LOS ECONOMISTAS
* Muere un ex ministro de economía latino americano. Sus amigos se reúnen para pagarle el funeral a la viuda, ya que el hombre no solo arruinó a su país, sino también a su familia. Le mandan una nota al dueño de una fabrica pidiéndole un dólar para enterrar al economista muerto. Al rato reciben un mensajero con un sobre. Adentro se encuentran con un cheque y una nota que dice: "¿Un dólar por enterrar a un economista? Me parece un desperdicio. Aquí tienen este cheque: ¡entierren a mil de ellos!".
* Un cirujano, un arquitecto y un economista discutían sobre cual era la profesión más antigua del mundo. El cirujano comenzó diciendo: "Dios hizo a Eva de una costilla de Adán. ¡Dios era cirujano!" El arquitecto lo miró con sorna: "Sí, pero primero debió construir el mundo... Dios era arquitecto antes de ser cirujano..." El economista los mira a ambos y les pregunta "¿Qué había antes que Dios construyera el universo?" "El Caos", se apresuró a contestar el arquitecto. El economista sonrió y concluyo "¿Y quiénes creen ustedes que son los causantes del caos?".
* Un nivel "aceptable" de desempleo significa que el economista del Gobierno para quien es "aceptable", sigue en su puesto de trabajo.
* Pídale el número de teléfono a un economista y la dará un estimado.
* Existen dos clases de economistas: a) los que no pueden predecir las crisis y b) los que no saben que no pueden predecir las crisis.
* Un economista es alguien que no sabe lo que dice, pero se las arregla para hacerte sentir que es por tu culpa.
Pregunta: ¿Cuántos economistas de la Administración Clinton se necesitan para cambiar una lámpara?
Respuesta: Dos, uno para cambiar la lámpara y otro para suponer la existencia de una escalera.
Pregunta: ¿Cuántos economistas de la Escuela de Chicago se necesitan para cambiar una lámpara?
Respuesta: Ninguno, si la lámpara necesitara un cambio, el mercado lo haría por su cuenta.
Pregunta: ¿Cuántos economistas Social Demócratas se necesitan para cambiar una lámpara?
Respuesta: Uno para cambiar la lámpara y una docena para controlar que haya igualdad de oportunidades para el postulante.
Pregunta: ¿Cuántos economistas conservadores se necesitan para cambiar una lámpara?
Respuesta: Ninguno. La oscuridad hará que la lámpara se cambie sola.
Pregunta: ¿Cuántos economistas del Mercosur se necesitan para cambiar una lámpara?
Respuesta: Ninguno. Todas las condiciones de la iluminación son perfectamente correctas.
Pregunta: ¿Qué tienen en común un economista y una computadora?
Respuesta: La gente cree que ambos son inteligentísimos, pero si uno no le proporciona toda la información ninguno de ambos sirve absolutamente para nada.
Pregunta: ¿Cómo distingue a un economista de una persona que sufre un estado avanzado del mal de Alzheimer?
Respuesta: El economista es el que tiene la calculadora HP Financiera en la mano...
lunes, 1 de agosto de 2011
Los Errores de los Economistas
Lyndon Hermyle LaRouche, Jr. (nacido el 8 de septiembre de 1922) es un reconocido político de los Estados Unidos que lidera varias organizaciones políticas en los Estados Unidos y otros países. Es el fundador y editor contribuyente de Executive Intelligence Review, (Informe de inteligencia ejecutiva), una agencia de noticias y análisis de información mundial, elemento principal del movimiento que LaRouche lidera.
La posición de LaRouche como economista de renombre internacional y sus éxitos excepcionales como pronosticador de largo plazo resultan de sus descubrimientos originales de principio físico.
Su obra se conoce sobre todo por el buen éxito de dos pronósticos de largo plazo. El primero fue elaborado en 1959-1960; pronosticaba que, de persistir los supuestos axiomáticos de la política de las presidencias de Truman y Eisenhower, el segundo lustro de los sesentas sufriría una serie de crisis financiero-monetarias internacionales que llevarían a la ruina de los acuerdos de Bretton Woods y fue lo que ocurrió en 1971.
El segundo pronóstico se basó en las implicaciones de ese rompimiento de 1971. LaRouche pronosticó que, si las potencias dominantes recurrían a una combinación de formas monetarias cada vez más rapaces de medidas de austeridad, el resultado sería no una nueva crisis cíclica, sino, más bien, una crisis sistémica, una "crisis general de desintegración" del sistema global. Desde la crisis del mercado de valores estadounidense de octubre 1987, y las decisiones estratégicas, económicas, financieras y monetarias del lapso 1989–1992, el sistema financiero-monetario mundial quedó atrapado en la serie de sacudidas sísmicas que tienen lugar en la actualidad y que expresan esa crisis sistémica mundial o de "desintegración general".
En esta conferencia Larouche aprovecha para deshacerse, no en elogios, si no en insultos para los políticos y economistas a quienes califica de tontos, estúpidos e imbéciles (Sí, así como lo oyes. Asi les dice a todos esos analistas económicos, ministros de economía y profesores de economía que ves en las noticias)
Vale la pena escucharlo hoy a la luz del primer encuentro para "Reformar el Capitalismo" que las potencias económicas Europeas (Francia, Alemania y Gran Bretaña) para que el G-20 resuelva dejar a un lado a Estados Unidos y al dólar en favor de una multiporalidad de poderes económicos heterogénicos.
La posición de LaRouche como economista de renombre internacional y sus éxitos excepcionales como pronosticador de largo plazo resultan de sus descubrimientos originales de principio físico.
Su obra se conoce sobre todo por el buen éxito de dos pronósticos de largo plazo. El primero fue elaborado en 1959-1960; pronosticaba que, de persistir los supuestos axiomáticos de la política de las presidencias de Truman y Eisenhower, el segundo lustro de los sesentas sufriría una serie de crisis financiero-monetarias internacionales que llevarían a la ruina de los acuerdos de Bretton Woods y fue lo que ocurrió en 1971.
El segundo pronóstico se basó en las implicaciones de ese rompimiento de 1971. LaRouche pronosticó que, si las potencias dominantes recurrían a una combinación de formas monetarias cada vez más rapaces de medidas de austeridad, el resultado sería no una nueva crisis cíclica, sino, más bien, una crisis sistémica, una "crisis general de desintegración" del sistema global. Desde la crisis del mercado de valores estadounidense de octubre 1987, y las decisiones estratégicas, económicas, financieras y monetarias del lapso 1989–1992, el sistema financiero-monetario mundial quedó atrapado en la serie de sacudidas sísmicas que tienen lugar en la actualidad y que expresan esa crisis sistémica mundial o de "desintegración general".
En esta conferencia Larouche aprovecha para deshacerse, no en elogios, si no en insultos para los políticos y economistas a quienes califica de tontos, estúpidos e imbéciles (Sí, así como lo oyes. Asi les dice a todos esos analistas económicos, ministros de economía y profesores de economía que ves en las noticias)
Vale la pena escucharlo hoy a la luz del primer encuentro para "Reformar el Capitalismo" que las potencias económicas Europeas (Francia, Alemania y Gran Bretaña) para que el G-20 resuelva dejar a un lado a Estados Unidos y al dólar en favor de una multiporalidad de poderes económicos heterogénicos.
Saben Economia los Economistas!!!!
¿Saben Economía los economistas?
Haría mal el lector, sobre todo el lector perteneciente a la profesión económica (de entre los miles que nos leen a Demócrito y a mi…) en considerar esta pregunta como una (mera) provocación.
La pregunta pretende ser retórica, puesto que el que escribe estas líneas está convencido de que si alguien sabe economía, son los economistas, o al menos algunos de ellos.
El drama es que, lamentablemente, la pregunta no es retórica, o al menos no para gran parte de la profesión, a juzgar por lo que nos cuenta Citoyen en esta entrada, y lo que se extrae de la nota de Paul Krugman que en ella se enlaza.
Lo podemos resumir en una frase: “la profesión tiene un problema” (la profesión económica, se entiende). Y es un problema muy gordo.
Es cierto que la profesión es vilipendiada por propios y extraños que a menudo no conocen lo más elemental de sus fundamentos, pero yo sobrevolaría ese punto sin darle más importancia que la que tiene (es lógico que todo el mundo opine de economía, puesto que trata de temas muy cercanos al bienestar de la gente: dinero, salarios, paro, inflación, etc).
El auténtico problema, en mi opinión, viene de dentro. Porque si, como se afirma, un gran número de economistas no entienden los modelos en los que se basa su disciplina, entonces se está cuestionando los fundamentos mismos de la profesión: ¿qué confianza podemos tener, no ya en las opiniones, sino incluso en los trabajos de los propios economistas?
Como el anterior párrafo suena un poco radical, conviene aclarar algo: mi objetivo con esta entrada no es añadir un ataque más a la profesión económica: mi propia postura al respecto ha ido mejorando a medida que conozco un poco más del mundillo, desde posiciones bastante escépticas y críticas hasta otras mucho más matizadas. Mi objetivo es sencillamente añadir alguna reflexión a cuál puede ser el problema que hace a la profesión económica tan controvertida, bajo la tesis de que tiene que haber algo bastante profundo en el asunto.
Seamos sensatos: es obvio que un gran número de economistas sí entiende los modelos económicos. Por lo tanto, aquí puede haber un doble problema:
a) Un problema de “divulgación”, en el sentido de saber explicar al gran público los fundamentos de la disciplina, siguiendo la tradición de la divulgación científica por ejemplo en Física o Biología.
b) Un problema de “enseñanza académica”, que va más allá de la mera confección de los programas académicos.
Un caso personal a modo de ilustración
Os voy a contar mi caso personal: en la Escuela de Industriales de la UPM hay un curso de Economía en 3º de carrera (del plan de 6 años que yo estudié). Para un alumno al que se le supone cierta pericia matemática, que ha pasado ya por las abstracciones del Álgebra, se ha enfrentado al Cálculo Infinitesimal y las Ecuaciones Diferenciales y con un par de cursos con asignaturas de Física y de Química en la chepa… comprender las sutilezas de esos modelitos aparentemente simples que el profe de Economía pintaba en la pizarra, con dos sencillas curvas que se cortan… bueno, debería ser fácil, ¿no? Pues no. Para mi sorpresa y disgusto, me vi bastante incapaz de entender a la primera cada par de curvas que el profesor explicaba en la pizarra. Bien, esto puede ser un problema mío, bien sabe dios y el diablo que no soy el tipo más listo ni de mi barrio… pero no lo creo, mirad, no me creo tan especial ni como para detentar en exclusiva la bandera de la estulticia… estoy seguro de que allí en la Escuela la podíamos levantar muchos, y también en las Facultades de Economía, claro.
Lo cierto es que cada par de curvas que se me pintaban (oferta, demanda, precios, tasas de interés…) encerraban detrás toda una serie de asunciones y suposiciones que para mi no eran nada obvias, y que me obligaban a pensar y a intentar ver exactamente qué demonios quería decir esa curva… porque siempre tuve la impresión de que las curvas eran una manera gráfica y simple de explicar un teoría establecida a priori, y cuyos fundamentos son los que yo quería conocer, y desde luego las curvas no me los explicaban.
Supongo que parte del problema es no estar familiarizado con los métodos de las ciencias sociales. O mejor, estar demasiado familiarizado con las ciencias empíricas: para mí, una curva que describe el comportamiento de “algo” tiene una ley, una ecuación, detrás, y uno puede reflexionar sobre el “sentido físico” de esa ecuación, utilizar la intuición para entender cómo la ecuación describe un determinado aspecto de la realidad (esto del sentido físico valió hasta que llegué a la mecánica cuántica, claro, donde la visión intuitiva sirve para poco… pero eso es otra historia, que contaremos en otro lugar).
Pues bien, nunca logré discernir con claridad “el sentido físico” de lo que allí se me contaba. ¿Es un problema de cómo se explica la Economía? Sí, sin ninguna duda esto es parte del problema. También me pasó con asignaturas como la Electrotecnia, no os creáis… siempre he tenido dificultades para aprehender asignaturas en las que te enseñan un conjunto de técnicas de resolución de problemas y casos-tipo, pero en las que no era capaz de ver los fundamentos.
Pero aquí la cuestión clave no soy yo, sino que seguramente yo no soy el único con este “problema”: ¿es descabellado pensar que muchos estudiantes de Economía aprenden las técnicas, manejan la parafernalia matemática, conocen los modelos… sin de verdad entender en profundidad lo que éstos representan?
El problema, entonces, es que la mayoría sabrán tanta Economía como yo Electrotecnia.
Las matemáticas: ¿la herramienta es el problema?
Las matemáticas son sólo una herramienta, y es una herramienta poderosa. Es como el sable láser de los caballeros Jedi: su manejo además no está al alcance de todo el mundo, por lo que se convierte en símbolo de prestigio.
Nota friki al margen, su prestigio está bien ganado como medio de representar la realidad física, y dicho prestigio trasciende el de su mera utilización por la ciencia: es un prestigio social.
Es bien conocida la costumbre de muchos magufos, chamanes, buscadores de ovnis y de fantasmas, echadores de cartas, cienciólogos, astrólogos, parapsicólogos y demás charlatanes, de rodearse de parafernalia con apariencia matemática pero sin sentido, con el fin de dar una apariencia de profundidad y verosimilitud a su actividad.
Pero no estamos aquí para hablar de pseudociencias: el uso de las matemáticas es reivindicado por muchas disciplinas: por sus características intrínsecas, porque forma parte de nuestro propio esquema mental como especie, porque no conocemos otro modo más preciso, coherente y explotable de modelizar la realidad… y también porque da prestigio a la actividad, por qué no decirlo, muchas disciplinas tratan de incorporar la matemática a su metodología, incluidas las ciencias sociales. Y la Economía es la que más éxito ha obtenido en el empeño. Tanto, que puede morir de éxito.
¿Qué quiero decir con esto? Una vez que Samuelson estableció las bases matemáticas de la Economía, y de algún modo estableció al mismo tiempo la base de los programas académicos clásicos de enseñanza de la Economía, es obvio que los economistas están obligados a saber manejarse con las matemáticas. Ningún problema con esto, siempre que no se olvide que conocer la herramienta no es conocer la disciplina: saber manejar el yunque y la maza es condición necesaria, pero no suficiente, para hacer buenas espadas. Es necesario ver más allá de las curvas y las ecuaciones, y entender (y cuestionar, si ha lugar) lo que se te está enseñando. Aprehender lo que es “conocimiento establecido” en Economía. Porque si no, el riesgo que se corre es que los modelos sean patrimonio exclusivo de cuatro académicos que los entienden, y el resto de la profesión simplemente maneje una parafernalia cada vez más enrevesada y en la que es cada vez más difícil discernir su capacidad para representar la realidad. El riesgo es que todos estos trabajos queden en simples divertimentos académicos. O peor aún, que una vez obtenida “la gran ecuación” que aparentemente nos resuelve el problema, todos a usarla indiscriminadamente sin cuestionarse sus fundamentos, lo cual puede conducir al desastre.
En resumen, para mi no debería existir ningún problema con la herramienta matemática, siempre que quede claro que es sólo una herramienta (que puede ser utilizada para cualquier cosa, que puede ser utilizada bien o mal, y que por tanto no es por sí sola garantía de nada). Y que el prestigio no lo puede dar el cómo usas la herramienta, sino el resultado último de tu trabajo, sea cual sea la herramienta.
Si la herramienta no es el problema, ¿cuál es el problema?
Aquí, voy a hacer una CONJETURA.
Para mi, el problema puede estar en el “conocimiento establecido” por la Economía. ¿Cuál es el verdadero conocimiento establecido? Aquél que conocen y comparten todos los economistas, aquél que está fuera de la discusión, aquél en el que la profesión se asienta para poder avanzar, para adentrarse en nuevas líneas de investigación necesariamente más especulativas…
Por “conocimiento establecido” no hablo de una verdad absoluta e inamovible, puesto que esta noción es incompatible con cualquier ciencia. Para la ciencia, todo conocimiento está en permanente revisión, si queréis, en “permanente estado transitorio”, sujeto a la revisión por pares y a que nuevos experimentos puedan derribarlo, matizarlo o confirmarlo (por n-ésima vez en un ciclo sin fin).
Pero mirad, en Física, por ejemplo, se da un proceso que yo no veo en Economía: cada avance, cada nuevo descubrimiento, cada modelo que sustituye a uno anterior… se basa en el anterior y lo complementa… cuando el modelo anterior es “conocimiento establecido”, el nuevo modelo raramente lo invalida, en el sentido de descartarlo por incorrecto (aunque los más puristas dirán que sí)… generalmente lo que hace es complementar con nuevos conocimientos aquello a lo que el modelo anterior no llegaba, permaneciendo el modelo anterior como válido para casos simplificados, a menudo suficiente para la mayoría de casos y aplicaciones (ejemplo: la mecánica newtoniana queda sustituida por la relativista, mucho más general y mejor descriptora de la realidad… sin embargo, la newtoniana sigue siendo suficiente buena para la mayoría de aplicaciones de la vida diaria. No es concebible una “escuela newtoniana” en lucha a lo largo del tiempo con una “escuela relativista”).
¿Por qué en Economía este proceso no se da? Como decía un amigo mío: “la Economía es la única disciplina en que alguien es capaz de recibir el Nobel por un trabajo en que se defiende una cosa, y años después alguien puede recibir otro Nobel por un trabajo en que se defiende la contraria”.
Cuando los fundamentos de la disciplina económica son cuestionados desde dentro, cuando persisten distintas “escuelas económicas” enfrentadas, cuando los economistas no se ponen de acuerdo sobre cuestiones básicas, cuando se duda de que los economistas entiendan sus propios modelos… lo primero que se me ocurre es que no hay un conocimiento establecido.
Disclaimer:
Bien, yo no creo realmente que NO EXISTA en absoluto un conocimiento establecido en Economía. Lo que creo, con muchas dudas y sujeto a la refutación de quien me quiera iluminar (recordad que esto es sólo una conjetura), es que:
1) O bien el conocimiento establecido debe de ser muy limitado, de corto alcance, mucho más limitado de lo que piensan la mayoría de los economistas (incluso los que entienden los modelos).
2) O bien este conocimiento existe pero se enseña muy mal en las facultades, que si lo pensáis nos lleva casi necesariamente al primer punto, después de un par de generaciones.
Esta es una conjetura muy osada, para ser planteada desde fuera de la profesión. Insisto: esto es sólo un blog, se trata de debatir: que nadie vea aquí un ataque a la Economía per se. Únicamente pretendo buscar una explicación para un conjunto de problemas relativos a la disciplina, a los que también se refiere Citoyen en su entrada, y es la explicación que yo le doy. Sólo pretendo que alguien quiera recoger el guante: no ya darme a mi un curso acelerado de “conocimientos establecidos” por la Economía (aunque no estaría mal, je, je), sino de dar una hipótesis alternativa que explique mejor que la mía los problemas antes referidos.
Finalizaré con varios ejemplos:
a) En el recientemente célebre “Manifiesto de los 100”, en que 100 economistas académicos hacían recomendaciones al gobierno español para salir de la crisis, y que he leído con interés y con cuyas tesis estoy en general bastante de acuerdo, uno puede encontrar algunas propuestas (eso sí, no muchas) de algunos de los ponentes que son contradictorias entre sí. O un economista que recomienda bajar IRPF y subir cotizaciones a la SS mientras que otro colega, varias páginas más adelante, recomienda precisamente lo contrario. A esto, que puede ser más o menos explicable, se suma de repente el “Manifiesto de los 700”, en que otros tantos economistas, supongo que igual de “académicos”, tratan de rebatir, a veces de forma furibunda, las propuestas de sus colegas.
b) La teoría clásica del comercio internacional viene a afirmar que éste beneficia siempre a los países que intercambian productos, independientemente de su nivel de desarrollo y productividad, pues cada uno crecerá en base a su ventaja comparativa relativa. Yo mismo he utilizado este argumento en mi anterior entrada sobre el modelo productivo. Sin embargo, se pueden encontrar trabajos, basados en evidencias empíricas (por ejemplo en países latinoamericanos) que cuestionan este modelo, y que afirman que países con una gran diferencia en su nivel de desarrollo y su acceso a la tecnología, la mera ventaja comparativa no servirá para garantizar su crecimiento, e incluso el proceso comercial puede incrementar aún más la distancia con los países más desarrollados.
....
Hay un problema con el conocimiento establecido. Es sólo una conjetura, que es difícil de confirmar para mi desde fuera de la profesión, pero es la mejor explicación que le encuentro a lo que ocurre con la profesión. Y, creedme, quiero estar equivocado.
Vuelvo a la Física: cada nuevo modelo avanza y sustituye al anterior, y en cada momento está razonablemente claro lo que es conocimiento establecido. Newton describió el proceso en una frase: “…si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes…”
Haría mal el lector, sobre todo el lector perteneciente a la profesión económica (de entre los miles que nos leen a Demócrito y a mi…) en considerar esta pregunta como una (mera) provocación.
La pregunta pretende ser retórica, puesto que el que escribe estas líneas está convencido de que si alguien sabe economía, son los economistas, o al menos algunos de ellos.
El drama es que, lamentablemente, la pregunta no es retórica, o al menos no para gran parte de la profesión, a juzgar por lo que nos cuenta Citoyen en esta entrada, y lo que se extrae de la nota de Paul Krugman que en ella se enlaza.
Lo podemos resumir en una frase: “la profesión tiene un problema” (la profesión económica, se entiende). Y es un problema muy gordo.
Es cierto que la profesión es vilipendiada por propios y extraños que a menudo no conocen lo más elemental de sus fundamentos, pero yo sobrevolaría ese punto sin darle más importancia que la que tiene (es lógico que todo el mundo opine de economía, puesto que trata de temas muy cercanos al bienestar de la gente: dinero, salarios, paro, inflación, etc).
El auténtico problema, en mi opinión, viene de dentro. Porque si, como se afirma, un gran número de economistas no entienden los modelos en los que se basa su disciplina, entonces se está cuestionando los fundamentos mismos de la profesión: ¿qué confianza podemos tener, no ya en las opiniones, sino incluso en los trabajos de los propios economistas?
Como el anterior párrafo suena un poco radical, conviene aclarar algo: mi objetivo con esta entrada no es añadir un ataque más a la profesión económica: mi propia postura al respecto ha ido mejorando a medida que conozco un poco más del mundillo, desde posiciones bastante escépticas y críticas hasta otras mucho más matizadas. Mi objetivo es sencillamente añadir alguna reflexión a cuál puede ser el problema que hace a la profesión económica tan controvertida, bajo la tesis de que tiene que haber algo bastante profundo en el asunto.
Seamos sensatos: es obvio que un gran número de economistas sí entiende los modelos económicos. Por lo tanto, aquí puede haber un doble problema:
a) Un problema de “divulgación”, en el sentido de saber explicar al gran público los fundamentos de la disciplina, siguiendo la tradición de la divulgación científica por ejemplo en Física o Biología.
b) Un problema de “enseñanza académica”, que va más allá de la mera confección de los programas académicos.
Un caso personal a modo de ilustración
Os voy a contar mi caso personal: en la Escuela de Industriales de la UPM hay un curso de Economía en 3º de carrera (del plan de 6 años que yo estudié). Para un alumno al que se le supone cierta pericia matemática, que ha pasado ya por las abstracciones del Álgebra, se ha enfrentado al Cálculo Infinitesimal y las Ecuaciones Diferenciales y con un par de cursos con asignaturas de Física y de Química en la chepa… comprender las sutilezas de esos modelitos aparentemente simples que el profe de Economía pintaba en la pizarra, con dos sencillas curvas que se cortan… bueno, debería ser fácil, ¿no? Pues no. Para mi sorpresa y disgusto, me vi bastante incapaz de entender a la primera cada par de curvas que el profesor explicaba en la pizarra. Bien, esto puede ser un problema mío, bien sabe dios y el diablo que no soy el tipo más listo ni de mi barrio… pero no lo creo, mirad, no me creo tan especial ni como para detentar en exclusiva la bandera de la estulticia… estoy seguro de que allí en la Escuela la podíamos levantar muchos, y también en las Facultades de Economía, claro.
Lo cierto es que cada par de curvas que se me pintaban (oferta, demanda, precios, tasas de interés…) encerraban detrás toda una serie de asunciones y suposiciones que para mi no eran nada obvias, y que me obligaban a pensar y a intentar ver exactamente qué demonios quería decir esa curva… porque siempre tuve la impresión de que las curvas eran una manera gráfica y simple de explicar un teoría establecida a priori, y cuyos fundamentos son los que yo quería conocer, y desde luego las curvas no me los explicaban.
Supongo que parte del problema es no estar familiarizado con los métodos de las ciencias sociales. O mejor, estar demasiado familiarizado con las ciencias empíricas: para mí, una curva que describe el comportamiento de “algo” tiene una ley, una ecuación, detrás, y uno puede reflexionar sobre el “sentido físico” de esa ecuación, utilizar la intuición para entender cómo la ecuación describe un determinado aspecto de la realidad (esto del sentido físico valió hasta que llegué a la mecánica cuántica, claro, donde la visión intuitiva sirve para poco… pero eso es otra historia, que contaremos en otro lugar).
Pues bien, nunca logré discernir con claridad “el sentido físico” de lo que allí se me contaba. ¿Es un problema de cómo se explica la Economía? Sí, sin ninguna duda esto es parte del problema. También me pasó con asignaturas como la Electrotecnia, no os creáis… siempre he tenido dificultades para aprehender asignaturas en las que te enseñan un conjunto de técnicas de resolución de problemas y casos-tipo, pero en las que no era capaz de ver los fundamentos.
Pero aquí la cuestión clave no soy yo, sino que seguramente yo no soy el único con este “problema”: ¿es descabellado pensar que muchos estudiantes de Economía aprenden las técnicas, manejan la parafernalia matemática, conocen los modelos… sin de verdad entender en profundidad lo que éstos representan?
El problema, entonces, es que la mayoría sabrán tanta Economía como yo Electrotecnia.
Las matemáticas: ¿la herramienta es el problema?
Las matemáticas son sólo una herramienta, y es una herramienta poderosa. Es como el sable láser de los caballeros Jedi: su manejo además no está al alcance de todo el mundo, por lo que se convierte en símbolo de prestigio.
Nota friki al margen, su prestigio está bien ganado como medio de representar la realidad física, y dicho prestigio trasciende el de su mera utilización por la ciencia: es un prestigio social.
Es bien conocida la costumbre de muchos magufos, chamanes, buscadores de ovnis y de fantasmas, echadores de cartas, cienciólogos, astrólogos, parapsicólogos y demás charlatanes, de rodearse de parafernalia con apariencia matemática pero sin sentido, con el fin de dar una apariencia de profundidad y verosimilitud a su actividad.
Pero no estamos aquí para hablar de pseudociencias: el uso de las matemáticas es reivindicado por muchas disciplinas: por sus características intrínsecas, porque forma parte de nuestro propio esquema mental como especie, porque no conocemos otro modo más preciso, coherente y explotable de modelizar la realidad… y también porque da prestigio a la actividad, por qué no decirlo, muchas disciplinas tratan de incorporar la matemática a su metodología, incluidas las ciencias sociales. Y la Economía es la que más éxito ha obtenido en el empeño. Tanto, que puede morir de éxito.
¿Qué quiero decir con esto? Una vez que Samuelson estableció las bases matemáticas de la Economía, y de algún modo estableció al mismo tiempo la base de los programas académicos clásicos de enseñanza de la Economía, es obvio que los economistas están obligados a saber manejarse con las matemáticas. Ningún problema con esto, siempre que no se olvide que conocer la herramienta no es conocer la disciplina: saber manejar el yunque y la maza es condición necesaria, pero no suficiente, para hacer buenas espadas. Es necesario ver más allá de las curvas y las ecuaciones, y entender (y cuestionar, si ha lugar) lo que se te está enseñando. Aprehender lo que es “conocimiento establecido” en Economía. Porque si no, el riesgo que se corre es que los modelos sean patrimonio exclusivo de cuatro académicos que los entienden, y el resto de la profesión simplemente maneje una parafernalia cada vez más enrevesada y en la que es cada vez más difícil discernir su capacidad para representar la realidad. El riesgo es que todos estos trabajos queden en simples divertimentos académicos. O peor aún, que una vez obtenida “la gran ecuación” que aparentemente nos resuelve el problema, todos a usarla indiscriminadamente sin cuestionarse sus fundamentos, lo cual puede conducir al desastre.
En resumen, para mi no debería existir ningún problema con la herramienta matemática, siempre que quede claro que es sólo una herramienta (que puede ser utilizada para cualquier cosa, que puede ser utilizada bien o mal, y que por tanto no es por sí sola garantía de nada). Y que el prestigio no lo puede dar el cómo usas la herramienta, sino el resultado último de tu trabajo, sea cual sea la herramienta.
Si la herramienta no es el problema, ¿cuál es el problema?
Aquí, voy a hacer una CONJETURA.
Para mi, el problema puede estar en el “conocimiento establecido” por la Economía. ¿Cuál es el verdadero conocimiento establecido? Aquél que conocen y comparten todos los economistas, aquél que está fuera de la discusión, aquél en el que la profesión se asienta para poder avanzar, para adentrarse en nuevas líneas de investigación necesariamente más especulativas…
Por “conocimiento establecido” no hablo de una verdad absoluta e inamovible, puesto que esta noción es incompatible con cualquier ciencia. Para la ciencia, todo conocimiento está en permanente revisión, si queréis, en “permanente estado transitorio”, sujeto a la revisión por pares y a que nuevos experimentos puedan derribarlo, matizarlo o confirmarlo (por n-ésima vez en un ciclo sin fin).
Pero mirad, en Física, por ejemplo, se da un proceso que yo no veo en Economía: cada avance, cada nuevo descubrimiento, cada modelo que sustituye a uno anterior… se basa en el anterior y lo complementa… cuando el modelo anterior es “conocimiento establecido”, el nuevo modelo raramente lo invalida, en el sentido de descartarlo por incorrecto (aunque los más puristas dirán que sí)… generalmente lo que hace es complementar con nuevos conocimientos aquello a lo que el modelo anterior no llegaba, permaneciendo el modelo anterior como válido para casos simplificados, a menudo suficiente para la mayoría de casos y aplicaciones (ejemplo: la mecánica newtoniana queda sustituida por la relativista, mucho más general y mejor descriptora de la realidad… sin embargo, la newtoniana sigue siendo suficiente buena para la mayoría de aplicaciones de la vida diaria. No es concebible una “escuela newtoniana” en lucha a lo largo del tiempo con una “escuela relativista”).
¿Por qué en Economía este proceso no se da? Como decía un amigo mío: “la Economía es la única disciplina en que alguien es capaz de recibir el Nobel por un trabajo en que se defiende una cosa, y años después alguien puede recibir otro Nobel por un trabajo en que se defiende la contraria”.
Cuando los fundamentos de la disciplina económica son cuestionados desde dentro, cuando persisten distintas “escuelas económicas” enfrentadas, cuando los economistas no se ponen de acuerdo sobre cuestiones básicas, cuando se duda de que los economistas entiendan sus propios modelos… lo primero que se me ocurre es que no hay un conocimiento establecido.
Disclaimer:
Bien, yo no creo realmente que NO EXISTA en absoluto un conocimiento establecido en Economía. Lo que creo, con muchas dudas y sujeto a la refutación de quien me quiera iluminar (recordad que esto es sólo una conjetura), es que:
1) O bien el conocimiento establecido debe de ser muy limitado, de corto alcance, mucho más limitado de lo que piensan la mayoría de los economistas (incluso los que entienden los modelos).
2) O bien este conocimiento existe pero se enseña muy mal en las facultades, que si lo pensáis nos lleva casi necesariamente al primer punto, después de un par de generaciones.
Esta es una conjetura muy osada, para ser planteada desde fuera de la profesión. Insisto: esto es sólo un blog, se trata de debatir: que nadie vea aquí un ataque a la Economía per se. Únicamente pretendo buscar una explicación para un conjunto de problemas relativos a la disciplina, a los que también se refiere Citoyen en su entrada, y es la explicación que yo le doy. Sólo pretendo que alguien quiera recoger el guante: no ya darme a mi un curso acelerado de “conocimientos establecidos” por la Economía (aunque no estaría mal, je, je), sino de dar una hipótesis alternativa que explique mejor que la mía los problemas antes referidos.
Finalizaré con varios ejemplos:
a) En el recientemente célebre “Manifiesto de los 100”, en que 100 economistas académicos hacían recomendaciones al gobierno español para salir de la crisis, y que he leído con interés y con cuyas tesis estoy en general bastante de acuerdo, uno puede encontrar algunas propuestas (eso sí, no muchas) de algunos de los ponentes que son contradictorias entre sí. O un economista que recomienda bajar IRPF y subir cotizaciones a la SS mientras que otro colega, varias páginas más adelante, recomienda precisamente lo contrario. A esto, que puede ser más o menos explicable, se suma de repente el “Manifiesto de los 700”, en que otros tantos economistas, supongo que igual de “académicos”, tratan de rebatir, a veces de forma furibunda, las propuestas de sus colegas.
b) La teoría clásica del comercio internacional viene a afirmar que éste beneficia siempre a los países que intercambian productos, independientemente de su nivel de desarrollo y productividad, pues cada uno crecerá en base a su ventaja comparativa relativa. Yo mismo he utilizado este argumento en mi anterior entrada sobre el modelo productivo. Sin embargo, se pueden encontrar trabajos, basados en evidencias empíricas (por ejemplo en países latinoamericanos) que cuestionan este modelo, y que afirman que países con una gran diferencia en su nivel de desarrollo y su acceso a la tecnología, la mera ventaja comparativa no servirá para garantizar su crecimiento, e incluso el proceso comercial puede incrementar aún más la distancia con los países más desarrollados.
....
Hay un problema con el conocimiento establecido. Es sólo una conjetura, que es difícil de confirmar para mi desde fuera de la profesión, pero es la mejor explicación que le encuentro a lo que ocurre con la profesión. Y, creedme, quiero estar equivocado.
Vuelvo a la Física: cada nuevo modelo avanza y sustituye al anterior, y en cada momento está razonablemente claro lo que es conocimiento establecido. Newton describió el proceso en una frase: “…si he visto más lejos es porque estoy sentado sobre los hombros de gigantes…”
Dan Coyle: Somos lo que hacemos de manera habitual
La excelencia es un hábito?
Eso dijo Aristóteles: "Somos lo que hacemos repetidamente". La excelencia es un habito que podemos cultivar a través de una serie de mecanismos y circuitos neuronales.
Ha creado usted el club de fans de la mielina.
Esa sustancia que rodea el núcleo de las neuronas es como la banda ancha de nuestro cerebro, pero en este caso no hay ningún técnico que nos la instale; para establecerla y que nuestro cerebro funcione a mayor velocidad, fuerza y precisión, necesitamos práctica y repetición.
¿Más mielina, más excelencia?
Exacto, y todos podemos cultivarla. El neurólogo Bartzokis, investigador de la mielina, dice que todas las habilidades, todo el lenguaje, toda la música, los movimientos, están hechos de circuitos vivos; y todos los circuitos crecen según determinadas reglas.
¿Reglas que aplicaban ya los florentinos del la época de Miguel Ángel?
Pensamos que esa época y ese lugar dieron una gran cantidad de talentos innatos, pero en realidad era fruto de un sistema de formación en el que los niños a partir de los 7 años se convertían en aprendices activos de grandes maestros. No escuchaban ponencias, sino que hacían, preparaban frescos y pinturas durante diez años.
¿Hay que volver a los oficios para superar el fracaso escolar?
La práctica intensa realizada con energía, pasión y compromiso; con motivación, junto con la admiración por los maestros y la integración de los errores como parte del aprendizaje, son las claves que he visto repetirse a lo largo de mi investigación en los variopintos semilleros de talentos.
¿Cómo empezó todo?
Haciendo un reportaje sobre un club de tenis muy pequeño del que había surgido un gran campeón, me di cuenta de que ese club había dado más campeones que todos los clubs de EE. UU. juntos.
¿Qué entiende por práctica intensa?
Al límite de nuestras habilidades, el objetivo debe estar siempre un poco más allá de lo que damos de sí.
¿De dónde procede el combustible de la motivación?
Pensamos que del interior, pero la mayoría de las veces procede del exterior. Nada motiva más que hallar el ejemplo de eso en lo que queremos convertirnos.
¿Qué diferencia a los maestros instructores de los semilleros de talentos?
No dan discursos, son anónimos; por lo general, personas poco valoradas. Nadie conoce a Larisa Preobrazhenskaya, entrenadora de un club de tenis de Moscú que ha generado talentos por valor de millones de dólares. Vi llegar a su clase a una alumna nueva.
¿Y?
Larisa detuvo la clase, la miró y le pasó la pelota, estableciendo con ella una conexión. Para esa niña su entrenadora se convirtió en un referente. Y siempre daba instrucciones breves, cortas y rápidas en el momento, mientras estaba sucediendo.
Entiendo.
Los susurradores de talento suelen ser personas mayores y humildes, atletas emocionales que saben encender la pasión en sus alumnos y la práctica intensa. Y lo hacen con sentido del humor, herramienta básica para que el esfuerzo no resulte frustrante.
Las calles de Brasil producen mejores jugadores que los mejores clubs.
Los semilleros de talentos son lugares pobres que carecen de recursos pero ricos en lo que cuenta. En Brasil juegan al fútbol sala: el juego está comprimido, se toca la pelota un 600% más que en los campos grandes; la pelota es más pequeña, se cometen más errores, por todo ello los circuitos cerebrales se activan con mucha más frecuencia.
¿Hay que felicitarse por los errores?
Sin ellos no avanzamos. Tenemos 100.000 millas de circuitos en el cerebro, podríamos dar cuatro vueltas alrededor de la Tierra, y lo que hacemos con esos circuitos depende de nosotros, nosotros debemos encenderlos para conseguir el talento.
¿Cómo avivar el talento?
Visité una escuela en un barrio pobre de EE. UU. en la que había una maestra que elevó la media de las notas. Todas sus clases empezaban con la frase: "Gracias a lo que vamos a hacer ahora iréis a la universidad", y les explicaba las excelencias de tener una carrera. Los llevaba a visitar la universidad y a entrevistarse con universitarios de su barrio.
Despertar el entusiasmo por aprender. La gran mayoría de los atletas con grandes marcas suelen ser los pequeños de la familia: corrían como locos para alcanzar a sus hermanos mayores. Hay otro estudio que demuestra que los mejores pianistas se iniciaron con profesores muy corrientes pero entusiastas y cariñosos.
Un buen maestro es un tesoro, ¿pero qué puedo hacer yo?
Yo pensaba que ser padre equivalía a desvelar el talento oculto de mis hijos. Después de mi investigación me he dado cuenta de que lo que debo hacer es exponer a mis hijos a cuantas más cosas, mejor, y fijarme en su reacción, ver qué les motiva. Y siempre hay que alabarles por el esfuerzo.
¿Qué es lo que más le ha sorprendido de su investigación?
Darme cuenta de que el talento no tiene tanto que ver como creíamos con los genes. El talento se cultiva, y no es necesario ser rico.
via lavanguardia.es
Frases interesantes:
Necesitamos práctica y repetición para crear mielinina: la banda ancha de nuestro cerebro.
En la època de miguel àngel el talento era fruto de un sistema de formación en el que los niños a partir de los 7 años se convertían en aprendices activos de grandes maestros. No escuchaban ponencias, sino que hacían, preparaban frescos y pinturas durante diez años.
La práctica intensa realizada con energía, pasión y compromiso; con motivación, junto con la admiración por los maestros y la integración de los errores como parte del aprendizaje, son las claves que he visto repetirse a lo largo de mi investigación en los variopintos semilleros de talentos.
Practica intensa: Al límite de nuestras habilidades, el objetivo debe estar siempre un poco más allá de lo que damos de sí.
Nada motiva más que hallar el ejemplo de eso en lo que queremos convertirnos.
Una alumna nueva. (entrenadora de baloncesto) Larisa detuvo la clase, la miró y le pasó la pelota, estableciendo con ella una conexión. Para esa niña su entrenadora se convirtió en un referente. Y siempre daba instrucciones breves, cortas y rápidas en el momento, mientras estaba sucediendo.
Hay que felicitarse por los errores. Sin ellos no avanzamos. Tenemos 100.000 millas de circuitos en el cerebro, podríamos dar cuatro vueltas alrededor de la Tierra, y lo que hacemos con esos circuitos depende de nosotros, nosotros debemos encenderlos para conseguir el talento.
Visité una escuela en un barrio pobre de EE. UU. en la que había una maestra que elevó la media de las notas. Todas sus clases empezaban con la frase: "Gracias a lo que vamos a hacer ahora iréis a la universidad", y les explicaba las excelencias de tener una carrera. Los llevaba a visitar la universidad y a entrevistarse con universitarios de su barrio.
Los mejores pianistas se iniciaron con profesores muy corrientes pero entusiastas y cariñosos.
No hay que desvelar talento oculto. Lo que se debe hacer es exponer a cuantas más cosas, mejor, y fijarse en cómo reaccionan, ver qué les motiva. Y siempre hay que alabarlos por el esfuerzo.
Eso dijo Aristóteles: "Somos lo que hacemos repetidamente". La excelencia es un habito que podemos cultivar a través de una serie de mecanismos y circuitos neuronales.
Ha creado usted el club de fans de la mielina.
Esa sustancia que rodea el núcleo de las neuronas es como la banda ancha de nuestro cerebro, pero en este caso no hay ningún técnico que nos la instale; para establecerla y que nuestro cerebro funcione a mayor velocidad, fuerza y precisión, necesitamos práctica y repetición.
¿Más mielina, más excelencia?
Exacto, y todos podemos cultivarla. El neurólogo Bartzokis, investigador de la mielina, dice que todas las habilidades, todo el lenguaje, toda la música, los movimientos, están hechos de circuitos vivos; y todos los circuitos crecen según determinadas reglas.
¿Reglas que aplicaban ya los florentinos del la época de Miguel Ángel?
Pensamos que esa época y ese lugar dieron una gran cantidad de talentos innatos, pero en realidad era fruto de un sistema de formación en el que los niños a partir de los 7 años se convertían en aprendices activos de grandes maestros. No escuchaban ponencias, sino que hacían, preparaban frescos y pinturas durante diez años.
¿Hay que volver a los oficios para superar el fracaso escolar?
La práctica intensa realizada con energía, pasión y compromiso; con motivación, junto con la admiración por los maestros y la integración de los errores como parte del aprendizaje, son las claves que he visto repetirse a lo largo de mi investigación en los variopintos semilleros de talentos.
¿Cómo empezó todo?
Haciendo un reportaje sobre un club de tenis muy pequeño del que había surgido un gran campeón, me di cuenta de que ese club había dado más campeones que todos los clubs de EE. UU. juntos.
¿Qué entiende por práctica intensa?
Al límite de nuestras habilidades, el objetivo debe estar siempre un poco más allá de lo que damos de sí.
¿De dónde procede el combustible de la motivación?
Pensamos que del interior, pero la mayoría de las veces procede del exterior. Nada motiva más que hallar el ejemplo de eso en lo que queremos convertirnos.
¿Qué diferencia a los maestros instructores de los semilleros de talentos?
No dan discursos, son anónimos; por lo general, personas poco valoradas. Nadie conoce a Larisa Preobrazhenskaya, entrenadora de un club de tenis de Moscú que ha generado talentos por valor de millones de dólares. Vi llegar a su clase a una alumna nueva.
¿Y?
Larisa detuvo la clase, la miró y le pasó la pelota, estableciendo con ella una conexión. Para esa niña su entrenadora se convirtió en un referente. Y siempre daba instrucciones breves, cortas y rápidas en el momento, mientras estaba sucediendo.
Entiendo.
Los susurradores de talento suelen ser personas mayores y humildes, atletas emocionales que saben encender la pasión en sus alumnos y la práctica intensa. Y lo hacen con sentido del humor, herramienta básica para que el esfuerzo no resulte frustrante.
Las calles de Brasil producen mejores jugadores que los mejores clubs.
Los semilleros de talentos son lugares pobres que carecen de recursos pero ricos en lo que cuenta. En Brasil juegan al fútbol sala: el juego está comprimido, se toca la pelota un 600% más que en los campos grandes; la pelota es más pequeña, se cometen más errores, por todo ello los circuitos cerebrales se activan con mucha más frecuencia.
¿Hay que felicitarse por los errores?
Sin ellos no avanzamos. Tenemos 100.000 millas de circuitos en el cerebro, podríamos dar cuatro vueltas alrededor de la Tierra, y lo que hacemos con esos circuitos depende de nosotros, nosotros debemos encenderlos para conseguir el talento.
¿Cómo avivar el talento?
Visité una escuela en un barrio pobre de EE. UU. en la que había una maestra que elevó la media de las notas. Todas sus clases empezaban con la frase: "Gracias a lo que vamos a hacer ahora iréis a la universidad", y les explicaba las excelencias de tener una carrera. Los llevaba a visitar la universidad y a entrevistarse con universitarios de su barrio.
Despertar el entusiasmo por aprender. La gran mayoría de los atletas con grandes marcas suelen ser los pequeños de la familia: corrían como locos para alcanzar a sus hermanos mayores. Hay otro estudio que demuestra que los mejores pianistas se iniciaron con profesores muy corrientes pero entusiastas y cariñosos.
Un buen maestro es un tesoro, ¿pero qué puedo hacer yo?
Yo pensaba que ser padre equivalía a desvelar el talento oculto de mis hijos. Después de mi investigación me he dado cuenta de que lo que debo hacer es exponer a mis hijos a cuantas más cosas, mejor, y fijarme en su reacción, ver qué les motiva. Y siempre hay que alabarles por el esfuerzo.
¿Qué es lo que más le ha sorprendido de su investigación?
Darme cuenta de que el talento no tiene tanto que ver como creíamos con los genes. El talento se cultiva, y no es necesario ser rico.
via lavanguardia.es
Frases interesantes:
Necesitamos práctica y repetición para crear mielinina: la banda ancha de nuestro cerebro.
En la època de miguel àngel el talento era fruto de un sistema de formación en el que los niños a partir de los 7 años se convertían en aprendices activos de grandes maestros. No escuchaban ponencias, sino que hacían, preparaban frescos y pinturas durante diez años.
La práctica intensa realizada con energía, pasión y compromiso; con motivación, junto con la admiración por los maestros y la integración de los errores como parte del aprendizaje, son las claves que he visto repetirse a lo largo de mi investigación en los variopintos semilleros de talentos.
Practica intensa: Al límite de nuestras habilidades, el objetivo debe estar siempre un poco más allá de lo que damos de sí.
Nada motiva más que hallar el ejemplo de eso en lo que queremos convertirnos.
Una alumna nueva. (entrenadora de baloncesto) Larisa detuvo la clase, la miró y le pasó la pelota, estableciendo con ella una conexión. Para esa niña su entrenadora se convirtió en un referente. Y siempre daba instrucciones breves, cortas y rápidas en el momento, mientras estaba sucediendo.
Hay que felicitarse por los errores. Sin ellos no avanzamos. Tenemos 100.000 millas de circuitos en el cerebro, podríamos dar cuatro vueltas alrededor de la Tierra, y lo que hacemos con esos circuitos depende de nosotros, nosotros debemos encenderlos para conseguir el talento.
Visité una escuela en un barrio pobre de EE. UU. en la que había una maestra que elevó la media de las notas. Todas sus clases empezaban con la frase: "Gracias a lo que vamos a hacer ahora iréis a la universidad", y les explicaba las excelencias de tener una carrera. Los llevaba a visitar la universidad y a entrevistarse con universitarios de su barrio.
Los mejores pianistas se iniciaron con profesores muy corrientes pero entusiastas y cariñosos.
No hay que desvelar talento oculto. Lo que se debe hacer es exponer a cuantas más cosas, mejor, y fijarse en cómo reaccionan, ver qué les motiva. Y siempre hay que alabarlos por el esfuerzo.
Dan Coyle: Las Claves del Talento
En Las claves del talento, Dan Coyle le da un nuevo enfoque a los mecanismos del aprendizaje partiendo de las últimas tendencias e investigaciones en este ámbito. Para poder desarrollar una habilidad, el autor nos introduce tres conceptos clave que se han de dar simultáneamente: la práctica intensa, la ignición y el maestro instructor. Cuando todos se combinan, aparecen los resultados sorprendentes.
La práctica intensa, es el primer gran aspecto a tener en cuenta y se basa en el esfuerzo reiterativo en el desarrollo de una actividad. Uno de los principios que cuestiona Dan Coyle es el de la memoria como un registro en el cual se graban datos. La memoria funciona más como una estructura: a medida que nos esforzamos y centramos en un tema concreto, mayor estructura vamos creando y a mayor estructura, mayor velocidad de aprendizaje. Por tanto, el esfuerzo es un requisito biológico para el aprendizaje, no una opción.
El segundo elemento es la ignición, y es el proceso que crea y mantiene viva la motivación. Esta motivación viene motivada por elementos subjetivos como el compromiso o la percepción del “yo” y a elementos externos como la valoración externa de nuestra habilidad y de nuestras posibilidades.
Por último el tercer elemento importante es el del maestro instructor, una persona capaz de combinar la practica intensa con la ignición para lograr que el alumno siga motivado en su práctica intensa para lograr progresar en sus habilidades. Estos maestros, se caracterizan por su amplia experiencia enseñando, su mirada limpia y su extremada sensibilidad para poder conectar con el alumno.
Recomendación
Un libro que nos presenta una nueva forma de entender el proceso de aprendizaje y que resulta altamente inspirador para todas aquellas personas que han de enseñar, educar o han de aprender. Es muy importante dejar de lado el mito del talento innato y centrarlo en el esfuerzo palpable. Mi pregunta es si la sociedad actual está preparada para cambiar desde el inmobilismo hacia el esfuerzo.
La práctica intensa, es el primer gran aspecto a tener en cuenta y se basa en el esfuerzo reiterativo en el desarrollo de una actividad. Uno de los principios que cuestiona Dan Coyle es el de la memoria como un registro en el cual se graban datos. La memoria funciona más como una estructura: a medida que nos esforzamos y centramos en un tema concreto, mayor estructura vamos creando y a mayor estructura, mayor velocidad de aprendizaje. Por tanto, el esfuerzo es un requisito biológico para el aprendizaje, no una opción.
El segundo elemento es la ignición, y es el proceso que crea y mantiene viva la motivación. Esta motivación viene motivada por elementos subjetivos como el compromiso o la percepción del “yo” y a elementos externos como la valoración externa de nuestra habilidad y de nuestras posibilidades.
Por último el tercer elemento importante es el del maestro instructor, una persona capaz de combinar la practica intensa con la ignición para lograr que el alumno siga motivado en su práctica intensa para lograr progresar en sus habilidades. Estos maestros, se caracterizan por su amplia experiencia enseñando, su mirada limpia y su extremada sensibilidad para poder conectar con el alumno.
Recomendación
Un libro que nos presenta una nueva forma de entender el proceso de aprendizaje y que resulta altamente inspirador para todas aquellas personas que han de enseñar, educar o han de aprender. Es muy importante dejar de lado el mito del talento innato y centrarlo en el esfuerzo palpable. Mi pregunta es si la sociedad actual está preparada para cambiar desde el inmobilismo hacia el esfuerzo.
La Trama de los Masones: Como son los masones y el Laicismo
Subject: La trama masónica (4 textos)
“Yo fui masón” no es un libro de denuncia nada más, sino que es también, una historia de vida, de un agnóstico que en los momentos de prueba empieza una conversión, primeramente a la Iglesia Ortodoxa y posteriormente a la Iglesia Católica.
Descripción: Imagen quitada por el remitente.Jorge Pérez Uribe / 15 de julio de 2011.- En mayo de 2009 tuve noticias de la editorial Libroslibres de España, con textos de actualidad, uno de ellos llamó en particular mi atención. Busqué distribuidores en América, pero el único que encontré fue en Argentina, por lo que al pedir la cotización del libro en ciernes, ésta se fue a las nubes; por lo que decidí esperar a que alguna editorial mexicana lo importase directamente. Hace cerca de 15 días finalmente lo encontré en una de las librerías de “El Sótano”.
Inmediatamente inicié su lectura -y como parecía-, ésta fue sumamente amena y provechosa; ya que es un testimonio de actualidad (2008) de Maurice Caillet, médico francés que perteneció por 15 años a la Masonería de Francia, en donde fue escalando grados y adhiriéndose a diversas corrientes, como la de los Rosacruces.
Su pertenencia a la sociedad secreta lo llevó a adherirse al Partido Socialista francés, y a abandonar el ejercicio privado de la medicina por el servicio público de la misma: en donde fue ascendiendo en posiciones e ingresos; hasta que le llego el momento del cobro de la factura...
“Yo fui masón” no es un libro de denuncia nada más, sino que es también, una historia de vida, de un agnóstico que en los momentos de prueba empieza una conversión, primeramente a la Iglesia Ortodoxa y posteriormente a la Iglesia Católica.
Caillet nos devela cual es la mano que empuja los cambios legislativos en materia de control de la natalidad, aborto y eutanasia. Interesante me pareció también la formación de logias de homosexuales y lesbianas, que constituyen actualmente los “grupos de asalto” en la lucha contra la Iglesia Católica y el derrumbe de la moral “de antaño”.
El libro de 188 páginas es lectura obligada para quiénes quieren entender los lineamientos de la ONU, de la Unión Europea, de ciertos partidos y asociaciones ocultistas, agnósticas y new age; así como el cambio de mentalidad que en base al relativismo y la laicidad se busca implantar en la sociedad occidental.
Confesiones de un antiguo masón
ZS08110612 - 06-11-2008
http://www.zenit.org/article-29082?l=spanish
Maurice Caillet, venerable de una Logia francesa, revela secretos en “Yo fuy masón”
MADRID, jueves, 6 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Maurice Caillet, venerable de una Logia francesa durante 15 años, desvela secretos de la Masonería en un libro recién publicado por "LibrosLibres" con el título "Yo fui masón".
Rituales, normas de funcionamiento interno, juramentos y la influencia en la política de esta organización secreta salen ahora a la luz, en particular las implicaciones del juramento que obliga a defender a otros "hermanos" masones.
El volumen desvela también la decisiva influencia de la Masonería en la elaboración y aprobación de leyes, como la del aborto, en Francia, de la que él, como médico, participó activamente.
Caillet, nacido en Burdeos (Francia) en 1933, especializado en Ginecología y Urología, practicó abortos y esterilizaciones antes y después de que gozasen de amparo legal en su país. Miembro del Partido Socialista Francés, llegó a alcanzar cargos de relevancia en la Administración sanitaria.
--¿Cuándo entra usted oficialmente en la Masonería?
--Maurice Caillet: A principios de 1970 me convocaron para una posible iniciación. Yo lo ignoraba prácticamente todo acerca de lo que me esperaba. Tenía 36 años, era un hombre libre y nunca me había afiliado a sindicato ni partido político alguno. Así pues, una tarde, en una discreta calle de la ciudad de Rennes, llamé a la puerta del templo, cuyo frontón estaba adornado por una esfinge de alas y un triángulo que rodeaba a un ojo. Fui recibido por un hombre que me dijo: "Señor, ha solicitado ser admitido entre nosotros. ¿Su decisión es definitiva?, ¿está usted dispuesto a someterse a la pruebas? Si la respuesta es positiva, sígame". Hice un gesto de aquiescencia con la cabeza. Me puso entonces una venda negra sobre los ojos, me cogió por el brazo y me hizo recorrer una serie de pasillos. Empecé a sentir cierta inquietud, pero antes de poder formularla oí cómo se cerraba la puerta detrás de nosotros...
--En su libro "Yo fui masón" explica que la masonería fue determinante en la introducción del aborto libre en Francia en 1974.
--Maurice Caillet: La elección de Valéry Giscard d'Estaing como Presidente de la República francesa en 1974 llevó a Jacques Chirac a ser elegido Primer Ministro, teniendo éste como consejero personal a Jean-Pierre Prouteau, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, principal rama masónica francesa, de tendencia laicista. En el Ministerio de Sanidad colocó a Simone Veil, jurista, antigua deportada de Auschwitz, que tenía como consejero al doctor Pierre Simon, Gran Maestre de la Gran Logia de Francia, con el cual yo mantenía correspondencia. Los políticos estaban bien rodeados por los que llamábamos nuestros "Hermanos Tres puntos", y el proyecto de ley sobre el aborto se elaboró con rapidez. Adoptada por el Consejo de Ministros en el mes de noviembre, la ley Veil fue votada en diciembre. ¡Los diputados y senadores masones de derechas y de izquierdas votaron como un solo hombre!
--Usted comenta que entre los masones hay obligatoriedad de ayudarse entre sí. ¿Sigue siendo hoy así?
--Maurice Caillet: Los 'favores' son corrientes en Francia. Ciertas logias tratan de ser virtuosas, pero el secreto que reina en estos círculos favorece la corrupción. En la Fraternal de los Altos Funcionarios, por ejemplo, se negocian ciertas promociones, y en la Fraternal de Construcciones y Obras Públicas se reparten los contratos, con consecuencias financieras considerables.
--¿Usted se beneficio de esos favores?
--Maurice Caillet: Sí. El Tribunal de Apelación presidido por un "hermano" se pronunció sobre mi divorcio ordenando costas compartidas, en lugar de ponerlas todas a mi cargo, y redujo la pensión alimenticia a la ayuda que debía prestar a mis hijos. Tiempo después, tras tener un conflicto con mis tres socios de la clínica, otro "hermano masón", Jean, director de la Caja de la Seguridad Social, al enterarse de este conflicto, me propuso asumir la dirección del Centro de Exámenes de Salud de Rennes.
--¿Afectó a su carrera profesional el abandono de la masonería?
--Maurice Caillet: Desde entonces no he encontrado un puesto en ninguna administración pública o semipública, a pesar de mi rico currículum.
--¿En algún momento tuvo amenazas de muerte?
--Maurice Caillet: Tras ser despedido de mi puesto de trabajo de la administración y comenzar a pleitear contra dicha decisión arbitraria, recibí la visita de un "hermano" de la Gran Logia de Francia, catedrático y secretario regional de Fuerza Obrera, quien me dijo con la mayor frialdad que si pleiteaba ante la magistratura laboral ‘ponía en peligro mi vida' y él no podría hacer nada para protegerme. Nunca imaginé que podría estar amenazado de muerte por conocidos y honorables masones de nuestra ciudad.
--Usted era miembro del Partido Socialista y conocía a muchos de sus "hermanos" que se dedicaban a la política. ¿Podría decirme cuántos masones hubo en el Gobierno de Mitterrand?
--Maurice Caillet: Doce.
--Y, ¿en el actual de Sarkozy?
--Maurice Caillet: Dos.
--Para un ignorante como yo, ¿podría decirme cuáles son los principios de la masonería?
--Maurice Caillet: La masonería, en todas sus obediencias, propone una filosofía humanista, preocupada ante todo por el hombre y consagrada a la búsqueda de la verdad, aun afirmando que ésta es inaccesible. Rechaza todo dogma y sostiene el relativismo, que coloca a todas las religiones en un mismo plano, mientras que desde 1723, en las Constituciones de Anderson, ella se erige a sí misma en un plano superior, como "centro de unión". De ahí se deduce un relativismo moral: ninguna norma moral tiene en sí misma un origen divino y, en consecuencia, definitivo, intangible. Su moral evoluciona en función del consenso de las sociedades.
--Y, ¿cómo encaja Dios en la masonería?
--Maurice Caillet: Para un masón, el concepto mismo de Dios es especial, y eso si es que se le menciona, como en las obediencias llamadas espiritualistas. En el mejor de los casos es el Gran Arquitecto del Universo, un Dios abstracto, pero solamente una especie de "Creador-maestro relojero", como le designa el pastor Désaguliers, uno de los fundadores de la masonería especulativa. A este Gran Arquitecto se le reza, si se me permite la expresión, para que no intervenga en los asuntos de los hombres, y ni siquiera se le cita en las Constituciones de Anderson.
--¿Y el concepto de la salvación?
--Maurice Caillet: Como tal no existe en la masonería salvo en el plano terrenal: es el elitismo de las sucesivas iniciaciones, aunque éstas puedan considerarse pertenecientes al ámbito del animismo, según René Guènon, gran iniciado, y Mircea Eliade, gran especialista en religiones. Es, también, la búsqueda de un bien que no se especifica en ninguna parte... puesto que la moral evoluciona en la sinceridad, la cual, como todos sabemos, no es sinónimo de verdad.
--¿Cuál es la relación de la masonería con las religiones?
--Maurice Caillet: Es muy ambigua. En principio, los masones proclaman con firmeza una tolerancia especial hacia todas las creencias e ideologías, con un gusto muy marcado por el sincretismo, es decir, una coordinación poco coherente de las diferentes doctrinas espirituales: es la eterna gnosis, subversión de la fe verdadera. Por otra parte, la vida de las logias, que ha sido mía durante 15 años, revela una animosidad particular contra la autoridad papal y contra los dogmas de la Iglesia católica.
--¿Cómo comenzó su descubrimiento de Cristo?
--Maurice Caillet: Yo era racionalista, masón y ateo. Tampoco estaba bautizado, pero mi mujer Claude estaba enferma y decidimos ir a Lourdes. Mientras ella estaba en las piscinas, el frío me obligaba a refugiarme en la Cripta, donde asistí, con interés, a la primera misa de mi vida. Cuando el cura, al leer el Evangelio, dijo: ‘Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá', se produjo un choque tremendo en mí porque esta frase la oí el día de mi iniciación en el grado de Aprendiz y la solía repetir cuando, ya Venerable, iniciaba a los profanos. En el silencio posterior -pues no había homilía- oí claramente una voz que me decía: ‘Bien. Pides la curación de Claude. Pero ¿qué ofreces?'. Instantáneamente, y seguro de haber sido interpelado por Dios mismo, sólo me tenía a mí mismo para ofrecer. Al final de la misa, acudí a la sacristía y pedí Inmediatamente el bautismo al cura. Éste, estupefacto cuando le confesé mi pertenencia masónica y mis prácticas ocultistas, me dijo que fuera a ver al arzobispo de Rennes. Ese fue el inició de mi itinerario espiritual.
Más información sobre "Yo fui masón" en www.libroslibres.com
Masonería, laicismo y catolicismo
ZS07040305 - 03-04-2007
http://www.zenit.org/article-23206?l=spanish
Entrevista a Manuel Guerra, autor de «La trama masónica»
BURGOS, martes, 2 abril 2007 (ZENIT.org).-¿Es cierto que existe una conspiración masónica? ¿Católico y masón, compatible? ¿El Parlamento Europeo está dominado por masones? Son preguntas que el profesor Manuel Guerra, autor de veinticinco libros sobre sectas y otras cuestiones, se ha formulado y intenta responder en las 444 páginas de «La trama masónica», de Styria Ediciones.
Manuel Guerra Gómez (Villamartín de Sotoscueva, 1931) es doctor en filología clásica y en teología patrística y miembro de la Real Academia de Doctores de España.
El profesor Guerra ha sido presidente de la Facultad de Teología del Norte de España, sedes de Burgos y Vitoria.
«El método masónico, íntimamente unido al laicismo, refleja el relativismo historicista y conduce al relativismo socio-cultural promoviéndolo», afirma a Zenit.
--La famosa conspiración masónica con el poder, ¿es un tópico?
--Guerra: Hay que distinguir entre masonería y masones. La masonería en cuanto tal y en teoría no aspira a poseer el poder o, al menos, a tenerlo al servicio de sus principios e intereses.
Pero, de hecho, los masones están presentes en casi todos los organismos internacionales decisorios y en las multinacionales de poder económico y político.
Es lógico que traten de hacer presentes sus principios ideológicos (relativismo, laicismo, gnosis) dondequiera que se hallen y desde sus puestos hacia fuera por irradiación.
Además, en el mundo anglosajón y en los países nórdicos, en Turquía, etc., no es que aspiren a tener el poder, es que son el poder.
Así ocurre cuando el rey es el Gran Maestro de la Gran Logia Unida de Inglaterra (GLUI) y de las más de 150 Grandes Logias (una en cada nación, en EE-UU una en cada Estado). En el año 1995, la GLUI contaba con 750.000 miembros en 8.000 logias de todo el mundo.
Además, como impera el secreto, no hay modo de precisar dónde actúan y hasta dónde llega su influjo directo, mucho menos el indirecto.
El gobierno de Tony Blair ha impulsado un movimiento que reclama la obligación de los masones a declarar su pertenencia a la masonería, sobre todo si son funcionarios del Estado, especialmente en la judicatura y en la policía. Es encomiable la respuesta de más de 1.400 jueces ingleses que han declarado voluntariamente su afiliación a la masonería. Evidentemente son muchos más.
Tras el affaire de la logia encubierta P2 (Licio Gelli) los funcionarios italianos en determinados ámbitos de la administración pública, si son masones, están obligados a declararlo o, en caso contrario, se exponen a perder su puesto (ley del año 1983 de la región de Toscana con Florencia como capital).
--El famoso 60% de masones en el Parlamento Europeo, ¿es un dato cierto?
--Guerra: Este porcentaje o uno similar es el asignado por Josep Corominas, Gran Maestro de la Gran Logia de España (GLE) hasta marzo del 2006. El 9 de febrero de 2007 ha abandonado la GLE aunque afirma seguir siendo masón y desea ser considerado como tal.
¿Una nueva escisión y Obediencia masónica o su incorporación a otra de las ya existentes? De hecho todas las propuestas cuestiones familiares, bioéticas, en disenso con la doctrina de la Iglesia e incluso con la ley natural han sido aprobadas por el Parlamento Europeo. Recuérdese también el caso del italiano Rocco Buttiglione rechazado por la mayoría laicista.
--En Roma se acaba de celebrar un congreso en el que se recuerda la incompatibilidad entre catolicismo y masonería, pero se invita a dialogar con los masones en asuntos socio-culturales. ¿Cómo se hace eso?
--Guerra: A pesar de la incompatibilidad objetiva entre la masonería y el catolicismo los católicos pueden dialogar con los masones en varios planos, no en el que la Santa Sede, consciente de los riesgos, se ha reservado como competencia exclusiva suya: «No le compete a las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de la asociaciones masónicas con un juicio que implique la derogación de cuanto ha sido establecido arriba» (Declaración sobre las asociaciones masónicas, 26.XI. 1983; AAS 76, 1984, página 100).
Además conviene tener en cuenta la realidad y las consecuencias del secreto masónico. ¿Cómo dialogar con alguien que está enmascarado? No obstante, puede dialogarse en asuntos socio-culturales. Las religiones y las ideologías terminan por formar y conformar su respectiva cultura, si bien siempre hay una base común.
El cultural, al menos en teoría, es un sector más fácil para el diálogo que el específicamente religioso e ideológico. Resulta más cómodo enhebrar el diálogo intercultural (sobre el hambre, la alfabetización, la ecología, la sanidad, la globalización, etc.) que el interreligioso.
Pero, hasta en este terreno, el diálogo con la masonería encuentra serias dificultades, pues el laicismo masónico, abierta o solapadamente, pretende arrinconar lo específicamente religioso, lo que no sea común a todas las religiones y éticas, encerrándolo como en «arresto domiciliario» en el foro de la conciencia individual y dentro de los templos.
Por eso, procura borrar las huellas socio-culturales cristianas en los países tradicionalmente cristianos, por ejemplo los «belenes» o representaciones del misterio navideño y su simbología (estrellas con o sin figuras de los Magos, incensarios) en las calles durante la Navidad, etc.).
--¿Es la masonería un substituto de la religión?
--Guerra: La masonería, en sintonía con uno de sus productos: New Age o Nueva Era, prefiere usar «espiritualidad», término de resonancias más subjetivistas, en vez de «religión».
Los masones, sobre todo si se dicen cristianos, niegan que la masonería sea religión. Si lo afirmaran, reconocerían su pertenencia a dos religiones: la católica y la masónica.
Pero, de hecho, al menos para muchos, especialmente para los masones agnósticos, deístas, es un substituto de la religión. Más aún, la masonería es llamada «religión» e incluso «la religión» en escritos masónicos y de los masones.
--¿Cómo se ha acercado usted a este mundo, si es secreto?
--Guerra: He dedicado muchas horas a estudiar las constituciones, los reglamentos y los rituales de las distintas Obediencias o federaciones de logias masónicas, así como a conversar con masones y ex-masones en España y en México, también a leer libros sobre masonería escritos por masones y por no masones.
En México, hace unos diez años, permanecí dos veranos hablando diariamente, sobre masonería, con profesores de sus universidades, masones y no masones. Dedicaba las tardes a visitar centros de diferentes sectas, algunas paramasónicas, que solían hallarse en la periferia urbana.
--La masonería, ¿es más un método que un contenido?
--Guerra: El hombre, además de pensar, siente e imagina. Los sentimientos y las imaginaciones pueden provocar interferencias perturbadoras de la lucidez mental. No obstante, las ideas y creencias orientan al hombre; los principios a las instituciones humanas, al mismo tiempo que las conforman. Pero para alcanzar la meta, es necesario utilizar el «método» adecuado.
Precisamente la etimología griega de esta palabra designa el «camino» (gr. odós) que debe recorrerse para llegar «más allá» (gr. met´), o sea, a la meta. En la masonería, su método alcanza la máxima categoría y eficacia, pues, de hecho, se ha convertido en uno de sus «principios», tal vez el básico y configurador de los demás.
Precisamente el método masónico es uno de los motivos por el cual la masonería es incompatible con la doctrina cristiana.
El método masónico, íntimamente unido al laicismo, refleja el relativismo historicista y conduce al relativismo socio-cultural promoviéndolo.
Alain Gérard, uno de los dirigentes del Gran Oriente de Francia, reconoce que «la masonería es solamente un método». Según él, un masón puede tener «opiniones», o sea, creencias propias de una religión determinada, pero el método masónico le obliga a «poner en cuestión» sus opiniones y a aceptar la posibilidad de que sean declaradas falsas si son superadas en una síntesis de razones más sólidas y con el apoyo de la mayoría.
«No existe una verdadera puesta en discusión si previamente se declara que, sea cual sea el resultado de la discusión, hay puntos en los cuales uno estará siempre convencido de tener razón», afirma.
De ahí la alergia masónica a los dogmas y a las religiones calificadas de dogmáticas, reveladas, especialmente a la cristiana.
De ahí también que los masones tienden a considerar la democracia como una obra de la masonería y al método democrático (aprobación por mayoría de votos) como algo connatural con lo masónico que lo extiende a todas las realidades, también a la verdad, al bien, etc.
Precisamente, el actual Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, Jean Michel Quilardet, en unas declaraciones a «La Voz de Asturias» (20, enero, 2007, Oviedo/España) reconoce: «Se puede pensar que existe una democracia no laica (= no laicista, no masónica), pero a mi forma de ver y según mi pensamiento, el laicismo es un avance en la democracia». Consiguientemente los demócratas, que no son laicistas o masones, si son demócratas, lo son como de segunda categoría.
--Los masones son una minoría creativa. Los cristianos, ¿también?
--Guerra: Evidentemente los masones no monopolizan la creatividad. Aunque de signo distinto, corresponde también, en no menor grado, a los cristianos con la ayuda de la gracia divina y el influjo del Espíritu Santo.
Para comprobarlo basta repasar la historia de la Iglesia y su adaptación evangelizadora a las circunstancias socioculturales tan cambiantes en los dos mil años de su existencia. «La mano o el poder de Dios no se ha recortado» (Is 59,1) en nuestros días.
Cuando hace pocos años Juan Pablo II llamaba a los Movimientos eclesiales «florecimiento primaveral», «nuevo Pentecostés», «don particular del Espíritu Santo a la Iglesia en nuestro momento histórico», inicialmente lo atribuía a su gran bondad.
El bueno, el santo, no ve sino bondad en todo, como el avaro descubre lucro y el lujurioso, placer sexual.
Cuando tuve que realizar un estudio: «Los movimientos eclesiales en España» (Real Academia de Doctores de España, «El estado de España», 2005, páginas. 80-94) y descubrí la realidad, quedé impresionado. ¡Qué creatividad la de los hijos de la Iglesia, movidos e inspirados por el Espíritu Santo, en nuestros días!
¿Cómo quedarían la Iglesia y el mundo si los Movimientos eclesiales, las obras docentes y asistenciales, etc., desaparecieran como por arte de encantamiento, dejando una especie de gigantesco «agujero negro» en la galaxia eclesial y en la socio-cultural?
Un historiador protestante revela la influencia de la masonería en la España actual
ZS05012710 - 27-01-2005
http://www.zenit.org/article-14695?l=spanish
Según César Vidal es incompatible con la religión cristiana
MADRID, jueves, 27 enero 2005 (ZENIT.org-Veritas).- Para comprender lo que está sucediendo en España hay que tener en cuenta la historia y la realidad actual de la Masonería, concluye una investigación recién publicada por el historiador protestante César Vidal.
Director del programa «La Linterna», de la cadena radiofónica COPE (de la Conferencia Episcopal Española), Vidal acaba de escribir el libro «Los masones: la historia de la sociedad secreta más poderosa» (Planeta).
El volumen afronta, entre otras cosas, la influencia masónica en los acontecimientos más importantes de la historia reciente española, en particular en los últimos meses, desde que en marzo pasado fue sido elegido el gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
Vidal afirma que «la corriente laicista impulsada por el gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero comparte más que de sobra el rancio anticlericalismo de la masonería».
Declara que los masones tienen un papel enorme en la Unión Europea, y como ejemplo, recuerda que «el proyecto de Constitución europea ha sido impulsado por un masón», Giscard D´Estaing, «que ha excluido la mención de las raíces cristianas del continente y además ha insistido en la existencia de un artículo que somete las iglesias a las distintas naciones pero libra de esa obligación a las "organizaciones filosóficas"».
Vidal es doctor en Historia, doctor en Filosofía, doctor en Teología y licenciado en Derecho. Es profesor de Historia en la Logos University de Estados Unidos.
--¿Qué personalidades más destacadas en España eran y son masones y muy poca gente lo sabe?
--Cesar Vidal: La lista sería demasiado amplia y algunos, solo algunos, aparecen mencionados en mi libro «Los masones». Baste decir como meros botones de muestra que el Gran Maestre del gran oriente español es el doctor Josep Corominas, diputado del PSOE; que la comisión especial de cinco miembros que consolidó a Felipe González como secretario general del PSOE contaba con tres masones entre sus miembros (uno de ellos futuro presidente del senado) y que el abuelo de Rodríguez Zapatero era masón.
--¿Se podría decir que está detrás la masonería de la corriente laicista que se está dando en España?
--Cesar Vidal: Lo que se puede decir sin temor a exagerar es que la corriente laicista impulsada por el gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero comparte más que de sobra el rancio anticlericalismo de la masonería.
--¿Qué papel tiene y puede tener en la Unión Europea?
--Cesar Vidal: Enorme si se tiene en cuenta que el proyecto de Constitución europea ha sido impulsado por un masón que ha excluido la mención de las raíces cristianas del continente y además ha insistido en la existencia de un artículo que somete las iglesias a las distintas naciones pero libra de esa obligación a las «organizaciones filosóficas».
--¿De qué manera ha estado presente en la historia de España del último siglo?
--Cesar Vidal: Repetida y lamentable. A la masonería hay que atribuir un papel muy relevante en los procesos independentistas de Cuba y Filipinas, en las campañas anticlericales y laicistas, en la erosión de la monarquía parlamentaria de la Restauración recurriendo incluso al terrorismo, en la proclamación de la segunda república y, muy especialmente, en la redacción de una constitución republicana que creó una fractura social que llevó a la guerra civil.
--¿Podría hablarnos sobre hechos concretos donde se compruebe su lucha contra el catolicismo?
--Cesar Vidal: Esa es la historia de la masonería desde el siglo XVIII, pero baste recordar, a título de ejemplo, que Rodolfo Llopis, masón y socialista llegó a secretario general del PSOE- impulsó la legislación educativa anticristiana de la segunda república o que escándalos como el de la Banca Ambrosiana estuvieron vinculados directamente a la acción de masones.
--¿Cuáles fueron sus orígenes?
--Cesar Vidal: Los verdaderos orígenes de la masonería se encuentran a finales del siglo XVII e inicios del XVIII cuando grupos de personas atraídas por la gnosis ocultista fundan lugares de reunión en los que, supuestamente, se transmite la misma. Por supuesto, ellos apelan a unos orígenes que llevan a las religiones paganas, a la gnosis, a un inexistente personaje de la época de Salomón e incluso a los druidas.
--¿Cuáles son sus rasgos más característicos, sus fines y su estructura actual? ¿Es una religión?
--Cesar Vidal: Aunque los masones lo nieguen, lo cierto es que la cosmovisión masónica no es la propia de una sociedad filantrópica como afirman a menudo, sino la de una religión. Esa circunstancia explica, precisamente, las condenas repetidas de la Santa Sede y las de otras confesiones cristianas que consideran incompatible la pertenencia a la masonería con el cristianismo.
La masonería podría definirse como una sociedad secreta, con una estructura iniciática, una cosmovisión gnóstica y un despliegue vivencial que facilita el que sus miembros se ayuden a la hora de ocupar puestos de importancia en la sociedad.
--¿De qué porcentaje de masones estamos hablando en la actualidad?
--Cesar Vidal: Sin duda, muy reducido. En Francia se afirma que no superan el 0,6 % de la población. Sin embargo, eso no ha impedido que controlen la Internacional socialista o que se hayan extendido en la misma derecha a través de personajes como Giscard D´Estaing.
--¿Dónde están presentes los masones en los puntos neurálgicos de nuestra sociedad, sobre todo en círculos económico, políticos, intelectuales y en los medios de comunicación?
--Cesar Vidal: Hay sectores que siempre han sido objeto de interés para los masones. Por supuesto, la política donde controlan la internacional socialista y han entrado poderosamente en partidos de la derecha. No es menor su peso en el mundo de la comunicación y, muy especialmente, su interés en la enseñanza, la justicia y las fuerzas armadas.
En Francia, por ejemplo, el «affaire des fiches» puso de manifiesto hasta qué punto se ascendía a oficiales masones y, por el contrario, se bloqueaba la promoción de los católicos.
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“Yo fui masón” no es un libro de denuncia nada más, sino que es también, una historia de vida, de un agnóstico que en los momentos de prueba empieza una conversión, primeramente a la Iglesia Ortodoxa y posteriormente a la Iglesia Católica.
Descripción: Imagen quitada por el remitente.Jorge Pérez Uribe / 15 de julio de 2011.- En mayo de 2009 tuve noticias de la editorial Libroslibres de España, con textos de actualidad, uno de ellos llamó en particular mi atención. Busqué distribuidores en América, pero el único que encontré fue en Argentina, por lo que al pedir la cotización del libro en ciernes, ésta se fue a las nubes; por lo que decidí esperar a que alguna editorial mexicana lo importase directamente. Hace cerca de 15 días finalmente lo encontré en una de las librerías de “El Sótano”.
Inmediatamente inicié su lectura -y como parecía-, ésta fue sumamente amena y provechosa; ya que es un testimonio de actualidad (2008) de Maurice Caillet, médico francés que perteneció por 15 años a la Masonería de Francia, en donde fue escalando grados y adhiriéndose a diversas corrientes, como la de los Rosacruces.
Su pertenencia a la sociedad secreta lo llevó a adherirse al Partido Socialista francés, y a abandonar el ejercicio privado de la medicina por el servicio público de la misma: en donde fue ascendiendo en posiciones e ingresos; hasta que le llego el momento del cobro de la factura...
“Yo fui masón” no es un libro de denuncia nada más, sino que es también, una historia de vida, de un agnóstico que en los momentos de prueba empieza una conversión, primeramente a la Iglesia Ortodoxa y posteriormente a la Iglesia Católica.
Caillet nos devela cual es la mano que empuja los cambios legislativos en materia de control de la natalidad, aborto y eutanasia. Interesante me pareció también la formación de logias de homosexuales y lesbianas, que constituyen actualmente los “grupos de asalto” en la lucha contra la Iglesia Católica y el derrumbe de la moral “de antaño”.
El libro de 188 páginas es lectura obligada para quiénes quieren entender los lineamientos de la ONU, de la Unión Europea, de ciertos partidos y asociaciones ocultistas, agnósticas y new age; así como el cambio de mentalidad que en base al relativismo y la laicidad se busca implantar en la sociedad occidental.
Confesiones de un antiguo masón
ZS08110612 - 06-11-2008
http://www.zenit.org/article-29082?l=spanish
Maurice Caillet, venerable de una Logia francesa, revela secretos en “Yo fuy masón”
MADRID, jueves, 6 noviembre 2008 (ZENIT.org).- Maurice Caillet, venerable de una Logia francesa durante 15 años, desvela secretos de la Masonería en un libro recién publicado por "LibrosLibres" con el título "Yo fui masón".
Rituales, normas de funcionamiento interno, juramentos y la influencia en la política de esta organización secreta salen ahora a la luz, en particular las implicaciones del juramento que obliga a defender a otros "hermanos" masones.
El volumen desvela también la decisiva influencia de la Masonería en la elaboración y aprobación de leyes, como la del aborto, en Francia, de la que él, como médico, participó activamente.
Caillet, nacido en Burdeos (Francia) en 1933, especializado en Ginecología y Urología, practicó abortos y esterilizaciones antes y después de que gozasen de amparo legal en su país. Miembro del Partido Socialista Francés, llegó a alcanzar cargos de relevancia en la Administración sanitaria.
--¿Cuándo entra usted oficialmente en la Masonería?
--Maurice Caillet: A principios de 1970 me convocaron para una posible iniciación. Yo lo ignoraba prácticamente todo acerca de lo que me esperaba. Tenía 36 años, era un hombre libre y nunca me había afiliado a sindicato ni partido político alguno. Así pues, una tarde, en una discreta calle de la ciudad de Rennes, llamé a la puerta del templo, cuyo frontón estaba adornado por una esfinge de alas y un triángulo que rodeaba a un ojo. Fui recibido por un hombre que me dijo: "Señor, ha solicitado ser admitido entre nosotros. ¿Su decisión es definitiva?, ¿está usted dispuesto a someterse a la pruebas? Si la respuesta es positiva, sígame". Hice un gesto de aquiescencia con la cabeza. Me puso entonces una venda negra sobre los ojos, me cogió por el brazo y me hizo recorrer una serie de pasillos. Empecé a sentir cierta inquietud, pero antes de poder formularla oí cómo se cerraba la puerta detrás de nosotros...
--En su libro "Yo fui masón" explica que la masonería fue determinante en la introducción del aborto libre en Francia en 1974.
--Maurice Caillet: La elección de Valéry Giscard d'Estaing como Presidente de la República francesa en 1974 llevó a Jacques Chirac a ser elegido Primer Ministro, teniendo éste como consejero personal a Jean-Pierre Prouteau, Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, principal rama masónica francesa, de tendencia laicista. En el Ministerio de Sanidad colocó a Simone Veil, jurista, antigua deportada de Auschwitz, que tenía como consejero al doctor Pierre Simon, Gran Maestre de la Gran Logia de Francia, con el cual yo mantenía correspondencia. Los políticos estaban bien rodeados por los que llamábamos nuestros "Hermanos Tres puntos", y el proyecto de ley sobre el aborto se elaboró con rapidez. Adoptada por el Consejo de Ministros en el mes de noviembre, la ley Veil fue votada en diciembre. ¡Los diputados y senadores masones de derechas y de izquierdas votaron como un solo hombre!
--Usted comenta que entre los masones hay obligatoriedad de ayudarse entre sí. ¿Sigue siendo hoy así?
--Maurice Caillet: Los 'favores' son corrientes en Francia. Ciertas logias tratan de ser virtuosas, pero el secreto que reina en estos círculos favorece la corrupción. En la Fraternal de los Altos Funcionarios, por ejemplo, se negocian ciertas promociones, y en la Fraternal de Construcciones y Obras Públicas se reparten los contratos, con consecuencias financieras considerables.
--¿Usted se beneficio de esos favores?
--Maurice Caillet: Sí. El Tribunal de Apelación presidido por un "hermano" se pronunció sobre mi divorcio ordenando costas compartidas, en lugar de ponerlas todas a mi cargo, y redujo la pensión alimenticia a la ayuda que debía prestar a mis hijos. Tiempo después, tras tener un conflicto con mis tres socios de la clínica, otro "hermano masón", Jean, director de la Caja de la Seguridad Social, al enterarse de este conflicto, me propuso asumir la dirección del Centro de Exámenes de Salud de Rennes.
--¿Afectó a su carrera profesional el abandono de la masonería?
--Maurice Caillet: Desde entonces no he encontrado un puesto en ninguna administración pública o semipública, a pesar de mi rico currículum.
--¿En algún momento tuvo amenazas de muerte?
--Maurice Caillet: Tras ser despedido de mi puesto de trabajo de la administración y comenzar a pleitear contra dicha decisión arbitraria, recibí la visita de un "hermano" de la Gran Logia de Francia, catedrático y secretario regional de Fuerza Obrera, quien me dijo con la mayor frialdad que si pleiteaba ante la magistratura laboral ‘ponía en peligro mi vida' y él no podría hacer nada para protegerme. Nunca imaginé que podría estar amenazado de muerte por conocidos y honorables masones de nuestra ciudad.
--Usted era miembro del Partido Socialista y conocía a muchos de sus "hermanos" que se dedicaban a la política. ¿Podría decirme cuántos masones hubo en el Gobierno de Mitterrand?
--Maurice Caillet: Doce.
--Y, ¿en el actual de Sarkozy?
--Maurice Caillet: Dos.
--Para un ignorante como yo, ¿podría decirme cuáles son los principios de la masonería?
--Maurice Caillet: La masonería, en todas sus obediencias, propone una filosofía humanista, preocupada ante todo por el hombre y consagrada a la búsqueda de la verdad, aun afirmando que ésta es inaccesible. Rechaza todo dogma y sostiene el relativismo, que coloca a todas las religiones en un mismo plano, mientras que desde 1723, en las Constituciones de Anderson, ella se erige a sí misma en un plano superior, como "centro de unión". De ahí se deduce un relativismo moral: ninguna norma moral tiene en sí misma un origen divino y, en consecuencia, definitivo, intangible. Su moral evoluciona en función del consenso de las sociedades.
--Y, ¿cómo encaja Dios en la masonería?
--Maurice Caillet: Para un masón, el concepto mismo de Dios es especial, y eso si es que se le menciona, como en las obediencias llamadas espiritualistas. En el mejor de los casos es el Gran Arquitecto del Universo, un Dios abstracto, pero solamente una especie de "Creador-maestro relojero", como le designa el pastor Désaguliers, uno de los fundadores de la masonería especulativa. A este Gran Arquitecto se le reza, si se me permite la expresión, para que no intervenga en los asuntos de los hombres, y ni siquiera se le cita en las Constituciones de Anderson.
--¿Y el concepto de la salvación?
--Maurice Caillet: Como tal no existe en la masonería salvo en el plano terrenal: es el elitismo de las sucesivas iniciaciones, aunque éstas puedan considerarse pertenecientes al ámbito del animismo, según René Guènon, gran iniciado, y Mircea Eliade, gran especialista en religiones. Es, también, la búsqueda de un bien que no se especifica en ninguna parte... puesto que la moral evoluciona en la sinceridad, la cual, como todos sabemos, no es sinónimo de verdad.
--¿Cuál es la relación de la masonería con las religiones?
--Maurice Caillet: Es muy ambigua. En principio, los masones proclaman con firmeza una tolerancia especial hacia todas las creencias e ideologías, con un gusto muy marcado por el sincretismo, es decir, una coordinación poco coherente de las diferentes doctrinas espirituales: es la eterna gnosis, subversión de la fe verdadera. Por otra parte, la vida de las logias, que ha sido mía durante 15 años, revela una animosidad particular contra la autoridad papal y contra los dogmas de la Iglesia católica.
--¿Cómo comenzó su descubrimiento de Cristo?
--Maurice Caillet: Yo era racionalista, masón y ateo. Tampoco estaba bautizado, pero mi mujer Claude estaba enferma y decidimos ir a Lourdes. Mientras ella estaba en las piscinas, el frío me obligaba a refugiarme en la Cripta, donde asistí, con interés, a la primera misa de mi vida. Cuando el cura, al leer el Evangelio, dijo: ‘Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá', se produjo un choque tremendo en mí porque esta frase la oí el día de mi iniciación en el grado de Aprendiz y la solía repetir cuando, ya Venerable, iniciaba a los profanos. En el silencio posterior -pues no había homilía- oí claramente una voz que me decía: ‘Bien. Pides la curación de Claude. Pero ¿qué ofreces?'. Instantáneamente, y seguro de haber sido interpelado por Dios mismo, sólo me tenía a mí mismo para ofrecer. Al final de la misa, acudí a la sacristía y pedí Inmediatamente el bautismo al cura. Éste, estupefacto cuando le confesé mi pertenencia masónica y mis prácticas ocultistas, me dijo que fuera a ver al arzobispo de Rennes. Ese fue el inició de mi itinerario espiritual.
Más información sobre "Yo fui masón" en www.libroslibres.com
Masonería, laicismo y catolicismo
ZS07040305 - 03-04-2007
http://www.zenit.org/article-23206?l=spanish
Entrevista a Manuel Guerra, autor de «La trama masónica»
BURGOS, martes, 2 abril 2007 (ZENIT.org).-¿Es cierto que existe una conspiración masónica? ¿Católico y masón, compatible? ¿El Parlamento Europeo está dominado por masones? Son preguntas que el profesor Manuel Guerra, autor de veinticinco libros sobre sectas y otras cuestiones, se ha formulado y intenta responder en las 444 páginas de «La trama masónica», de Styria Ediciones.
Manuel Guerra Gómez (Villamartín de Sotoscueva, 1931) es doctor en filología clásica y en teología patrística y miembro de la Real Academia de Doctores de España.
El profesor Guerra ha sido presidente de la Facultad de Teología del Norte de España, sedes de Burgos y Vitoria.
«El método masónico, íntimamente unido al laicismo, refleja el relativismo historicista y conduce al relativismo socio-cultural promoviéndolo», afirma a Zenit.
--La famosa conspiración masónica con el poder, ¿es un tópico?
--Guerra: Hay que distinguir entre masonería y masones. La masonería en cuanto tal y en teoría no aspira a poseer el poder o, al menos, a tenerlo al servicio de sus principios e intereses.
Pero, de hecho, los masones están presentes en casi todos los organismos internacionales decisorios y en las multinacionales de poder económico y político.
Es lógico que traten de hacer presentes sus principios ideológicos (relativismo, laicismo, gnosis) dondequiera que se hallen y desde sus puestos hacia fuera por irradiación.
Además, en el mundo anglosajón y en los países nórdicos, en Turquía, etc., no es que aspiren a tener el poder, es que son el poder.
Así ocurre cuando el rey es el Gran Maestro de la Gran Logia Unida de Inglaterra (GLUI) y de las más de 150 Grandes Logias (una en cada nación, en EE-UU una en cada Estado). En el año 1995, la GLUI contaba con 750.000 miembros en 8.000 logias de todo el mundo.
Además, como impera el secreto, no hay modo de precisar dónde actúan y hasta dónde llega su influjo directo, mucho menos el indirecto.
El gobierno de Tony Blair ha impulsado un movimiento que reclama la obligación de los masones a declarar su pertenencia a la masonería, sobre todo si son funcionarios del Estado, especialmente en la judicatura y en la policía. Es encomiable la respuesta de más de 1.400 jueces ingleses que han declarado voluntariamente su afiliación a la masonería. Evidentemente son muchos más.
Tras el affaire de la logia encubierta P2 (Licio Gelli) los funcionarios italianos en determinados ámbitos de la administración pública, si son masones, están obligados a declararlo o, en caso contrario, se exponen a perder su puesto (ley del año 1983 de la región de Toscana con Florencia como capital).
--El famoso 60% de masones en el Parlamento Europeo, ¿es un dato cierto?
--Guerra: Este porcentaje o uno similar es el asignado por Josep Corominas, Gran Maestro de la Gran Logia de España (GLE) hasta marzo del 2006. El 9 de febrero de 2007 ha abandonado la GLE aunque afirma seguir siendo masón y desea ser considerado como tal.
¿Una nueva escisión y Obediencia masónica o su incorporación a otra de las ya existentes? De hecho todas las propuestas cuestiones familiares, bioéticas, en disenso con la doctrina de la Iglesia e incluso con la ley natural han sido aprobadas por el Parlamento Europeo. Recuérdese también el caso del italiano Rocco Buttiglione rechazado por la mayoría laicista.
--En Roma se acaba de celebrar un congreso en el que se recuerda la incompatibilidad entre catolicismo y masonería, pero se invita a dialogar con los masones en asuntos socio-culturales. ¿Cómo se hace eso?
--Guerra: A pesar de la incompatibilidad objetiva entre la masonería y el catolicismo los católicos pueden dialogar con los masones en varios planos, no en el que la Santa Sede, consciente de los riesgos, se ha reservado como competencia exclusiva suya: «No le compete a las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre la naturaleza de la asociaciones masónicas con un juicio que implique la derogación de cuanto ha sido establecido arriba» (Declaración sobre las asociaciones masónicas, 26.XI. 1983; AAS 76, 1984, página 100).
Además conviene tener en cuenta la realidad y las consecuencias del secreto masónico. ¿Cómo dialogar con alguien que está enmascarado? No obstante, puede dialogarse en asuntos socio-culturales. Las religiones y las ideologías terminan por formar y conformar su respectiva cultura, si bien siempre hay una base común.
El cultural, al menos en teoría, es un sector más fácil para el diálogo que el específicamente religioso e ideológico. Resulta más cómodo enhebrar el diálogo intercultural (sobre el hambre, la alfabetización, la ecología, la sanidad, la globalización, etc.) que el interreligioso.
Pero, hasta en este terreno, el diálogo con la masonería encuentra serias dificultades, pues el laicismo masónico, abierta o solapadamente, pretende arrinconar lo específicamente religioso, lo que no sea común a todas las religiones y éticas, encerrándolo como en «arresto domiciliario» en el foro de la conciencia individual y dentro de los templos.
Por eso, procura borrar las huellas socio-culturales cristianas en los países tradicionalmente cristianos, por ejemplo los «belenes» o representaciones del misterio navideño y su simbología (estrellas con o sin figuras de los Magos, incensarios) en las calles durante la Navidad, etc.).
--¿Es la masonería un substituto de la religión?
--Guerra: La masonería, en sintonía con uno de sus productos: New Age o Nueva Era, prefiere usar «espiritualidad», término de resonancias más subjetivistas, en vez de «religión».
Los masones, sobre todo si se dicen cristianos, niegan que la masonería sea religión. Si lo afirmaran, reconocerían su pertenencia a dos religiones: la católica y la masónica.
Pero, de hecho, al menos para muchos, especialmente para los masones agnósticos, deístas, es un substituto de la religión. Más aún, la masonería es llamada «religión» e incluso «la religión» en escritos masónicos y de los masones.
--¿Cómo se ha acercado usted a este mundo, si es secreto?
--Guerra: He dedicado muchas horas a estudiar las constituciones, los reglamentos y los rituales de las distintas Obediencias o federaciones de logias masónicas, así como a conversar con masones y ex-masones en España y en México, también a leer libros sobre masonería escritos por masones y por no masones.
En México, hace unos diez años, permanecí dos veranos hablando diariamente, sobre masonería, con profesores de sus universidades, masones y no masones. Dedicaba las tardes a visitar centros de diferentes sectas, algunas paramasónicas, que solían hallarse en la periferia urbana.
--La masonería, ¿es más un método que un contenido?
--Guerra: El hombre, además de pensar, siente e imagina. Los sentimientos y las imaginaciones pueden provocar interferencias perturbadoras de la lucidez mental. No obstante, las ideas y creencias orientan al hombre; los principios a las instituciones humanas, al mismo tiempo que las conforman. Pero para alcanzar la meta, es necesario utilizar el «método» adecuado.
Precisamente la etimología griega de esta palabra designa el «camino» (gr. odós) que debe recorrerse para llegar «más allá» (gr. met´), o sea, a la meta. En la masonería, su método alcanza la máxima categoría y eficacia, pues, de hecho, se ha convertido en uno de sus «principios», tal vez el básico y configurador de los demás.
Precisamente el método masónico es uno de los motivos por el cual la masonería es incompatible con la doctrina cristiana.
El método masónico, íntimamente unido al laicismo, refleja el relativismo historicista y conduce al relativismo socio-cultural promoviéndolo.
Alain Gérard, uno de los dirigentes del Gran Oriente de Francia, reconoce que «la masonería es solamente un método». Según él, un masón puede tener «opiniones», o sea, creencias propias de una religión determinada, pero el método masónico le obliga a «poner en cuestión» sus opiniones y a aceptar la posibilidad de que sean declaradas falsas si son superadas en una síntesis de razones más sólidas y con el apoyo de la mayoría.
«No existe una verdadera puesta en discusión si previamente se declara que, sea cual sea el resultado de la discusión, hay puntos en los cuales uno estará siempre convencido de tener razón», afirma.
De ahí la alergia masónica a los dogmas y a las religiones calificadas de dogmáticas, reveladas, especialmente a la cristiana.
De ahí también que los masones tienden a considerar la democracia como una obra de la masonería y al método democrático (aprobación por mayoría de votos) como algo connatural con lo masónico que lo extiende a todas las realidades, también a la verdad, al bien, etc.
Precisamente, el actual Gran Maestre del Gran Oriente de Francia, Jean Michel Quilardet, en unas declaraciones a «La Voz de Asturias» (20, enero, 2007, Oviedo/España) reconoce: «Se puede pensar que existe una democracia no laica (= no laicista, no masónica), pero a mi forma de ver y según mi pensamiento, el laicismo es un avance en la democracia». Consiguientemente los demócratas, que no son laicistas o masones, si son demócratas, lo son como de segunda categoría.
--Los masones son una minoría creativa. Los cristianos, ¿también?
--Guerra: Evidentemente los masones no monopolizan la creatividad. Aunque de signo distinto, corresponde también, en no menor grado, a los cristianos con la ayuda de la gracia divina y el influjo del Espíritu Santo.
Para comprobarlo basta repasar la historia de la Iglesia y su adaptación evangelizadora a las circunstancias socioculturales tan cambiantes en los dos mil años de su existencia. «La mano o el poder de Dios no se ha recortado» (Is 59,1) en nuestros días.
Cuando hace pocos años Juan Pablo II llamaba a los Movimientos eclesiales «florecimiento primaveral», «nuevo Pentecostés», «don particular del Espíritu Santo a la Iglesia en nuestro momento histórico», inicialmente lo atribuía a su gran bondad.
El bueno, el santo, no ve sino bondad en todo, como el avaro descubre lucro y el lujurioso, placer sexual.
Cuando tuve que realizar un estudio: «Los movimientos eclesiales en España» (Real Academia de Doctores de España, «El estado de España», 2005, páginas. 80-94) y descubrí la realidad, quedé impresionado. ¡Qué creatividad la de los hijos de la Iglesia, movidos e inspirados por el Espíritu Santo, en nuestros días!
¿Cómo quedarían la Iglesia y el mundo si los Movimientos eclesiales, las obras docentes y asistenciales, etc., desaparecieran como por arte de encantamiento, dejando una especie de gigantesco «agujero negro» en la galaxia eclesial y en la socio-cultural?
Un historiador protestante revela la influencia de la masonería en la España actual
ZS05012710 - 27-01-2005
http://www.zenit.org/article-14695?l=spanish
Según César Vidal es incompatible con la religión cristiana
MADRID, jueves, 27 enero 2005 (ZENIT.org-Veritas).- Para comprender lo que está sucediendo en España hay que tener en cuenta la historia y la realidad actual de la Masonería, concluye una investigación recién publicada por el historiador protestante César Vidal.
Director del programa «La Linterna», de la cadena radiofónica COPE (de la Conferencia Episcopal Española), Vidal acaba de escribir el libro «Los masones: la historia de la sociedad secreta más poderosa» (Planeta).
El volumen afronta, entre otras cosas, la influencia masónica en los acontecimientos más importantes de la historia reciente española, en particular en los últimos meses, desde que en marzo pasado fue sido elegido el gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).
Vidal afirma que «la corriente laicista impulsada por el gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero comparte más que de sobra el rancio anticlericalismo de la masonería».
Declara que los masones tienen un papel enorme en la Unión Europea, y como ejemplo, recuerda que «el proyecto de Constitución europea ha sido impulsado por un masón», Giscard D´Estaing, «que ha excluido la mención de las raíces cristianas del continente y además ha insistido en la existencia de un artículo que somete las iglesias a las distintas naciones pero libra de esa obligación a las "organizaciones filosóficas"».
Vidal es doctor en Historia, doctor en Filosofía, doctor en Teología y licenciado en Derecho. Es profesor de Historia en la Logos University de Estados Unidos.
--¿Qué personalidades más destacadas en España eran y son masones y muy poca gente lo sabe?
--Cesar Vidal: La lista sería demasiado amplia y algunos, solo algunos, aparecen mencionados en mi libro «Los masones». Baste decir como meros botones de muestra que el Gran Maestre del gran oriente español es el doctor Josep Corominas, diputado del PSOE; que la comisión especial de cinco miembros que consolidó a Felipe González como secretario general del PSOE contaba con tres masones entre sus miembros (uno de ellos futuro presidente del senado) y que el abuelo de Rodríguez Zapatero era masón.
--¿Se podría decir que está detrás la masonería de la corriente laicista que se está dando en España?
--Cesar Vidal: Lo que se puede decir sin temor a exagerar es que la corriente laicista impulsada por el gobierno que preside José Luis Rodríguez Zapatero comparte más que de sobra el rancio anticlericalismo de la masonería.
--¿Qué papel tiene y puede tener en la Unión Europea?
--Cesar Vidal: Enorme si se tiene en cuenta que el proyecto de Constitución europea ha sido impulsado por un masón que ha excluido la mención de las raíces cristianas del continente y además ha insistido en la existencia de un artículo que somete las iglesias a las distintas naciones pero libra de esa obligación a las «organizaciones filosóficas».
--¿De qué manera ha estado presente en la historia de España del último siglo?
--Cesar Vidal: Repetida y lamentable. A la masonería hay que atribuir un papel muy relevante en los procesos independentistas de Cuba y Filipinas, en las campañas anticlericales y laicistas, en la erosión de la monarquía parlamentaria de la Restauración recurriendo incluso al terrorismo, en la proclamación de la segunda república y, muy especialmente, en la redacción de una constitución republicana que creó una fractura social que llevó a la guerra civil.
--¿Podría hablarnos sobre hechos concretos donde se compruebe su lucha contra el catolicismo?
--Cesar Vidal: Esa es la historia de la masonería desde el siglo XVIII, pero baste recordar, a título de ejemplo, que Rodolfo Llopis, masón y socialista llegó a secretario general del PSOE- impulsó la legislación educativa anticristiana de la segunda república o que escándalos como el de la Banca Ambrosiana estuvieron vinculados directamente a la acción de masones.
--¿Cuáles fueron sus orígenes?
--Cesar Vidal: Los verdaderos orígenes de la masonería se encuentran a finales del siglo XVII e inicios del XVIII cuando grupos de personas atraídas por la gnosis ocultista fundan lugares de reunión en los que, supuestamente, se transmite la misma. Por supuesto, ellos apelan a unos orígenes que llevan a las religiones paganas, a la gnosis, a un inexistente personaje de la época de Salomón e incluso a los druidas.
--¿Cuáles son sus rasgos más característicos, sus fines y su estructura actual? ¿Es una religión?
--Cesar Vidal: Aunque los masones lo nieguen, lo cierto es que la cosmovisión masónica no es la propia de una sociedad filantrópica como afirman a menudo, sino la de una religión. Esa circunstancia explica, precisamente, las condenas repetidas de la Santa Sede y las de otras confesiones cristianas que consideran incompatible la pertenencia a la masonería con el cristianismo.
La masonería podría definirse como una sociedad secreta, con una estructura iniciática, una cosmovisión gnóstica y un despliegue vivencial que facilita el que sus miembros se ayuden a la hora de ocupar puestos de importancia en la sociedad.
--¿De qué porcentaje de masones estamos hablando en la actualidad?
--Cesar Vidal: Sin duda, muy reducido. En Francia se afirma que no superan el 0,6 % de la población. Sin embargo, eso no ha impedido que controlen la Internacional socialista o que se hayan extendido en la misma derecha a través de personajes como Giscard D´Estaing.
--¿Dónde están presentes los masones en los puntos neurálgicos de nuestra sociedad, sobre todo en círculos económico, políticos, intelectuales y en los medios de comunicación?
--Cesar Vidal: Hay sectores que siempre han sido objeto de interés para los masones. Por supuesto, la política donde controlan la internacional socialista y han entrado poderosamente en partidos de la derecha. No es menor su peso en el mundo de la comunicación y, muy especialmente, su interés en la enseñanza, la justicia y las fuerzas armadas.
En Francia, por ejemplo, el «affaire des fiches» puso de manifiesto hasta qué punto se ascendía a oficiales masones y, por el contrario, se bloqueaba la promoción de los católicos.
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Pandora Rebato y La libertad Sexual
“¿Has leído ‘La cama de Pandora‘?” Me preguntó un amigo bloguero recordando mi post Morbosas, en el que criticaba que las mujeres seguimos sin poder hablar en público sobre sexo de forma normalizada. Ayer me pasé por ese blog que se publica en El Mundo cuya autora (firma como Pandora Rebato) escribe con desparpajo sobre su copiosa vida sexual. Cuenta por ejemplo que en una feria del libro conoció a un poeta atormentado, se enrollaron, y en una edición posterior de la cita literaria, le hizo una mamada debajo de la caseta mientras él firmaba dedicatorias. Últimamente ha hablado de su escarceo lésbico en el Orgullo LGTB, frustrado porque tenía la regla; de una boda griega en la que folló con un invitado, el condón se rompió y tuvo que comprar la píldora del día después en el aeropuerto… Entretenido, vaya.
Me acordé de este blog tras descubrir otro de tono y contenidos similares, El sexo de Lucía, en la que su protagonista nos habla de la rabia que da escuchar a los vecinos follar (cuando tú no tienes plan), cuenta batallitas de sus amigas, y entre post y post nos vamos enterando de que ella (y en este caso firma con nombre y apellido) es mutiorgásmica, sólo hace mamadas a gente muy allegada, y le ponen un montón los pasamontañas. No seré yo la que critique a dos mujeres que hablan de sexo sin tapujos en sus blogs. De hecho, admiro su capacidad de lidiar con babosos. Lucía Martín transmite reiteradamente que sus lectores le piden que sea más explícita y escribe sobre e-mails que ha recibido para tomar un café o incluso para una sesión de comerse los morros (le indignó). Pandora tiene deshabilitada la opción de dejar comentarios (imaginaos el aluvión de burradas que habría) pero a cambio invita a la gente que le escriba e-mails.
Lo dicho, super a favor de que haya blogs en los que se hable de aventurillas sexuales en primera persona. Pero veo dos problemas. En primer lugar, ambos blogs están situados en comunidades (El Mundo y FronteraD) muy masculinizadas. Los tíos hablan de un montón de temas; las tías tienen un blog sobre sexo que en buena parte viene a satisfacer el morbo del público masculino (también del femenino, claro). El segundo problema que le veo es el tono: ambos blogs nos hablan de mujeres con una rica vida sexual, con pocos complejos, que se sienten en posición de aconsejar sobre cómo hacer una buena mamada, que alertan sobre los errores que deserotizan en la cama (dejarse puestos los calcetines, y demás), y que meten mucha caña a los hombres (Martín lo reconoce en alguno de sus posts).
Sigo siendo una firme defensora de ‘Sexo en Nueva York’ porque, como conté en su día, de adolescente aprendí un montón de cosas y fue un pretexto para hablar mucho de sexo con las amigas. Por tanto, tuvo el importante papel de romper con el tabú de la sexualidad femenina. Pero creo que tenemos que dar un paso más. Me preocupa que ese estilo ‘Sexo en Nueva York’ nos desempodere más que otra cosa. Me explico: yo veo o leo las variopintas aventuras de esas mujeres, lo liberadas que se declaran, la asertividad que tienen para expresar lo que quieren, lo bien que se manejan con la seducción… Y mi autoestima no sale muy bien parada. Mujeres que se consideran expertas en las artes amatorias, que hacen gala de estar casi siempre lubricadas, que tienen una imaginación desbordante y cuentan al mundo sus fantasías más locas. Me alegro por ellas y me apetecerá leerlas, pero echo de menos encontrar relatos en los que haya espacio para nuestras inseguridades, los cortocircuitos que se dan con las otras personas, los obstáculos que introduce el sexismo, los líos en los que se mete una cuando le da por tener ‘follamigos’. Igual no es tan excitante y trepidante, pero creo que muchas lo agradeceríamos.
Tengo en mente a una amiga que no es precisamente una femme fatal, pero que sin embargo en menos de un año ha tenido varios arrebatos que me dejaron boquiabierta. El mejor, dejarle una nota a una desconocida en la que ponía “Eres preciosa”. Fin de la historia. Le intentó seguir la pista, pero no se decidió a hablarle. Pandora, en cambio, hubiera logrado llevársela al baño. Yo, que probablemente no me hubiera atrevido ni a escribirle la nota, me identificaría más con la historia de mi amiga.
Por cierto, respecto a lo de meter caña a los hombres, creo que es algo efectista, que a la gente siempre le va mucho el rollo “guerra de sexos”, pero que hace estragos en nuestra propia sexualidad. Estoy convencida de que cuando una es muy crítica con los demás, en primer lugar lo es consigo misma. La otra cara de la moneda de “me viene un tío con camiseta interior blanca y le echo a patadas” es el mandamiento de que una mujer siempre tiene que ir bien depilada y con la ropa interior conjuntada. No sé si conté que la revista Cosmopolitan traía un día en portada el titular “Desnuda, sin complejos”. Me imaginaba que el artículo animaría a aceptarnos como somos. Pues no: recomendaba hacer abdominales antes de follar para tener el vientre firme, echarnos un potingue que promete hacer las veces de sujetador invisible y un maquillaje corporal para estar bronceadas… Podemos creer que exigir a los hombres que también estén perfectos es una forma de democratizar esta dictadura de la estética. Pero me parece una trampa: si nos parece imperdonable que un hombre huela a sudor, no nos los perdonaremos cuando seamos nosotras a las que abandone el desodorante.
Volviendo a internet, Blogueros que me encantan (como Escéptico Confuso) y que me encantarán (Manuel Jabois, al que me han recomendado mucho últimamente) hablan de un montón de temas. Entre ellos, de sexo. En diversos tonos: hay relatos satíricos, burros, surrealistas, eróticos. Pueden excitarnos o no, pero dudo que esa sea su intención. Con las blogueras veo cierta dicotomía: o nos cuesta mucho hablar de sexo, o nos metemos en el personaje y nos las damos de gurús. También veo la dicotomía respecto al pudor y el exhibicionismo: encuentro tías que nunca pondrían una foto suya ni dicen nada de su vida, a otras que cuentan sus polvos con todo lujo de detalles y publican fotos postorgásmicas memorables (como mi querida Itziar Ziga, que nos deleita con su plácida sonrisa después de correrse en los campos arados de Teruel). También hay blogueras que no se dejan condicionar, y escriben lo que les sale de donde les salga en cada momento. Me alegro por ellas.
Yo no tengo la receta; si no, me la aplicaría. Me muevo en la esquizofrenia: de reprimirme entradas (llevo tiempo cortándome con una sobre prostitución) a contar intimidades con las que ahora me sonrojo. Espero que poco a poco se vaya normalizando todo. Si alguien conoce algún blog que integre el erotismo o la sexualidad de una forma apetecible, sencilla y menos agresiva, estaría muy bien que lo recomendarais. Y más aún, ofrezco este humilde blog a quien quiera publicar (de forma anónima o no) alguna historia de las que decía, real, humana, con pudores, complejos, meteduras de pata, desencuentros, erecciones decepcionantes y lubricación sintética, calcetines blancos y bragas de Hello Kity. ¿Os animáis?
Me acordé de este blog tras descubrir otro de tono y contenidos similares, El sexo de Lucía, en la que su protagonista nos habla de la rabia que da escuchar a los vecinos follar (cuando tú no tienes plan), cuenta batallitas de sus amigas, y entre post y post nos vamos enterando de que ella (y en este caso firma con nombre y apellido) es mutiorgásmica, sólo hace mamadas a gente muy allegada, y le ponen un montón los pasamontañas. No seré yo la que critique a dos mujeres que hablan de sexo sin tapujos en sus blogs. De hecho, admiro su capacidad de lidiar con babosos. Lucía Martín transmite reiteradamente que sus lectores le piden que sea más explícita y escribe sobre e-mails que ha recibido para tomar un café o incluso para una sesión de comerse los morros (le indignó). Pandora tiene deshabilitada la opción de dejar comentarios (imaginaos el aluvión de burradas que habría) pero a cambio invita a la gente que le escriba e-mails.
Lo dicho, super a favor de que haya blogs en los que se hable de aventurillas sexuales en primera persona. Pero veo dos problemas. En primer lugar, ambos blogs están situados en comunidades (El Mundo y FronteraD) muy masculinizadas. Los tíos hablan de un montón de temas; las tías tienen un blog sobre sexo que en buena parte viene a satisfacer el morbo del público masculino (también del femenino, claro). El segundo problema que le veo es el tono: ambos blogs nos hablan de mujeres con una rica vida sexual, con pocos complejos, que se sienten en posición de aconsejar sobre cómo hacer una buena mamada, que alertan sobre los errores que deserotizan en la cama (dejarse puestos los calcetines, y demás), y que meten mucha caña a los hombres (Martín lo reconoce en alguno de sus posts).
Sigo siendo una firme defensora de ‘Sexo en Nueva York’ porque, como conté en su día, de adolescente aprendí un montón de cosas y fue un pretexto para hablar mucho de sexo con las amigas. Por tanto, tuvo el importante papel de romper con el tabú de la sexualidad femenina. Pero creo que tenemos que dar un paso más. Me preocupa que ese estilo ‘Sexo en Nueva York’ nos desempodere más que otra cosa. Me explico: yo veo o leo las variopintas aventuras de esas mujeres, lo liberadas que se declaran, la asertividad que tienen para expresar lo que quieren, lo bien que se manejan con la seducción… Y mi autoestima no sale muy bien parada. Mujeres que se consideran expertas en las artes amatorias, que hacen gala de estar casi siempre lubricadas, que tienen una imaginación desbordante y cuentan al mundo sus fantasías más locas. Me alegro por ellas y me apetecerá leerlas, pero echo de menos encontrar relatos en los que haya espacio para nuestras inseguridades, los cortocircuitos que se dan con las otras personas, los obstáculos que introduce el sexismo, los líos en los que se mete una cuando le da por tener ‘follamigos’. Igual no es tan excitante y trepidante, pero creo que muchas lo agradeceríamos.
Tengo en mente a una amiga que no es precisamente una femme fatal, pero que sin embargo en menos de un año ha tenido varios arrebatos que me dejaron boquiabierta. El mejor, dejarle una nota a una desconocida en la que ponía “Eres preciosa”. Fin de la historia. Le intentó seguir la pista, pero no se decidió a hablarle. Pandora, en cambio, hubiera logrado llevársela al baño. Yo, que probablemente no me hubiera atrevido ni a escribirle la nota, me identificaría más con la historia de mi amiga.
Por cierto, respecto a lo de meter caña a los hombres, creo que es algo efectista, que a la gente siempre le va mucho el rollo “guerra de sexos”, pero que hace estragos en nuestra propia sexualidad. Estoy convencida de que cuando una es muy crítica con los demás, en primer lugar lo es consigo misma. La otra cara de la moneda de “me viene un tío con camiseta interior blanca y le echo a patadas” es el mandamiento de que una mujer siempre tiene que ir bien depilada y con la ropa interior conjuntada. No sé si conté que la revista Cosmopolitan traía un día en portada el titular “Desnuda, sin complejos”. Me imaginaba que el artículo animaría a aceptarnos como somos. Pues no: recomendaba hacer abdominales antes de follar para tener el vientre firme, echarnos un potingue que promete hacer las veces de sujetador invisible y un maquillaje corporal para estar bronceadas… Podemos creer que exigir a los hombres que también estén perfectos es una forma de democratizar esta dictadura de la estética. Pero me parece una trampa: si nos parece imperdonable que un hombre huela a sudor, no nos los perdonaremos cuando seamos nosotras a las que abandone el desodorante.
Volviendo a internet, Blogueros que me encantan (como Escéptico Confuso) y que me encantarán (Manuel Jabois, al que me han recomendado mucho últimamente) hablan de un montón de temas. Entre ellos, de sexo. En diversos tonos: hay relatos satíricos, burros, surrealistas, eróticos. Pueden excitarnos o no, pero dudo que esa sea su intención. Con las blogueras veo cierta dicotomía: o nos cuesta mucho hablar de sexo, o nos metemos en el personaje y nos las damos de gurús. También veo la dicotomía respecto al pudor y el exhibicionismo: encuentro tías que nunca pondrían una foto suya ni dicen nada de su vida, a otras que cuentan sus polvos con todo lujo de detalles y publican fotos postorgásmicas memorables (como mi querida Itziar Ziga, que nos deleita con su plácida sonrisa después de correrse en los campos arados de Teruel). También hay blogueras que no se dejan condicionar, y escriben lo que les sale de donde les salga en cada momento. Me alegro por ellas.
Yo no tengo la receta; si no, me la aplicaría. Me muevo en la esquizofrenia: de reprimirme entradas (llevo tiempo cortándome con una sobre prostitución) a contar intimidades con las que ahora me sonrojo. Espero que poco a poco se vaya normalizando todo. Si alguien conoce algún blog que integre el erotismo o la sexualidad de una forma apetecible, sencilla y menos agresiva, estaría muy bien que lo recomendarais. Y más aún, ofrezco este humilde blog a quien quiera publicar (de forma anónima o no) alguna historia de las que decía, real, humana, con pudores, complejos, meteduras de pata, desencuentros, erecciones decepcionantes y lubricación sintética, calcetines blancos y bragas de Hello Kity. ¿Os animáis?
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