lunes, 20 de septiembre de 2010

Jay Dennis Los hábitos de Jesús

Y movido por el Espíritu, vino al templo. Y cuando los padres del niño Jesús lo trajeron al templo, para hacer conforme a la costumbre de la ley. Lucas 2:27




Este pasaje nos habla de un hombre llamado Simeón, él le pidió a Dios en medio de sus visitas al templo que no se habría de morir sin ver al verbo (Jesús). En aquellos días existía la costumbre de que lo padres tenían que presentar a los niños cuando aun estaban muy pequeños, ante la presencia de Dios. Así que cuando Jesús tuvo cierta edad, sus padres, José y María lo llevaron al templo y como el niño era aun muy pequeño, pues no podía llegar solo. Los padres de Jesús tenían por habito hacer lo que al Señor le agradaba.- Así, algunos cristianos muy nuevos en el evangelio necesitan quien los lleve a la iglesia, ya que por si solos no podrían llegar.


Déjeme contarle que yo mismo fui uno de ellos. Muchas veces quise quedarme en la casa para no ir al culto, pero siempre hubo alguien que velaba por mí, alguien que insistía, que casi a la fuerza me llevaba. Recuerdo una ocasión en particular, estaba la serie mundial de baseball. Yo no quería perderme el juego, pero el hombre que el Señor puso en mi camino llegó a mi casa y comenzó a insistirme, una y otra vez, durante largo rato, me explicó todas las razones imaginables por las cuales yo debía asistir al culto. Pero ninguna me convenció. Estaba subyugado por el juego y ávido de un espectáculo de proporciones históricas. Entonces el hombre se la jugo: y me dijo: "Si esta misma noche no ocurre algo espectacular en su vida—me dijo--nunca más lo vuelvo a molestar". Entonces fui, más interesado en librarme del hombre de una vez por todas que de recibir de Dios. Pero aquella misma noche recibí el bautismo del Espíritu Santo y hablé en lenguas por primera vez. Fue algo maravilloso, algo increíble para mi vida.


Con respeto a Jesús en el templo, miramos que sus padres se movían siempre según las costumbres. La costumbre es la práctica reiterada de un acto. En esta oportunidad vamos a conocer cuatro de los hábitos de Jesús que le permitieron edificar un exitoso y perenne ministerio:


Tener un propósito firme.

Leer

Orar

Mentalidad de cuerpo

DESARROLLO:
1.- HÁBITO DE TENER UN PROPOSITO FIRME:

Y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta. Lucas 2:42


Lo primero que notamos aquí es que Jesús ya no es un bebe. Ahora tiene doce años y se empiezan a manifestar en él los hábitos de sus padres. Los hijos siempre van a hacer lo mismo que vieron hacer en sus hogares. El primer hábito que podemos entrever aquí es el de ir al templo con un propósito firme. En decir, llegar mentalizado, sabiendo qué se busca, con una idea o intención predeterminada. En este caso vemos que Jesús llega al templo con el propósito de hacer una fiesta.- Mire la mentalidad de Jesús desde los doce años, subía para hacer fiesta, ¿usted como se prepara para venir a la iglesia? Jesús decía: en la casa de mi padre debo estar. Podemos citar algunos casos en los cuales se vio manifiesto el propósito firme de ir a Jesús:


º La mujer del flujo de sangre:


Cuando ella buscaba a Jesús, decía para sí: "Si tan solo lo toco...si tan siquiera pudiera tocar el borde de su manto, entonces sería sana". Y así obtuvo lo que deseaba. Ella supo que había que acercarse con un propósito firme para obtener algo de Dios. Antes de lograr algo debemos mentalizarnos con la certeza de que lo recibiremos. Cuentan que en cierta ocasión, luego de un certamen de belleza, le preguntaron a la ganadora como había hecho para proyectar esa imagen tan segura, tan confiada, tan natural, mientras se paseaba por la tarima, aun cuando era la primera vez que lo hacía. Y ella les respondió: "Es que en mi mente—respondió la joven—ya había pasado mil veces". Se había mentalizado. Había visto su objetivo en su mente mucho antes de haberlo alcanzado.


º Moisés


También sabía del éxito que acarrearía el hecho de llegar con un propósito firme. Cuando se presentó delante de faraón para pedir la libertad de los israelitas, de entrada reveló su propósito, le dijo: ´´ deja ir a mi pueblo para hacerle fiesta a Dios.


º Daniel encontramos que él propuso en su corazón de no contaminarse".

º Salomón se propuso hacer un templo.

º El Apóstol Pablo que escribe: "Cada uno dé conforme propuso en su corazón". Pero para el que no tiene propósito firme, cualquier viento es bueno.


Hay un hábito que nos puede llevar de la efectividad a la grandeza: SOÑAR EN DIOS.- Los mayores logros se obtienen primeramente en la mente.

2.- HÁBITO DE LEER:


Vino a Nazaret, donde se había criado; y en el día de reposo entró en la sinagoga, conforme a su costumbre, y se levantó a leer. Lucas 4:16


Por más que avancemos en el evangelio, por más milagros que se hagan a través nuestro, por más revelación que tengamos, nunca debemos de apartarnos del hábito de la lectura de la palabra escrita. Jesús hacía sanidades cada día, podía caminar sobre las aguas, o alimentar a multitudes, pero aquí encontramos que tenía el hábito de leer las escrituras. Que nunca se nos pegue el síndrome del producto terminado. Que nunca pensemos que ya lo sabemos todo. Porque entonces vamos a dejar de aprender. Y el que deja de aprender, deja también de enseñar. Por eso Jesús siempre estaba trayendo una enseñanza nueva y fresca, porque se mantenía leyendo. Leer asuntos seculares es bueno. Pero la lectura de la Palabra de Dios puede hacer que pasen cosas prodigiosas. Cuando uno abre el libro comienza a saber quien es uno, Jesús abro el libro y encontró: en Isaías 61:1El Espíritu de Jehová el Señor está sobre mí, porque me ungió Jehová; me ha enviado a predicar buenas nuevas a los abatidos, a vendar a los quebrantados de corazón, a publicar libertad a los cautivos, y a los presos apertura de la cárcel.


Cuando Jesús cierra el libro dice: ésta palabra se cumplió hoy en mi, se dio cuenta que se hablaba de EL.


º Cuando Josué lo hizo supo que era un conquistador, que iba a hacer cosas que moisés no logro hacer.....Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas, Josué 1:9. Le dice Dios a Josué: ......Nadie te podrá hacer frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, estaré contigo; no te dejaré, ni te desampararé.(Josue1:5).- podemos ver que cuando abrimos la Biblia esta nos trae: a) autoridad, b) revelación, c) Restauración d) Seguridad.


º Leer la Biblia puede traer revelación. Esdras y Nehemías lo hicieron y supieron que podían restaurar el templo.


º La lectura de la palabra de Dios trae conocimiento acerca de los acontecimientos del porvenir. Aunque era visitado por ángeles, encontramos a Daniel leyendo el libro del profeta Jeremías, y así supo que faltaba poco para la liberación de su pueblo, que la cautividad estaba a punto de ser cancelada. La Palabra de Dios siempre crea en nosotros una actitud pro-activa, no reactiva. La actitud pro-activa es la que hace que las cosas ocurran, no se queda a esperar que sucedan, las provoca. Y la reactiva es la que simplemente reacciona ante las circunstancias, son reacciones a algo es causa y efecto únicamente.- Por eso es que si realmente quiere ver a Dios actuando en su vida, no espere más, comience a llenarse de la palabra, comience a proclamar las promesas. El poder de la vida esta en la boca. Hable. Confiese. Provoque a Dios a actuar a su favor. Usted puede hacerlo. Y lo más importante, Dios quiere hacerlo. El quiere obrar en su vida. Solo hable la palabra. La bendición esta ahí, esperando. Esperando que usted la desate...

3.- HÁBITO DE ORAR

Y saliendo, se fue, como era su costumbre, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. Cuando llegó a aquel lugar, les dijo: Orad que no entréis en tentación. Lucas 22:39


Aquí podemos encontrar otro hábito de Jesús: La oración. Cuando oramos, estamos afilando el hacha. Es decir, elevando nuestro grado de efectividad al máximo. Salomón escribió que "si el hacha pierde su filo y no se le vuelve a afilar, habrá que pegar con más fuerza". Eclesiales 10:10 (BAD) nos dice...... Si el hacha pierde su filo, y no se vuelve a afilar, hay que golpear con más fuerza. El éxito radica en la acción sabia y bien ejecutada.- O sea que cuando no oramos se requiere de más esfuerzo de parte nuestra, de más trabajo, y sentimos como que el camino va cuesta arriba. Jesús tenía el habito de ir al monte de los Olivos a orar, ya que el tenia un ministerio a diario, enseñaba, sanaba, etc., por eso se iba a recargar su unción.- El Señor en una oportunidad entre la multitud sintió que alguien había arrancado virtud de EL y dijo: quien me toco con fe.... era la mujer del flujo de sangre que lo toco y obtuvo sanidad, el Maestro sintió como que su nivel había bajado, como que había perdido fuerza, filo. Por eso, luego de estar con las multitudes, Jesús corría a los montes a orar, a afilar el hacha. Después volvía a la multitud y con una palabra echaba fuera demonios.


No olvidemos que el hacha de nuestra vida espiritual se afila con la oración.

4.- HABITO DE MENTALIDAD DE CUERPO

Tomaron, pues, el cuerpo de Jesús, y lo envolvieron en lienzos con especias aromáticas, según es costumbre sepultar entre los judíos. Juan 19:40

Visión de cuerpo, eso es lo que necesitamos, lo que tanta falta nos hace. El apóstol Pablo decía "Tienen que discernir el cuerpo de Cristo". ¿Por qué? Porque había muchos en aquel entonces, y habemos muchos ahora, que no hemos sido capaces de comprender plenamente que es el cuerpo de Cristo. El cuerpo de Cristo somos nosotros, la Iglesia. Si lo entendemos así el dolor de uno ha de ser el dolor de todos, de igual forma el gozo de uno es también el gozo de todos, tal como lo escribe Pablo: "Hay que reír con los que ríen y llorar con los que lloran". Hay personas que ya recibieron al Señor, que ya fueron sellados con el Espíritu Santo, pero que no les gusta congregarse ni tener comunión con los hermanos. Estas personas no tienen mentalidad de cuerpo. Aun no disciernen el cuerpo de Cristo. El día que lo hagamos vamos a alcanzar niveles desconocidos aun para la iglesia. Como esta su relación con los demás miembros del cuerpo de Cristo, o pero aun con el Señor, si de había alejado por alguna circunstancia, intégrese hoy, y siéntase parte de el.


Cambiemos nuestros hábitos y costumbres que nos hacen alejarnos del Señor.

CONCLUSIONES

Los cuatro hábitos de Jesús, nos enseñan que:


º Necesitamos tener un propósito firme en nuestra búsqueda de Dios.

º Leer las Escrituras para poder desarrollar una actitud pro-activa

º Afilar el hacha para elevar al máximo nuestros niveles de efectividad.

º Y finalmente necesitamos de mentalidad de cuerpo, discernir el cuerpo de Cristo.

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