sábado, 16 de julio de 2011

Veronica y Florencia de andrés: confianza Total

Son dos mujeres. Son madre e hija. Y juntas lograron que su trabajo se convirtiera en un suceso mundial. Verónica de Andrés (56) y Florencia Andrés (31), son autoras de Confianza Total , el libro que en cinco meses agotó cinco ediciones, publicadas en Argentina, Brasil, Colombia, México, Venezuela, España, Italia, Alemania y en Grecia. Verónica y Florencia no son improvisadas. Ostentan un extenso currículun como coach y maestrías en la Universidad de Oxford, en Inglaterra.
El libro surgió como heredero natural de la película homónima que devino en éxito en el planeta. “El libro aparece como una explosión, pero de casual no tiene nada -dicen-. Hay 25 años de intenso trabajo detrás”.
Verónica no siempre confió en sí misma. “Mis primeros años fueron muy duros -cuenta-. Quedé huérfana muy chica y eso me hizo desarrollarme y buscar herramientas para salir adelante”.
Florencia mamó de Verónica las claves que ella utilizó cuando las cosas no andaban bien. “Para mí esto empezó cuando era chiquita y Verónica me decía que pusiera en mi cuarto un ‘lugar de éxitos’. Pegaba en un corcho una poesía que mi maestra me había elogiado, una foto en un acto. Algo que me hacía bien”. Y esas herramientas, dice, “me sirvieron para darme cuenta de que la confianza es lo que uno siente aún cuando las cosas no salen bien. Si en el trabajo la pasás mal, si tu novio te abandonó, ¿cómo se sigue adelante? La clave está en la conversación interna, a solas, con uno mismo, que logra un cambio.
A los 20, Verónica empezó a trabajar en educación. Y una pregunta se le reveló como el puntapié de lo que la llevaría a abrazar con pasión: dar herramientas para vivir mejor. “Me pregunté ¿qué es lo que hace la diferencia entre un chico que puede aprender, equivocarse, aprender más, y el que se detiene ante el primer error? -evoca-. Me dí cuenta de que cualquier aprendizaje va más allá del docente: es la actitud del niño frente al aprendizaje. De su autoestima, la propia valoración, algo que está ligado con la confianza. Ese juicio de valor que uno hace hacia su persona, marca todo”. Según Verónica, esa experiencia inició su trabajo de investigación. “Descubrí que si empezaba a trabajar con técnicas para que los chicos creyeran en sí mismos, esto produciría una curva de aprendizaje acelerado”.
Es innegable que los libros de autoayuda revolucionaron el mercado mundial. Que la gente cada vez más reclama “soluciones” para revertir sus sufrimientos. “Nosotras lo llamamos superación personal. Una sutil diferencia lingüística: autoayuda significa que se necesita ayuda; en cambio todos necesitamos superarnos de una crisis, un fracaso -aclara Verónica-. Superar nuestros límites, alcanzar nuestros sueños, es más esperanzador”. Florencia y Verónica aseguran que el libro, así como la película (para la que tuvieron que vender el auto para el proyecto), contiene herramientas fáciles, cambios que generan cambios. “No está escrito sólo como postulados teóricos. Todo lo que explicamos en el libro tiene base científica, con estudios de profesionales reconocidos. Contamos casos reales, nuestra experiencia en cursos y conferencias y de nuestras vidas”.
El eje de ese trabajo interno que ellas mencionan no es ni más ni menos que valorarse, sentirse merecedor de lo mejor. Trabajar para que los puntos débiles se fortalezcan y así se puedan alcanzar la metas propuestas. En sus cursos y seminarios por el mundo, dos veces al año en Argentina, Verónica y Florencia enseñan a enfrentar una entrevista difícil y salir airosos; el poder de las palabras desde adentro y hacia afuera. La inteligencia emocional y el liderazgo, cómo tomar decisiones importante, entre otros puntos clave.
Ellas hablan de autoestima, pero ¿cómo se mide? “La autoestima es lo que todos necesitamos para lograr nuestras metas. Pero ponemos demasiado énfasis en lo que pasa afuera y nos olvidamos de que la motivación se construye desde adentro a través del pensamiento, de las palabras -dice Florencia-. Que las emociones nos jueguen a favor y no en contra. Esto va más allá de la edad, de la condición social y el entorno. De lo que se trata es de sentirnos valorados, respetados y reconocidos”.
Son dos mujeres. Son madre e hija. Se sintieron capaces de soñar en grande. Y lo lograron.

ERNEST HEMINGWAY: El viejo y el mar

El autor de El viejo y el mar dedicó su vida literaria a la búsqueda de la emoción a través de una prosa aparentemente sencilla. "Quería escribir como pintaba Cézanne", escribió el Nobel estadounidense. En el cincuentenario de su muerte, se reeditan sus obras.

En un fragmento eliminado de su relato El gran río de los dos corazones, Ernest Hemingway escribía a propósito de su alter ego: "Quería escribir como pintaba Cézanne. Cézanne empezaba por emplear todos los trucos. Luego lo descomponía todo y construía la obra de verdad. Era un infierno... Quería... escribir sobre el campo de forma que quedase plasmado como había conseguido Cézanne con su pintura... Le parecía casi un deber sagrado". En su remembranza de sus primeros años en París, París era una fiesta, Hemingway escribió también sobre la influencia que había tenido en él el pintor francés cuando estaba aprendiendo su oficio: "Estaba aprendiendo de la pintura de Cézanne algo que hacía que escribir simples frases verdaderas no fuera suficiente, ni mucho menos, para dar a los relatos las dimensiones que yo quería darles. No sabía expresarme lo bastante bien como para explicárselo a nadie. Además, era un secreto".

Un chofer de ambulancia que llegaba a tiempo

Ernest Hemingway
A FONDO
Nacimiento: 21-07-1899
Lugar:Oak Park
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La idea de que, al escribir prosa, lo que se deja fuera es más importante que lo que se incluye inspiró de forma esencial el método de Hemingway

El secreto estaba en las pinceladas de Cézanne, cada una abierta y de textura visible, con repeticiones y variaciones sutiles, cada una llena de algo parecido a la emoción, pero una emoción profundamente controlada. Cada pincelada trataba de captar la mirada y retenerla y, al mismo tiempo, construir una obra más amplia, en la que había riqueza y densidad, pero también mucho de misterioso y oculto. Eso es lo que Hemingway quería hacer con sus frases. Después de contemplar la obra de Cézanne por primera vez en Chicago, luego en los museos de París y en casa de su amiga Gertrude Stein, lo que deseaba era seguir el ejemplo de esta última y escribir frases y párrafos a primera vista simples, llenos de repeticiones y variaciones extrañas, cargados de una especie de electricidad oculta, llenos de una emoción que el lector no podía encontrar en las propias palabras, porque parecía vivir en el espacio entre ellas o en los repentinos finales de algunos párrafos determinados.

Así, en París era una fiesta, Hemingway pudo escribir: "Pero París era una ciudad muy antigua y nosotros éramos jóvenes y nada era fácil, ni siquiera la pobreza, ni el dinero repentino, ni la luz de la luna, ni el bien y el mal, ni la respiración de la persona que yacía junto a ti bajo la luna". En esa frase consigue manifestar muy poco pero sugerir mucho; en el original inglés, de las 41 palabras, 27 son monosílabas. Eso hace que el lector se sienta cómodo, como si se estuviera diciendo algo sencillo. Sin embargo, está claro, por la puntuación y las variaciones de la redacción, que nada era fácil, sino que era, en gran parte, ambiguo y casi doloroso. En vez de decirlo, Hemingway logra ofrecer la impresión, alivia al lector con la dicción pero luego le sacude con los cambios de tono y significado dentro de cada oración.

La teoría es dejar que el escritor sienta y plasme ese sentimiento en la prosa, lo entierre en los espacios en blanco entre las palabras o entre los párrafos. Así el lector lo siente con más intensidad, porque no le llega como mera información, sino como algo mucho más poderoso. Le llega como ritmo, y le llega con tanta sutileza que la imaginación del lector se dedica por completo a capturarlo con toda su incertidumbre y su peculiaridad. Es decir, tiene un efecto más próximo al de la música, aunque las palabras conservan su significado. Contrapone la estabilidad de significado al misterio del sonido silencioso.

Esta idea de que, al escribir prosa, lo que se deja fuera es más importante que lo que se incluye inspiró de forma esencial el método de Hemingway como novelista y autor de relatos, hasta tal punto que algunas de sus obras posteriores parecen parodias de ese método, o una elaboración demasiado abierta del sistema que había desarrollado. Ahora bien, en sus mejores ejemplos, el sistema podía obrar milagros.

Hace unos años, cuando trabajaba en la biblioteca de la Universidad de Virginia, encontré un guión cinematográfico de la primera novela de Hemingway, Fiesta, escrito por un guionista profesional al que odiaba. En los márgenes hay insultos escritos por el novelista, al que indignó especialmente que el guionista tratase de insinuar que Jake, el protagonista de la novela, era impotente debido a causas psicológicas. Hemingway explicó de manera enfática que a Jake le habían disparado en los testículos durante la guerra, un suceso que, según escribió, él había visto producirse en varias ocasiones.

Sin embargo, en el propio texto de la novela no lo deja claro. Aunque está implícito, también nos deja margen para creer que Jake tiene algún problema psicosexual que le hace impotente. Tal vez ocurrió en la guerra, se sugiere, pero quizá fue psicológico.

La novela transcurre en el tiempo presente. Nos ofrece pistas e insinuaciones sobre hechos del pasado, sobre quién es Jake y de dónde viene. Pero la mayor parte de su pasado se queda fuera, lo cual otorga profundidad a las acciones actuales. Tampoco hay una descripción de Jake, y eso significa que leer el libro es un intenso acto de imaginación, de llenar las lagunas, que queda reflejado en la propia prosa. La redacción, a primera vista, es sencilla, con cortas frases afirmativas. Hemingway quería conseguir en su obra lo que había conseguido Cézanne en sus cuadros, algo denso, que atrajera la mirada y la imaginación, empleando un método que parece dejar muchas cosas fuera y una técnica que parece abierta y sencilla, pero con un resultado que puede contener no sólo una impresión, sino una cantidad infinita de emoción.

viernes, 15 de julio de 2011

La falta de Verdad: Ian McEwan, escritor ('Expiación'), publica 'Solar' (Anagrama)

De paseo por la vida
"Encuentro la trascendencia caminando por espacios abiertos, en la amistad y en la literatura. Por eso me irrita que las religiones organizadas se apropien de ella y de la moral cuando, a menudo, predican odio y nos dividen: las personas son buenas o malas sin necesidad de religión. La capacidad de mejorar el mundo tampoco es exclusiva de la política. De hecho, las utopías partidistas y patrióticas nos condujeron a los genocidios del siglo XX. Quiero pensar que no fue en vano y que, gracias a ese escarmiento, mantenemos hoy una saludable distancia crítica respecto a los partidos políticos: de ellos sólo espero que no nos engañen del todo y, tal vez, unas mínimas mejoras graduales".
Por qué los tabloides británicos son una especie endémica?
Son peculiares: es verdad. Y más ahora que luchan por la supervivencia vendiendo escándalos a la desesperada, porque el pastel de la audiencia se hace cada día más pequeño. Por eso, hasta los diarios serios –excepto el Finantial Times– han aumentado su cobertura de familia real, famosos y deportes.

Puede hacerse con rigor y calidad.
Lo impide la influencia del modelo Daily Mail, que consiste en estar siempre cabreado. El Mail ha conseguido mantener constante ese nivel exacto de indignación que vende. Es la esencia de un género, el why, oh, why, muy grato a los malos columnistas: "¿Por qué los buses llegan tarde? ¿Por qué los guardias ya no saludan?"...

Periodisme emprenyat: un clásico.
Afortunadamente, la literatura no suele interesarles demasiado, pero, por si acaso, los escritores nos solemos avisar de si hay serpientes cuando vamos a una fiesta literaria.


¿Serpientes?
Así apodamos a los columnistas del cotilleo. Y más vale estar prevenido, porque, cuando por cualquier motivo estás en portada de los tabloides, es como un huracán que arrasa tu vida. Cuando ves a los cámaras apostados ante tu puerta... es como un torbellino, aunque luego se calma del mismo modo repentino y absurdo en que se desató.


¿Y usted cómo se lleva con la prensa?
Con suerte, llega un momento en la vida de un escritor en que ya eres más o menos conocido y tienes tus lectores.Y te preguntas si todas estas entrevistas tienen sentido.


...
¿Para qué quieres más? ¿Para qué perseguir más dinero, más fama, más lectores?

¿...?
Pero sigues dando entrevistas, porque te das cuenta de que comunicarte también es cuestión de educación y de ser amable.

Si sale más en los papeles, venderá más.
¿De verdad? Tras hacer una gira agotadora de promoción en EE.UU. dije ¡basta! Y dejé a mi editor aterrado, pero no concedí ni una entrevista más. ¡Y vendí más que nunca!


Me alegro.
Fue con Expiación. Pero, en general, vives encerrado escribiendo. Encerrado y feliz. Sólo cuando acabas una novela sales un poco de la cueva para actuar ante el público y volver enseguida al confort de las sombras. Por cierto, que esta es mi última entrevista para promocionar Solar. Después volveré a casa y no hablaré durante meses más que con la familia y los amigos.

¿Habrá un día en que los escritores sólo se comuniquen por Twitter?
Ese día dejarán de serlo. Por muchos medios que aparezcan, ninguno es capaz de reflejar la complejidad de las relaciones humanas como una buena novela.

¿Tampoco el cine?
Cuando dos personas se encuentran en una habitación, sólo una novela puede aproximarse a la densidad y delicada textura de las emociones que se despiertan entre ellos.


Pero también ha ido transformándose.
En lo esencial sigue siendo tan idéntica a sí misma como la naturaleza humana, y por ello tan universal y vigente hoy como en Homero. Seguimos sintiendo lo mismo ante la muerte o el amor que los personajes de Shakespeare o Dickens. Por eso los leemos.


¿Por qué se empeñó en escribir?
Fui lector entusiasta y a los 20 años ya sabía que sólo quería ser escritor. Aspiraba a participar en esa conversación que mantienen todos los escritores entre sí y con los lectores de todas las épocas, lenguas y culturas. Quería hablar con mi voz, pequeñita e ignorada al principio, y luego algo más confiada.

¿No le preocupaba pagar el alquiler?
Yo ya sabía que no quería un trabajo y que sería un desgraciado en una oficina. Incluso muy joven y sin un duro, jamás caí en la tentación de escribir algo que no quisiera.

Enhorabuena.
Soy un afortunado y cada vez más consciente al ver las renuncias en las vidas laborales de mis buenos amigos. Administrar mi tiempo a mi antojo ha sido un lujo enorme.


Otros dirían que está todo el día solo.
Lo disfruto. Esa es la parte externa del asunto. La interna es que cada día me ilusiono con lo que escribo. Entiendo la literatura como una indagación de todos: escritores y lectores en la naturaleza humana. Intento aprender observando y escuchando, y leyendo más sobre cómo somos. Y después trato de compartirlo.

¿En eso los suyos ayudan o estorban?
Me he casado dos veces: es suficiente para mí. Y mis hijos han sido esenciales: aún me enseñan amor y paciencia. Esas relaciones de larga duración con algunas personas son lo más importante de mi vida.

Además están sus personajes.
Me fascina la doble moral: que podamos ser infieles y celosos, como en Solar.

¿Cómo logra que fascine al lector?
Hay que coquetear con su curiosidad. Tienes que lograr atraparla y que le dure bastante para que quiera quedarse contigo las 24 horas que cuesta leer una novela.

¿Cómo?
Calor humano. Además debes conseguir que tu texto se lo brinde y le acompañe. Lo primero es que se crea la novela, y para eso tiene que creerse al autor, su voz, y reconocerle autoridad en humanidad.

¿Cuál es el secreto?
Chéjov con tres frases te hace saber que estás en manos de un maestro.

domingo, 10 de julio de 2011

The Philosophy of Liberty

Ludwig von Mises

Ludwig von Mises
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Ludwig von Mises.

Ludwig Heinrich Edler von Mises (n. Lemberg; 29 de septiembre de 1881 - f. Nueva York; 10 de octubre de 1973), fue un noble, economista y filósofo social austrohúngaro, considerado el decano de la Escuela Austríaca de Economía.
Contenido
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* 1 Vida
o 1.1 Juventud
o 1.2 Educación universitaria e influencias
o 1.3 Libertarismo
o 1.4 Aportaciones
+ 1.4.1 Praxeología
+ 1.4.2 Teoría austriaca del ciclo económico
+ 1.4.3 Teoría del valor
+ 1.4.4 Cálculo económico
+ 1.4.5 Otras contribuciones e ideas
* 2 Relación con Ayn Rand
* 3 Obras
* 4 Referencias
* 5 Véase también
* 6 Enlaces externos

[editar] Vida
[editar] Juventud

Nació en Lemberg, capital de Galitzia en el antiguo Imperio austrohúngaro (actualmente dividida entre Polonia y Ucrania) hijo de Arthur von Mises (ingeniero de ferrocarriles y funcionario público) y Adele Landau von Mises. Su hermano menor, Richard von Mises fue un célebre físico. La familia Mises se mudó a Viena siendo Ludwig niño. En 1892 ingresó en el Akademisches Gymnasium, donde recibió una formación humanista. Fue compañero de Hans Kelsen. Desde temprana edad Mises se interesó por la historia y la política. Después de graduarse en 1900, comenzó estudios de derecho y administración publica en la Universidad de Viena.
[editar] Educación universitaria e influencias
Armas de la familia Mises, concedidas a Mayer Rachmiel Mises en 1881 por Francisco José I.

Bajo la dirección de Carl Grünberg, Mises comenzó siendo un exponente de la llamada Escuela Histórica de Administración Publica, que daba mayor importancia a la búsqueda de datos que al análisis teórico. Pero en otoño de 1903 leyó la obra Principios de Economía Política de Carl Menger, texto fundador de la escuela económica austríaca. El libro le llevó a buscar un enfoque más teórico, y en los años sucesivos profundizó sus estudios de teoría económica, especialmente en el seminario de Eugen von Böhm-Bawerk, ex ministro de Hacienda y prócer de la Escuela Austríaca.

Mises se graduó en febrero de 1906. Ingresó como funcionario en el ministerio de hacienda austríaco, pero después de unos pocos meses abandonó harto de la excesiva burocracia. Durante los dos años siguientes trabajó como pasante en un bufete y dio clases de economía. En 1909, empezó a trabajar en la Cámara de Comercio e Industria de Viena, donde permaneció los siguientes veinticinco años. La Cámara era una organización cuasiestatal y a través de sus publicaciones Mises ejerció una influencia considerable en la política austríaca.

En 1912 publicó La teoría del dinero y el crédito, obra en la que aplicaba la teoría de valor de Carl Menger al dinero y presentaba una nueva teoría de la coyuntura económica en la que las crisis eran provocadas por la distribución inadecuada de los recursos debido a la inflación. Demostró que la cantidad de dinero en la economía no era neutral y que su aumento tenía efectos redistributivos.

Durante la I Guerra Mundial sirvió como oficial en la artillería austrohúngara y fue asesor económico en el Ministerio de la Guerra. Sus experiencias bélicas le sirvieron para desarrollar sus teorías sobre el intervencionismo estatal. El último año de la guerra recibió el prestigioso nombramiento de profesor extraordinario en la Universidad de Viena.

Después de la guerra participó como adjunto en el gobierno austriaco ocupándose de asuntos financieros con el extranjero. Su principal logro durante esta época fue disuadir a su antiguo amigo Otto Bauer, líder del partido socialista, de intentar un golpe de estado bolchevique. También escribió un libro explicando el colapso del Imperio Austrohúngaro. En Nación, Estado y Economía (1919) afirmaba que el imperialismo germano era consecuencia de la aplicación del poder del Estado para resolver los problemas de las comunidades multiculturales de Alemania y Austria.

Posteriormente publica El socialismo: un análisis económico y sociológico (1922) donde afirmó que el sistema comunista no podía ser eficiente ya que le faltaba el mecanismo de precios que hacía que la distribución de los recursos fuera la adecuada, como sucedía en el sistema capitalista. Este libro tuvo gran influencia sobre el llamado "movimiento neoliberal".

Durante los años veinte, desde su puesto, Mises luchó con éxito contra la inflación y utilizó su influencia para imponer las reformas monetarias y financieras que experimentó Austria en 1922. No pudo impedir, no obstante, el constante aumento de la reglamentación estatal que, en su opinión, dilapidaba la hacienda pública. Esto le llevó a postular la teoría de que el intervencionismo estatal era totalmente contraproducente. Excluyó como soluciones las posibles terceras vías y defendió el laissez-faire como único remedio. En 1927, publicó una concisa presentación de su política filosófica utilitaria en El liberalismo.

A finales de los años veinte publicó una serie de artículos sobre el carácter epistemológico de la ciencia económica. Mises afirmó que la ciencia económica no podía ser refutada ni comprobada a través de los datos observables. La Economía era una ciencia en la que predominaban los juicios a priori al igual que las matemáticas, la lógica o la geometría. No obstante, opinaba que la Economía era parte de una ciencia social más amplia, la Praxeología.

En 1934 deja Austria y se traslada a Ginebra para empezar un nuevo periodo docente. Desde entonces y hasta 1940 se haría cargo de la cátedra de Relaciones económicas internacionales en la Universidad de Ginebra.

En 1940 tuvo que huir de Europa por temor a ser apresado por los nazis. Se instaló en Nueva York y se naturalizó estadounidense en 1946. A partir de 1945 fue profesor visitante en la Universidad de Nueva York hasta 1969, sin llegar nunca a adquirir una plaza interina dentro de esta institución[1] . Fue en esta época cuando retoma la investigación económica y publica "La acción Humana" (1949).
Mises en su biblioteca.
[editar] Libertarismo

Mises fue, con su renovación del liberalismo clásico a través de la Escuela Austríaca de Economía, uno de los principales mentores espirituales del liberalismo libertario y su obra La acción humana (1949) ejerció gran influencia en intelectuales de raigambre austríaca como Friedrich Hayek, Murray Rothbard, Hans Sennholz, George Reisman, Ralph Raico, Leonard Liggio, Tibor Machan, Peter Boettke, Roger Garrison, Manuel Ayau y Joseph Keckeissen. Pero también fue vital para economistas no pertenecientes a su escuela (la mayoría de ellos Premios Nobel) y pensadores de muy diferentes áreas: Max Weber, Joseph Schumpeter, Oskar Lange, Henry Simons, Lionel Robbins, Maurice Allais, Milton Friedman, John Hicks y la lista sigue hasta el actual economista experimental Vernon Smith entre tantos otros. Von Mises murió en 1973 en el hospital St. Vincent de Nueva York.
[editar] Aportaciones
[editar] Praxeología

La praxeología es para Mises el método para estudiar las ciencias sociales; siendo el equivalente su estudio al de las ciencias experimentales pero sin la capacidad de realizar experimentos. La praxeología hace referencia al estudio de cómo la mente humana estructura el pensamiento de modo que, conociendo dicha estructura, podemos deducir a priori los postulados que guían las decisiones individuales de cada sujeto. Este método sería similar al usado en matemáticas y en lógica. Para Mises no es posible un estudio a través de la experiencia por la imposibilidad de que existan constantes en las relaciones entre variables[2] . En la obra “La Acción Humana”, Mises critica el método matemático y la observación de datos como estudio de la economía, de hecho, considera que dichos métodos pueden ser usados en el análisis de la historia económica, pero no son válidos para entender o predecir el comportamiento humano. Ello se debe a que las simplificaciones y los problemas técnicos en la recogida de datos modifican de tal modo la relación entre las variables que puede alterar la relación y causalidad que, a priori y basándonos en hipótesis deductivas, persigue el ser humano para alcanzar su fin. Dicho de otro modo, todo estudio de la economía a través de datos empíricos es un estudio de hechos pasados y por tanto no sirve para deducir una pauta de comportamiento en los individuos. Dentro del enfoque praxeológico, las hipótesis que se realizan sobre la acción humana llevan vinculadas factores como el valor de la operación, la riqueza, los términos de intercambio, precios y costes y también su valoración subjetiva ligada a la escala valorativa del sujeto, importancia relativa, escasez, etc. De este modo puede extraerse una acción humana que corresponda de forma racional a la maximización del sujeto de su bienestar individual. La consecuencia de aplicar este sistema a las ciencias sociales es que el estudio de la “economía” no solo mide las relaciones humanas mesurables, si no aquellas que no pueden medirse en términos monetarios, pero presentan relaciones de intercambio, siendo dicho conjunto conocido como “acción humana” y representando este concepto un tramo de acción acotado, que posteriormente formando fenómenos complejos sea el que defina el comportamiento del individuo. Este conjunto nuevo de conocimiento abarca todas las disciplinas de las ciencias sociales, similar a la sociología pero sin el carácter historicista que Mises le atribuye a esta última. Otra consecuencia es que para la Escuela Austriaca, todas las demostraciones empíricas no sirven para nada, ya que se basan en el estudio de datos, pero esta relación puede cambiar. Mises no contempla una categoría de ciencia donde sus leyes sean mutables y por ello todos los axiomas demostrados matemáticamente no tienen la consideración de economía, en todo caso podría considerarse estudio de la historia económica. El autor considera que las acciones extraídas de la praxeología son inmutables y por tanto leyes humanas y que dichas leyes humanas no dependen del tiempo ni de otros factores, por lo que pueden observarse o no dentro de la realidad y del estudio de datos dependiendo de la complejidad de los fenómenos.
[editar] Teoría austriaca del ciclo económico

La teoría austriaca del ciclo económico hace énfasis en que toda producción requiere tiempo. También transcurre tiempo entre el inicio de la producción y el consumo, por lo que se hace evidente la importancia que estos autores le daban al ahorro en relación con el tiempo en el que se invierte y la duración de dicha inversión. Esta relación será crucial en la forma en que los tipos de interés provocan cambios en la estructura de consumo de bienes de consumo frente a bienes de capital[3] . Este ahorro que procede de los ingresos no gastados de los agentes y que, a través de los bancos, y financia el proceso empresarial. Esta relación puede ser modificada por la autoridad monetaria con el fin de aumentar la actividad económica, produce una disminución del tipo de interés, lo que a priori consigue su objetivo. Sin embargo, esa nueva actividad económica financiada con bajos tipos de interés son realmente actividades que no se llevarían a cabo en situaciones normales; son actividades especulativas y que generan poco o ningún valor añadido. Esta nueva situación solo puede mantenerse en el tiempo si se mantienen los tipos de interés anormalmente bajos, lo que conduciría a una situación cada vez más complicada ya que nuevos recursos irán a parar a estas actividades especulativas. Por otro lado, si cesa la política de tipos de interés bajo, se producirá un pérdida de valor debido a que no es posible retirar todos los recursos asignados a los sectores poco productivos. Otro efecto producido por el aumento de la oferta monetaria es el aumento de la inflación, que cambia la relación entre los bienes de inversión y de consumo y añade problemas al sostenimiento de la política de tipos de interés bajo.
[editar] Teoría del valor

La teoría austriaca del dinero se presenta en la obra “Teoría del dinero y el crédito (1912). A partir de las aportaciones de Menger sobre la utilidad marginal, Mises aplica un modelo de oferta y demanda para explicar el origen del valor del dinero[4] . El elemento central que compone la teoría del valor misiana es que el cambio objetivo (poder adquisitivo) del dinero es el que genera las peculiaridades que tiene, ya que sin capacidad de poder adquisitivo no se haría uso del dinero. Es este elemento el determinante de la demanda y dependerá del valor subjetivo que cada ciudadano tenga del dinero. Por otro lado, el valor subjetivo de cada individuo depende del valor subjetivo del resto de bienes económicos en relación con el dinero. Para los autores austriacos estos dos tipos de valores están relacionados a través del teorema de la regresión monetaria. La demanda de dinero en el día “D” se basa en el poder adquisitivo que poseía en el día “D-1”. Este mismo poder adquisitivo surge por la intersección de la oferta del dinero en el día “D-1” y su demanda que, basándonos en el valor subjetivo de los individuos, situamos nuevamente en el valor determinado por el poder adquisitivo un día antes, en el día “D-2”. Esta regresión puede desarrollarse ad infinitum pero carecería entonces de sentido. Para el autor, esta dinámica empieza en el momento en el que el oro se usaba únicamente como bien, pero su uso como medio de cambio (en palabras misianas su valor de cambio objetivo) aun no existía. En el momento en el que en un pequeño grupo se estandariza el uso de oro como medio de cambio para evitar la ineficiencia de los intercambios del trueque, este posee ya valor de cambio objetivo y nace la dinámica de mercado que produce que este medio se extienda en el resto de regiones. En cuanto a la oferta monetaria de este sistema, para Mises debe estar basada en el patrón oro. Dado que el valor que posee el dinero está basado en una cantidad de oro, este valor no se devalúa. Otra característica que define a la escuela austriaca es que no aceptan la existencia de un término que resuma el sistema general de precios. Para los autores de esta escuela, los precios de todos los bienes, incluido el dinero, se puede expresar en infinidad de relaciones de intercambio respecto al resto de bienes que dependen del valor subjetivo que otorgue cada individuo a dichos bienes. De este modo, cualquier “resumen” de los precios en un solo valor o conjunto de valores únicamente hacer desaparecer los matices generados por un fenómeno complejo en la determinación de precios por un valor más comprensible pero carente de importancia.
[editar] Cálculo económico

Con la publicación de “El cálculo económico en la comunidad socialista” (1920), Mises empieza una crítica al sistema socialista que complementa su animadversión por la intervención estatal. La tesis principal presentada en esta obra es que en un sistema donde los precios muestran una limitada relación de intercambio, la información que aporta a los agentes es también limitada. En una economía libre, el cálculo monetario permite apreciar a los agentes las potencialidades económicas. En una economía donde la única fuente de rentabilidad es satisfacer las necesidades del consumidor, los empresarios buscaran cubrir dichas necesidades de la manera más barata posible, garantizando la eficiencia y el progreso. Si el Estado interviene en la economía, incentiva procesos productivos ineficientes y modifica la relación entre precios relativos y la utilidad relativa que obtienen los agentes económicos. En una economía socialista los precios no solo perjudican al mercado de bienes de consumo, donde las preferencias individuales son modificadas como hemos comentado por la intervención estatal, si no que los medios de producción y el mercado de bienes de producción óptimos para producir el bien final deseado no se realiza por el proceso de mercado y por tanto, no se conocerá la eficiencia de dichos métodos. En resumidas cuentas, el desconocimiento de los agentes de los costes que suponen sus acciones lleva a que la producción y el intercambio se realicen en base a criterios no económicos y por tantos ineficientes. Desde el punto de vista de la política monetaria, los órganos gubernamentales tienen a incentivar la economía mediante tipos de interés bajos, lo que provoca inversiones improductivas y conduce a una situación que se desarrolla en la “Teoría austriaca del ciclo económico”.
[editar] Otras contribuciones e ideas

Ludwig von Mises publicó a lo largo de su vida más de doscientos ensayos en los que trató diversos temas, como la aplicación del método positivo en economía, el estatismo y la educación. Una de las aportaciones más destacables es su negativa a aceptar el equilibrio general de los clásicos y los neoclásicos (tomando como referencia el modelo de Walras). En economía es imposible determinar un equilibrio general donde todas las variables puedan determinarse de forma simultánea. Para Mises el protagonista de la economía es el emprendedor, de manera que tendrá éxito siempre que los precios generados en el mercado cubran sus pérdidas, de este modo irán arruinándose los empresarios menos competitivos favoreciendo la innovación y el progreso. Todo este proceso de mercado hace que los condicionantes de la oferta y de la demanda produzcan cambios en el mercado de forma continua, por lo que un modelo estático no puede plasmar la realidad.


[editar] Relación con Ayn Rand

Por intermediación de Henry Hazlitt (periodista económico autor del librito clásico La economía en una lección), Ludwig von Mises conoció a la célebre filósofa y escritora objetivista Ayn Rand, de quien ya había leído El manantial, habiéndole gustado mucho. Ayn Rand, que ya tenía una cierta notoriedad pública en Estados Unidos, comenzó una campaña concertada para dar a conocer la obra de von Mises: publicó reseñas de sus libros, lo citó en sus artículos y discursos, asistió a varias conferencias de Mises y, en fin, recomendó su lectura a sus seguidores. Varios economistas han afirmado que es en parte gracias a los esfuerzos de Ayn Rand el que la obra de Mises haya llegado a un público tan amplio. (Fuente: The Passion of Ayn Rand, de Barbara Branden)
[editar] Obras

Selección de alguna de sus obras: [5] [6]

* La teoría del dinero y del crédito (1912) Unión editorial[7] ISBN 978-84-7209-313-3
* El socialismo (1922) Unión editorial[8] ISBN 978-84-7209-483-3
* Liberalismo (1927)
* Crítica del intervencionismo (1929) Unión editorial[9] ISBN 978-84-7209-365-2
* Problemas epistemológicos de la economía (1933)
* El Estado omnipotente (1944)
* La burocracia (1944) [10]
* La acción humana (1949)
o precedida por Nationalökonomie (1940)
* Teoría e historia (1957)
* El fundamento último de la ciencia económica (1962)

La Hija de Hiimler: Las Hijas imitan a los padres???

El programa se llama “Ayuda Tranquila”. Bajo este inocente reclamo podría esconderse un gabinete de ayuda psicológica o una asociación al rescate de personas en apuros. En cierto modo es ambas cosas, pero para beneficiarse de él hace falta una condición imprescindible: ser nazi y parecerlo.

Detrás de “Ayuda tranquila” (Stille Hilfe) se encuentra Gudrun Burwitz, una anciana de apariencia apacible y pelo blanco que vive en Múnich y que ha consagrado su vida a salvaguardar la memoria de su padre, el jefe de las SS nazis Heinrich Himmler. Quizás por ello un historiador la bautizó como “la princesa del nazismo”.

66 años después de terminada la Segunda Guerra Mundial, Burwitz no sólo no ha renegado del legado del ministro del Interior de Hitler y responsable de la Gestapo, sino que dirige una red para asistir en materia legal y financiera a ex integrantes del régimen nazi.

En su declaración de intenciones, el grupo, creado en 1951 por antiguos oficiales de las SS y abogados, se compromete a facilitar “ayuda discreta” a todos aquellos nazis que “han perdido su libertad” y “necesitan ayuda”, según explica el diario británico "The Daily Mail" .

Ahora está en manos de la hija de Himmler y, por lo que parece, el toque personal de esta anciana se nota. Los genes del arquitecto del Holocausto han radicalizado el grupo, que funciona también como una asociación en la sombra que “no sólo ayuda a antiguos miembros del Partido Nacionalsocialista, sino que recauda dinero para los movimientos neonazis”, explica Andrea Roepke, un experto en este tipo de actividades.

Nazis en Holanda y Dinamarca
La hija de Himmler trabaja ahora en impedir la extradición de Alemania del holandés Klaas Carel Faber, de 89 años de edad, un ex miembro de las SS en los Países Bajos, culpable por el asesinato a sangre fría de varios judíos indefensos.

Su segunda prioridad es un ex oficial de la SS en Dinamarca, Søren Kamm, que a los 90 años es buscado por las autoridades danesas por crímenes de guerra, que incluyen la ejecución de un director de periódico en Copenhague, Carl Henrik Clemmensen.

Gudrun Burwitz vive en un chalé en Furstenried, un barrio a las afueras de Múnich, con su marido Wolf-Dieter, pero no está dispuesta a dar cuentas a nadie. “Nunca hablo de trabajo. Simplemente hago lo que puedo cuando puedo”, respondió a los reporteros del Mail.

Borges y Yo de Facundo Cabral

El cantautor argentino Facundo Cabral, quien fue asesinado este sábado en Guatemala, forjó una carrera musical que navegó entre la canción protesta, el compromiso social y la reflexión espiritual, con decenas de éxitos que le llevaron a recorrer los escenarios del mundo.

Cabral nació el 22 de mayo de 1937 en la ciudad bonaerense de La Plata y su primera infancia estuvo marcada por el abandono del hogar de su padre, Rodolfo, por lo que su madre, Sara, quedó a cargo de varios hijos y resolvió mudarse a Tierra del Fuego, en el extremo sur de Argentina.

A los 8 años, su familia se muda a la ciudad bonaerense de Tandil, donde trabajó en tareas rurales y tomó contacto con la música folclórica.

De comportamiento rebelde, fue internado en un reformatorio, del que escapó. Conoció luego a Simón, un vagabundo que, según relató Cabral alguna vez, le hizo descubrir a Dios al recitarle el Sermón de la Montaña y, además, dar el empujón inicial a su carrera musical pues aquella experiencia le movió a componer su primera canción "Vuele bajo".

Con su guitarra al hombro, pocos años después, se mudó a la turística ciudad bonaerense de Mar del Plata, donde el dueño de un hotel le dio la oportunidad de cantar en público por primera vez.

El Indio Gasparino fue el nombre artístico que eligió para grabar sus primeros discos, sin mucha repercusión inicial, para adoptar luego su verdadero nombre.

En 1970 grabó "No soy de aquí, ni soy de allá", uno de sus mayores éxitos musicales y que le dio fama internacional, al punto de compartir escenarios y estudios de grabación con artistas como Alberto Cortez, Julio Iglesias, Pedro Vargas y Neil Diamond, entre otros.

Su obra se caracterizó por su mensaje espiritual y su tono de crítica social y protesta, rasgo éste último por el que se vio obligado a exiliarse en 1976, con el advenimiento de la dictadura militar que gobernó Argentina hasta 1983.

Desde México, su nuevo hogar, prosigue con su carrera musical y sus presentaciones en todo el mundo.

Ya consagrado, regresa en 1984 a Argentina, donde cosecha gran éxito con la venta de discos y llenos totales en sus conciertos.

A mediados de la década de los noventa se une a Alberto Cortez para el espectáculo "Lo Cortez no quita lo Cabral", donde combinaron humor y poesía con los temas que dieron fama a ambos artistas.

En 1996, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco ) declaró a Cabral "Mensajero Mundial de la Paz" por su constante llamado a la paz y al amor.

Ha grabado decenas de discos, como "No estás deprimido, estás distraído", "Cantar sólo cantar" y "Cortezías y Cabralidades", éste último uno de los tanto junto a Cortez.

También ha escrito varios libros, una de decena de ellos editados, entre ellos "Borges y yo", donde repasa sus diálogos con el célebre escritor argentino.