jueves, 22 de agosto de 2013

La Doctora JILL BOLTE TAYLOR!!!!

Te dejo con su fantástica charla en TED. Te invito a que no te la pierdas porque puede cambiar tu vida, o más claramente la percepción sobre tu vida.

 la Dra. Jill Bolte Taylor.

Jill Bolte Taylor es una autora y neuroanatomista, graduada en Harvard, que sufrió una hemorragia grave en el hemisferio izquierdo de su cerebro en el año 1996. El libro documenta su rehabilitación desde un lugar muy íntimo del proceso.

La autora escribe:

Defino el término responsabilidad (habilidad de responder) como la habilidad de elegir la manera en la que respondemos a los estímulos que vienen de nuestros sentidos en cualquier momento dado. Aunque existen ciertos programas del sistema límbico (emocional) que se detonan automáticamente, el proceso de detonación, pasaje por el cuerpo y eliminación completa de estos programas del torrente sanguíneo toma sólo 90 segundos.

Mi respuesta de enojo, por ejemplo, es una réplica programada que puede detonarse automáticamente. Una vez iniciado el proceso, la sustancia química que produce mi cerebro viaja por mi cuerpo y tengo una experiencia fisiológica. Noventa segundos después de la detonación inicial, el componente químico de mi enojo se disipa por completo de mi sangre y termina mi respuesta automática. Sin embargo, si sigo enojada después de trascurridos los 90 segundos, es porque he optado por dejar que se siga detonando el circuito.

Momento a momento elijo, ya sea engancharme con mis circuitos neurológicos o regresar al momento presente, permitiendo así que esa reacción, que es fisiológica y pasajera, se desvanezca.

A nivel intelectual, entendí que podía supervisar y cambiar mis pensamientos cognitivos, pero jamás se me ocurrió que podía decidir cómo percibo mis emociones. Nadie me dijo que la bioquímica de mi cuerpo necesita sólo 90 segundos para capturarme y liberarme. Este conocimiento ha tenido un efecto enorme en la forma en la que vivo mi vida.

Tal vez otra razón de nuestra habitual elección de no ser felices sea que, cuando sentimos emociones negativas intensas, tales como la ira, los celos o la frustración, funcionamos activamente usando circuitos complejos de nuestro cerebro que parecen tan familiares que nos sentimos fuertes y poderosos. Conozco a personas que optan por ejercitar sus circuitos del enojo con regularidad porque esto las ayuda a recordar lo que es ser ellas mismas.

Te dejo con su fantástica charla en TED. Te invito a que no te la pierdas porque puede cambiar tu vida, o más claramente la percepción sobre tu vida.

¡No puedo pensar en una mejor manera de empezar este 2012 que con un ataque de lucidez!

¡FELIZ Y LUCIDO 2012!

Joe DISPENZA

Lleva años defendiendo que podemos llegar a controlar nuestra mente y la realidad.
La mente determina la experiencia exterior, porque todo se reduce a campos de energía, de modo que nuestro pensamiento altera constantemente nuestra realidad. Es posible cambiar circunstancias de la realidad si sabemos cómo.

Pues debo de ser muy torpe.
Si sostiene los mismos pensamientos, si lleva a cabo las mismas acciones y vive con los mismos sentimientos y emociones, su cerebro y su cuerpo seguirán igual; pero cada vez que aprende algo establece nuevas conexiones que cambian físicamente su cerebro.

Nos pasamos la vida aprendiendo.
No todos. Aun así, aprender no es suficiente. Has de aplicar lo que aprendes, y cuando empiezas a experimentar las emociones de esa experiencia, entonces literalmente das nuevas señales a tus neuronas y creas nuevas sinapsis: a eso se le llama evolución.

Si fuera tan sencillo...
Siempre estamos creando un futuro, lo que pasa es que solemos crear el mismo, reafirmamos nuestra personalidad. Vivimos dirigidos por una serie de pensamientos, conductas y reacciones emocionales memorizados (temor, culpabilidad, falta de autoestima, enfado, prejuicios...) que son muy adictivos y que funcionan como programas informáticos instalados en el subconsciente.

¿Dónde está el cambio?
En ser más grande que las circunstancias de tu vida. O somos las víctimas de nuestra realidad o los creadores.

Suena a autoayuda.
Si analizamos grandes personajes de nuestra historia, vemos que todos ellos pensaron e imaginaron un futuro el suficiente número de veces como para que su cerebro cambiara literalmente, hasta el punto de que sentían esa experiencia deseada como si ya hubiera sucedido.

Primero crearon el cambio en ellos.
Cambiar significa ir más allá del entorno, el cuerpo y el tiempo. Podemos hacer que el pensamiento sea más real que cualquier otra cosa, y lo hacemos a diario: si estamos conduciendo por una carretera pero concentrados en nuestro pensamiento, no vemos la carretera, no sentimos nuestro cuerpo y no sabemos cuánto tiempo ha pasado. Ese estado es el que utilizamos para crear.

Absortos en la emoción.
Pero la mayoría de las personas están pensando en sus problemas en lugar de pensar en las posibilidades.

Pero pensar en algo no lo hace real.
Una vez tenemos una visión, nuestro comportamiento debe responder a las intenciones. La mente y el cuerpo deben trabajar juntos. Tenemos que escoger de manera distinta de como hemos escogido para que pueda suceder algo nuevo. Si quiere crear una nueva realidad personal, tiene que, literalmente, convertirse en otra persona.

¿Cómo?
Mediante un programa de meditación desligada de misticismos que pretende que el cerebro y el cuerpo no respondan de forma predecible. Se trata de que se convierta en una habilidad, de abrir la puerta del sistema operativo, de todos esos programas subconscientes donde realmente ocurre el cambio.

Pongamos, por ejemplo, la ansiedad...
El escáner de alguien con ansiedad o con depresión es el mismo: el cerebro empieza a segregar química como si eso que teme la persona estuviera sucediendo, y con el tiempo esa química se convierte en adictiva.

¿Cómo salir del bucle?
Meditación significa familiarizarse con. Si haces conscientes tus pensamientos y tus hábitos automáticos y observas las emociones, empiezas a objetivizar tu mente subconsciente. Si te familiarizas con los aspectos de ti mismo que crean la ansiedad (o lo que quieras cambiar), durante la vigilia observarás cuándo empiezas a sentirte de esa manera y serás capaz de cambiarlo.

¿Y a partir de ahí?
... Si decides quién quieres ser, cuál es el gran ideal de ti mismo, qué pensamientos quieres tener, qué conductas quieres demostrar, qué emociones quieres experimentar; si te recuerdas cada día quién ya no quieres ser y quién quieres ser y empiezas a pensar en nuevas formas de ser, cuanto más pienses en ello y más lo planifiques, más estás instalando los circuitos en el cerebro.

Cuanto más te observes a ti mismo, menos serás tú mismo.
Exacto. Si podemos enseñar al cuerpo a confiar en el futuro y vivir en la alegría, creamos nuevas conexiones. Una atención clara y una emoción elevada cambian el destino. Pero requiere disciplina. El simple pensamiento positivo no funciona, porque la negatividad está instalada en el subconsciente. Los cambios verdaderos consisten en ser consciente de tus reacciones inconscientes.

¿Y qué dicen sus colegas?, ¿le tratan de esotérico, chiflado...?
Hay una división intelectual: tengo colegas que defienden teorías similares a las mías y somos tan científicos como los que defienden modelos más convencionales. Pero yo propongo que se pruebe y se juzgue.

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miércoles, 14 de agosto de 2013

La Ultima Lección de Fuentes Quintana 1977

La última lección del maestro Fuentes Quintana

Carlos H. Sanz - sábado, 02 de mayo de 2009
"La hora de la economía", su intervención tras ser nombrado ministro, cobra actualidad
Tres días después de que fuese designado por Adolfo Suárez vicepresidente segundo para Asuntos Económicos y ministro de Economía, el 7 de julio de 1977 el palentino Enrique Fuentes Quintana intervino en televisión, en horario de máxima audiencia y durante 16,29 minutos para hablar de la grave crisis económica que sufría el país y cómo salir de ella.
La hora de la economía -así se llama este discurso- ha cobrado interés en las últimas semanas. Ha corrido por Internet convirtiendo a este ilustre palentino en el ejemplo de político que a muchos españoles les gustaría tener como gobernante en este momento de crisis.
La situación económica que afrontaba el Gobierno presidido por Adolfo Suárez era realmente complicada. Un país en pleno proceso de transformación democrática luchaba contra una inflación del 40% que parecía no tener techo, contra un incesante crecimiento en el número de parados y contra un déficit exterior que iba camino de los 5.000 millones de dólares.
Enrique Fuentes Quintana tomó la palabra esa noche para dirigirse a millones de hogares españoles, consciente de que ni él era político ni lo que tenía que decirles iba a ser agradable. No obstante, lo hizo y no le tembló la voz.
En 16 minutos y 29 segundos, con palabras que todos pudieron comprender, expuso la situación por la que atravesaba el país y pidió la colaboración de todos los españoles para superar el bache.
«Permítanme ustedes que les quite unos minutos de su tiempo en esta hora familiar. Y que se lo quite para hablarles de un tema siempre enojoso: la economía. Pero ustedes saben que a los temas enojosos hay que hacerles frente y cuanto antes mejor», comenzó su intervención.
Fuentes Quintana pasó a enumerar los «los graves problemas que tiene planteados nuestra economía», identificables -aseguró- por «cuestión de experiencia y de sentido común».
Habló de cómo «las amas de casa vuelven desanimadas cada día del mercado» al comprobar cómo «el coste de la vida sube». Describió cómo hombres y mujeres «ven frustrada la posibilidad de ejercer su más noble derecho, el derecho a trabajar» y que «una familia que insiste en gastar más de lo que ingresa acabará por agotar sus ahorros y su crédito».
O lo que es lo mismo, de cómo España, mientras la gran mayoría de los países industriales había conseguido en dos años con gran esfuerzo reducir a la mitad la velocidad a la que aumentaban sus precios, había doblado esa velocidad en el mismo tiempo.
De cómo el número de parados había superado el 5% de la población activa -cifra enmascarada por la emigración- y de que el déficit con el extranjero en mercancías y servicios rondaba los 4.200 millones de dólares. «Basta examinar estas cifras para comprender lo que es obvio, que la economía no puede seguir así si queremos un futuro bienestar para nosotros y para nuestros hijos», sentenció.
Causas. La crítica situación por la que atravesaba el país tenía una doble casuística. Una interna, heredada del «proceso de crecimiento económico rápido y desordenado del pasado», que desembocó «en una infraestructura social escasa», «un medio rural empobrecido» y unas ciudades «víctimas de la especulación y una urbanización defectuosa».
La otra causa venía del exterior y no era otra que la crisis del petróleo de 1973, que supuso «un empobrecimiento automático, instantáneo, súbito y brutal a este país que no hemos querido reconocer y aceptar».
El dibujo que traza Enrique Fuentes Quintana parece calcado al de la situación actual, aunque lógicamente las variables económicas descritas no pueden compararse a las de este siglo. «Lo único que esa familia no puede hacer es ignorar esa situación y seguir viviendo como si nada hubiera ocurrido. Pues bien, ese comportamiento ha sido el de nuestra economía y eso es lo que no puede seguirse haciendo», concluyó.
Soluciones. La pregunta es si valen las respuestas que el economista palentino ofreció en ese discurso. Hay que creer que sí. «Las soluciones de los problemas económicos nunca son económicas sino políticas», enunció Fuentes Quintana, que advirtió que «la situación no autoriza a nadie a proponer ni prometer soluciones fáciles; quien lo haga no construye democracia, practica la demagogia».
El primer paso hacia la solución según el palentino es «el compromiso con la claridad y la veracidad»; «que la información del Gobierno sea su información para que cada ciudadano forme su juicio personal y defina libremente su actitud y su conducta», argumentó.
«El Gobierno no puede ofrecerles sólo palabras complacientes porque está convencido de que la superación de nuestros difíciles problemas sólo será posible mediante un esfuerzo solidario de todos». Éste es el segundo ingrediente de su receta.
Bajo estas máximas y «sin milagros» y «con esfuerzo», Enrique Fuentes Quintana aboga por que «los intereses de las clases modestas y populares serán especialmente protegidos». Defiende «utilizar a fondo la política de ingresos y gastos públicos como verdadero instrumento de mejora de la distribución de la renta y la riqueza». Es decir, una reforma fiscal que suponga «un esfuerzo colectivo al que deberá contribuir cada grupo social de acuerdo con sus posibilidades económicas efectivas».
Y, finalmente, «la creencia firme en las ventajas de la libertad económica y de la economía de mercado; en la fuerza creadora de la libertad, buscando la eliminación de los intervencionismos ineficientes y estérilmente centralizadores».
Enrique Fuentes Quintana llamó a los españoles a no temer «las reformas e intervenciones adecuadas para cortar aberraciones del mercado tales como las que se expresan en esa lacra improductiva que es la especulación del suelo». Y se compromete a emprenderlas «negociando, buscando acuerdos y transacciones».
Ésta es la última lección del maestro Fuentes Quintana.
**Este vídeo se encontró a través de Meneamé (http://meneame.net), donde se enlazaba a una entrada de El blog de Marc Vidal (http://www.marcvidal.cat/espanol/2009/04/deja-vu.html) y que a su vez enlazaba el documento de vídeo alojado en Youtube, en el espacio de Libertad Digital (http://www.youtube.com/watch?v=zrWYWHtGhRY).

Sogyal RIMPOCHÉ: El Libro Tibetano de la Vida y la Muerte

Biografía de Sogyal Rimpoché
Además de maestro de gran renombre procedente del Tíbet, Sogyal Rimpoché es también autor del muy elogiado El Libro Tibetano de la Vida y de la Muerte. Nacido en Kham en el este del Tíbet, Sogyal Rimpoché fue reconocido como la encarnación de Lerab Lingpa Tertön Sogyal, maestro del décimo tercer Dalai Lama, por Jamyang Khyentse Chökyi Lodrö, uno de los maestros espirituales más excepcionales del siglo XX. Jamyang Khyentse supervisó el entrenamiento de Rimpoché y le educó como a su propio hijo.

El Diario de HELGA WEISS

Explica sus vivencias en AUSWITZ

sábado, 10 de agosto de 2013

El malentendido sobre Hannah Arendt

El malentendido sobre Hannah Arendt

La película de Margarethe von Trotta sobre la filósofa alemana ha despertado una nueva ola de críticas contra su libro ‘Eichmann en Jerusalén’. El problema es que muy pocos de sus detractores lo han leído

Cuando en 1961 se celebró en Jerusalén el juicio del líder nazi Adolf Eichmann, la revista The New Yorkerescogió como enviada especial a Hannah Arendt, una filósofa judía de origen alemán exiliada en Estados Unidos. Arendt, que se había dado a conocer con su libro Los orígenes del totalitarismo, era una de las personas más adecuadas para escribir un reportaje sobre el juicio al miembro de las SS responsable de la solución final. Los artículos que la filósofa redactó acerca del juicio despertaron admiración en algunos (tanto el poeta estadounidense Robert Lowell como el filósofo alemán Karl Jaspers afirmaron que eran una obra maestra), mientras que en muchos más provocaron animadversión e ira. Cuando Arendt publicó esos reportajes en forma de libro con el título Eichmann en Jerusalén y lo subtituló Sobre la banalidad del mal, el resentimiento no tardó en desatar una caza de brujas, organizada por varias asociaciones judías estadounidenses e israelíes.
Tres fueron los temas de su ensayo que indignaron a los lectores. El primero, el concepto de la “banalidad del mal”. Mientras que el fiscal en Jerusalén, de acuerdo con la opinión pública, retrató a Eichmann como a un monstruo al servicio de un régimen criminal, como a un hombre que odiaba a los judíos de forma patológica y que fríamente organizó su aniquilación, para Arendt Eichmann no era un demonio, sino un hombre normal con un desarrollado sentido del orden que había hecho suya la ideología nazi, que no se entendía sin el antisemitismo, y, orgulloso, la puso en práctica. Arendt insinuó que Eichmann era un hombre como tantos, un disciplinado, aplicado y ambicioso burócrata: no un Satanás, sino una persona “terriblemente y temiblemente normal”; un producto de su tiempo y del régimen que le tocó vivir.
Lo que dio aun más motivos de indignación fue la crítica que Arendt dispensó a los líderes de algunas asociaciones judías. Según las investigaciones de la filósofa, habrían muerto considerablemente menos judíos en la guerra si no fuera por la pusilanimidad de los encargados de dichas asociaciones que, para salvar su propia piel, entregaron a los nazis inventarios de sus congregaciones y colaboraron de esta forma en la deportación masiva. El tercer motivo de reproches fueron las dudas que la filósofa planteó acerca de la legalidad jurídica de Israel a la hora de juzgar a Eichmann.
De modo que lo que esencialmente provocó las críticas fue la insumisión: en vez de defender como buena judía la causa de su pueblo de manera incondicional, Arendt se puso a reflexionar, investigar y debatir. Sus lectores habían esperado de ella un apoyo surgido del sentimiento de la identidad nacional judía y de la adhesión a una causa común, y lo que recibieron fue una respuesta racional de alguien que no da nada por sentado. En palabras de Aristóteles, en vez de limitarse a ser una “historiadora”, Arendt se convirtió en “poeta”.
Sus adversarios llegaron a ser muchos; el filósofo Isaiah Berlin no quería ni oír hablar de ella, y el novelista judío Saul Bellow afirmó que Arendt era “una mujer vanidosa, rígida y dura, cuya comprensión de lo humano resulta limitadísima”, aunque otra conocida escritora, Mary McCarthy, publicó en Partisan Review un largo ensayo en apoyo de Eichmann en Jerusalén. Así, el libro de Arendt generó en los sesenta toda una guerra civil entre la intelectualidad neoyorkina y europea.
En vez de defender incondicionalmente, como buena judía, la causa de su pueblo, debatió, investigó, reflexionó
Ahora, medio siglo después de la primera polémica, la realizadora alemana Margarethe von Trotta ha ofrecido al público su películaHannah Arendt, que ha despertado una nueva ola de reacciones contra el tratado de la filósofa. Lejos de ser un documental sobre Arendt, esta “película de ideas”, que se estrenó en mayo en Estados Unidos y en junio en España, enfoca el caso Eichmann sirviéndose de escenas de su juicio en Jerusalén, extraídas de los archivos. Otra vez en Estados Unidos y en Europa se ha despertado una polémica, aunque más respetuosa con la filósofa, la cual, a lo largo de las décadas, ha ido cobrando peso.
La mayoría de los participantes en el debate actual sostienen que, en la “banalidad del mal”, Arendt descubrió un concepto importante: muchos malhechores son personas normales. En cambio, según ellos, Arendt no supo aplicar adecuadamente ese concepto. Según lo expresó Christopher Browning en New York Review of Books: “Arendt encontró un concepto importante pero no un ejemplo válido”. Elke Schmitter argumenta en el semanario alemán Der Spiegel que “la actuación en Jerusalén fue un exitoso engaño”, y que Arendt no llegó a entender al verdadero Eichmann, un fanático antisemita. Alfred Kaplan ha escrito enThe New York Times que “Arendt malinterpretó a Eichmann, aunque sí descubrió un gran tema: cómo las personas comunes se convierten en brutales asesinos”. Todos los críticos —y hay muchos más que los citados— invocan los documentos hallados sobre Eichmann tras la publicación de Eichmann en Jerusalén y las investigaciones posteriores, y afirman que Arendt en su época los ignoraba y debido a ello malinterpretó a Eichmann.
El problema es que —y aquí subyace el primer malentendido— Arendt sí conocía, al menos parcialmente, esos materiales, y su tratado los tuvo muy en cuenta. Dichos documentos provienen de la estancia del jerarca nazi en Argentina, antes de que allí le capturaran los servicios secretos israelíes: se trata de sus memorias y apuntes, además de una entrevista. A partir de esos materiales, diversos estudiosos han publicado en los últimos años nuevos ensayos sobre Eichmann y, por lo general, le dan la razón a Arendt en el hecho de que Eichmann no era un maniático que odiaba a los judíos, sino un hombre común. En cambio, esos historiadores le echan en cara a Arendt su idea de que Eichmann meramente obedecía órdenes.
Logró poner de manifiesto que el mal puede ser obra de gente corriente, de las personas que renuncian a pensar
Y aquí está el segundo malentendido: la filósofa nunca sostuvo que Eichmann se limitara a obedecer órdenes. En su libro, Arendt resaltó la rebelión de Eichmann contra las órdenes de Himmler quien, al aproximarse la derrota, recomendó un mejor trato a los judíos, mientras que Eichmann “se esforzó por hacer que la solución final lo fuera realmente”, escribió Arendt. La filósofa dibujó un minucioso retrato de Eichmann como un burgués solitario cuya vida estaba desprovista del sentido de la trascendencia, y cuya tendencia a refugiarse en las ideologías le llevó a preferir la ideología nacionalsocialista y a aplicarla hasta el final. “Lo que quedó en las mentes de personas como Eichmann”, dice Arendt, “no era una ideología racional o coherente, sino simplemente la noción de participar en algo histórico, grandioso, único”. El Eichmann de Arendt es un hombre que, engañándose y convenciéndose a sí mismo, está persuadido de que sus sangrientas acciones manifiestan su virtud.
Muchos ensayistas y comentaristas no han entendido y siguen sin entender las ideas de Arendt porque no han leído su libro, o lo han leído bajo la influencia de los comentarios anteriores. Por eso el malentendido sobre Eichmann en Jerusalén no acaba de disiparse y Hannah Arendt se ha convertido en una autora de la que se habla mucho, pero a quien leen pocos.
Sus ideas siguen molestando hoy como lo hicieron hace cincuenta años. Nada en la historia es blanco y negro, y los análisis de Arendt despiertan la animadversión de los que prefieren explicárselo todo con esquemas simples que no permitan la duda ni obliguen a reflexionar sin fin. Por ello es más preciso que nunca ir a la fuente y leer a Hannah Arendt, porque ella puso de manifiesto que el mal puede ser obra de la gente común, de aquellas personas que renuncian a pensar para abandonarse a la corriente de su tiempo. Y eso es válido también para los tiempos que vivimos.

miércoles, 7 de agosto de 2013

Sanando de CHRISTIAN BOUKARAM

Sanador de Cáncer: El Poder de la Mente


TÍTULO ORIGINAL

Le pouvoir des anticancerígenos émotions 

DERECHOS VENDIDAS

Italia, España

15.000 copias vendidas en Québec en 6 meses!

"Nuevas investigaciones científicas nos muestra que el cáncer es una enfermedad ambiental. Ese ambiente no se limita a que el aire que respiramos y las ondas electromagnéticas que nos rodean. Ese ambiente es el de nuestras células. Somos su entorno ".
Una de cada dos personas desarrollará cáncer durante su vida útil, sino contra todos los pronósticos médicos, un número determinado sobrevivirá un pronóstico sombrío. Quizás estos "milagrosos" logran captar una parte de la ecuación que la ciencia acaba de comenzar la inmersión en? La genética, la epigenética, la biología, la física cuántica, y neuropsicología son todos los dominios científicos sometidos revoluciones importantes que están cambiando la forma de ver la salud, la vida y de nosotros mismos.
En nuestra capacidad de disuadir a las emociones negativas, así como emitir y captar las vibraciones positivas, podemos prevenir el cáncer e incluso modular nuestro ADN. Este libro trae una nueva perspectiva integradora sobre el cáncer arraigado en la conciencia. Uno por uno, varios modos internos y externos para estimular los mecanismos naturales de curación del cuerpo y alcanzar el equilibrio emocional se identifican y se explica en términos accesibles con un toque de humor.
Los puntos fuertes del libro:
• La credibilidad del autor:. Dr Boukaram es un radiosurgeon el funcionamiento de algunos de los dispositivos más avanzados tecnológicamente disponibles en su campo
• La credibilidad del contenido, lo que refleja los últimos avances y estudios en el tratamiento y prevención del cáncer
• Una corte -borde libro escrito en un lenguaje que el público en general pueda entender fácilmente
Tabla de contenidos:
Introducción
Capítulo 1 La alegoría de la enfermedad
Capítulo 2 Un curso rápido en oncología
Capítulo 3 El regreso de las emociones
Capítulo 4 Más allá de Frontiers
Capítulo 5 Epigenética: Destiny no está en nuestros genes
Capítulo 6 Yo, tú, y el Universo
Capítulo 7 Equilibrio Saludable
Capítulo 8 El lado emocional de la Salud
Capítulo 9 de la parte física de la Salud
Capítulo 10 El Spiritual Side Salud
Capítulo 11 El Ennemy Dentro
Conclusión
Epílogo