martes, 12 de enero de 2016

Socrates el Primer Coach y Luego Platon y Aristoteles

Fue alrededor del año 450 A.C. cuando Sócrates inventó el Coaching. El filósofo griego fue el primero en emplear y promover el Diálogo como el mejor medio para motivar a sus discípulos a “alcanzar el conocimiento y la verdad”. Él lo llamo “El Arte de la Mayéutica” y básicamente consistía en hacer preguntas a sus discípulos para que fueran ellos mismos los que llegarán a sus propias conclusiones. Es decir, que Sócrates confiaba en que cada uno de nosotros tiene y conoce la verdad, y que tan sólo necesita el diálogo, el debate, la motivación, para alcanzarla.
Una vez que ya conocemos a grandes rasgos las diversas definiciones de coaching, vamos a exponer a continuación cuáles son sus orígenes. A principios del siglo XV, en un pequeño pueblo de Hungría llamado Kocs, por el que pasaban muchos viajeros, se estableció un servicio de carruajes que permitía su comunicación con otros pueblos cercanos a horas y días determinados. El servicio se hizo famoso ya que consiguió llevar a los pasajeros de un punto a otro de una forma muy eficaz y eficiente en todos los sentidos, en tiempo, confortabilidad, costes, etc., lo que deriva en el denominado “Carruaje de Kocs”.

    En francés la palabra kocs se tradujo como Coach, o vehículo para transportar personas de un sitio a otro.  En inglés la palabra coach está muy unida a todo lo relacionado con el transporte, que a su vez tiene un vínculo con el deporte practicado por la alta sociedad del siglo XVIII, en el que una serie de carruajes eran tirados por caballos, denominado coaching.



El origen filosófico
El origen filosófico del coaching se ha relacionado estrechamente con Sócrates y con su método de la Mayéutica.
    Sócrates lo asemeja directamente con el parto, indicando que no se le podía enseñar nada a nadie, ya que todos tenemos el conocimiento dentro de nosotros mismos, y mediante este método se conseguía extraer del interior la esencia de cada uno de nosotros.
    El nexo de unión entre la Mayéutica y el coaching es que Sócrates no buscaba exponer a sus pupilos objetivos, indicando sus fortalezas y debilidades, sino que su finalidad era que la propia persona fuera la que indicara todo eso, respondiendo a una de las cuestiones principales: ¿Qué quiero hacer? Centrada en la verdad interior de cada uno.
    Esto parte de la idea de que no es posible enseñar, sino que lo importante es aprender desde nuestro propio conocimiento. Como vemos, las ideas de Sócrates han sido recogidas por el coaching y tenidas muy en cuenta.
 Pero Sócrates no es la única influencia filosófica e importante en el coaching, ya que su principal pupilo, Platón, convertido igualmente en uno de los filósofos más importantes de la historia, escribió los denominados “Diálogos de Platón”, considerados por algunos como las primeras sesiones de coaching de la historia.
    Cabe destacar que en estas conversaciones lo principal era el poder de las preguntas como fuente de conocimiento.
    La Escucha Activa Forma de comunicación que demuestra al hablante que el oyente le ha entendido. tiene en las preguntas uno de sus puntos esenciales, que el coaching ha tomado de Platón, lo que ha facilitado el camino hacia el propio conocimiento de las personas, una visión más clara de la realidad de cada uno y de su futuro.
No podíamos dejar pasar la oportunidad de referirnos a otro de los mitos filosóficos de la antigua Grecia, Aristóteles, quien también aportó su pequeño grano de arena al coaching, mediante su denominada "Tábula Rasa", que tiene como idea clave que el hombre puede conseguir todo lo que se proponga. Esta teoría plantea que el hombre se divide en dos tipos de naturalezas diferentes:
  • Por un lado, el “Ser”, lo que nos viene dado, dónde estamos.
  • Por otro lado, el “Deber ser”, a dónde quiero llegar. La única forma de llegar de un punto a otro es la acción, considerándose el coaching el medio para conseguir este tránsito.
 Para terminar, nos gustaría hacer referencia a la influencia que la filosofía existencialista ha tenido en el coaching, ya que mientras Aristóteles planteó la acción, los existencialistas tendían más hacia la reflexión, cuestionando ¿qué es lo que queremos ser y cómo?, constituyendo así las dos partes de una misma moneda que, siendo independientes, se complementan.

    Como vemos, la esencia del coaching viene de muchos siglos atrás, lo que ha permitido su perfeccionamiento y actualización hasta nuestros días, buscando en todo momento la mejora del individuo.
El origen psicológico
Después de haber conocido el origen filosófico del coaching, llega el momento de tener nociones sobre la parte psicológica.
En este punto tiene una especial relevancia Viktor Franki, neuró Logo Especialista y psiquiatra, creador de la Logoterapia (modalidad de psicoterapia que propone que la voluntad de sentido es una motivación primaria del ser humano), como contraposición a las escuelas imperantes a mediados del siglo XX, la del psicoanálisis de Freud y de la psicología individual de Adler.
Logo”: “Persona versada” o “especialista”.
" Terapia Tratamiento ": Tratamiento.
Una definición similar podría ser: "Una modalidad de psicoterapia que propone que la voluntad de sentido es una motivación primaria del ser humano, una dimensión psicológica inexplorada por paradigmas psicoterapéuticos anteriores, y que la atención clínica hacia ella es esencial para la recuperación integral del paciente".
Voluntad de Sentido: Expresa la preocupación de Víctor Frankl ante los métodos psicológicos enfocados en la percepción del “componente exterior”, desvirtuando la idea del animatismo presente en el ser humano que lo hace único ante el reino vegetal y animal. (psicologismo).

Esta teoría se centra principalmente en el ámbito existencial, en dar un sentido a la existencia de cada uno de nosotros, utilizando para ello una comunicación activa y personal para que cada uno identifique y conozca qué es lo que realmente da sentido a su vida. Para conseguirlo, se suelen utilizar una serie de técnicas que vemos en el cuadro posterior.
Esta idea a cerca de la fuerza del diálogo fue continuada por Platón, su discípulo, al que también el Coaching le debe gran parte de su principios básicos. Fue este filósofo, discípulo de Sócrates, el que decidió dejar por escritos Los Diálogos, basados en una secuencia de preguntas y respuestas entre el maestro y él alumno, que bien podrían pasar por una sesión de Coaching de hoy en día.
Por otro lado, gran parte de la filosofía platónica se basaba en la idea de que la educación es formadora de carácter. Es decir, que el conocimiento de uno mismo es la clave fundamental para “alcanzar la verdad” que está dentro de nosotros.
El Coaching tal y como lo conocemos ahora se basa en el mismo principio: nuestra capacidad para mejorar, para desbloquearnos, para superar obstáculos, está en nosotros mismos.
La ayuda de un especialista que, como Sócrates, nos guíe con las preguntas adecuadas, nos hará darnos cuenta de que tenemos las respuestas.
Ya sabes que mi coach favorito es Aristóteles de Estagira (y en el terreno deportivo, Phil Jackson). Aristóteles (372-322 a. c.), que con su maestro Platón y el maestro de sus maestro, Sócrates, forman lo más granado del pensamiento clásico griego, se hizo cargo de un joven de 13 años, Alejandro de Macedonia, que falleció a los 32 y que a los 19 había conquistado el 90% de las tierras conocidas. Todo un logro.
Estoy haciendo la colección ‘Descubrir la Filosofía’ dirigida por Manuel Cruz (los domingos, con El País) y me he traído a la capital del Ebro ‘Aristóteles. De la potencia al acto’, de P. Ruiz Trujillo. 130 páginas que son pura ambrosía.
Aristóteles también era macedonio. Nació en Estagira, junto al Montes Athos, en el reino de Macedonia. Su padre, Telémaco, era médico en la corte de Amintas III, padre de Filipo II, y de ahí su interés por las ciencias. A los 17 años marchó a la Academia de Platón, en Atenas, y allí estuvo dos décadas (10.000 + 10.000 horas de “práctica deliberada”). Era, con mucho, el alumno más aventajado y el previsible sucesor. Sin embargo, cuando falleció Platón en el 347 a.C., había elegido a su sobrino, Espeusipo (un filósofo carente de “marca profesional”). Además, el rey Filipo iniciaba la conquista de Grecia, por lo que el sentimiento antimacedonio cundió en Atenas y Aristóteles marchó de la ciudad. Estagira estaba destruida (y sus habitantes se convirtieron en esclavos), por lo que fue a Atarneo y posteriormente a Asos, frente a la isla de Lesbos. En esos tres años escribió una interesante ‘Historia de los animales’.
En el 343 a.C. Filipo le propuso a Aristóteles convertirse en el tutor de Alejandro Magno. Fueron tres años muy intensos, hasta que el hijo de Filipo se convirtió en Emperador. Pero la relación entre coach y pupilo no acabó ahí. Durante casi 20 décadas se estuvieron “carteando” (el equivalente en la época al coaching por skype), de forma que Alejandro le recriminó que lo que le había enseñado (lo “acroamático”) lo publicara en los libros, y Aristóteles le respondiera que ese conocimiento solo era válido para la mente preparada, para “quien supiera escuchar”.
¿En qué le pudo entrenar Aristóteles a Alejandro Magno? Tanto en el método (eminentemente práctico, a diferencia de la teoría de las ideas platónica) y en el contenido. Según Diógenes Laercio (‘Vidas de los filósofos ilustres’), el de Estagira escribió 445.270 líneas, recogidas en muchos tratados. Nos ha llegado, principalmente gracias a los árabes, apenas una quinta parte (el paretiano 20%), en dos grandes bloques: los “esotéricos” (para iniciados) y los “exotéricos”, para divulgación. Un “Corpus Aristotélicus” en cinco grandes partes:
- Lógica. Clasifica las ciencias en teóricas, prácticas (praxis) y productivas. “El ser se dice de muchas maneras”. En su método científico, lógica y lenguaje guardan una relación. Se trata de atender a las causas (nada es casual) y utilizar la lógica como un instrumento. Enunciados y silogismos.
- Física o Filosofía Natural. Parte del concepto de “substancia” (los seres que componen el mundo), que es “hilemórfica” (de hylé, materia; y morphé, forma). Dos en uno. La esencia es la naturaleza especifica de una cosa, y por tanto hay atributos esenciales y cualidades accidentales. Y hay cuatro tipos de movimiento: generación y corrupción (por la substancia), alteración (por la cualidad), aumento/disminución (por la cantidad) y traslación (cambio de lugar).
- Filosofía primera o Metafísica. “Todos los hombres por naturaleza desean saber” (así inicia su ‘Metafísica’). Las cuatro causas del cambio son causa formal, causa material, causa eficiente y causa final.  Las dos primeras (forma y materia) constituyen la estructura de la substancia. Hay un primer motor, primer principio del movimiento. La finalidad es la causa suprema que mueve las cosas del mundo.
- Ética y Política. El ser humano es un “zoos politikon”, un animal social. Para Aristóteles, la Política es la ciencia práctica suprema, el bien de la polis. La Ética se ocupa de la persona como individuo. No cabe una sin la otra. Todo tiene un fin (teleología), y el del ser humano es la Felicidad (eudaimonia), que no son los bienes externos (honores, riqueza), ni los del cuerpo (placeres), sino “una vida buena” (el bien-estar). La noción central de la Ética aristotélica es la Virtud (areté), que es alcanzar el fin que te es propio. La virtud debe estar vinculada a una actividad del alma, y se sitúa en el término medio (por ejemplo, la Valentía, Coraje o Audacia está entre la Cobardía y la Temeridad). La más importante de las virtudes es la justicia (libro V de la ‘Ética a Nicómaco’); la prudencia (phronesis) es la virtud de la razón práctica; la sabiduría (comprensión de los principios) es la virtud más elevada, de la razón teorética. Para Aristóteles, hacer el bien y ser feliz es la misma cosa. 
- Estética. Incluye la ‘Retórica’ (el arte de convencer con la palabra) y la ‘Poética’: el arte como imitación de la naturaleza.
Cuando murió Filipo y Alejandro se convirtió en Rey, Aristóteles se retiró a Estagira, ya reconstruida (al parecer, fue una petición del coach a su pupilo a cambio de sus servicios). Fallecida su primera esposa, Herpilis, se unió a Pitias, con quien tuvo un hijo, Nicómaco. Y regresó a Atenas para fundar el Liceo o Perípato (le gustaba enseñar mientras caminaba). El Liceo era un gimnasio (de “gymnós”, desnudez, porque el ejercicio físico se hacía desnudo) junto a un bosque con un templo dedicado a Apolo Licio. Cuando Aristóteles estaba muy mayor (para la época, con 60 años), había dos candidatos a sucederle, Teofrasto de Lesbos y Eudemo de Rodas. Pidió que le sirvieran vino de Rodas y de Lesbos. Alabó ambos y declaró preferir el de Lesbos (porque era más dulce). En el 323 a.C. fallecieron Alejandro Magno y Demóstenes (gran agitador de los atenienses contra los macedonios). Acusado de no respetar los ritos de la polis, marchó de Atenas por segunda vez (“No permitiré que esta ciudad peque dos veces contra la filosofía”, dijo, en alusión a Sócrates). Se fue a Calcis, en la isla de Eubea, de donde era su madre, y allí falleció a los pocos meses. El Liceo, una institución abierta, tuvo la mejor biblioteca de la época (gracias a la generosidad de Alejandro Magno) y fue modelo de Alejandría y Pérgamo. 
Mi gratitud a P. Ruiz Trujillo, que ha sabido condensar maravillosamente el contenido aristotélico. El potencial no es Talento. El Talento es acto, es “el buen uso de la inteligencia” (José Antonio Marina). Te deseo que encuentres un/a coach que te sirva de espejo y ayude a potenciar tu talento, como hizo Aristóteles con Alejandro. 
Hoy en día el Coaching ha logrado demostrar su eficacia en terrenos como el deporte, la salud, la empresa y la vida personal. Incluso en nuestros cursos de Kleinson hemos comprobado que es un recurso clave para motivar y ayudar a nuestros alumnos a alcanzar sus objetivos en el área de idiomas.
Y aunque en realidad no sea un método tan novedoso e innovador como creíamos, lo cierto es que sí se ajusta a la perfección a las necesidades de casi cualquier individuo del Siglo XXI. Después de todo, si hay algo que hemos perdido desde los tiempos de la Grecia Clásica es esa capacidad de preguntarnos sobre nosotros mismos y sobre nuestra realidad. Por suerte, poco a poco, la vamos recuperando.

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