas como Les veus del Pamano, Senyoria, L'ombra de l'eunuc, Fra Junoy o l'agonia dels sons, está ahora en la primera fila literaria con Jo confesso (Proa) / Yo confieso (Destino), gran aventura con todo lo que deben tener las buenas historias y con la cultura europea de fondo.
Por qué escribe?
Hubiese querido ser músico: toco el violín, pero no domino lo bastante el instrumento...
¿Y por qué músico?
En casa, de niño, había un piano que mis padres tocaban a cuatro manos... También quise ser bombero, Papa...
¿Papa de Roma?
Un señor disfrazado y llevado en andas... ¡Me deslumbraba!
Luego ha escrito sobre el papa Luna...
Que hubiese varios papas y que cada uno considerase herejes a los otros me fascina. El que gana convierte a los otros en antipapas: ¡escribe la historia! ¿Qué es la verdad?
Total, escribe porque no toca el violín.
El arte encubre alguna frustración, carencia que alivias tañendo el laúd, escribiendo...
La pulsión artística como terapia.
Si sientes que no puedes vivir sin atender esa pulsión, ¡debes seguirla!
"Si te ves capaz de vivir sin escribir, no escribas", aconsejó a Borges su padre.
¡Yo no he sido capaz de vivir sin escribir! Durante años fui profesor de secundaria, llegaba a casa, corregía exámenes, atendía a mis hijos... y, de madrugada, ¡a escribir! Era duro, pero más dura era la enseñanza: ganarse a los alumnos, implicarlos, ilusionarlos...
¿Qué haría para mejorar la educación?
Los padres se desentienden, delegan todo en la escuela. Si un padre se queja de que su hijo no lee, pregúntale: "Y tú, ¿lees?".
Amplía usted responsabilidades, veo.
Vivimos en una sociedad que prioriza un programa de tele sobre si un futbolista se depila a otro sobre historia de Europa.
¿Le preocupa?
Me desanima la superficialidad, que se nota en la incapacidad para estar a solas con nosotros mismos. ¡Educar consiste en enseñar al joven a estar a solas consigo mismo!
Socializar la cultura quizá la banaliza.
Yo creo posible extender y democratizar la cultura sin por ello degradarla ni bajar el listón. Sí me preocupa mucho el desprecio por los estudios de Humanidades...
¿Por qué?
Llevados por el utilitarismo extremo, dejaremos de estudiar griego y latín, luego geografía, y luego filosofía, luego historia... ¡Todo lo que nos hace cultos y con criterio, personas estructuradas! Justamente lo que todos deberían estudiar..., y luego que cada uno ahondase en la parcela que le apeteciera.
¡Firmo!
Se empieza por ser maleducado.., y luego maltratas a tu pareja.., y luego propinas un puñetazo, y así llegamos hasta Auschwitz.
¿No dramatiza un poquito?
No: el drama es que el mal reside en ti. El infierno consiste en que el diablo no existe.
¿Cuál es su idea del mal?
Pretender hacer el bien me parece tan pretencioso... Intentar no hacer daño ¡es ya mucho! Fíjese en la huella ecológica...
¿Qué le pasa?
Incluso la persona que no quiere contaminar nada acaba por contaminar un poco. ¡No somos ángeles! Y un grano de arena acaba deteniendo una gran maquinaria: se empieza por un mal gesto y...
Un ejemplo.
Llamar polaco a un catalán es un comienzo, como los nazis llamaban rata al judío.
¿Nos falta adiestrarnos en pluralismo?
Comprendamos que la lengua común de Europa no es el inglés: ¡es la traducción! Lo dice Umberto Eco. La realidad europea es plurilingüe, ¡y eso es una riqueza!
Usted escribe en catalán.
No habitamos un país: habitamos una lengua. Yo habito la lengua catalana. Una lengua que estuvo prohibida: esto es algo que asombra mucho cuando lo explicas por el mundo...
¿A cuántas lenguas han traducido ya sus obras?
A veintitantas lenguas, ¡también al español!, de lo que estoy muy satisfecho, dadas las reticencias de los lectores españoles hacia los autores que escribimos en catalán.
¿Por qué será?
Los catalanes sí leen a autores que escriben en castellano, pero al revés... ¡no! Y me sabe mal. Yo he oído en un restaurante por España a un grupo de comensales rechazar los vinos catalanes por serlo... ¡Y sabe mal!
Su última novela será superventas. ¿Y después, qué escribirá?
He tardado ocho años en escribir Jo confesso. Ahora... me toca esperar.
¿A qué?
A que me domine de nuevo la necesidad de escribir alguna otra cosa.
¿Y qué tal, por ahora?
Por ahora, no se da todavía el caso. Pero sospecho que algo llegará, algo llegará...
Ha escrito también culebrones y series televisivas.
El primer serial que se hizo en España, La granja, con Puyal... La cosa fue muy bien, gané dinero.
¿Qué consejo daría a quien quiera escribir para televisión?
Visualiza todo lo que escribas, describe gestos y miradas, y escribe cosas que te sorprendan a ti mismo.
¿Cuál es el secreto de sus novelas?
¡Ni idea! Sólo sé que dedico la vida, que me vuelco. Y que los críticos alemanes dicen: "Nunca habíamos visto escribir así".
Allí le leen mucho, tengo entendido.
Sí, hay muchos clubs de lectura, se lee en las escuelas, reciben a escritores. Creo que si todo el mundo leyese un libro al año, ¡cambiaría el mundo!
Jose María Carrascal: La decadencia de europa
Decadencia ¿de Occidente o de Europa?
POR JOSÉ MARÍA CARRASCAL
DESDE mi juventud, ya tan lejana, vengo oyendo de la «decadencia de Occidente», como un eco del libro que con ese título publicó Oswald Spengler en 1918. Sin embargo, aún no ha mucho, Europa era un paraíso de paz, bienestar y desarrollo admirado por todos y buscado con ansias por los desheredados del Tercer Mundo, que se jugaban la vida por alcanzarlo. Hoy, en cambio, se pone en duda no solo su solidez económica, sino también su viabilidad como proyecto común, aunque ya no es Zeus el que rapta a Europa, sino los nuevos gigantes asiáticos, China especialmente. Y con ella, a todo Occidente. ¿Es fundado ese temor? ¿O estamos, una vez más, siendo víctimas de nuestro exagerado sentido de autocrítica?
Pienso que todo se debe a una confusión muy simple, pero, por eso mismo, fácil en que caer: la de tomar Europa por Occidente, cuando no son exactamente lo mismo. Occidente nace y se desarrolla en Europa, pero es bastante más que una designación geográfica. Occidente es, ante todo y sobre todo, una cultura, una forma de vida, una manera de ver el mundo, basada en dos principios creados por los griegos pocos siglos antes de Cristo: «El hombre es la medida de todas las cosas» (Protágoras) y «Sólo sé que no se nada» (Sócrates). Sobre esa certeza y esa incertidumbre se asienta la cultura occidental, cultura trashumante, tan firme como flexible, lo que le permite renovarse en cada etapa histórica y reencarnarse en los pueblos y latitudes más diversos, a diferencia del resto de las culturas, cerradas todas ellas, al basarse en el dogmatismo, la autocomplacencia y la convicción de ser perfectas, algo que les impide evolucionar. Inspirado por Isócrates, Ortega lo resume en una de sus frases marmóreas: «Griegos son, no los que vienen de una familia, sino los que participan de la cultura helena». Es como la cultura occidental sobrevive a Hellas, pasa a Roma, de allí al resto de Europa, y de Europa a Estados Unidos, su mejor representante y defensor en el último siglo. Parece, sin embargo, que los Estados Unidos dan síntomas de fatiga. El esfuerzo de expandir los principios occidentales al resto del planeta ha dejado vacías sus arcas y exhaustas sus fuerzas, lo que podría significar que la «decadencia de Occidente» va esta vez de veras, pues no se ve a nadie que pueda tomar el relevo. Yo me libraría, sin embargo, de dar por agotado el ciclo norteamericano de la cultura occidental. Tiene aquel país todavía suficientes recursos materiales, humanos e intelectuales para dar por concluida su hégira, e incluso veo síntomas de resurgimiento, pero ese es un tema que dejo para otra ocasión, al no poder despacharse en pocas líneas.
De lo que aquí tratamos es de saber si Europa ha cerrado su ciclo, si se halla en decadencia. Y la respuesta, clara, inequívoca, innegable es que sí, que tras unas décadas de paz, armonía, progreso y libertad, como un canto de cisne, Europa ha entrado en una fase de inestabilidad, contradicciones, enfrentamientos que ponen en peligro todos los avances conseguidos. Incluso su proyecto más ambicioso, la Unión Europea, está en cuarentena, no sabiéndose si se mantendrá o quedará en un logro menor, en una Europa más pequeña, pero más sólida, en torno a Alemania, y los países del sur, abandonados a su suerte.
¿A qué se debe? Hay dos causas: una genérica, histórica; otra específica, actual. La genérica es la que trajo la decadencia griega: los griegos no fueron capaces de superar las fronteras de las polis, para actuar como conjunto nacional. Las ciudades griegas acababan en sus murallas y solo en caso de emergencia, como la amenaza persa, unían fuerzas, para separarse una vez pasado el peligro. Tampoco los europeos actuales somos capaces de superar los límites de la nación. En ese sentido, la «Unión Europea» es una paradoja, ya que, siendo la nación lo contrario de la unión, Europa está formada por naciones. Hemos avanzado mucho en este camino, pues hasta ayer, como quien dice, la norma en Europa era «lo que es malo para el vecino es bueno para mí», con los ingleses fomentando las rivalidades continentales en su provecho. Eso se ha superado, al darse cuenta todos de que lo que es malo para el vecino puede ser también malo para uno mismo (el ejemplo más claro es el de Francia con ETA), pero el carácter nacional continúa siendo uno de los rasgos más acusados de los europeos, lo que no facilita la creación de unos «Estados Unidos de Europa», que sería lo ideal.
Por si ello fuera poco, surgen las «naciones frustradas», las regiones europeas que no han logrado ser Estado —como el País Vasco, Cataluña, Bretaña, Valonia o Escocia—, pero que no renuncian a llegar a serlo. De lograrlo, precipitarían una reacción en cadena que acabaría con el presente proyecto europeo. «La Europa de 15 miembros —escribe Steven Erlengar en el «New York Times»— era todavía coherente y manejable. La de 28 miembros empieza a ser ingobernable». Imaginen lo que sería una Europa con todas las regiones que buscan protagonismo estatal. Una jaula de grillos.
La causa específica de la decadencia europea es un error de planeamiento: los padres de la Comunidad crearon una moneda común, el euro, sin haber creado las instituciones ni los mecanismos que necesita toda moneda para ser efectiva: un sistema fiscal común, un control recaudatorio fiable y una autoridad reguladora para imponerlo. Se está intentando crearlo a posteriori, pero los daños están ya hechos y la crisis ha puesto a naciones y gobiernos prácticamente entre la espada y la pared. No es el mejor momento para hacer cambios drásticos o tomar medidas draconianas, como las que se necesitan para corregirlo.
A ello se añade que tras dos largas guerras fratricidas en un siglo —como fueron las dos mundiales— una Europa destruida, exhausta y arruinada hizo suyo el lema de Austria tras la primera de ellas: «Hagan otros la guerra, tú, feliz Austria, cásate. / Los reinos que a otros da Marte, a ti te los dará Venus». Es decir, a gozar de la vida, montada en un Estado del bienestar, con generosos programas sociales, pensiones muy superiores a las de cualquier otro país del mundo (Estados Unidos incluido) y jubilaciones a partir de los 50 años. Mientras demográficamente envejecía, lo que obligaba a importar trabajadores, el porcentaje de las exportaciones decrecía —con alguna excepción, como la alemana, que no lograba compensar el conjunto—, no conseguía mantener el ritmo tecnológico de Estados Unidos y perdía posiciones frente a una serie de países emergentes, que inundaban su mercado de productos más baratos.
Sumen todo ello y tendrán la fórmula de una decadencia inevitable. Por si fuera poco, la Comunidad Europea se ve hoy atacada por una derecha que la considera derrochadora y por una izquierda que la acusa de explotadora. Con una masa en medio que no sabe bien qué ocurre ni cómo salir del atolladero en que se encuentra, ya que si las fórmulas de la derecha suponen un ajuste que amenaza el tejido social, las de la izquierda estaban ya destruyéndolo.
¿Ha llegado la decadencia definitiva de Europa, condenada a convertirse en la Atenas de hoy, un lugar que «fue» pero ya no cuenta en la escena mundial? ¿Resistirá Estados Unidos como bastión de Occidente la ofensiva de los gigantes asiáticos? ¿O serán estos, los asiáticos, los próximos «occidentales», que vendrán, como turistas, a ver y fotografiar nuestros monumentos, como hoy nosotros visitamos el Partenón o el Coliseo romano?
Permítanme contestarlo según el segundo principio de la cultura occidental: «Sólo sé que no sé nada».
JOSÉ MARÍA CARRASCAL
POR JOSÉ MARÍA CARRASCAL
DESDE mi juventud, ya tan lejana, vengo oyendo de la «decadencia de Occidente», como un eco del libro que con ese título publicó Oswald Spengler en 1918. Sin embargo, aún no ha mucho, Europa era un paraíso de paz, bienestar y desarrollo admirado por todos y buscado con ansias por los desheredados del Tercer Mundo, que se jugaban la vida por alcanzarlo. Hoy, en cambio, se pone en duda no solo su solidez económica, sino también su viabilidad como proyecto común, aunque ya no es Zeus el que rapta a Europa, sino los nuevos gigantes asiáticos, China especialmente. Y con ella, a todo Occidente. ¿Es fundado ese temor? ¿O estamos, una vez más, siendo víctimas de nuestro exagerado sentido de autocrítica?
Pienso que todo se debe a una confusión muy simple, pero, por eso mismo, fácil en que caer: la de tomar Europa por Occidente, cuando no son exactamente lo mismo. Occidente nace y se desarrolla en Europa, pero es bastante más que una designación geográfica. Occidente es, ante todo y sobre todo, una cultura, una forma de vida, una manera de ver el mundo, basada en dos principios creados por los griegos pocos siglos antes de Cristo: «El hombre es la medida de todas las cosas» (Protágoras) y «Sólo sé que no se nada» (Sócrates). Sobre esa certeza y esa incertidumbre se asienta la cultura occidental, cultura trashumante, tan firme como flexible, lo que le permite renovarse en cada etapa histórica y reencarnarse en los pueblos y latitudes más diversos, a diferencia del resto de las culturas, cerradas todas ellas, al basarse en el dogmatismo, la autocomplacencia y la convicción de ser perfectas, algo que les impide evolucionar. Inspirado por Isócrates, Ortega lo resume en una de sus frases marmóreas: «Griegos son, no los que vienen de una familia, sino los que participan de la cultura helena». Es como la cultura occidental sobrevive a Hellas, pasa a Roma, de allí al resto de Europa, y de Europa a Estados Unidos, su mejor representante y defensor en el último siglo. Parece, sin embargo, que los Estados Unidos dan síntomas de fatiga. El esfuerzo de expandir los principios occidentales al resto del planeta ha dejado vacías sus arcas y exhaustas sus fuerzas, lo que podría significar que la «decadencia de Occidente» va esta vez de veras, pues no se ve a nadie que pueda tomar el relevo. Yo me libraría, sin embargo, de dar por agotado el ciclo norteamericano de la cultura occidental. Tiene aquel país todavía suficientes recursos materiales, humanos e intelectuales para dar por concluida su hégira, e incluso veo síntomas de resurgimiento, pero ese es un tema que dejo para otra ocasión, al no poder despacharse en pocas líneas.
De lo que aquí tratamos es de saber si Europa ha cerrado su ciclo, si se halla en decadencia. Y la respuesta, clara, inequívoca, innegable es que sí, que tras unas décadas de paz, armonía, progreso y libertad, como un canto de cisne, Europa ha entrado en una fase de inestabilidad, contradicciones, enfrentamientos que ponen en peligro todos los avances conseguidos. Incluso su proyecto más ambicioso, la Unión Europea, está en cuarentena, no sabiéndose si se mantendrá o quedará en un logro menor, en una Europa más pequeña, pero más sólida, en torno a Alemania, y los países del sur, abandonados a su suerte.
¿A qué se debe? Hay dos causas: una genérica, histórica; otra específica, actual. La genérica es la que trajo la decadencia griega: los griegos no fueron capaces de superar las fronteras de las polis, para actuar como conjunto nacional. Las ciudades griegas acababan en sus murallas y solo en caso de emergencia, como la amenaza persa, unían fuerzas, para separarse una vez pasado el peligro. Tampoco los europeos actuales somos capaces de superar los límites de la nación. En ese sentido, la «Unión Europea» es una paradoja, ya que, siendo la nación lo contrario de la unión, Europa está formada por naciones. Hemos avanzado mucho en este camino, pues hasta ayer, como quien dice, la norma en Europa era «lo que es malo para el vecino es bueno para mí», con los ingleses fomentando las rivalidades continentales en su provecho. Eso se ha superado, al darse cuenta todos de que lo que es malo para el vecino puede ser también malo para uno mismo (el ejemplo más claro es el de Francia con ETA), pero el carácter nacional continúa siendo uno de los rasgos más acusados de los europeos, lo que no facilita la creación de unos «Estados Unidos de Europa», que sería lo ideal.
Por si ello fuera poco, surgen las «naciones frustradas», las regiones europeas que no han logrado ser Estado —como el País Vasco, Cataluña, Bretaña, Valonia o Escocia—, pero que no renuncian a llegar a serlo. De lograrlo, precipitarían una reacción en cadena que acabaría con el presente proyecto europeo. «La Europa de 15 miembros —escribe Steven Erlengar en el «New York Times»— era todavía coherente y manejable. La de 28 miembros empieza a ser ingobernable». Imaginen lo que sería una Europa con todas las regiones que buscan protagonismo estatal. Una jaula de grillos.
La causa específica de la decadencia europea es un error de planeamiento: los padres de la Comunidad crearon una moneda común, el euro, sin haber creado las instituciones ni los mecanismos que necesita toda moneda para ser efectiva: un sistema fiscal común, un control recaudatorio fiable y una autoridad reguladora para imponerlo. Se está intentando crearlo a posteriori, pero los daños están ya hechos y la crisis ha puesto a naciones y gobiernos prácticamente entre la espada y la pared. No es el mejor momento para hacer cambios drásticos o tomar medidas draconianas, como las que se necesitan para corregirlo.
A ello se añade que tras dos largas guerras fratricidas en un siglo —como fueron las dos mundiales— una Europa destruida, exhausta y arruinada hizo suyo el lema de Austria tras la primera de ellas: «Hagan otros la guerra, tú, feliz Austria, cásate. / Los reinos que a otros da Marte, a ti te los dará Venus». Es decir, a gozar de la vida, montada en un Estado del bienestar, con generosos programas sociales, pensiones muy superiores a las de cualquier otro país del mundo (Estados Unidos incluido) y jubilaciones a partir de los 50 años. Mientras demográficamente envejecía, lo que obligaba a importar trabajadores, el porcentaje de las exportaciones decrecía —con alguna excepción, como la alemana, que no lograba compensar el conjunto—, no conseguía mantener el ritmo tecnológico de Estados Unidos y perdía posiciones frente a una serie de países emergentes, que inundaban su mercado de productos más baratos.
Sumen todo ello y tendrán la fórmula de una decadencia inevitable. Por si fuera poco, la Comunidad Europea se ve hoy atacada por una derecha que la considera derrochadora y por una izquierda que la acusa de explotadora. Con una masa en medio que no sabe bien qué ocurre ni cómo salir del atolladero en que se encuentra, ya que si las fórmulas de la derecha suponen un ajuste que amenaza el tejido social, las de la izquierda estaban ya destruyéndolo.
¿Ha llegado la decadencia definitiva de Europa, condenada a convertirse en la Atenas de hoy, un lugar que «fue» pero ya no cuenta en la escena mundial? ¿Resistirá Estados Unidos como bastión de Occidente la ofensiva de los gigantes asiáticos? ¿O serán estos, los asiáticos, los próximos «occidentales», que vendrán, como turistas, a ver y fotografiar nuestros monumentos, como hoy nosotros visitamos el Partenón o el Coliseo romano?
Permítanme contestarlo según el segundo principio de la cultura occidental: «Sólo sé que no sé nada».
JOSÉ MARÍA CARRASCAL
Annie Marquier: La importancia de elegir
Annie Marquier es autora de varios libros, como “El poder de elegir” y “La libertad de ser”. Dirige el Instituto para el Desarrollo de la Persona (Institut du Développement de la Personne), donde anima los principales talleres y cursos de formación. Este es un extracto de su obra:
“Todo lo que se nos presenta en la vida lo atraemos con el fin de que nos ayude a evolucionar.
La conciencia ordinaria, en general, no tiene la impresión, ni el mínimo recuerdo, de haber elegido o atraído conscientemente cualquier cosa. Si fuésemos conscientes de ello, podríamos percibir el hilo de los acontecimientos de nuestras vidas, así como la coherencia perfecta con nuestro Plan de evolución.
Pero tenemos el poder de elegir y en función de esas elecciones, atraeremos las circunstancias.
Nada está decidido de antemano. Todo se decide, minuto a minuto, en función del proceso de aprendizaje.
Durante el proceso nos volvemos, cada vez mas, creadores conscientes. Nuestras vidas se construyen con el fin de realizar nuestro aprendizaje.
Lo que se presenta en nuestra vida está determinado por nuestro proceso evolutivo. En cada vida estamos en proceso de aprendizaje, de construcción, de rodaje, de refinamiento, de armonización y de integración de las diferentes partes de nuestro “vehículo”.Lo que queremos experimentar en nuestras vidas, son todas las situaciones que nos son necesarias para aprender y desarrollar cualidades a todos los niveles del ser.
La lección no vuelve a presentarse cuando ya se ha aprendido, como en la escuela…Vuelve a aparecer sólo cuando estamos dispuestos a aprenderla, como en la escuela…
Estamos en la escuela de la vida, siempre con el mismo objetivo: avanzar en conciencia, en sabidurías y en amor y aprender a conocer las grandes leyes del Universo, a fin de crear un mundo de paz, de dicha y de abundancia para todos en este planeta.
La vida (hecha de vidas sucesivas) es una gran escuela, con clases, niveles, exámenes y pruebas; ¡ e incluso con vacaciones ! En ciertas vidas se aprende con intensidad, las cosas se mueven, los acontecimientos se precipitan, estamos sometidos a pruebas continuamente. Durante otras vidas, hay más tranquilidad, descansamos, integramos.. …….
El aprendizaje es una integración cada vez mas profunda de la realidad de nuestra propia divinidad.
Lo importante es integrar la lección que la vida nos propone aquí y ahora, estar presentes en todo, y así conducirla de la manera más consciente y más armoniosa con nuestros recursos del momento. El trabajo hay que hacerlo aquí y ahora, exactamente allí donde nos encontramos, exactamente en las condiciones en las que estamos.
Estas condiciones son precisamente las que han sido elegidas por nuestra conciencia superior a fin de dar el máximo de oportunidades de evolución.
Todo trabajo de evolución, incluso el trabajo de cambio de contexto de pensamientos, puede percibirse como el viaje de la conciencia a través de diferentes dimensiones. Pero este viaje tiene una meta…acelerar el proceso y acercarnos cada vez mas a la paz, a la luz y a la libertad.
Ese es el juego que hemos elegido jugar”.
“¿Es posible considerarnos víctimas si nos volvemos conscientes de que siempre hemos sido creadores de nuestro viaje?”
(Extraído de “El poder de elegir” – Annie Marquier)
Annie Marquier es autora de varios libros, como “El poder de elegir” y “La libertad de ser”. Dirige el Instituto para el Desarrollo de la Personala Personne), (Institut du Développement de donde anima los principales talleres y cursos de formación. Hace poco ha escrito un nuevo libro: “El maestro en el corazón” de momento sólo disponible en francés. Este es un extracto de su obra:
“Todo lo que se nos presenta en la vida lo atraemos con el fin de que nos ayude a evolucionar.
La conciencia ordinaria, en general, no tiene la impresión, ni el mínimo recuerdo, de haber elegido o atraído conscientemente cualquier cosa. Si fuésemos conscientes de ello, podríamos percibir el hilo de los acontecimientos de nuestras vidas, así como la coherencia perfecta con nuestro Plan de evolución.
Pero tenemos el poder de elegir y en función de esas elecciones, atraeremos las circunstancias.
Nada está decidido de antemano. Todo se decide, minuto a minuto, en función del proceso de aprendizaje.
Durante el proceso nos volvemos, cada vez mas, creadores conscientes. Nuestras vidas se construyen con el fin de realizar nuestro aprendizaje.
Lo que se presenta en nuestra vida está determinado por nuestro proceso evolutivo. En cada vida estamos en proceso de aprendizaje, de construcción, de rodaje, de refinamiento, de armonización y de integración de las diferentes partes de nuestro “vehículo”.Lo que queremos experimentar en nuestras vidas, son todas las situaciones que nos son necesarias para aprender y desarrollar cualidades a todos los niveles del ser.
La lección no vuelve a presentarse cuando ya se ha aprendido, como en la escuela…Vuelve a aparecer sólo cuando estamos dispuestos a aprenderla, como en la escuela…
Estamos en la escuela de la vida, siempre con el mismo objetivo: avanzar en conciencia, en sabidurías y en amor y aprender a conocer las grandes leyes del Universo, a fin de crear un mundo de paz, de dicha y de abundancia para todos en este planeta.
La vida (hecha de vidas sucesivas) es una gran escuela, con clases, niveles, exámenes y pruebas; ¡ e incluso con vacaciones ! En ciertas vidas se aprende con intensidad, las cosas se mueven, los acontecimientos se precipitan, estamos sometidos a pruebas continuamente. Durante otras vidas, hay más tranquilidad, descansamos, integramos.. …….
El aprendizaje es una integración cada vez mas profunda de la realidad de nuestra propia divinidad.
Lo importante es integrar la lección que la vida nos propone aquí y ahora, estar presentes en todo, y así conducirla de la manera más consciente y más armoniosa con nuestros recursos del momento. El trabajo hay que hacerlo aquí y ahora, exactamente allí donde nos encontramos, exactamente en las condiciones en las que estamos.
Estas condiciones son precisamente las que han sido elegidas por nuestra conciencia superior a fin de dar el máximo de oportunidades de evolución.
Todo trabajo de evolución, incluso el trabajo de cambio de contexto de pensamientos, puede percibirse como el viaje de la conciencia a través de diferentes dimensiones. Pero este viaje tiene una meta…acelerar el proceso y acercarnos cada vez mas a la paz, a la luz y a la libertad.
Ese es el juego que hemos elegido jugar”.
“¿Es posible considerarnos víctimas si nos volvemos conscientes de que siempre hemos sido creadores de nuestro viaje?”
“Todo lo que se nos presenta en la vida lo atraemos con el fin de que nos ayude a evolucionar.
La conciencia ordinaria, en general, no tiene la impresión, ni el mínimo recuerdo, de haber elegido o atraído conscientemente cualquier cosa. Si fuésemos conscientes de ello, podríamos percibir el hilo de los acontecimientos de nuestras vidas, así como la coherencia perfecta con nuestro Plan de evolución.
Pero tenemos el poder de elegir y en función de esas elecciones, atraeremos las circunstancias.
Nada está decidido de antemano. Todo se decide, minuto a minuto, en función del proceso de aprendizaje.
Durante el proceso nos volvemos, cada vez mas, creadores conscientes. Nuestras vidas se construyen con el fin de realizar nuestro aprendizaje.
Lo que se presenta en nuestra vida está determinado por nuestro proceso evolutivo. En cada vida estamos en proceso de aprendizaje, de construcción, de rodaje, de refinamiento, de armonización y de integración de las diferentes partes de nuestro “vehículo”.Lo que queremos experimentar en nuestras vidas, son todas las situaciones que nos son necesarias para aprender y desarrollar cualidades a todos los niveles del ser.
La lección no vuelve a presentarse cuando ya se ha aprendido, como en la escuela…Vuelve a aparecer sólo cuando estamos dispuestos a aprenderla, como en la escuela…
Estamos en la escuela de la vida, siempre con el mismo objetivo: avanzar en conciencia, en sabidurías y en amor y aprender a conocer las grandes leyes del Universo, a fin de crear un mundo de paz, de dicha y de abundancia para todos en este planeta.
La vida (hecha de vidas sucesivas) es una gran escuela, con clases, niveles, exámenes y pruebas; ¡ e incluso con vacaciones ! En ciertas vidas se aprende con intensidad, las cosas se mueven, los acontecimientos se precipitan, estamos sometidos a pruebas continuamente. Durante otras vidas, hay más tranquilidad, descansamos, integramos.. …….
El aprendizaje es una integración cada vez mas profunda de la realidad de nuestra propia divinidad.
Lo importante es integrar la lección que la vida nos propone aquí y ahora, estar presentes en todo, y así conducirla de la manera más consciente y más armoniosa con nuestros recursos del momento. El trabajo hay que hacerlo aquí y ahora, exactamente allí donde nos encontramos, exactamente en las condiciones en las que estamos.
Estas condiciones son precisamente las que han sido elegidas por nuestra conciencia superior a fin de dar el máximo de oportunidades de evolución.
Todo trabajo de evolución, incluso el trabajo de cambio de contexto de pensamientos, puede percibirse como el viaje de la conciencia a través de diferentes dimensiones. Pero este viaje tiene una meta…acelerar el proceso y acercarnos cada vez mas a la paz, a la luz y a la libertad.
Ese es el juego que hemos elegido jugar”.
“¿Es posible considerarnos víctimas si nos volvemos conscientes de que siempre hemos sido creadores de nuestro viaje?”
(Extraído de “El poder de elegir” – Annie Marquier)
Annie Marquier es autora de varios libros, como “El poder de elegir” y “La libertad de ser”. Dirige el Instituto para el Desarrollo de la Personala Personne), (Institut du Développement de donde anima los principales talleres y cursos de formación. Hace poco ha escrito un nuevo libro: “El maestro en el corazón” de momento sólo disponible en francés. Este es un extracto de su obra:
“Todo lo que se nos presenta en la vida lo atraemos con el fin de que nos ayude a evolucionar.
La conciencia ordinaria, en general, no tiene la impresión, ni el mínimo recuerdo, de haber elegido o atraído conscientemente cualquier cosa. Si fuésemos conscientes de ello, podríamos percibir el hilo de los acontecimientos de nuestras vidas, así como la coherencia perfecta con nuestro Plan de evolución.
Pero tenemos el poder de elegir y en función de esas elecciones, atraeremos las circunstancias.
Nada está decidido de antemano. Todo se decide, minuto a minuto, en función del proceso de aprendizaje.
Durante el proceso nos volvemos, cada vez mas, creadores conscientes. Nuestras vidas se construyen con el fin de realizar nuestro aprendizaje.
Lo que se presenta en nuestra vida está determinado por nuestro proceso evolutivo. En cada vida estamos en proceso de aprendizaje, de construcción, de rodaje, de refinamiento, de armonización y de integración de las diferentes partes de nuestro “vehículo”.Lo que queremos experimentar en nuestras vidas, son todas las situaciones que nos son necesarias para aprender y desarrollar cualidades a todos los niveles del ser.
La lección no vuelve a presentarse cuando ya se ha aprendido, como en la escuela…Vuelve a aparecer sólo cuando estamos dispuestos a aprenderla, como en la escuela…
Estamos en la escuela de la vida, siempre con el mismo objetivo: avanzar en conciencia, en sabidurías y en amor y aprender a conocer las grandes leyes del Universo, a fin de crear un mundo de paz, de dicha y de abundancia para todos en este planeta.
La vida (hecha de vidas sucesivas) es una gran escuela, con clases, niveles, exámenes y pruebas; ¡ e incluso con vacaciones ! En ciertas vidas se aprende con intensidad, las cosas se mueven, los acontecimientos se precipitan, estamos sometidos a pruebas continuamente. Durante otras vidas, hay más tranquilidad, descansamos, integramos.. …….
El aprendizaje es una integración cada vez mas profunda de la realidad de nuestra propia divinidad.
Lo importante es integrar la lección que la vida nos propone aquí y ahora, estar presentes en todo, y así conducirla de la manera más consciente y más armoniosa con nuestros recursos del momento. El trabajo hay que hacerlo aquí y ahora, exactamente allí donde nos encontramos, exactamente en las condiciones en las que estamos.
Estas condiciones son precisamente las que han sido elegidas por nuestra conciencia superior a fin de dar el máximo de oportunidades de evolución.
Todo trabajo de evolución, incluso el trabajo de cambio de contexto de pensamientos, puede percibirse como el viaje de la conciencia a través de diferentes dimensiones. Pero este viaje tiene una meta…acelerar el proceso y acercarnos cada vez mas a la paz, a la luz y a la libertad.
Ese es el juego que hemos elegido jugar”.
“¿Es posible considerarnos víctimas si nos volvemos conscientes de que siempre hemos sido creadores de nuestro viaje?”
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