Eduardo Punset se prepara siempre personalmente su pan con tomate y jamón para desayunar
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Precisa Punset que él no entiende a los «jóvenes» que trabajan con él cuando de vez en cuando le piden «más tiempo para hacer su vida, y yo les digo: pero ¿qué es hacer tu vida, ver la tele?». Se pasma de que gobernantes y sindicatos no hayan puesto aún manos a la obra para, entre otras reformas laborales pendientes, abolir las fronteras entre trabajo y entretenimiento. «Bueno, señor Punset, considere que no todo el mundo tiene una profesión vocacional como la suya; ¿se imagina ganándose la vida como sepulturero?». Se lo imagina concienzudamente. E insiste: «Hay que resolver mucho mejor el equilibrio entre trabajo y aficiones; por ejemplo, aprovechar el aumento de la esperanza de vida para retrasar la edad de jubilación a cambio de trabajar menos horas cuando eres joven y poder dedicarte más a tu familia, tu formación, etcétera».
Es una idea sugestiva, como todas las suyas, y la expresa con una claridad y un encanto que explican el éxito de sus libros. Y de él mismo, que siendo un divulgador científico recibe trato de estrella de rock. Lo paran a menudo por la calle y no puede coger un tren desde Pineda de Mar, donde vive, a Barcelona, sin que «la gente, que es tan cariñosa, me pregunte cosas todo el tiempo, y claro, ya no puedo trabajar». Su dependencia del transporte público es casi total desde que le retiraron el carné de conducir por haberlo tenido caducado ocho años. Recuperó su carné, pero lo dejó tras quedarse dormido un par de veces al volante «y estar a un paso de la catástrofe personal».
¿Es tan sabio despistado como parece? Oyéndole empalmar sus recuerdos de Richard Dawkins, el biólogo británico responsable de la teoría del gen egoísta, con los de Antoni Gutiérrez «El Guti», un antiguo secretario general de los comunistas catalanes que nunca le perdonó por «pasarse» a Adolfo Suárez, es fácil pensar que divaga. Pero no. Es que su mente no para de procesar y asociar, de buscar un dato que se le resistía y que aflora de repente cuando todos los demás ya nos habíamos olvidado: «Sí, claro, el primatólogo que trajo a Copito de Nieve a Barcelona se llamaba Sabater Pi». Es verdad, Punset no descansa nunca.
Entonces los domingos, como todos los días, se levanta a las seis o las siete de la mañana, y de cabeza al ordenador. Si está en su casa de Pineda, va a nadar al mar diez minutos. Lo hace cada día, excepto de diciembre a febrero. Desayuna pan con tomate y jamón, «que es lo que me daban de pequeño, y ahora me lo hago yo, no me gusta que me lo haga nadie más». Luego, se prepara un café de Nespresso cortado con leche fría, «a diferencia de los homínidos que calientan la taza, calientan el café, calientan la leche… ¡y luego tienen que esperar a que se enfríe!». Y se parte de la risa.
Después de pasar la mañana trabajando, Punset come «lo que sea» si está solo, o con más empaque «si he quedado para almorzar con empresarios a los que pido patrocinios para mi fundación», nos guiña travieso un ojo. Decidido apóstol del cuidarse más para necesitar menos fármacos, nuestro hombre se debate entre la disciplina en la mesa y «la belleza del comer bien, que he descubierto con la edad (75 años)». Su menú ideal: pescado y helado de chocolate. Del alcohol se priva, excepto por ocasionales chupitos de whisky de malta.
Se va a dormir cuando se cae de sueño y ya no es capaz de leer o escribir más. Tras el «Viaje al Optimismo» prepara una historia con un nombre que a muchos les sonará enigmático: Kalmikia. «Cuando estuve en el Parlamento Europeo, como de joven fui comunista me adscribieron al mundo del Este», nos cuenta, «y uno de los países que me tocaron fue este que no conoce nadie, Kalmikia. Un pueblo de budistas acribillados por Stalin. Cuando después de muchos años les dejaron volver a su tierra no se reconocían, no sabían hablar ni su propio idioma y lo reaprendieron… Allí conocí a una persona a la que he querido mucho, y ahora escribo de eso».
Sin una hora de aburrimiento ni un día de descanso.
lunes, 26 de diciembre de 2011
Lou Marinoff: Filosofia Práctica
Usted puede aplicar este proceso a su propia vida. Puede trabajar por su
cuenta, aunque suele resultar útil contar con un interlocutor con quien
contrastar pareceres para asegurarse de no pasar por alto ningún aspecto y
evitar que la racionalización prevalezca sobre la racionalidad. Con los
consejos y los ejemplos contenidos en este libro, estará en condiciones de
descubrir los beneficios que reporta un examen atento de la vida, beneficios
que comprenden la tranquilidad de espíritu, la estabilidad y la integridad. No
necesita ninguna experiencia en filosofía, ni tiene por qué leer La república
de Platón ni ningún otro texto filosófico (a no ser que así lo desee). Todo
cuanto precisa es una mentalidad filosófica y, dado que ha elegido este libro
y lo ha leído hasta aquí, me atrevería a afirmar que usted la tiene.
Una filosofía propia
Todo el mundo tiene una filosofía de la vida pero pocos de nosotros
gozamos del privilegio o el tiempo libre necesario para sentamos a
esclarecer sutilezas. Tendemos a irlo haciendo sobre la marcha. La
experiencia es una gran maestra, pero también precisamos reflexionar
sobre nuestras experiencias. Necesitamos pensar con una postura crítica,
buscando pautas de conducta y situándolo todo en el contexto general para
abrirnos camino en la vida. Comprender nuestra propia filosofía puede
ayudarnos a evitar, resolver o abordar muchos problemas. Nuestra filosofía
también puede ser el origen de los problemas que padecemos, de modo
que debemos evaluar las ideas que sostenemos para modelar un punto de
vista que obre a favor nuestro, no en contra. Usted es capaz de cambiar sus
creencias para resolver un problema, y este libro le enseñará cómo hacerlo.
Pese a la fama que ostenta, la filosofía no tiene por qué resultar intimidante,
aburrida o incomprensible. Gran parte de lo que se ha escrito sobre el tema
a lo largo de los años sin duda encaja en una o más de estas categorías
pero, en el fondo, la filosofía investiga las cuestiones que todos nos
preguntamos: ¿Qué es una buena vida? ¿Qué es el bien? ¿En qué consiste
la vida? ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué debería obrar correctamente? ¿Qué
significa obrar correctamente? No son preguntas fáciles, y sus respuestas
tampoco lo son; de lo contrario, no seguiríamos dándoles vueltas una y otra
vez. Dos personas distintas nunca llegarán automáticamente a las mismas
respuestas. No obstante, todos contamos con un conjunto de principios
como punto de partida, tanto si somos conscientes de ellos y podemos
enumerarlos como si no.
Lo mejor de disponer de miles de años de pensamiento en los que
inspirarse es que muchas de las mentes más sabias de la historia han
profundizado en estos asuntos y nos han cedido un legado de ideas yMás Platón y menos Prozac
____________________________________
– 8 –
directrices que cabe aprovechar. Ahora bien, la filosofía también es algo
personal: usted también es filósofo. Tome cuanto pueda aprender de otras
fuentes, pero si lo que quiere es encentrar una forma de ver el mundo que le
dé resultado, tendrá que tomarse la molestia de pensar por su cuenta. La
buena noticia es que, con el debido incentivo, usted es perfectamente capaz
de pensar por sí mismo.
¿Dónde encontrar dicho incentivo? Pues sin ir más lejos en este libro, que
no le ofrece parte del fruto de la práctica filosófica. Mis colegas de profesión
y yo no somos filósofos sólo en el sentido académico del término. Aunque
muchos de nosotros estemos doctorados en filosofía, enseñemos en
universidades y publiquemos artículos especializados, hacemos algo más
que eso: también ofrecemos asesoramiento a clientes individuales, a grupos
y a organizaciones. Apartamos la filosofía de los contextos puramente
teóricos o hipotéticos y la aplicamos a los problemas cotidianos de la vida
personal, social y profesional.
Si usted viniera a verme, tal vez le comentaría los planteamientos de
Kierkegaard para enfrentarse a la muerte, las ideas de Ayn Rand sobre las
virtudes del egoísmo o el consejo de Aristóteles de perseguir la razón y la
moderación en todas las cosas. Quizás estudiaríamos teoría de la toma de
decisiones, el Yying o I Ching (Libro de las mutaciones)
o la teoría de la necesidad de Kant. En función de su problema,
examinaríamos las ideas de los filósofos que mejor se apliquen a su caso,
aquellas con las que usted se sintiera más cómodo. Hay personas que
gustan del enfoque autoritario de Hobbes, por ejemplo, mientras que otras
responden a planteamientos más intuitivos, como el de Laozi o Lao Tse.
Quizás exploraríamos dichas filosofías en profundidad, aunque lo más
probable sería que usted tuviera su propio esquema filosófico y que deseara
expresarlo con más claridad. Yo actuaría como un guía para sacar a la
superficie e iluminar sus propias ideas y, posiblemente, para sugerirle otras
nuevas.
Lo que obtendría después de abordar desde una óptica filosófica el asunto
que le atañera sería una forma duradera, profundamente arraigada e
imparcial, de hacer frente a cualquier obstáculo que surja en su camino,
ahora y en el futuro. Encontraría esta verdadera tranquilidad de espíritu
mediante la contemplación, no con medicamentos. Platón sí, Prozac no. Ello
exige pensar con claridad y agudeza, lo cual no está fuera de su alcance.
La vida es estresante y complicada, pero usted no tiene por qué estar
angustiado ni confundido. Este libro trata sobre los problemas a los que nos Lou Marinoff
____________________________________
– 9 –
enfrentamos en la vida cotidiana. Somos especialmente vulnerables cuando
andamos escasos de fe o confianza, tal como nos ocurre a muchos de
nosotros cuando no logramos dar con todas las respuestas en la religión o
en la ciencia. A lo largo de este siglo, se ha ido abriendo un tremendo
abismo bajo nuestros pies a medida que la religión ha ido retrocediendo y la
ciencia avanzando, y todo ha perdido significado. Es fácil que no veamos
dicho abismo hasta que ya hayamos caído en él. Los filósofos
existencialistas realizan visitas guiadas muy completas; aun así, en la
mayoría de los casos no logran sacar a las personas de él. Lo que
necesitamos es cosechar las aplicaciones prácticas de todas las escuelas
filosóficas para planear la forma de salir de nuevo a la superficie.
La filosofía está recobrando su legitimidad perdida como un modo útil de
examinar el mundo que nos rodea, mientras el universo nos proporciona
nuevos misterios antes de que ni la teología ni la ciencia hayan podido
reconciliar los enigmas existentes. Bertrand Russell describió la filosofía
como «algo intermedio entre la teología y la ciencia [...] una tierra de nadie
expuesta a ataques procedentes de ambos bandos». No obstante, la otra
cara de esta acertada observación es que la filosofía puede sacar fuerzas
de ambos bandos sin tener que absorber los dogmas y puntos flacos
respectivos.
El presente libro se inspira en los más grandes filósofos y filosofías de la
historia del mundo para enseñarle a abordar los aspectos más importantes
de la vida. Trata sobre los problemas que todo ser humano encara, tales
como la manera de conducir las relaciones amorosas, de vivir con ética, de
plantearse la muerte, de enfrentarse a un cambio profesional y de encontrar
sentido a la existencia. Por supuesto, no todos los problemas tienen
solución, pero aunque no logre encontrarla necesita manejar el problema de
tal modo que su vida siga adelante. Sea como fuere, tanto si lo resuelve
como si aprende a convivir con él, este libro puede servirle de guía. Ahora
bien, en lugar de ofrecerle enfoques pseudomédicos orientados a las
patologías o proponerle superficiales principios propios de la New Age, este
libro presenta una sabiduría puesta a prueba por el tiempo y adaptada
específicamente para ayudarle a vivir con plenitud e integridad en un mund o
que cada vez resulta más desafiante.
La filosofía práctica
El asesoramiento filosófico, a pesar de ser un campo de la filosofía
relativamente nuevo, está experimentando un rápido crecimiento. El
movimiento de la práctica filosófica surgió en Europa en la década de los
ochenta, impulsado por Gerd Achenbach en Alemania, y comenzó a
expandirse en Norteamérica en la década de los noventa.
cuenta, aunque suele resultar útil contar con un interlocutor con quien
contrastar pareceres para asegurarse de no pasar por alto ningún aspecto y
evitar que la racionalización prevalezca sobre la racionalidad. Con los
consejos y los ejemplos contenidos en este libro, estará en condiciones de
descubrir los beneficios que reporta un examen atento de la vida, beneficios
que comprenden la tranquilidad de espíritu, la estabilidad y la integridad. No
necesita ninguna experiencia en filosofía, ni tiene por qué leer La república
de Platón ni ningún otro texto filosófico (a no ser que así lo desee). Todo
cuanto precisa es una mentalidad filosófica y, dado que ha elegido este libro
y lo ha leído hasta aquí, me atrevería a afirmar que usted la tiene.
Una filosofía propia
Todo el mundo tiene una filosofía de la vida pero pocos de nosotros
gozamos del privilegio o el tiempo libre necesario para sentamos a
esclarecer sutilezas. Tendemos a irlo haciendo sobre la marcha. La
experiencia es una gran maestra, pero también precisamos reflexionar
sobre nuestras experiencias. Necesitamos pensar con una postura crítica,
buscando pautas de conducta y situándolo todo en el contexto general para
abrirnos camino en la vida. Comprender nuestra propia filosofía puede
ayudarnos a evitar, resolver o abordar muchos problemas. Nuestra filosofía
también puede ser el origen de los problemas que padecemos, de modo
que debemos evaluar las ideas que sostenemos para modelar un punto de
vista que obre a favor nuestro, no en contra. Usted es capaz de cambiar sus
creencias para resolver un problema, y este libro le enseñará cómo hacerlo.
Pese a la fama que ostenta, la filosofía no tiene por qué resultar intimidante,
aburrida o incomprensible. Gran parte de lo que se ha escrito sobre el tema
a lo largo de los años sin duda encaja en una o más de estas categorías
pero, en el fondo, la filosofía investiga las cuestiones que todos nos
preguntamos: ¿Qué es una buena vida? ¿Qué es el bien? ¿En qué consiste
la vida? ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué debería obrar correctamente? ¿Qué
significa obrar correctamente? No son preguntas fáciles, y sus respuestas
tampoco lo son; de lo contrario, no seguiríamos dándoles vueltas una y otra
vez. Dos personas distintas nunca llegarán automáticamente a las mismas
respuestas. No obstante, todos contamos con un conjunto de principios
como punto de partida, tanto si somos conscientes de ellos y podemos
enumerarlos como si no.
Lo mejor de disponer de miles de años de pensamiento en los que
inspirarse es que muchas de las mentes más sabias de la historia han
profundizado en estos asuntos y nos han cedido un legado de ideas yMás Platón y menos Prozac
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directrices que cabe aprovechar. Ahora bien, la filosofía también es algo
personal: usted también es filósofo. Tome cuanto pueda aprender de otras
fuentes, pero si lo que quiere es encentrar una forma de ver el mundo que le
dé resultado, tendrá que tomarse la molestia de pensar por su cuenta. La
buena noticia es que, con el debido incentivo, usted es perfectamente capaz
de pensar por sí mismo.
¿Dónde encontrar dicho incentivo? Pues sin ir más lejos en este libro, que
no le ofrece parte del fruto de la práctica filosófica. Mis colegas de profesión
y yo no somos filósofos sólo en el sentido académico del término. Aunque
muchos de nosotros estemos doctorados en filosofía, enseñemos en
universidades y publiquemos artículos especializados, hacemos algo más
que eso: también ofrecemos asesoramiento a clientes individuales, a grupos
y a organizaciones. Apartamos la filosofía de los contextos puramente
teóricos o hipotéticos y la aplicamos a los problemas cotidianos de la vida
personal, social y profesional.
Si usted viniera a verme, tal vez le comentaría los planteamientos de
Kierkegaard para enfrentarse a la muerte, las ideas de Ayn Rand sobre las
virtudes del egoísmo o el consejo de Aristóteles de perseguir la razón y la
moderación en todas las cosas. Quizás estudiaríamos teoría de la toma de
decisiones, el Yying o I Ching (Libro de las mutaciones)
o la teoría de la necesidad de Kant. En función de su problema,
examinaríamos las ideas de los filósofos que mejor se apliquen a su caso,
aquellas con las que usted se sintiera más cómodo. Hay personas que
gustan del enfoque autoritario de Hobbes, por ejemplo, mientras que otras
responden a planteamientos más intuitivos, como el de Laozi o Lao Tse.
Quizás exploraríamos dichas filosofías en profundidad, aunque lo más
probable sería que usted tuviera su propio esquema filosófico y que deseara
expresarlo con más claridad. Yo actuaría como un guía para sacar a la
superficie e iluminar sus propias ideas y, posiblemente, para sugerirle otras
nuevas.
Lo que obtendría después de abordar desde una óptica filosófica el asunto
que le atañera sería una forma duradera, profundamente arraigada e
imparcial, de hacer frente a cualquier obstáculo que surja en su camino,
ahora y en el futuro. Encontraría esta verdadera tranquilidad de espíritu
mediante la contemplación, no con medicamentos. Platón sí, Prozac no. Ello
exige pensar con claridad y agudeza, lo cual no está fuera de su alcance.
La vida es estresante y complicada, pero usted no tiene por qué estar
angustiado ni confundido. Este libro trata sobre los problemas a los que nos Lou Marinoff
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– 9 –
enfrentamos en la vida cotidiana. Somos especialmente vulnerables cuando
andamos escasos de fe o confianza, tal como nos ocurre a muchos de
nosotros cuando no logramos dar con todas las respuestas en la religión o
en la ciencia. A lo largo de este siglo, se ha ido abriendo un tremendo
abismo bajo nuestros pies a medida que la religión ha ido retrocediendo y la
ciencia avanzando, y todo ha perdido significado. Es fácil que no veamos
dicho abismo hasta que ya hayamos caído en él. Los filósofos
existencialistas realizan visitas guiadas muy completas; aun así, en la
mayoría de los casos no logran sacar a las personas de él. Lo que
necesitamos es cosechar las aplicaciones prácticas de todas las escuelas
filosóficas para planear la forma de salir de nuevo a la superficie.
La filosofía está recobrando su legitimidad perdida como un modo útil de
examinar el mundo que nos rodea, mientras el universo nos proporciona
nuevos misterios antes de que ni la teología ni la ciencia hayan podido
reconciliar los enigmas existentes. Bertrand Russell describió la filosofía
como «algo intermedio entre la teología y la ciencia [...] una tierra de nadie
expuesta a ataques procedentes de ambos bandos». No obstante, la otra
cara de esta acertada observación es que la filosofía puede sacar fuerzas
de ambos bandos sin tener que absorber los dogmas y puntos flacos
respectivos.
El presente libro se inspira en los más grandes filósofos y filosofías de la
historia del mundo para enseñarle a abordar los aspectos más importantes
de la vida. Trata sobre los problemas que todo ser humano encara, tales
como la manera de conducir las relaciones amorosas, de vivir con ética, de
plantearse la muerte, de enfrentarse a un cambio profesional y de encontrar
sentido a la existencia. Por supuesto, no todos los problemas tienen
solución, pero aunque no logre encontrarla necesita manejar el problema de
tal modo que su vida siga adelante. Sea como fuere, tanto si lo resuelve
como si aprende a convivir con él, este libro puede servirle de guía. Ahora
bien, en lugar de ofrecerle enfoques pseudomédicos orientados a las
patologías o proponerle superficiales principios propios de la New Age, este
libro presenta una sabiduría puesta a prueba por el tiempo y adaptada
específicamente para ayudarle a vivir con plenitud e integridad en un mund o
que cada vez resulta más desafiante.
La filosofía práctica
El asesoramiento filosófico, a pesar de ser un campo de la filosofía
relativamente nuevo, está experimentando un rápido crecimiento. El
movimiento de la práctica filosófica surgió en Europa en la década de los
ochenta, impulsado por Gerd Achenbach en Alemania, y comenzó a
expandirse en Norteamérica en la década de los noventa.
domingo, 25 de diciembre de 2011
Lou Marinoff: Filosofia Práctica
Usted puede aplicar este proceso a su propia vida. Puede trabajar por su
cuenta, aunque suele resultar útil contar con un interlocutor con quien
contrastar pareceres para asegurarse de no pasar por alto ningún aspecto y
evitar que la racionalización prevalezca sobre la racionalidad. Con los
consejos y los ejemplos contenidos en este libro, estará en condiciones de
descubrir los beneficios que reporta un examen atento de la vida, beneficios
que comprenden la tranquilidad de espíritu, la estabilidad y la integridad. No
necesita ninguna experiencia en filosofía, ni tiene por qué leer La república
de Platón ni ningún otro texto filosófico (a no ser que así lo desee). Todo
cuanto precisa es una mentalidad filosófica y, dado que ha elegido este libro
y lo ha leído hasta aquí, me atrevería a afirmar que usted la tiene.
Una filosofía propia
Todo el mundo tiene una filosofía de la vida pero pocos de nosotros
gozamos del privilegio o el tiempo libre necesario para sentamos a
esclarecer sutilezas. Tendemos a irlo haciendo sobre la marcha. La
experiencia es una gran maestra, pero también precisamos reflexionar
sobre nuestras experiencias. Necesitamos pensar con una postura crítica,
buscando pautas de conducta y situándolo todo en el contexto general para
abrirnos camino en la vida. Comprender nuestra propia filosofía puede
ayudarnos a evitar, resolver o abordar muchos problemas. Nuestra filosofía
también puede ser el origen de los problemas que padecemos, de modo
que debemos evaluar las ideas que sostenemos para modelar un punto de
vista que obre a favor nuestro, no en contra. Usted es capaz de cambiar sus
creencias para resolver un problema, y este libro le enseñará cómo hacerlo.
Pese a la fama que ostenta, la filosofía no tiene por qué resultar intimidante,
aburrida o incomprensible. Gran parte de lo que se ha escrito sobre el tema
a lo largo de los años sin duda encaja en una o más de estas categorías
pero, en el fondo, la filosofía investiga las cuestiones que todos nos
preguntamos: ¿Qué es una buena vida? ¿Qué es el bien? ¿En qué consiste
la vida? ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué debería obrar correctamente? ¿Qué
significa obrar correctamente? No son preguntas fáciles, y sus respuestas
tampoco lo son; de lo contrario, no seguiríamos dándoles vueltas una y otra
vez. Dos personas distintas nunca llegarán automáticamente a las mismas
respuestas. No obstante, todos contamos con un conjunto de principios
como punto de partida, tanto si somos conscientes de ellos y podemos
enumerarlos como si no.
Lo mejor de disponer de miles de años de pensamiento en los que
inspirarse es que muchas de las mentes más sabias de la historia han
profundizado en estos asuntos y nos han cedido un legado de ideas yMás Platón y menos Prozac
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– 8 –
directrices que cabe aprovechar. Ahora bien, la filosofía también es algo
personal: usted también es filósofo. Tome cuanto pueda aprender de otras
fuentes, pero si lo que quiere es encentrar una forma de ver el mundo que le
dé resultado, tendrá que tomarse la molestia de pensar por su cuenta. La
buena noticia es que, con el debido incentivo, usted es perfectamente capaz
de pensar por sí mismo.
¿Dónde encontrar dicho incentivo? Pues sin ir más lejos en este libro, que
no le ofrece parte del fruto de la práctica filosófica. Mis colegas de profesión
y yo no somos filósofos sólo en el sentido académico del término. Aunque
muchos de nosotros estemos doctorados en filosofía, enseñemos en
universidades y publiquemos artículos especializados, hacemos algo más
que eso: también ofrecemos asesoramiento a clientes individuales, a grupos
y a organizaciones. Apartamos la filosofía de los contextos puramente
teóricos o hipotéticos y la aplicamos a los problemas cotidianos de la vida
personal, social y profesional.
Si usted viniera a verme, tal vez le comentaría los planteamientos de
Kierkegaard para enfrentarse a la muerte, las ideas de Ayn Rand sobre las
virtudes del egoísmo o el consejo de Aristóteles de perseguir la razón y la
moderación en todas las cosas. Quizás estudiaríamos teoría de la toma de
decisiones, el Yying o I Ching (Libro de las mutaciones)
o la teoría de la necesidad de Kant. En función de su problema,
examinaríamos las ideas de los filósofos que mejor se apliquen a su caso,
aquellas con las que usted se sintiera más cómodo. Hay personas que
gustan del enfoque autoritario de Hobbes, por ejemplo, mientras que otras
responden a planteamientos más intuitivos, como el de Laozi o Lao Tse.
Quizás exploraríamos dichas filosofías en profundidad, aunque lo más
probable sería que usted tuviera su propio esquema filosófico y que deseara
expresarlo con más claridad. Yo actuaría como un guía para sacar a la
superficie e iluminar sus propias ideas y, posiblemente, para sugerirle otras
nuevas.
Lo que obtendría después de abordar desde una óptica filosófica el asunto
que le atañera sería una forma duradera, profundamente arraigada e
imparcial, de hacer frente a cualquier obstáculo que surja en su camino,
ahora y en el futuro. Encontraría esta verdadera tranquilidad de espíritu
mediante la contemplación, no con medicamentos. Platón sí, Prozac no. Ello
exige pensar con claridad y agudeza, lo cual no está fuera de su alcance.
La vida es estresante y complicada, pero usted no tiene por qué estar
angustiado ni confundido. Este libro trata sobre los problemas a los que nos Lou Marinoff
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– 9 –
enfrentamos en la vida cotidiana. Somos especialmente vulnerables cuando
andamos escasos de fe o confianza, tal como nos ocurre a muchos de
nosotros cuando no logramos dar con todas las respuestas en la religión o
en la ciencia. A lo largo de este siglo, se ha ido abriendo un tremendo
abismo bajo nuestros pies a medida que la religión ha ido retrocediendo y la
ciencia avanzando, y todo ha perdido significado. Es fácil que no veamos
dicho abismo hasta que ya hayamos caído en él. Los filósofos
existencialistas realizan visitas guiadas muy completas; aun así, en la
mayoría de los casos no logran sacar a las personas de él. Lo que
necesitamos es cosechar las aplicaciones prácticas de todas las escuelas
filosóficas para planear la forma de salir de nuevo a la superficie.
La filosofía está recobrando su legitimidad perdida como un modo útil de
examinar el mundo que nos rodea, mientras el universo nos proporciona
nuevos misterios antes de que ni la teología ni la ciencia hayan podido
reconciliar los enigmas existentes. Bertrand Russell describió la filosofía
como «algo intermedio entre la teología y la ciencia [...] una tierra de nadie
expuesta a ataques procedentes de ambos bandos». No obstante, la otra
cara de esta acertada observación es que la filosofía puede sacar fuerzas
de ambos bandos sin tener que absorber los dogmas y puntos flacos
respectivos.
El presente libro se inspira en los más grandes filósofos y filosofías de la
historia del mundo para enseñarle a abordar los aspectos más importantes
de la vida. Trata sobre los problemas que todo ser humano encara, tales
como la manera de conducir las relaciones amorosas, de vivir con ética, de
plantearse la muerte, de enfrentarse a un cambio profesional y de encontrar
sentido a la existencia. Por supuesto, no todos los problemas tienen
solución, pero aunque no logre encontrarla necesita manejar el problema de
tal modo que su vida siga adelante. Sea como fuere, tanto si lo resuelve
como si aprende a convivir con él, este libro puede servirle de guía. Ahora
bien, en lugar de ofrecerle enfoques pseudomédicos orientados a las
patologías o proponerle superficiales principios propios de la New Age, este
libro presenta una sabiduría puesta a prueba por el tiempo y adaptada
específicamente para ayudarle a vivir con plenitud e integridad en un mund o
que cada vez resulta más desafiante.
La filosofía práctica
El asesoramiento filosófico, a pesar de ser un campo de la filosofía
relativamente nuevo, está experimentando un rápido crecimiento. El
movimiento de la práctica filosófica surgió en Europa en la década de los
cuenta, aunque suele resultar útil contar con un interlocutor con quien
contrastar pareceres para asegurarse de no pasar por alto ningún aspecto y
evitar que la racionalización prevalezca sobre la racionalidad. Con los
consejos y los ejemplos contenidos en este libro, estará en condiciones de
descubrir los beneficios que reporta un examen atento de la vida, beneficios
que comprenden la tranquilidad de espíritu, la estabilidad y la integridad. No
necesita ninguna experiencia en filosofía, ni tiene por qué leer La república
de Platón ni ningún otro texto filosófico (a no ser que así lo desee). Todo
cuanto precisa es una mentalidad filosófica y, dado que ha elegido este libro
y lo ha leído hasta aquí, me atrevería a afirmar que usted la tiene.
Una filosofía propia
Todo el mundo tiene una filosofía de la vida pero pocos de nosotros
gozamos del privilegio o el tiempo libre necesario para sentamos a
esclarecer sutilezas. Tendemos a irlo haciendo sobre la marcha. La
experiencia es una gran maestra, pero también precisamos reflexionar
sobre nuestras experiencias. Necesitamos pensar con una postura crítica,
buscando pautas de conducta y situándolo todo en el contexto general para
abrirnos camino en la vida. Comprender nuestra propia filosofía puede
ayudarnos a evitar, resolver o abordar muchos problemas. Nuestra filosofía
también puede ser el origen de los problemas que padecemos, de modo
que debemos evaluar las ideas que sostenemos para modelar un punto de
vista que obre a favor nuestro, no en contra. Usted es capaz de cambiar sus
creencias para resolver un problema, y este libro le enseñará cómo hacerlo.
Pese a la fama que ostenta, la filosofía no tiene por qué resultar intimidante,
aburrida o incomprensible. Gran parte de lo que se ha escrito sobre el tema
a lo largo de los años sin duda encaja en una o más de estas categorías
pero, en el fondo, la filosofía investiga las cuestiones que todos nos
preguntamos: ¿Qué es una buena vida? ¿Qué es el bien? ¿En qué consiste
la vida? ¿Por qué estoy aquí? ¿Por qué debería obrar correctamente? ¿Qué
significa obrar correctamente? No son preguntas fáciles, y sus respuestas
tampoco lo son; de lo contrario, no seguiríamos dándoles vueltas una y otra
vez. Dos personas distintas nunca llegarán automáticamente a las mismas
respuestas. No obstante, todos contamos con un conjunto de principios
como punto de partida, tanto si somos conscientes de ellos y podemos
enumerarlos como si no.
Lo mejor de disponer de miles de años de pensamiento en los que
inspirarse es que muchas de las mentes más sabias de la historia han
profundizado en estos asuntos y nos han cedido un legado de ideas yMás Platón y menos Prozac
____________________________________
– 8 –
directrices que cabe aprovechar. Ahora bien, la filosofía también es algo
personal: usted también es filósofo. Tome cuanto pueda aprender de otras
fuentes, pero si lo que quiere es encentrar una forma de ver el mundo que le
dé resultado, tendrá que tomarse la molestia de pensar por su cuenta. La
buena noticia es que, con el debido incentivo, usted es perfectamente capaz
de pensar por sí mismo.
¿Dónde encontrar dicho incentivo? Pues sin ir más lejos en este libro, que
no le ofrece parte del fruto de la práctica filosófica. Mis colegas de profesión
y yo no somos filósofos sólo en el sentido académico del término. Aunque
muchos de nosotros estemos doctorados en filosofía, enseñemos en
universidades y publiquemos artículos especializados, hacemos algo más
que eso: también ofrecemos asesoramiento a clientes individuales, a grupos
y a organizaciones. Apartamos la filosofía de los contextos puramente
teóricos o hipotéticos y la aplicamos a los problemas cotidianos de la vida
personal, social y profesional.
Si usted viniera a verme, tal vez le comentaría los planteamientos de
Kierkegaard para enfrentarse a la muerte, las ideas de Ayn Rand sobre las
virtudes del egoísmo o el consejo de Aristóteles de perseguir la razón y la
moderación en todas las cosas. Quizás estudiaríamos teoría de la toma de
decisiones, el Yying o I Ching (Libro de las mutaciones)
o la teoría de la necesidad de Kant. En función de su problema,
examinaríamos las ideas de los filósofos que mejor se apliquen a su caso,
aquellas con las que usted se sintiera más cómodo. Hay personas que
gustan del enfoque autoritario de Hobbes, por ejemplo, mientras que otras
responden a planteamientos más intuitivos, como el de Laozi o Lao Tse.
Quizás exploraríamos dichas filosofías en profundidad, aunque lo más
probable sería que usted tuviera su propio esquema filosófico y que deseara
expresarlo con más claridad. Yo actuaría como un guía para sacar a la
superficie e iluminar sus propias ideas y, posiblemente, para sugerirle otras
nuevas.
Lo que obtendría después de abordar desde una óptica filosófica el asunto
que le atañera sería una forma duradera, profundamente arraigada e
imparcial, de hacer frente a cualquier obstáculo que surja en su camino,
ahora y en el futuro. Encontraría esta verdadera tranquilidad de espíritu
mediante la contemplación, no con medicamentos. Platón sí, Prozac no. Ello
exige pensar con claridad y agudeza, lo cual no está fuera de su alcance.
La vida es estresante y complicada, pero usted no tiene por qué estar
angustiado ni confundido. Este libro trata sobre los problemas a los que nos Lou Marinoff
____________________________________
– 9 –
enfrentamos en la vida cotidiana. Somos especialmente vulnerables cuando
andamos escasos de fe o confianza, tal como nos ocurre a muchos de
nosotros cuando no logramos dar con todas las respuestas en la religión o
en la ciencia. A lo largo de este siglo, se ha ido abriendo un tremendo
abismo bajo nuestros pies a medida que la religión ha ido retrocediendo y la
ciencia avanzando, y todo ha perdido significado. Es fácil que no veamos
dicho abismo hasta que ya hayamos caído en él. Los filósofos
existencialistas realizan visitas guiadas muy completas; aun así, en la
mayoría de los casos no logran sacar a las personas de él. Lo que
necesitamos es cosechar las aplicaciones prácticas de todas las escuelas
filosóficas para planear la forma de salir de nuevo a la superficie.
La filosofía está recobrando su legitimidad perdida como un modo útil de
examinar el mundo que nos rodea, mientras el universo nos proporciona
nuevos misterios antes de que ni la teología ni la ciencia hayan podido
reconciliar los enigmas existentes. Bertrand Russell describió la filosofía
como «algo intermedio entre la teología y la ciencia [...] una tierra de nadie
expuesta a ataques procedentes de ambos bandos». No obstante, la otra
cara de esta acertada observación es que la filosofía puede sacar fuerzas
de ambos bandos sin tener que absorber los dogmas y puntos flacos
respectivos.
El presente libro se inspira en los más grandes filósofos y filosofías de la
historia del mundo para enseñarle a abordar los aspectos más importantes
de la vida. Trata sobre los problemas que todo ser humano encara, tales
como la manera de conducir las relaciones amorosas, de vivir con ética, de
plantearse la muerte, de enfrentarse a un cambio profesional y de encontrar
sentido a la existencia. Por supuesto, no todos los problemas tienen
solución, pero aunque no logre encontrarla necesita manejar el problema de
tal modo que su vida siga adelante. Sea como fuere, tanto si lo resuelve
como si aprende a convivir con él, este libro puede servirle de guía. Ahora
bien, en lugar de ofrecerle enfoques pseudomédicos orientados a las
patologías o proponerle superficiales principios propios de la New Age, este
libro presenta una sabiduría puesta a prueba por el tiempo y adaptada
específicamente para ayudarle a vivir con plenitud e integridad en un mund o
que cada vez resulta más desafiante.
La filosofía práctica
El asesoramiento filosófico, a pesar de ser un campo de la filosofía
relativamente nuevo, está experimentando un rápido crecimiento. El
movimiento de la práctica filosófica surgió en Europa en la década de los
Lou Marinoff: La Filosofia práctica para solventar problemas concretos
Para quienes siempre supieron que la filosofía era buena para
algo, pero nunca supieron decir exactamente para qué es la
razón por sí misma lo que hace la vida feliz y agradable, al
expulsar todas las ideas y opiniones falsas, y evitar así toda
perturbación de la mente.
EPICURO
La vida examinada es la única que merece ser vivida.
SÓCRATES
El tiempo de la vida humana no es más que un punto, y su
sustancia un flujo, y sus percepciones torpes, y la composición
del cuerpo corruptible, y el alma un torbellino, y la fortuna
inescrutable, y la fama algo sin sentido [...]. ¿Qué puede pues
guiar a un hombre? Una única cosa, la filosofía.
MARCO AURELIO
Las nubes de mi aflicción se disiparon y bebí de la luz. Con mis
pensamientos en orden giré para examinar el rostro de mi
médico. Volví los ojos y posé mi mirada en ella, y vi que era la
enfermera en cuya casa me habían cuidado desde la juventud:
la filosofía.
BOECIO
El hombre no debe sobrevalorar la grandeza y el poder de su
mente.
GEORGE FREDERICK HEGEL
Hacer filosofía es explorar el propio temperamento, pero al
mismo tiempo tratar de descubrir la verdad.
IRIS MÜRDOCH
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma
a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
BUDALou Marinoff
____________________________________
– 3 –
AGRADECIMIENTOS
Gracias a los filósofos predecesores y contemporáneos por su perenne
inspiración. La filosofía es un río sin fin, que serpentea aquí y fluye allí, pero
que nunca se seca.
Gracias a tantos colegas académicos y profesionales, en Estados Unidos y
el extranjero, por el intercambio constructivo de ideas. Ellos mantienen
encendida la llama de la búsqueda filosófica, iluminando teorías y prácticas
eficaces.
Gracias a todos los consejeros que aportaron los casos que se estudian en
la presente obra. Debido a las limitaciones habituales, no hemos podido
incluir todas las propuestas. Hemos utilizado casos de Keith Burkum, Harriet
Chamberlain, Richard Dance, Vaughana Feary, Stephen Haré, Alicia
Juarrero, Chris McCullough, Ben Mijuskovic, Simón du Plocky Peter Raabe.
Gracias también a los consejeros filosóficos cuyos trabajos e ideas he
tenido ocasión de mencionar que son: Gerd Achenbach, Stanley Chan,
Fierre Grimes, Kenneth Kipnis, Ran Lahav, Peter Marky Bernard Roy.
Gracias a nuestros colegas holandeses – sobre todo a Dries Boele e Ida
Jongsma – por formar al primer grupo de expertos norteamericanos en el
método nelsoniano de diálogo socrático.
Gracias a muchos otros cuya clarividencia y apoyo constante han
contribuido al florecimiento del asesoramiento filosófico en Estados unidos,
entre los que se cuentan Charles DeCicco, Joelle Delbourgo, Rubén Diaz
Jr., Paúl del Duca, Ron Goldfarb, John Greenwood, Robbie Haré, Mahin
Hassibi, Meri Horfinan, Ann Lippel, Thomas Magnell, Robyn Leary Mancini,
Jean Méchame, Thomas Morales, blanda Moses, Gerard O’Sullivan, Mehuí
Shah, Paúl Sharkey, Wayne Shelton, Jennifer Stark, Martin Tamny y
Emmanuel Tchividjian.
Gracias también a Tin Duggan, por su experto y cordial quehacer como
editor.
Por último, gracias a Colleen Kapklein, quien tradujo hábilmente mis
elípticas divagaciones en una prosa comprensible.
He aprendido que todo filósofo puede escribir un libro poco popular sin
contar con ninguna ayuda. Al fin y al cabo, nuestro don es abordar asuntos
sencillos y hacerlos asombrosamente complejos. En cambio, la escritura de Más Platón y menos Prozac
____________________________________
– 4 –
éxito requiere arte y fidelidad para hacer que los asuntos más complejos
sean asombrosamente sencillos, tarea que no habría podido concebir, y
mucho menos realizar, sin la ayuda de una experta.
LOU MARINOFF
Nueva York, 1999
Los casos estudiados en estas páginas proceden de mi consulta y de las de
colegas que me han autorizado a incluirlos. El anonimato de nuestros
clientes se ha garantizado cambiando nombres, lugares, ocupaciones,
detalles y demás datos pertinentes. Aunque sus identidades sean ficticias,
el provecho filosófico que sacaron es real.Lou Marinoff
____________________________________
– 5 –
PRIMERA PARTE
LOS NUEVOS USOS DE LA SABIDURÍA ANTIGUA
La crisis de la filosofía y su reciente recuperación
Contra las enfermedades de la mente, la filosofía
dispone de remedios; por esta razón se la
considera, con toda justeza, la medicina de la
mente.
EPICURO
Ser filósofo no consiste en el mero formular
pensamientos sutiles, ni siquiera en fundar una
escuela [...]. Consiste en resolver algunos de los
problemas de la vida, no en el ámbito teórico, sino
en el práctico.
HENRY DAVID THOREAU
Una mujer joven hace frente al cáncer de mama terminal de su madre. Un
hombre de mediana edad prevé un cambio de rumbo en su trayectoria
profesional. Una mujer protestante cuya hija está comprometida con un
muchacho judío y cuyo hijo está casado con una chica musulmana tiene
miedo de los conflictos religiosos que puedan surgir en su familia. Un
ejecutivo financiero con una brillante carrera a sus espaldas se debate
sobre si debe abandonar a su esposa tras veinte años de matrimonio.
Una mujer vive plenamente feliz en pareja, pero sólo uno de los cónyuges
quiere tener hijos. Un ingeniero separado, padre de cuatro hijos, teme que
delatar un error de diseño en un proyecto importante pueda costarle el
empleo. Una mujer que tiene todo cuanto creía desear (un marido y unos
hijos que la quieren, una casa bonita, una profesión bien remunerada) lucha
algo, pero nunca supieron decir exactamente para qué es la
razón por sí misma lo que hace la vida feliz y agradable, al
expulsar todas las ideas y opiniones falsas, y evitar así toda
perturbación de la mente.
EPICURO
La vida examinada es la única que merece ser vivida.
SÓCRATES
El tiempo de la vida humana no es más que un punto, y su
sustancia un flujo, y sus percepciones torpes, y la composición
del cuerpo corruptible, y el alma un torbellino, y la fortuna
inescrutable, y la fama algo sin sentido [...]. ¿Qué puede pues
guiar a un hombre? Una única cosa, la filosofía.
MARCO AURELIO
Las nubes de mi aflicción se disiparon y bebí de la luz. Con mis
pensamientos en orden giré para examinar el rostro de mi
médico. Volví los ojos y posé mi mirada en ella, y vi que era la
enfermera en cuya casa me habían cuidado desde la juventud:
la filosofía.
BOECIO
El hombre no debe sobrevalorar la grandeza y el poder de su
mente.
GEORGE FREDERICK HEGEL
Hacer filosofía es explorar el propio temperamento, pero al
mismo tiempo tratar de descubrir la verdad.
IRIS MÜRDOCH
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma
a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
BUDALou Marinoff
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AGRADECIMIENTOS
Gracias a los filósofos predecesores y contemporáneos por su perenne
inspiración. La filosofía es un río sin fin, que serpentea aquí y fluye allí, pero
que nunca se seca.
Gracias a tantos colegas académicos y profesionales, en Estados Unidos y
el extranjero, por el intercambio constructivo de ideas. Ellos mantienen
encendida la llama de la búsqueda filosófica, iluminando teorías y prácticas
eficaces.
Gracias a todos los consejeros que aportaron los casos que se estudian en
la presente obra. Debido a las limitaciones habituales, no hemos podido
incluir todas las propuestas. Hemos utilizado casos de Keith Burkum, Harriet
Chamberlain, Richard Dance, Vaughana Feary, Stephen Haré, Alicia
Juarrero, Chris McCullough, Ben Mijuskovic, Simón du Plocky Peter Raabe.
Gracias también a los consejeros filosóficos cuyos trabajos e ideas he
tenido ocasión de mencionar que son: Gerd Achenbach, Stanley Chan,
Fierre Grimes, Kenneth Kipnis, Ran Lahav, Peter Marky Bernard Roy.
Gracias a nuestros colegas holandeses – sobre todo a Dries Boele e Ida
Jongsma – por formar al primer grupo de expertos norteamericanos en el
método nelsoniano de diálogo socrático.
Gracias a muchos otros cuya clarividencia y apoyo constante han
contribuido al florecimiento del asesoramiento filosófico en Estados unidos,
entre los que se cuentan Charles DeCicco, Joelle Delbourgo, Rubén Diaz
Jr., Paúl del Duca, Ron Goldfarb, John Greenwood, Robbie Haré, Mahin
Hassibi, Meri Horfinan, Ann Lippel, Thomas Magnell, Robyn Leary Mancini,
Jean Méchame, Thomas Morales, blanda Moses, Gerard O’Sullivan, Mehuí
Shah, Paúl Sharkey, Wayne Shelton, Jennifer Stark, Martin Tamny y
Emmanuel Tchividjian.
Gracias también a Tin Duggan, por su experto y cordial quehacer como
editor.
Por último, gracias a Colleen Kapklein, quien tradujo hábilmente mis
elípticas divagaciones en una prosa comprensible.
He aprendido que todo filósofo puede escribir un libro poco popular sin
contar con ninguna ayuda. Al fin y al cabo, nuestro don es abordar asuntos
sencillos y hacerlos asombrosamente complejos. En cambio, la escritura de Más Platón y menos Prozac
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éxito requiere arte y fidelidad para hacer que los asuntos más complejos
sean asombrosamente sencillos, tarea que no habría podido concebir, y
mucho menos realizar, sin la ayuda de una experta.
LOU MARINOFF
Nueva York, 1999
Los casos estudiados en estas páginas proceden de mi consulta y de las de
colegas que me han autorizado a incluirlos. El anonimato de nuestros
clientes se ha garantizado cambiando nombres, lugares, ocupaciones,
detalles y demás datos pertinentes. Aunque sus identidades sean ficticias,
el provecho filosófico que sacaron es real.Lou Marinoff
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– 5 –
PRIMERA PARTE
LOS NUEVOS USOS DE LA SABIDURÍA ANTIGUA
La crisis de la filosofía y su reciente recuperación
Contra las enfermedades de la mente, la filosofía
dispone de remedios; por esta razón se la
considera, con toda justeza, la medicina de la
mente.
EPICURO
Ser filósofo no consiste en el mero formular
pensamientos sutiles, ni siquiera en fundar una
escuela [...]. Consiste en resolver algunos de los
problemas de la vida, no en el ámbito teórico, sino
en el práctico.
HENRY DAVID THOREAU
Una mujer joven hace frente al cáncer de mama terminal de su madre. Un
hombre de mediana edad prevé un cambio de rumbo en su trayectoria
profesional. Una mujer protestante cuya hija está comprometida con un
muchacho judío y cuyo hijo está casado con una chica musulmana tiene
miedo de los conflictos religiosos que puedan surgir en su familia. Un
ejecutivo financiero con una brillante carrera a sus espaldas se debate
sobre si debe abandonar a su esposa tras veinte años de matrimonio.
Una mujer vive plenamente feliz en pareja, pero sólo uno de los cónyuges
quiere tener hijos. Un ingeniero separado, padre de cuatro hijos, teme que
delatar un error de diseño en un proyecto importante pueda costarle el
empleo. Una mujer que tiene todo cuanto creía desear (un marido y unos
hijos que la quieren, una casa bonita, una profesión bien remunerada) lucha
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